James se apunta a la rebelión de la plantilla

James, seguramente el mejor jugador de la plantilla del Real Madrid y uno de los jugadores con más futuro, se ha unido a la moda de las declaraciones poniendo en duda al entrenador, iniciada por Ramos.

James Rodríguez con la selección de Colombia

james tras marcar un gol durante el mundial de Brasil

A eso hay que añadir que Cristiano Ronaldo ha decidido realizar una serie de declaraciones poniendo en duda su futuro, con la inestabilidad que este tipo de afirmaciones suele provocar en un club como el Real Madrid.

Y si James, Ramos y Cristiano Ronaldo no están contentos con el devenir del equipo, es fácil que otros les sigan los pasos. Es lo que ocurre cuando los capitanes en vez de liderar el equipo con declaraciones correctas lo hacen al revés.

Hasta hace poco considera a James uno de los “listos” del equipo; uno de esos jugadores de equipo, que acataban las decisiones del entrenador y luchaban por ser mejores y por ganarse al entrenador, respetando las normas. Con estas declaraciones, James demuestra ser lo suficientemente listo como para haber aprendido como funciona el vestuario del Real Madrid y sus resortes para presionar, y lo suficientemente tonto como para ayudar a arruinar un nuevo proyecto del equipo

El entrenador del Real Madrid, Rafa Benítez es quien manda sobre la alineación, el máximo responsable de sus resultados y la máxima autoridad, nos guste o no. Y por tanto, poner en duda sus decisiones equivale a poner en duda lo más básico del club.

Es absolutamente impensable alguna de estas declaraciones en tiempos de Don Santiago Bernabeu. Y en caso de haberse producido, el resultado habría sido muy distinto,como se observa en este artículo.  Ninguno de estos jugadores, ni de otros que anteriormente osaron levantar la voz contra su club, presidente, afición o entrenador, seguiría en el equipo.

Dicho esto, para mí James tiene que ser titular siempre. Me parece desde el primer día que llegó un jugador espectacular. Pero ese error de Benítez no lo puede juzgar ni el propio jugador ni ningún otro de la plantilla. Lo juzgará en todo caso el presidente o los resultados.

De lo contrario, el equipo se convierte en lo que ya es, una jaula de grillos donde todos opinan en público, poniendo en duda al entrenador, al médico o a quien sea.

Otra vez Ramos: recado a Benítez

Parece que algunos todavía no entienden el refrán que dice que donde manda capitán no manda marinero. Esa máxima que también tiene que aplicarse en el fútbol parece que no aplica para Ramos. El central sevillista sale una y otra vez a la prensa para hablar y contestar públicamente a sus entrenadores o al presidente si hace falta. Es una constante que se viene repitiendo.

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No es un hecho cualquiera y por ahí se empiezan las crisis porque menoscaban la autoridad del entrenador. Ya pasó con Mourinho, pasó con Ancelotti al que defendió el de Camas y acaba de pasar con Benítez.

Las palabras de Ramos: “Es un fallo de infantiles, pero no me quita el sueño. Benítez lo que me tenga que decir me lo dirá a la cara cuando me vea. No me preocupa ni me molesta. Todos cometemos errores y no los hacemos queriendo. Igual que se habla de mi error, se hablará de los cambios…”

Parece lógico que el entrenador haga reproches a sus jugadores, en púbico o en privado, pero es su labor el asegurarse el buen rendimiento de la plantilla. En ese contexto se explican sus críticas hacia Ramos, que dicho sea de paso cometió un terrible error en el penalti. La excusa de haber jugado infiltrado no le protege. Su misión no es jugar, sino jugar de manera excelente, acorde al salario que cobra como superestrella.

Y por supuesto, su función no es en ningún caso hablar de si los cambios fueron o no apropiados. En ninguna empresa los subordinados critican a sus jefes y cuando lo hacen hay o al menos debe haber consecuencias.

Resulta del todo intolerable que Ramos se escude de sus errores criticando los errores de Benítez. Eso sería como si Benítez justificase su derrota alegando que Florentino no le trajo a un delantero o a un medio.

Cada vez vemos a un Ramos más prepotente, ejerciendo ese caciquismo que tan bien conocen muchos madridistas. La renovación parece haber reforzado aún más su estatus. A partir de ahora cada error suyo se compensará con sus aciertos pasados. Si además de su flojo rendimiento en el campo se suma su pésimo comportamiento fuera del campo, tenemos el cocktail perfecto para que acabe implosionando el vestuario y Benítez con él.

