La hora de Benítez

Llega Benítez al Real Madrid con la difícil misión de contentar a la prensa, aficionados y presidentes, y sobre todo con la misión de ganar títulos. Ese será su gran aval para aguantar como entrenador tras las destituciones de Ancelotti, Mourinho y Pelegrini, todos acusados del mismo delito: no ganar un título grande en su año de cese. Con un vestuario descontento por la marcha de Ancelotti, una prensa siempre en pie de guerra y una afición desconcertada con el rumbo de acontecimientos, es la hora de Rafael Benítez.

El técnico puede emular a Camacho, que sustituyó a Queiroz, la apuesta después de Del Bosque, o puede intentar parecerse a Mourinho y aguantar 3 años en el equipo blanco, hasta ahora el máximo tiempo que le han durado los entrenadores a Florentino Pérez (y al resto de presidentes del Real Madrid desde 1970). No lo tendrá fácil en ningún caso, y aunque algunos precedentes no le avalan, quién sabe si con la mejor plantilla del Real Madrid en mucho tiempo puede el técnico madrileño triunfar.

Historial de Benítez

Historial de Benítez

En sus anteriores etapas en clubes de exigencias parecidas al Real Madrid, el Inter de Milán del triplete o el Chelsea, salió mucho antes de la cuenta enfrentado con los pesados pesados. Zanetti y Materazzi y Lampard y Terry respectivamente lideraron una rebelión que dio con el técnico español en la calle. Aquí le esperan Casillas y Ramos, ambos idolatrados por la prensa y afición (gran parte), con más de un precedente de expulsión de un entrenador y de pulso al presidente y con el apoyo silente de unos y ruidoso de otros. Jugadores como Marcelo o Pepe, segundos capitanes o Cristiano Ronaldo es fácil que no acepten los corsés tácticos y las imposiciones de un técnico obsesivo y controlador.

El mejor momento de Benítez como técnico coincide precisamente con sus primeros años en un equipo de élite, el Valencia F.C al que entrenó después de lograr un ascenso con el Tenerife, con el handicap de motivar a unos jugadores que venían de perder dos finales de Champion League. En esos 3 años ganó dos ligas, siendo el resultado en eliminatorias agridulce, cayendo eliminado en 2ª ronda en la copa del rey además de una descalificación, pero compitiendo en Europa hasta conseguir la Uefa League en su último año, logrando un doblete histórico para el equipo che.

Curiosamente, de las tres temporadas, la segunda fue la peor, cayendo el equipo en una relajación, en palabras del propio técnico, siendo en ese momento incapaz de motivar a unos jugadores que venían de ganar la primera liga del Valencia en décadas.

Después se hizo con las riendas de un Liverpool sin demasiadas exigencias y sin estrellas, más allá de un imberbe Xabi Alonso, del eterno capitán Gerard y del mejor Torres. Con aquel Liverpool consiguió la Champion League, con una remontada histórica, precisamente ante el Milán de Ancelotti, pero nunca logró ganar una liga, con resultados más bien discretos.

Rafa Benítez es ante todo un estudioso del fútbol, alguien que entiende el deporte como multitud de factores donde el talento y la creatividad son solo uno más, y quizá no los más importantes. El aspecto táctico o el físico son detallados al milímetro por todo su equipo, debidamente preparado y concienciado.

La concepción del madrileño del fútbol se resume en las siguientes palabras publicadas  en ‘El País’ en 2010:

A veces, tengo la sensación de que se confunde la calidad técnica con el talento y jugar bien con tener mucha posesión del balón. Para mí, cuando un futbolista juega bien es cuando hace lo que tiene que hacer en cada momento, cuando elige la mejor opción. A veces, un despeje en una situación comprometida es la única solución y, por tanto, tomar esa decisión demuestra calidad. Dominar el balón muy bien, regatear o pasar muy bien puede resultar erróneo si se hace cuando no se debe. Evidentemente, la calidad técnica ayuda a ejecutar mejor lo que el jugador ha pensado, pero la clave está en pensar, en entender el juego, y elegir bien. Por eso me gusta hacer razonar a los jugadores para que comprendan ellos mismos por qué hacemos las cosas de una manera u otra

Conjugar esos criterios con las demandas de parte de la afición y prensa, que reclaman, por ejemplo, la presencia de jugadores ofensivos sin tener en cuenta las necesidades defensivas del equipo, va a ser una de sus grandes tareas. Sus equipos se empiezan por atrás y es un entrenador que antepone el equilibrio y la solidez por encima del resto de conceptos. Quizá por eso sorprenda que en último año en el Nápoles su equipo haya recibido 50 goles, la peor cifra encajada por todos sus equipos.

Desde el punto de vista de manejo de vestuario y relación con los jugadores se parecería más a Mourinho que a Ancelotti aunque no tiene la mano izquierda del primero con los jugadores. Mientras que Mou era para muchos una especie de padre-líder-amigo, Benítez mantiene la distancia siempre como entrenador, siendo quizá ese su principal defecto. Si Ancelotti ha sido un entrenador condescendiente en exceso, Benítez es rígido en exceso.

