El Real Madrid completa su resucitación en el Wanda

Dice una famosa frase que los que no conocen la historia están condenados a repetirla. Con el Real Madrid también nos habíamos olvidado de la historia de las últimas temporadas, repitiendo nuevamente el menosprecio a una plantilla que parecía muerta.

Nos equivocamos todos, la plantilla y el Real Madrid siguen vivos. El Real Madrid no ha muerto todavía este año y ahora más que nunca parece vivo en todas las competiciones. Es cierto que sigue teniendo al F.C.Barcelona a 8 puntos, pero ya la percepción es distinta y no parece tan lejano.

El Real Madrid es el único club del mundo capaz de resucitar una y otra vez. Y hacerlo más fuerte que nunca. Eso que ahora se llama ADN madridista y que de toda la vida se ha llamado no dar los partidos por perdidos hasta el último segunda. Esa esencia tan madridista es la que parece volver una y otra vez.

Claro que para resucitar hay que haber muerto. O casi. En los últimos años el Real Madrid ha muerto tantas veces como ha revivido. Pero hay dos episodios especiales en los que parecía que no iba a revivir. El primero fue tras la destitución de Benítez, y el segundo tras la de Lopetegui.

Son en realidad dos guiones similares. Un entrenador con buena formación y prestigio que coge al grupo al principio de temporada y luego un desarrollo de la temporada muy por debajo de las expectativas.

Y como actores secundarios dos entrenadores del Castilla, ex-futbolistas de prestigio, Zidane y Solari. Uno más que otro, pero de corte similar en cuanto a experiencia como entrenador y expectativas para llevar al Madrid lejos: ninguna.

Si Zidane resucitó a su plantilla a base de poca improvisación, casi por arte de magia, Solari lo ha hecho recurriendo a recursos que no había utilizado Lopetegui. Con protagonismo a jugadores como Reguilón, Odriozola, Valverde, Javi Sánchez y por supuesto Vinicius.

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De la mano de Vinicius, el equipo ha pasado de ser pobre y triste en ataque a ser vertiginoso y goleador. No recuerdo en la historia reciente del Real Madrid un impacto similar de un jugador de menos de 21 años. El precedente más inmediato es Raúl pero el contexto es diferente porque aquel equipo no estaba anímicamente destrozado como este.

Raúl fue una pieza más del equipo, con momentos de gran protagonismo, pero su impacto no fue como el de Vinicius. Porque para narrar la historia de los últimos 2 meses del Real Madrid, de las victorias encadenadas, se hace necesario mencionar al brasileño.

Se le mencionó en el partido en el Camp Nou y se le mencionó ayer, en el Wanda. Vinicius es fundamental para explicar el empate y la victoria. Y eso sin marcar goles. Su influencia es tan grande que en tres jugadas es capaz de desarbolar a rivales de esa talla. 18 años y medio tiene, unos pocos meses en el Madrid.

El Real Madrid ha vuelto, más fuerte que antes incluso. Donde aparecían jugadores acabados vemos a los antaño campeones de la Champion League. Y donde aparecían chavales imberbes e inexpertos como Reguilón o Vinicius, observamos piezas fundamentales para el funcionamiento del equipo.

Llegan febrero y marzo, meses de Champion y claves para el devenir de todas las competiciones y el Real Madrid está en posición de competir por todo. No sabemos el resultado final, pero ahora mismo el Real Madrid vuelve a estar vivo y nadie se atrevería a darle por muerto. Al menos hasta la siguiente muerte.

Vinicius Junior reclama su sitio

En el Santiago Bernabéu hay tres tipos de sonidos que el aficionado habitual alienta y reconoce. Uno de ellos, el más desagradable, es el que sigue al gol del equipo contrario. Normalmente se escuchan leves gritos, como desgarros, que ensucian el silencio provocado por la anomalía del gol recibido. El segundo sonido es el que precede al gol del Real Madrid cuando parece claro que se va a producir. Es un sonido de expectación, anticipando el posterior aullido tan característico del fútbol. Y el tercer sonido, el menos habitual, pero quizá el más apreciado, es el de admiración, el rumor que levantan determinadas acciones de un futbolista merengue.