Mi solución, cortar por lo sano. Banquillo para Ramos, reprimenda privada y/o pública y empezar a peinar el mercado en busca de un central. A la siguiente de Ramos se le pone a la venta públicamente y se ofrece al mejor postor.

Bye, bye Ramos

Hace no mucho hable del problema del Real Madrid con sus capitanes. Ahora, en pleno inicio de verano, parece que está a punto de explotar con las informaciones del “caso Ramos”.

Pendientes todavía de resolver el problema de Casillas, que no es pequeño teniendo en cuenta el altísimo coste que supone su finiquito y el precio desorbitado de De Gea, ahora se abre un nuevo frente.

Desconozco la postura exacta del Real Madrid y también la de Ramos. Con las informaciones existentes parece que existe una guerra de filtraciones por una y otra parte.

Sergio Ramos de vacaciones

Sergio Ramos de vacaciones

Lo que si tengo claro, y para eso sirve también el caso Casillas, es que cada renovación debe estudiarse con detalle porque sino se corre el peligro de tener a jugadores endiosados, por debajo de su rendimiento e imposibles de colocar en el mercado por su sueldo y edad.

Ramos, como jugador, es el mejor central del mundo cuando está concentrado. Pueden ser 10 o 15 partidos al año. El problema de Ramos son los muchísimos partidos en los que no juega a su rendimiento óptimo. Y eso se conecta con una vida extradeportiva no compatible con el máximo rendimiento. Con su edad actual, 29 años, si Ramos se hubiese cuidado como Zanetti o Maldini en su día, sería un jugador que bien dirigido y centrado podría aguantar hasta los 35 años, ofreciendo un buen rendimiento.

El problema es que ni está ni estará concentrado, ni tampoco es un jugador que se cuide, aunque actualmente tiene unas condiciones físicas envidiables. Para cuando finalice su contrato dentro de 2 años ya habrá perdido una pizca de velocidad y potencia.

Desde el punto de vista de su ascendencia sobre el vestuario, su labor es más bien perjudicial. Recordemos su reto a Mourinho enseñando la camiseta de Ozil y sus recientes declaraciones sobre la destitución de Ancelotti. No, Ramos no es un capitán modélico, siguiendo la estela de sus antecesores.

Y si hablamos de su salario y de sus aspiraciones hacia los 10 millones netos de Cristiano Ronaldo, la explicación es sencilla: ningún jugador genera deportivamente ese dinero. Y si Cristiano Ronaldo y Bale ganan esas cantidades es por su capacidad extradeportiva, por su imagen de marca que les confiere el estatus de megaestrellas mundiales, reconocibles por todo el orbe y capaces de atraer a las grandes marcas mundiales. Es decir, dinero.

Este concepto, aparentemente sencillo, es lo que mucha gente no entiende. Si se pagan esas cantidades por jugadores como James, Cr7 o Bale no es por su rendimiento deportivo, por más excelente que sea, es por una suma de su rendimiento deportivo más su rendimiento extradeportivo como imagen asociada al club, capaz de atraer más dinero a través de la publicidad y patrocinios.

Por tanto, Ramos, idolatrado por muchos, no por ser el hombre record en tarjetas rojas, sino por su gol en Lisboa, no deja de ser un jugador más, sustituible, actualmente importante en la plantilla con sus varios problemas, pero potencialmente es un problema mucho mayor que Iker Casillas.

Y por último, aunque no menos importante, resta añadir el comentario de Don Santiago Bernabeu, que debería ser el referente de muchos madridistas y no las opiniones de los pseudoperiodistas de Marca o As: “quien quiera irse del Real Madrid siempre estará la puerta abierta”

El mejor equipo del mundo

El Real Madrid se coronó nominalmente como mejor equipo del mundo, aunque ya lo era por el mero hecho de ganar el torneo más prestigioso e importante del fútbol, la Champion League. Este Mundial de Clubes no deja de ser un invento de la FIFA con mucha más importancia para aquellos países no europeos, que tienen la oportunidad de reivindicarse.

 Como se ha visto durante el torneo, la diferencia entre el Real Madrid y cualquier de los 8 cuartofinalistas de la Champion League es grande con respecto a todos estos campeones de continente.

 En todo caso, el partido contra el San Lorenzo sirvió de nueva prueba para constatar la solvencia de este Real Madrid. Sin jugar brillantemente, como en los últimos 3 o 4 partidos, es capaz no obstante de sacar los partidos adelante sin demasiado esfuerzo.