Para Benítez los jugadores son como soldados, que tienen que cumplir un papel y un guión. Y eso, es algo factible en clubes sin estrellas como eran el Valencia o el Liverpool, sus dos mejores equipos, pero difícil en el Real Madrid. En el equipo blanco son más las estrellas que los gregarios. Y existe además cierta tendencia a la autogestión y autocomplacencia. Algo que se ha visto por ejemplo este año con jugadores acostumbrados a jugar lesionados si lo consideraban, a no cuidar su peso, a reprochar a un compañero que marque un gol, a desórdenes tácticos…Nada de eso lo va a tolerar Benítez. Y tampoco las imposiciones de un presidente al que le gustan demasiado los mediapuntas y fichar a la estrella de turno.

Esa cuádruple gestión de vestuario, presidente, prensa y afición es el gran reto de Benítez. Avalado por el todopoderoso Jose Ángel Sánchez (JAS), auténtica mano derecha de Florentino Pérez, tiene ante sí conseguir rentabilizar deportivamente una plantilla de ensueño, más todos los fichajes que pueda pedir. Ahora bien, en el momento en que la balanza se desconfigure y alguno de esos 4 elementos se descompense, Rafael Benítez puede seguir el mismo destino que el resto de entrenadores: salir por la puerta de atrás del mejor club del mundo.

Lo cierto es que es la oportunidad deseada para un entrenador que empezó su carrera en el Real Madrid B. Quizá por eso y ya curtido con las experiencias de Inter y Chelsea; conocedor de las exigencias propias del Real Madrid , sobre todo a nivel de juego y con el apoyo total de un presidente al que no le quedan más cartuchos, sea capaz de adaptar sus múltiples conocimientos futbolísticos y lograr muchos títulos.

 

 

El Real Madrid sale vapuleado de Anfield

Los que de manera inocente creímos en la remontada, pensamos en el mejor Real Madrid de la Copa de Europa, aquél que avasallaba a sus rivales en el Bernabéu y que también los miraba de frente en territorio ajeno. Como dice Redondo cuando el Real Madrid visitó Old Traford los jugadores creían en sí mismos, tenían mentalidad ganadora y no se arrugaban en ningún campo. Justo lo que faltó ayer.

Liverpool 4 Real Madrid 0

Marcador indicando el Liverpool 4 Real Madrid 0

Después del espectacular repaso del Liverpool, con 45 minutos en los que el equipo blanco apenas olió el balón se confirma lo de los últimos 4 años. Es decir, a este Real le falta grandeza, le falta empaque y todos los jugadores que parecen buenos en la liga doméstica se diluyen como azucarillos en Europa.

No se si pensar que es falta de calidad o falta de carácter, o incluso los dos. También se me ocurre que es un equipo con jugadores claves muy jóvenes. Ninguno de ellos estuvo bien: a Gago se lo comieron en el medio y apenas dio un par de buenos pases; Higuaín fue incapaz de controlar un balón y Ramos demostró que se ha estancado. Por si fuera poco, Pepe se fue desquiciando y a Lass le faltaron los apoyos.

Aunque también es cierto que los más veteranos como Cannavaro,Heinze o Raúl no están tampoco a la altura. Lo peor de todo es que ninguno de ellos dio la sensación de peligro, ninguno dio un pase adelante y dijo aquello de «aquí estoy yo». Y el que menos de todos Robben, un jugador con inmejorables cualidades que todavía no ha demostrado su valía en los grades partidos.

Uno a uno todos los jugadores del Real Madrid fueron superados por sus pares; Torres no tiene ni comparación con Raúl; el medio de campo rojo se merendó al merengue; Gerard es simplemente mejor que cualquier jugador blanco. Y sobre todo Benitez fue mucho más listo y hábil que Juande Ramos. Ya sea porque tiene un equipo ya maduro o porque supo motivar mejor a sus jugadores, dio la sensación de que el Liverpool en el total de los 180 minutos , lo tenía todo absolutamente controlado.

Son ya cinco años sin pasar ninguna eliminatoria, y lo peor de todo dejando una terrible sensación de impotencia. En el partido de ayer parecían dos equipos de distintos niveles. Uno rápido, potente que siempre se adelantaba a todos los balones, el otro lento, impreciso, superado. Solamente queda aquello de nos salvamos de la goleada gracias al portero. Gracias a un magnífico Casillas no se produjo un resultado de escándalo. Pero esos eran los típicos comentarios que se oían antes en el Bernabeú cuando el mejor del equipo rival era portero ,precisamente porque el Real Madrid llegaba tantas veces que le daba la oportunidad de lucirse.

Tampoco ayudó el árbitro todo hay que decirlo, aunque sin esas dos jugadas claves no creo que nadie dude que el Liverpool habría barrido en todo caso al Madrid. también eso diferencia a los equipos grandes, que son capaces de superar los golpes arbitrales, cosa que no supo hacer el Real Madrid que parecía realmente desquiciado.

Aquellos tiempos están muy lejanos y hasta nuevas noticias sólo nos queda su recuerdo, y bueno también la comparación con un Liverpool que vapuleó al Real Madrid de la misma manera que aquel solía hacerlo con sus rivales.

Y mientras cuento esto se oye de fondo: ¡»You will never walk aloneeeee»!