Es ese un sonido que se parece a una suerte de murmullo colectivo, una exclamación colectivizada. Como no se produce con frecuencia, el buen aficionado lo reconoce y aprecia, porque eso significa que hay un futbolista especial en el Real Madrid, capaz de provocarlo.

En los últimos meses se ha escuchado con frecuencia ese murmullo en el Santiago Bernabéu. Un jugador de tez morena, mirada juvenil pero humilde y actitud desenfada, se ha encargado de relevar a otros como Zidane, Nazario o Butragueño en esa tarea de levantar esos murmullos tan especiales. Es un crío de menos de 19 años, y supongo que como tantos otros futbolistas brasileños, salido bien de las chavelas o de entornos pobres. Y seguramente por eso él y la mayoría de sus compatriotas juega con esa alegría, dándole al fútbol su verdadera naturaleza de juego, y no de deporte super profesional y de élite, que mueve ingentes cantidades de dinero.

Porque el joven brasileño parece que jugase solo para divertirse, para regatear al contrario, como en el colegio, con el objetivo de marcar gol, sin importarle demasiado los centenares de focos. Pero no está en el patio del colegio con una docena de compañeros, si no que comparece ante 80.000 gargantas cada fin de semana, rodeado de algunos de los mejores jugadores del mundo y en el club más exigente del planeta, capaz de pitar sin dudarlo a estrellas como Bale o Cristiano Ronaldo.

Vinicius José Paixao de Oliveira Junior es el nombre de este futbolista que ha logrado ser el protagonista de las crónicas sobre el Real Madrid. Al menos de la mía. Y sí, ayer el Real Madrid ganó en un buen partido, recortó dos puntos al F.C.Barcelona y mostró signos de gran mejoría, además de los goles nuevamente de Benzema y la vuelta de Mariano. Pero cuando dentro de 10 años recordemos estas fechas, nos acordaremos de que durante estos meses empezó a despegar Vinicius.

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Y es que él es la principal noticia de este Real Madrid. Y la mejor, en un año en el que jugadores como Bale o Asensio estaban llamados a liderar al equipo. Pero en su lugar, ha emergido un chico al que se despreció demasiado pronto. Fue despreciado no por su origen sino por su pertenencia a un club y como fichaje de Florentino Pérez. No es el primero ni será el último, pero su nombre ya podemos decir que se une a otros como el de Modric o de Odergaard, que quizá el año que viene vuelva para demostrar lo mismo que el brasileño. Jugadores que la prensa, demasiado focalizada en sus objetivos personales, despreció demasiado pronto.

El fichaje de Vinicius se utilizó para criticar al presidente, al que tomaron por loco o inconsciente, en lo parece que fue una decisión acertadísima. Desconozco el valor actual del brasileño pero dudo mucho que nadie quisiera desprenderse de él por menos del doble de lo que costó. Ahora mismo es tanto lo demostrado y su potencial que resulta difícil no imaginarle triunfando de blanco.

La sonrisa perenne de Vinicius no es la muestra de su éxito en la élite, porque ya la mostraba cuando fue llevado al Castilla, a pegarse en campos de segunda B, en una decisión que no debió ser fácil para el joven brasileño. Escrutado por la prensa para detectar sus fallos y por una afición siempre difícil, Vinicius no tardó en reventar la puerta del Castilla con goles.

Y Solari apostó por esa sonrisa, que era la misma en campos de césped artificial que en el Bernabéu. Su sonrisa es su carta de presentación para demostrar que está capacitado para levantar a un estadio entero sin notar los sudores fríos y las palpitaciones de corazón que cualquier otro sufriría en su lugar. Su desparpajo y naturalidad en sus acciones, tengan o no buena ejecución y resultado, es impropia de un chico de su edad. Y eso es lo que llamó más la atención al principio, más allá de regates exitosos o remates a portería desafortunados. Un niño con apenas 1.000 minutos en el equipo se comportaba como un veterano vistiendo una elástica que a otros mucho más mayores ha hecho palidecer e incluso llorar.