 Con Kroos el Real Madrid ha incorporado su mejor fichaje en lo que va de década, comprando no solamente a un mediocampista, que ha mejorado enormente la circulación del balón e igualado casi todas las prestaciones de Xabi Alonso, sino también a un excelso sacador de corner. Con los rematadores actuales, a saber, todos los centrales más Bale y Cristiano Ronaldo y el saque de Kroos se generan en importantes oportunidades. Los corner son medio goles como en Inglaterra y como tal los empieza a percibir el rival.

 Este equipo de Ancelotti maneja el contragolpe con 3 delanteros como Bale, Cr7 y Benzema, el control de juego con jugadores como Kroos, James e Isco(y Modric cuando juega) y tiene además armas como el tiro a distancia o el corner. Si a eso se le suma voluntad para defender en equipo y motivación, el resultado son 22 victorias consecutivas , dos títulos en esta segunda temporada y un muy buen panorama por delante.

 Queda por ver si el equipo aguantará el ritmo y si Ancelotti será capaz de introducir cambios significativos sin que se note en demasía la baja de los titulares, como sí ha pasado en el caso de Modric. Jugadores como Jesé, Chicharito, Khedira, Coentrao o Illarra deberían restar minutos a los titulares.

 Lo que toca ahora es disfrutar del “campeonato mundial” y esperar que el equipo vuelva a tope en el 2015, con dos enfrentamientos difíciles contra el Valencia en liga y contra el Atlético de Madrid en Copa del rey.

Sentimiento madridista

Una semana después de la décima todavía tengo en la cabeza el gol de Ramos y el sentimiento vivido. He repetido varias veces esa misma sensación tras ver vídeos que circulan por internet con las imágenes de decenas de personas celebrándolo. Gentes de todas las edades, razas y países gritan de la misma manera ante el gol de Ramos.

Sí, la pasión  por el fútbol es un sentimiento irracional, quizá incluso primitivo, pero es un sentimiento puro, de ilusión, de lealtad y sufrimiento ante un club. Se dice frecuentemente aquello de que una persona puede cambiar de trabajo, casa, de marido o mujer y hasta de ideología, pero no de club de fútbol.

 Y cuando ese sentimiento se da en un club como el Real Madrid, enfrentado a su propia historia, a su propia exigencia, ese sentimiento es el mostrado en el vídeo. Seguramente el gol de Ramos, por el momento, el lugar  y la forma en que se produjo sea uno de los goles más celebrados de la historia. Miles de personas en el mundo gritaron al unísono un gol que le permitía al Real Madrid seguir vivo en la competición que creó.

 Ese gol, además de elevar a los altares del fútbol y de la historia al Real Madrid y a Ramos para siempre, ha hecho por el equipo blanco más que las últimas tres Champion League conseguidas por el Barcelona. El testarazo de Ramos y el gol de Bale han circulado por la televisión y las redes sociales a la velocidad del viento, repitiéndose una y otra vez, incrementando la leyenda del club. No solamente por la espectacularidad del gol sino por su importancia capital estamos ante un gol cuya importancia va mucho más allá del resultado final del partido.

 El gol de Ramos es para el Real Madrid el más importante de este siglo junto con el de Zidane, o quizá incluso más. Es un gol que valida el sentimiento de millones de madridistas y que crea nuevos adeptos de manera inmediata. No habrá niño que no quiera ser Ramos como no hay aficionado, madridista o no, que no quiera celebrar los goles de su equipo como los madridistas celebramos el gol de Ramos.

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Ramos celebrando el gol en la décima

 Todavía hoy, muchas horas  después,tengo en la cabeza el grito y el sentimiento tras ese gol. La descarga inmensa de adrenalina y el agotamiento posterior. La liberación ante un gol que justifica muchos años de penalidades. Tras el partido me recordé a mi mismo con mi fiel amigo Juan, volviendo a casa abatido tras ver perder a nuestro equipo en semifinales ante el Bayern de Munich en penaltys.Ese gol fallado por el propio Ramos y por Cr7 y el sentimiento de que se perdía una oportunidad de oro. Recordé estas tres últimas semifinales en las que el equipo estuvo cerca de llegar pero no lo suficiente. Y recordé esos años de travesía en el desierto, viendo al equipo caer en octavos contra rivales menores.