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Pero Vinicius no ha llorado ni ha parecido soportar la presión que un momento dado tuvo, cuando el Madrid era tan plano que solamente sus incursiones por la banda parecían darle sentido a la estrategia del club. Algo tan impropio como su rendimiento: 10 asistencias y 3 goles, y un buen puñado de buenas acciones, que han provocado goles, penaltis o jugadas espectaculares. Ya solo con esos pocos minutos se puede hacer un vídeo de Youtube de Highlights, que algunos profesionales tardarían lustros en conseguir.

Vinicius ha ayudado también a despertar a mejor Benzema, porque ambos parecen entenderse y buscarse. Y así, el francés a encontrado en el brasileño a su Cristiano, y viceversa.

El joven de Río de Janeiro ha sido durante las semanas de plomo, los días duros de un Madrid abatido y triste, la única ilusión y esperanza. Ahora es un motivo más para disfrutar del Real Madrid, junto con los habituales, pero un motivo especial. Vinicius provoca en la grada, como decía un tuitero, la ansiedad para que reciba el balón. Los espectadores, conscientes de su presencia y de que cuando reciba el balón levantará ese murmullo de admiración, le buscan con la mirada. Miran al balón y al brasileño a ver si coinciden para disfrutar de un regate, un encare, un pase filtrado o un eslalon.

Vinicius sin saberlo, con su sonrisa permanente, la ingenuidad del niño que es, se ha convertido en el ídolo del Bernabéu, sin saberlo él ni muchos de los que ahora todavía no le idolatran porque quizá no sean conscientes de que se viene un jugador tan especial, que su mera presencia ha revivido a todo un Real Madrid.

Vuelve la ilusión en el Bernabeu

El Bernabéu pareció ayer de nuevo ilusionado, animoso, con ganas de ver a su equipo remontar un resultado que pronto se tornó adverso. En la primera jugada con peligro del Gerona, la defensa del Real Madrid descuidó la marca y rápidamente se endosó el 0-1 en el marcador. Para ser eliminatoria, con los goles con valor doble en campo contrario, el inicio era esperpéntico, como gran parte de la temporada.

Pero la novedad fue que esa adversidad en vez de achicar al equipo, lo agrandó. El equipo de Solari atacó y disparó a puerta en la primera parte en numerosas ocasiones, y el 2-1 bien pudo haber sido un 4-1.

Luego la segunda parte trajo un formato similar. Buen juego del Real Madrid y un error, esta vez individual, que provocó el 2-2. Parecía nuevamente una situación para bajar los brazos, con un resultado nada beneficioso para los intereses blancos.

Pero volvieron a aparecer algunos de los jugadores destacados del partido. Los goles de Benzema y Ramos resolvieron el resultado y llevaron la alegría a un Bernabéu que por fin vuelve a recuperar las esperanza. ¿Y si ha vuelto el Real Madrid? se preguntaban algunos.

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Lo cierto es que los jugadores son los mismos campeones de Europa que hace un año. La gran diferencia hasta ahora, además de la presencia de Cristiano Ronaldo, era la falta de tono físico, y también psicológico. Ayer el equipo sí notó esa subida de nivel. Algo que se observa en jugadores como Modric o Casemiro, que ahora empiezan a mostrar su mejor versión. Es evidente que el mundial ha provocado que el inicio de temporada para el Real Madrid fuese físicamente muy bajo y ahora, como en otros años, muchos jugadores empiezan a adquirir su mejor momento físico.

También influye la presencia de jugadores menos habituales que le aportan al equipo vigor y frescura. Ayer, Odriozola fue muy incisivo en ataque, Ceballos mostró equilibrio y control del medio del campo y Vinicius fue un puñal por su banda. Y quiero volverme a parar en el jugador brasileño, como he hecho otras veces.

No, no es normal que un chico de 18 años levante al Bernabéu y aporte esa producción ofensiva. Logra generar ese rumor de expectativa, que solamente han logrado jugadores como Zidane o Ronaldo. Cuando el joven carioca coge el balón, el público sabe que va a encarar, que va a regatear y buscar el área contraria. Y logra el objetivo muchas veces, aunque muchas otras malogra la última jugada. Algo por otra parte normal en un jugador todavía por madurar, que necesita aprender a elegir sus mejores opciones. Cuando lo haga, y va muy rápido, será un atacante de primerísimo nivel.

Esas novedades lograron que ayer el Real Madrid marcase 4 goles y espantase los fantasmas de la falta de gol, algo que lleva persiguiendo al equipo toda la temporada. A cambio, se encajaron dos goles, en fallos muy concretos, y eso es algo a seguir mejorando.

Pero la noticia es que el Real Madrid, con pie y medio en semifinales, va a comenzar los meses vitales con el mejor ánimo y probablemente con toda la plantilla a disposición de Solari. Y ahí, veremos si el técnico toca las piezas y mejora lo que ya empieza a funcionar o por el contrario el equipo empeora. Pero es de suponer que contar con jugadores como Bale o Asensio debería ser más una suma que una resta. De como gestione el técnico argentino a la plantilla dependerá su futuro, y lo más importante, el presente de esta temporada del Real Madrid.

Un Real Madrid nuevo

La tarde lluviosa madrileña trajo al Real Madrid más luminoso de los últimos tiempos. Para quien acostumbra en este medio año post Zidane a ver ritualmente a un Madrid impreciso, fondón y aburrido, lo de ayer supuso una inesperada inyección de adrenalina.

Aunque no podemos decir que no estamos avisados, porque si algo ha demostrado el Real Madrid en las últimas temporadas es que reverdece a medida que pasa el otoño y el invierno, y se acerca la primavera. Y aunque quedan todavía dos meses para ese día, el Real Madrid enseñó ayer los primeros brotes verdes de la mano de unos imperiales Modric y Ramos. Ellos dos, y Casemiro por su importante gol, destacaron en un equipo que esta vez sí, tuvo gasolina para 90 minutos y mostró más ganas y calidad que el adversario para ganar el partido.

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Es curioso como cuando funciona Modrid funciona el Real Madrid. De hecho la única eliminatoria europea perdida en estos 5 años de éxitos, ha sido contra la Juventus sin el jugador croata. Y de igual manera, esa influencia decisiva se observa en otros jugadores que son conforman la columna vertebral del equipo. 

Ayer también contribuyeron al buen hacer del equipo los jóvenes que ha introducido Solari en detrimento de jugadores más veteranos como Isco o Marcelo. Tanto Reguilón como Ceballos hicieron bien su papel y aportaron al equipo ese plus de energía que dan jugadores que necesitan demostrar su valía.

En esa dinámica está también Vinicius Junior, una estrella emergente que ha llegado para quedarse. Si alguien tiene dudas de que es un jugador especial, que trate de recordar que otros jugadores fueron capaces de mostrar el desparpajo y naturalidad de Vinicius con menos de 19 años. Solo se me viene un nombre a la cabeza en la historia reciente del Real Madrid, y es Raúl.

El brasileño tiene cualidades innatas que no pueden entrenar ni adquirir. Potencia, velocidad y regate que muestra en todas y cada una de sus acciones. El chico recibe el balón siempre en verticalidad, con la única intención de hacer daño al rival. Y lo hace sin que le pese un gramo la camiseta, como si llevase vistiéndola toda la vida y no apenas 500 minutos. No, definitivamente Vinicius no ha venido al Madrid para pasar desapercibido y sí para hacerse el hueco en la titularidad que otros no se atrevieron a reclamar, como Asensio. Le puede faltar precisión y desde luego tiene mucho que mejorar en el remate a portería, pero son aspectos del juego que se mejoran con la edad y con los entrenamientos.

Otro punto positivo del partido de ayer fue la capacidad defensiva del equipo. Por primera en prácticamente toda la temporada, el Real Madrid sufrió poco y Courtois tuvo poco trabajo. Apenas un par de contras del Sevilla y un par de tiros a puerta.