 Toda esa frustracción se liberó gracias al gol de Ramos. Y sí, gracias también al centro de Modric, actor absolutamente secundario pero necesario. Gracias al Real Madrid, la llama del fútbol que en algún momento se debilitó en mí, sigue viva, y lo hará me temo que para siempre.

El Real Madrid ha ganado mucho más que otra Copa de Europa, mucho más que la décima y mucho más que un inmenso poder de atracción a las masas. El Real Madrid ha visto revalidada su esencia y su identidad con el gol de Ramos y con la victoria final.

Esa identidad de antaño, de la época de Di Stéfano y de Bernabeu, y más tarde de Juanito y compañía, que significa nunca dar un partido por partido, luchar hasta el final,creer siempre en las propias posibilidades.

El gol de Ramos y el sufrimiento colectivo en el partido más importante del año, y de la década para el Real Madrid, valida esa identidad. En un escenario perfecto, el día D a la hora y minuto crítico llegó el gol clave. Y aunque al final, en el fútbol a veces se gana y otras se pierde, para el Real Madrid las únicas opciones siempre fueron o ganar o perder muriendo. Y eso es lo que hizo el Real Madrid en esos últimos 20 minutos, perder muriendo, hasta ganar…

En ese minuto 92 y 47 segundos, en el instante previo al saque de esquina de Modric, en la esperanza final del sacador del corner, de los rematadores, del entrenador,del banquillo, y de cientos de miles de aficionados madridistas de todo el mundo se resume lo que es ser del Real Madrid.

La Décima ya está en casa: el Real Madrid campeón de Europa

Hasta el minuto 93 el Real Madrid tenía perdida la Champion League para la que había esperado 12 años. Muchos años de espera para ver al equipo jugar sin demasiada fuerza ni convicción, superado por momentos por un rival rocoso e intenso, con las ideas más claras. Demasiadas años como para ver a tu equipo perder una final sin marcar un solo gol y con la sensación de que se podía haber hecho mucho más.

Quizá fuesen las bajas de Pepe o Xabi Alonso o el mal estado de forma al que llegaron al partido Cristiano Ronaldo y Benzema, o quizá la propia tensión del partido superó a un equipo al que en los minutos finales dejé de creer. Con escasas oportunidades y tiros a puerta ya parecía el canto del cisne, el triste final del equipo que pierde lentamente, minuto a minuto hasta el pitido final. Con balones colgados al área, con todo el Atlético de Madrid y su afición defendiendo todos juntos en el área, y con un portero excepcional que transmitía una total seguridad, el jovencísimo Courtois, parecía que la historia se iba a cambiar para siempre.

Fueron esos últimos 3 minutos de descuento los minutos en los que más claro tuve que el Real Madrid no ganaría ese partido y que de verdad el Atlético de Madrid mandaría en la capital. La historia se cambiaría para siempre con un doblete histórico. Por fin el Atlético de Madrid, el tercer equipo de España por presupuesto, pero un equipo no acostumbrado a ganar, sería el campeón de Europa, doblegando a un Real Madrid romo, espeso, con pocas ideas.

Ya leía las portadas con titulares que dirían que había vencido la humildad a la prepotencia, el sacrificio a la dejadez, el esfuerzo contra la pereza, el trabajo contra el dinero. Cientos de tópicos, cantidades ingentes de demagogia y sobre muchas ganas de que el Real Madrid perdiese una final a la que había llegado por méritos propios, eliminado al campeón de Europa en una semifinal sublime, goleando 1-6 al Shalke a domicilio y sufriendo en Dormund  a solo un gol de perder de nuevo otra eliminatoria contra Klopp.

Como si los jugadores del Real Madrid jugasen sin que su corazón latiese a las mismas revoluciones que los del Atlético, como si jugasen sobrados con un motor de gasolina, simplemente porque costaron más dinero o ganan más dinero; como si su esfuerzo fuese menor que el de otros jugadores por pertenecer al equipo con más presupuesto, se pretendía vender la idea de que el Atlético de Madrid sí merecía ganar la Champion League.

Hasta que llegó en el minuto 92 y 48 segundos, en el tiempo añadido que tanta amargura le dio al Cholo Simeone, que se quejó, dejando junto con sus amenazas finales a Varanne, la impresión de que su comportamiento barriobajero no era propio de una final. Pues bien,en ese preciso instante la cabeza de Sergio Ramos impactó un centro de Modric, para lograr un cabezado perfecto, futbolísticamente impecable, marcando todos los movimientos, y estéticamente precioso. Para culminar un final de temporada digno casi de balón de oro, Sergio Ramos justificó el dinero que se pagó en su día por él, y todos estos años en los que muchos hemos pensado que tenía todas las condiciones del mundo para marcar una época, pero que le faltaba cabeza y serenidad.