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La parte negativa es que al equipo le sigue faltando gol y hubo que esperar casi hasta el final del partido. Y esa necesidad de marcar pronto y de marcar fácil, es lo que separa normalmente a los equipos de los grandes títulos. El Real Madrid había vivido durante todos estos últimos sin ese problema. La solución era Cristiano Ronaldo que garantizaba casi ese gol por partido. Sin él en el campo las dificultades son mucho mayores y eso se nota.

En esa búsqueda compensatoria anda desde septiembre el equipo, sin encontrar ni el juego que propicie una avalancha de ocasiones ni demasiados goleadores. Por eso es importante que aparezcan otros jugadores como Modric o Casemiro. El Madrid necesita que al menos los jugadores de ataque y los centrocampistas vivan con cierta obsesión con el gol.

De otra manera, los partidos se harán muy largas y el equipo sufrirá como hasta ahora. Dentro de esa configuración ofensiva probablemente jugadores como Bale o Asensio, en su mejor versión, ayudarían sin duda. Habría que sacrificar a Lucas Vázquez y la solidez defensiva que aporta, pero a cambio el equipo tendría más gol.

En esas y otras variantes tendrá que trabajar Solari para seguir mejorando al equipo y tenerlo a punto para los idus de marzo, las verdaderas fechas claves de la temporada y donde el Real Madrid se juega la temporada.

¿Cuál es el futuro del Real Madrid?

La salida de Lopetegui y la llegada temporal de Solari, que parece un parche a la espera de otro entrenador, parece dejar al Real Madrid contra las cuerdas, en una gran crisis. El estupor entre los aficionados blancos es grande y la desorientación es total. ¿Que va a pasar? ¿Se disolverá el Real Madrid como club? ¿Volverá a ganar algo alguna vez?

Estas preguntas retóricas son por supuesto exageraciones, pero no están tan lejos del pensamiento de muchos aficionados que se sienten perdidos, desesperanzados. Sin ir más lejos, una amiga, seguidora del Madrid desde hace década y media, me decía lo siguiente: “El Madrid nunca ha estado tan mal”, “un barco a la deriva”, “vaya despropósito”, “¿Cuando se va Florentino?”.

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Esto es lo que se llama un pensamiento cortoplacista, temporal, que ha borrado el pasado más reciente y también el más lejano. Se olvidan años de sequías deportivas, años en los que el club estaba financieramente quebrado, años en los que el nivel deportivo de la plantilla era inferior al de los mejores clubes europeos, cayendo con sonrojo en las rondas iniciales de la Champion League. 

Solo existe el aquí y el ahora y todos paremos convenir en que ese inmediato presente es nefasto para el Real Madrid. Al menos el presente deportivo, con un equipo que ha encadenado 5 derrotas en 6 partidos y que afronta el resto de la temporada con un entrenador nuevo.

El futuro deportivo es desolador y el club necesita una gran transformación. Podría ser una conclusión en vista de lo observado en este último mes y medio. Florentino Pérez no sabe lo que hace, la mayoría de los jugadores no valen y esta crisis, inédita, lleva al club a tomar decisiones drásticas antes de que sea demasiado tarde.

La ‘milanización’, o lo que es lo mismo, pasar de ser un club dominante a un club mediocre, acecha, está cada vez más cerca, como una sombra que lleva persiguiendo al Madrid durante las últimas décadas

Pero lo cierto y real es que los hechos muestran todo lo contrario. La milanización está más lejos que nunca, la plantilla del Real Madrid pocas veces tuvo tanto nivel y Florentino Pérez sigue siendo el mejor presidente posible para este club, aunque por el camino haya cometido errores.

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El problema por tanto es de percepción del aficionado, que quizá ahora se de cuenta de que volverán a pasar muchos años antes de que el club vuelva a experimentar un ciclo tan exitoso como el pasado. La obtención de tres Champions League consecutivas y el claro dominio europeo de la mano de un entrenador carismático como Zidane y el mejor jugador de la historia blanca, Cristiano Ronaldo, es un hito difícil de repetir. Y por eso, todo lo que venga después es necesariamente peor.