Ramos-gol

Cabezazo de Ramos

Pues bien, ese cabezazo, con el Real Madrid volcado en los minutos 20 minutos contra la portería de Courtois, contra el muro Atlético, en un sufrimiento de ambos equipos y aficiones, justificó esa espera de 12 años y tiró a la basura decenas de artículos periodísticos en los que se loaban una y otra vez al Atlético y su justa victoria contra un Real Madrid que a pesar de sus millones no había ganado.

Y lo cierto es que el Atlético de Madrid a pesar de su excelente campaña, no había merecido ganar hasta ese minuto 93. Ganaba porque ganan los que marcan goles y estos se definen bien por una genialidad del equipo o bien por un fallo de concentración. El 1-0 fue la cantada perfecta de un portero, el mayor error que ha cometido Iker Casillas en su historia y el argumento perfecto para un Atlético de Madrid que además de esa oportunidad no ofreció nada más. Tampoco lo hizo el Real Madrid, más allá de tres cabalgadas de Bale.

Casillas-gol

imagen previa al gol del Atlético de Madrid

El empate de Ramos, como mínimo justificó el demérito de ambos por ganar un partido, abriendo la puerta para una segunda oportunidad en la que ambos equipos debían, esta vez sí, demostrar quien merecía de verdad levantar una copa que representa lo más bonito del fútbol.

La prórroga determinó que el ganador fuese el equipo al que le quedaba más energía y también más calidad. El Atlético de Madrid estaba programado para jugar 90 minutos a muerte, pero no 120. No ayudó el cambio tempranero de Costa que le privó al equipo de un jugador de refresco, fundamental para esos minutos. Esa aportación si se vió en el equipo blanco, en el que Isco, Marcelo e incluso Morata, aprovecharon su vitalidad para dar aire al equipo.

El Atlético pagó su partido de liga hace una semana, con la máxima intensidad, pero también una temporada en la que el mayor argumento ha sido precisamente ofrecer más energía e intensidad que el rival. Esta vez no ofreció esa cualidad ni tampoco ninguna otra. Simplemente se derrumbó ante los 30 minutos más largos de la temporada y de su historia, ante un Real Madrid resucitado en el tiempo de descuento.

El equipo de Carlo Anceloti sufrió tanto durante el partido que la prórroga fue una bendición. El único momento de disfrute tras 93 minutos de impotencia e inseguridad. El 0-4 contra el Bayern de Munich quedaba a años luz, y el juego combinativo y la calidad de los jugadores parecía también desaparecido. Solamente Di María apareció en ataque, con su estilo de juego caótico, en el que unas veces hace eslalons de 15 metros y otras pierde el balón a la primera de cambio. Pero siempre intentándolo. Y Modric, limpiando primera líneas defensivas para luego no encontrar a nadie que le apoyase. Ellos dos, más un Carvajal con más oficio del que dice su edad, más Ramos, que se ha erigido en el capitán moral del equipo, sostuvieron al equipo en esos minutos.

Luego la prórroga trajo a Bale, para justificar esos 90 millones, que tras dos goles cruciales en dos finales, parecen cada vez mejor invertidos, y más tarde Marcelo y por fin Cristiano Ronaldo. Un Cristiano que marcó su gol y se quitó la camiseta no por la importancia del gol sino como un signo de liberación. Una gesto liberador para un jugador que hizo una mala final, seguramente por estar lesionado, y quien sin embargo lleva toda la temporada remando como el que más para llevar al equipo a esa décima Champion League. Cristiano Ronaldo necesitaba ese gol y ese título para justificar su pichichi en la Champion y en la liga, y también su balón y bota de oro.

Ganó el Real Madrid y ganó Ancelotti, siempre a la sombra, discutido a veces, pero siempre tranquilo, incluso con el gol de Ramos. Ganó el equipo que finalmente hizo una mejor competición a pesar de una final poco brillante por parte de ambos contendientes.

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El entrenador, Carlo Ancelotti levantado la Champion League

Y ganó también el sufrimiento, la épica y el fútbol, porque este deporte ha demostrado muchas veces que todo puede pasar. Que cuando menos crees tu equipo marca un gol, que cuando más favorito eres de repente caes. El fútbol es marcar un gol en el minuto 93 y ver como el sueño de toda afición se desvanece, y al contrario.