Sin duda, nadie esperaba que “ese peor” fuese en realidad “este nefasto”. Yo al menos pensaba en una transición más suave, menos brusca. Pero estos dos meses malos no convierten de pronto a un club exitoso en un club decadente. La misma historia reciente del Madrid muestra como un equipo deportivamente muerto con Benítez, fue después capaz de enlazar el mejor ciclo de éxitos de los 50 últimos años. Y entonces, se decía exactamente lo mismo que ahora: Florentino Pérez debe dimitir, hay que echar a media plantilla, el Real Madrid se va a milanizar.

Y esos pensamientos, lógicos desde el punto de vista del aficionado, tienen solamente en cuenta el inmediato desempeño deportivo. El corto plazo más absoluto. Por supuesto no hay en ese análisis indicadores financieros, de marketing, análisis ponderados de la plantilla, del mercado, etc…He visto al mismo aficionado increpar a un jugador y pedir su venta, para a continuación después de un gol, decir que es el mejor. Para el aficionado el fútbol es un vaivén de emociones, sin ápice de análisis racional.

¿Y cuáles son los hechos? El primer hecho es que el Real Madrid hace 5 meses era campeón de Europa por tercera vez consecutiva. La misma plantilla hoy en día no puede ser de pronto una plantilla de jugadores que no valen. La mera baja de Cristiano Ronaldo no devalúa individualmente a cada jugador. Es cierto que  hace la plantilla colectivamente mucho más frágil, pero todos esos jugadores nominados a todos los premios europeos no pasan de repente a ser jugadores que no sirven para el Real Madrid.

El hecho de haber ganado estas tres copas de Europa aleja al Madrid del concepto de milanización, que es precisamente lo contrario, ser un club con gran historia pero irrelevante en las grandes competiciones. Y el Real Madrid durante estos años ha sido  un equipo imponente en Europa, no así a nivel doméstico. Un equipo diseñado para ganar la competición más importante del mundo: el equipo más  dominante en Europa en los últimos 50 años.

Deportivamente el equipo tendrá que encontrar su rumbo tras la marcha de dos piezas básicas como Zidane y Cristiano Ronaldo. Y no va a ser sencillo. Se apostó por Lopetegui pero salió mal, seguramente porque dentro de esa apuesta se hizo otra como la de traer a los mejores jóvenes. Jugadores de gran calidad y de gran futuro pero que a día de hoy no han sido capaces de apretar lo suficiente a los titulares para subir el nivel de la plantilla.

A nivel financiero las cuentas del club hablan de un superávit y una caja suficiente para afrontar fichajes relevantes. El club tiene controlada la masa salarial y es capaz de realizar mejoras sin que ese baremo se vea en peligro. Y esas cuentas permiten también pedir un préstamo para ampliar y mejorar el estadio, y mantener la solvencia económica. El estadio no es un capricho de Florentino Pérez como tampoco lo es no realizar fichajes. La construcción del estadio es necesaria para seguir dotando al club de nuevos ingresos. Es lo que se llama una inversión.

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Mientras que la no inversión en fichajes responde a una estrategia muy conservadora en un mercado altamente inflacionista. Y ahí, quizá el club ha llevado al extremo el aprovechamiento de los activos actuales, algunos de los mejores futbolistas en sus puestos, esperando con paciencia la maduración de jóvenes como Asensio, Ceballos, Valverde, Vinicius, Rodrigo, Odergaard, Theo, Llorente o Vallejo. Pero lo cierto es que en momentos de derrotas es difícil apostar por los jóvenes, y también lo es hacerlo cuando se compara a cualquiera de esos futbolistas con un 11 titular de jugadores que acumulan casi todos tres o cuatro Champions, y varios son ya leyendas del club.