Siento pena por los atléticos pero más pena habría sufrido por los madridistas. Pero tanto ellos como nosotros sabemos que esto es fútbol. El Atlético ha llegado a una final, 40 años después, ha disfrutado con un equipo al que prácticamente de la nada el Cholo Simeone lo ha convertido en candidato a ganar la Champion League y en campeón de liga.

Enhorabuena a ellos por su temporada y también al Real Madrid, por lograr un doblete, muchísimos años después. Un doblete que le permitirá a este cuerpo técnico y a estos jugadores disfrutar de confianza y poder seguir creciendo, con la tranquilidad del trabajo bien hecho.

El Real Madrid quema Munich y va camino de Lisboa

Aquellos que  vieron al Real Madrid caer en las tres últimas semifinales de Champion League, los que tantas veces han visto al equipo hundirse en Alemania y caer contra el Bayern de Munich, los niños que nunca vieron a su equipo llegar a una final de Champion y todos aquellos que siempre hemos esperado un Real Madrid dominante, imperial, como en los tiempos de Don Alfredo Di Stefano, vivimos ayer el mejor partido del Real Madrid en Europa en años, lustros y décadas.

El 0-4 en el Allianz Arena haciendo parecer al Bayern de Munich un equipo ridídulo, menor, insulso, aburrido e inoperante, es un partido para la historia. Un partido perfecto, jugado por cada uno de los jugadores y por su entrenador sin error. Solamente la tarjeta amarilla de Xabi, que se perderá la final, empaña algo ese resultado, aunque nadie en su sano juicio renunciaría al principio a la tarjeta a cambio de un 0-4.

Los que vimos el partido constatamos lo que pensábamos que habíamos vislumbrado en la ida y en la final de la Copa del Rey, que este equipo ya está maduro para ganar y ser campeón. Fueron 6 años de ridículo en Europa y 3 de impotencia en semifinales, para al final hacer el partido perfecto contra el rival perfecto en el escenario perfecto.

Los dos goles de Ramos no fueron sino consecuencia de la mentalidad de los jugadores. Concentrados, perfectamente colocados, permitiendo al Bayern jugar en zonas sin peligro, desde el minuto 1 el partido parecía lo que fue. Un Real Madrid como el de hacía años, el de las grandes citas europeas, el de Old Traford, el de aquel equipo de las tres copas de Europa que jugaba como quería. Un equipo que controló el partido de principio a fin. Un equipo que dominó con mayúsculas, sin necesidad de posesión. Dominó porque jugó como quiso.

No solo fue el peligro de los atacantes, con Bale callando bocas a los que decían que era individualista, con Cr7 batiendo el record de goles y con Benzema demostrando que su pausa es fundamental para el equipo, sino que además la defensa estuvo sencillamente perfecta. Pepe fue inexpugnable todo el partido, Ramos fue el que debía haber sido siempre y Coentrao y Carvajal se consagraron como grandes laterales. El canterano anuló e incluso intimidó a Ribery, al que algunos consideraban el mejor jugador del mundo. Y Coentrao demostró que es un lateral válido y necesario para el Real Madrid. Ya es hora de que algunos periodistas paguen sus deudas, con él y con Modric, pero también con otros jugadores, perjudicados por la falsa españolidad. En el Real Madrid solo caben los mejores, sin importar la procedencia.

El medio fue de Modric y Xabi, una pareja perfecta que Ancelotti tendrá que recomponer en la final. Para algo se han gastado más de 60 millones en Isco e Illaramendi. Quizá la opción de Casemirro o hasta incluso la llegada de Khedira en el último tramo de la temporada.

Junto con Di Maria, necesario para atacar pero también para defender, el Real Madrid defendió como un muro y atacó como un martillo. Apenas hubo momentos de inquietud y el Bayern de Munich tardó 60 minutos en disparar su primer tiro a puerta. Mientras, el Madrid parecía crear peligro en cada jugada. Con Modric dominando por completo el medio del campo, en el enésimo partido perfecto de la temporada, y con el peligro de la BBC, más la aportación de Carvajal y Di Maria, el equipo le hacía muchísimo daño a un Bayern roto.