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El análisis de un equipo de fútbol no puede hacerse meramente por sus resultados deportivos inmediatos. Aunque eso es lo que a día de hoy da la medida del éxito, los resultados deben analizarse a lo largo de un ciclo de varios años. Porque el fútbol son ciclos. Y el Real Madrid, que viene de un ciclo tremendamente exitoso, es muy posible que tenga por delante un ciclo mucho menos exitoso. Lo importante es que el club este preparando ya los cimientos deportivos y financieros para el próximo ciclo ganador.

Y sí, puede ser que en el camino y teniendo sobre todo el corto o medio plazo, determinadas decisiones hayan sido erróneas. A veces una misma decisión es perjudicial a corto plazo pero beneficiosa a largo, como podría ser la venta de Cristiano Ronaldo o la apuesta por jugadores muy jóvenes, o la propia apuesta del club de no fichar todavía e invertir parte de dinero en un estadio nuevo.

Real Madrid: Fin de ciclo

El Real Madrid cayó con sonrojo y con estrépito, verificando el certificado de defunción de un Lopetegui que ya estaba ajusticiado desde hace tiempo. El 5-1 no es el reflejo de la diferencia futbolística de ambas plantillas, como tampoco lo fue en otras derrotas anteriores del Real Madrid. El resultado, y en especial la primera parte, es el reflejo de una diferencia anímica de dos equipos.

El Real Madrid fue ayer un equipo sin alma, sin garra, sin fuerza. Un enfermo deprimido que quiso salir de su letargo y depresión durante los 15 minutos que siguieron al descanso. Fue aquel un último intento desesperado para salir de un estado mental en el que se ha ido sumiendo el equipo poco a poco.

Cómo y por qué ha sucedido es algo difícil de explicar. Quizá haya que remontarse al partido de la Supercopa o a la salido de Cristiano Ronaldo y Zidane, o a la venta de jugadores como James, Pepe o Morata, que formaban parte de aquel equipazo que ganó el doblete. O quizá haya que remontarse al 2015, tras la debacle de Ancelotti.

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Pero parece claro que el equipo ha tocado fondo y que Lopetegui no puede ayudar a reconducir la situación. Lo cuál no significa tampoco que sea el problema. Pero lo que todos parecemos tener claro es que no es la solución. Ni siquiera los creyentes en los proyectos a largo plazo creemos en un entrenador que aparece desdibujado, triste, incapaz de girar los acontecimientos.

Fue ayer incapaz de evitar la sangría en el primer tiempo y tampoco fue capaz de dar un golpe de timón con el 2-1 cuando el Real Madrid más apretaba, consolidando el dominio con un par de cambios. Y esa misma incapacidad ha aparecido en las últimas derrotas. Son demasiados partidos partidos, demasiadas derrotas, pero sobre todo la sensación de que Lopetegui no es capaz de agitar a un grupo de jugadores que muestran su peor versión.

Y es aquí donde volvemos a lo de siempre, la responsabilidad de los jugadores. Casemiro se la atribuyó toda en unas declaraciones que dejaron de manifiesto el carácter del brasileño, diciendo que los jugadores tenían que correr y pelear más. Y Ramos trató de quitársela, afeando de paso a Casemiro sus declaraciones y además mandó un mensaje a navegantes con otra desafortunadísima frase, donde decía que el respeto hay que ganárselo. No sabemos si se refería a Conte, a Mourinho, a Lopetegui o a él mismo, que ha estado tan desafortunado en este inicio de temporada como el resto de pesos pesados.

No se libra nadie de la quema, desde luego no los jugadores, muchos ya leyendas del madridismo que fueron barridos por un Barcelona sin Messi, un equipo peor que otras versiones que golearon al Real Madrid. Tampoco se puede librar el club, que confió en Lopetegui, no sabemos si como primera opción o sexta, y que tampoco ha sido capaz de ver la debilidad de la plantilla.