El equipo alemán fue menos robusto que nunca. Por un lado, los jugadores que sacó Guardiola al campo no supieron desarrollar el juego de toque propio del técnico catalán, pero por otro el equipo bávaro no supo defender. Quizá este Bayern no tenga a los jugadores adecuados para ese estilo de juego. Ribery y Robben, jugadores destacadísimos el año pasado, este no lo han sido tanto. Y los también verticales Kross o Muller es posible que tampoco encuentren su sitio. Sí lo hacía Thiago, que era la pieza fundamental para ese nuevo engranaje. Era el Xavi del Barcelona, el jugador que debía ser el centro de todo el sistema. Pero aún así, contra equipos cerrados a Guardiola le ha faltado su Messi, ese jugador capaz de romper sistemas propios y ajenos con tres simples toques y una galopada.

Hoy ganó el fútbol, ese deporte que dicta que gana el que más goles marca. Ese deporte que se ha jugado siempre no en función de la posesión sino de las oportunidades. En un partido en el que el Bayern tuvo casi el doble de posesión que el equipo blanco, 64% frente a 36%,  nadie que lo haya visto recordará jamás este partido del equipo alemán, pero sí del Real Madrid, que dispuso de muchas oportunidades.

En el fútbol, el patrimonio fundamental es el gol, y todo lo demás, desde los pases, los centros, los tackles, las faltas y sí, también la posesión son elementos secundarios. Y este Real Madrid, el máximo goleador de la Champion League, con el máximo goleador en la historia de la competición, Cristiano Ronaldo, pero con infinita calidad en sus filas, representa el gol.

Este partido debería ser el penúltimo antes de lograr la ansiada décima, pero al igual que el Bayern ha cometido el error garrafal de menospreciar a este Real Madrid, los jugadores y los aficionados cometerían un tremendo error menospreciando la capacidad bien del Chelsea o del Atlético de Madrid de ganarles en la final.

La realidad es que el Real Madrid es finalista 12 años después, gracias al magnífico trabajo de un Carlo Ancelotti que poco a poco ha construido su estilo, pero también gracias a las decepciones y aprendizajes de años anteriores. La mayoría de las veces, para levantarse hay que haberse caído antes y para ganar hay que haber perdido.

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Algunas fotos tuiteras con no poca gracia:

La inteligencia de Ramos

El partido de ayer del Real Madrid trajo además de la victoria la enésima constatación de lo difícil que lo tiene José Mourinho en este Real Madrid. Después de un partido jugado con 10 jugadores gracias a la labor conjunta del árbitro y de Sergio Ramos, la prensa recoge el cambio de un delantero por un defensa y numerosas críticas contra el equipo. Pocas críticas se han leído contra el sevillano.

 Ese es el podrido funcionamiento de la prensa, que cuando puede ensalza al sevillano pero que pocas veces carga las tintas contra un jugador que ha dejado al equipo en inferioridad en numerosas ocasiones.

 Pero más allá de la evidencia que dice que Ramos no es un jugador inteligente dentro del campo, está otra que dice que tampoco es inteligente fuera del campo. Las declaraciones de Ramos poniéndose a la altura del entrenador son lamentables. Un entrenador puede y debe señalar a los jugadores porque forma parte de su función. Un jugador no puede hacer eso y si se siente señalado se siente que aguantar.

 Ramos ya demostró su nula inteligencia con el “afair” de la camiseta de Ozil y lo vuelve a hacer en un mal momento. Otro como Casillas y otro que debería irse fuera a final de temporada. A Mourinho se lo han puesto muy fácil en caso de seguir. Los dos deben ver la calle al final de la temporada por insubordinación conjunta y por mal rendimiento en el campo. Cualquier otra decisión sería un error.

Portadas incendiarias

Hace mucho tiempo que no compro ni el marca ni el as y en los últimos tiempos he adquirido la sana costumbre de evitar también esos dos medios online. Cada una de las visitas de los usuarios cuenta a la hora de negociar con los medios de publicidad. Y aunque internet, con múltiples blogs  con twitter en especial, ofrece información abundante a veces es inevitable ser influido por uno de los dos, dado su fuerza y notoriedad.

 Ayer me acosté con la portada incendiaria de marca y hoy me levanto con la misma, en lo que supone un gigante revuelo y desestabilización del Real Madrid.

Empezaré diciendo que por lo general la credibilidad de estas portadas y periódicos es muy baja, con medias verdades muchas veces, información falta otras e invención pura la mayoría.

 La información de hoy me hace dudar porque por desgracia existen demasiados datos que corroboran que tanto Casillas como Ramos están en un conflicto abierto con Mourinho. Y no porque lo hayan contado los medios sino porque vimos como el sevillano reclamaba su cuota de poder enseñando la camiseta de Ozil y en el caso del “yernísimo”  Casillas porque hemos asistido en directo a su conflicto con el entrenador.

 No obstante, y a pesar del evidente enfrentamiento entre Ramos y Casillas no acabo de ver razonable plantear un órdago de ese tipo y luego filtrarlo a la prensa. Sí sabemos que o lo han filtrado ellos o ha sido el presidente. En ninguno de los dos casos tienen mucho que ganar. El presidente porque significa desestabilizar completamente al club y los jugadores porque les ponen en el disparadero. Me resulta más probable que Marca maneje esa información directamente proporcionada por los jugadores off de record y la hayan aprovechado para vender la historia.

 Lo que tengo claro es que si Mourinho quiere seguir y el presidente apuesta por él como mejor solución para el Real Madrid, el club tiene que vender a los jugadores que vayan en contra de la autoridad y se rebelen. No me cabe ninguna duda de que tanto Casillas como Ramos han cogido el testigo de Raul, de Hierro y de la quinta del Buitre. Todos ellos, caciques en el vestuario que ponían o quitaban entrenadores. No creo que ese ultimatum se haya producido de la manera en la que lo desvela marca pero si creo que esa intención de los jugadores exista.

 El Real Madrid debe elegir entre dar continuidad al que manda, al entrenador o permitir que sean los jugadores los que tomen las decisiones. En el segundo caso, se estará abocando al club a futuros fracasos porque un jugador, por mejor jugador o más veterano que sea, no puede influir en el club de esa manera.

 Los jugadores son por definición egoístas y velan por su propio interés mientras que el entrenador vela por el grupo. Distinto es que el entrenador se pueda o no equivocar pero lo hace porque cree que eso es lo que da mejores resultados al club. El jugador en cambio, quiere su propia comodidad, que no le exijan tanto, jugar siempre, no tener a jugadores que le hagan la competencia, etc…

 Por eso, Florentino Pérez tiene ahora una oportunidad perfecta para hacer lo que ya hizo en su día con Hierro: eliminar los cáncer del vestuario y mandar un mensaje.

La rebelión de los campeones del mundo

Tanto tiempo sin ganar una competición importante ha creado en el país una nueva casta de seres intocables, los campeones del mundo. Campeones además de Europa por partida doble, los jugadores españoles han visto como cu caché subía hasta alcanzar el máximo rango.

Cada uno de ellos en sus clubes se ha convertido en un referente. Muchos ya lo eran, todos jugadores importantes, pero ahora además de patrimonio de sus clubes se han convertido en patrimonio de toda España, que les jalea y apoya aún cuando son los rivales de su equipo.

Los casos de conflictos entre jugadores de la selección española y sus entrenadores se han multiplicado en los últimos años. Como si fuesen pulsos entre dos partes iguales muchos jugadores se han atribuido un poder especial retando a sus respectivos técnicos.

El conflicto público entre Ramos y Mourinho que sucede a otro más soterrado entre Casillas y el propio Mourinho no es más que un ejemplo más de los numerosos conflictos producidos.

El año pasado se produjo un conflicto similar en la acera contraria, entre Guardiola y su central titular Gerard Piqué, que supuso que el central no fuese convocado en varios partidos. También este año Cesc ha levantado la voz ante su suplencia, esta vez con Tito de entrenador.

Pero quizá el caso del que más tiempo se ha hablado y que ha provocado más desgaste en su club ha sido el pulso entre Javi Martinez y Llorente. El primero lo resolvió poniendo rumbo a Munich mientras que el segundo todavía lidia con una situación en la que parte como perdedor ante el apoyo casi unánime de afición y directiva a su entrenador, Marcelo Bielsa.

También es llamativo el caso de los dos delanteros habituales de la selección española, Fernando Torres y David Villa, piezas claves en el europeo y el mundial, respectivamente. Ambos mostraron el año pasado su descontento con su situación por distintos motivos. En el caso de Torres no obtuvo la confianza de su técnico en muchos partidos importantes, mientras que Villa sufrió la omnipotencia de Messi desplazandole a un sector del campo donde no se encuentra a gusto.

La excepción la confirmaron los habituales en sus equipos como Alonso en el Real Madrid o Iniesta y Xavi en el Barcelona. Otros como Arbeloa llevaron su suplencia sin mayores aspavimientos.