Florentino Pérez pareció encontrar en Zidane a su compañero de viaje perfecto pero tras su marcha parece que el club vuelve a tiempos pretéritos.  La marcha de Zidane y de Cristiano Ronaldo, los dos a la vez, han dejado un hueco tan enorme, que ya antes de noviembre parece la temporada absolutamente perdida. Es difícil imaginar la llegada de otro redentor, de otro Zidane que resucite al equipo. Desde luego este equipo da tanta o más pena que el de Benítez. Con muchos de los mismos jugadores y otro puñado de jóvenes que deberían ser ilusionantes, lo que está claro es que no es un problema de nombres. No le falta calidad a la plantilla. Le puede faltar gol pero el equipo se ha desfigurado por la defensa, con errores groseros. Y eso es una responsabilidad global.

Simplemente el grueso de los jugadores no ha alcanzado el estado físico y mental óptimo, con claras desconexiones, poca motivación y poca concentración. Quizá Conte sea capaz de solucionar eso. La pregunta es durante cuando tiempo. 

Mientras el club tiene la necesidad imperiosa de reaccionar. Hasta ahora ha encontrado en los resultados, 4 Champions en 5 años, un modelo que parecía exitoso, a pesar de varios indicios como la nefasta liga del año del año pasado. Y el club, a pesar de esta derrota y de malas temporadas en liga ha sido capaz de completar un ciclo de triunfos. Pero el ciclo parece agotado y es necesario moverse con rapidez. Quizá sea la situación financiera de los clubes y la necesidad del club de cambiar de modelo y buscar nuevos ingresos con el estadio lo que ha ralentizado los cambios.

Es cierto que es difícil renovar la plantilla en mitad de un ciclo ganador. Ningún club lo ha hecho. Y también es cierto que los precios de los mejores jugadores es desorbitado y ni siquiera el Real Madrid se puede permitir esos desembolsos. Lo que no cabe es achacar a Florentino toda la culpa porque ha apostado por un nuevo estadio. Ese proyecto es independiente de la gestión deportiva y además es absolutamente necesario para garantizar el futuro económico del club.

Pero en todo caso, un equipo sin grandes fichajes en tres años al final acaba acomodándose, y quizá eso le haya pasado a muchos jugadores del Madrid, mientras que los  jóvenes jugadores fichados quizá no tengan todavía la entidad suficiente para apretar a los titulares.

Lopetegui, la penúltima pieza del dominó

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El domingo, Lopetegui se juega su futuro como entrenador del Real Madrid y seguramente como entrenador de élite. Al mismo tiempo, el Real Madrid se juega su futuro a corto plazo, un proyecto nuevo que debía ser ilusionante y que apostaba por un entrenador y una plantilla joven.

Si algo nos ha enseñado el fútbol a lo largo de su historia es que es imprevisible. Un fallo a puerta, una parada o un gol, lo cambia todo. Y supongo que a eso se aferra Lopetegui y su equipo. Menos la plantilla, a la que no le importa tanto el cambio del entrenador. Al fin y al cabo, aunque son los principales responsables en las victorias, no tanto en las derrotas, porque no se puede despedir a todo el 11 titular ni cambiar media plantilla a mitad del año.

Así que el domingo a las cuatro de la tarde veremos si se consuma el fin de un proyecto que debía suponer la continuación de una época gloriosa para el Madrid, apostando por los jóvenes llegados para regenerar al mejor Madrid de los últimos 50 años. Y para ello solo hace falta una derrota en el Camp Nou, algo no tan difícil, aún sin Messi, o quizá incluso un empate. Cualquier resultado negativo haría rodar la cabeza de Lopetegui, especialmente una derrota que dejaría al Real Madrid a 7 puntos de distancia del líder, y sobre todo 5 derrotas en 6 partidos.

La victoria dejaría en cambio al Real Madrid en las posiciones de cabeza nuevamente, y a solamente un punto del F.C.Barcelona, lo cuál daría a Lopetegui aire suficiente para unos pocos partidos más. Es Lopetegui la siguiente pieza del dominó en caer y solamente la excelencia en los próximos meses le permitirá librarse de un futuro ya pactado.

Para hacerlo, probablemente recurra al 11 más experimentado. A excepción de Cristiano Ronaldo y Carvajal, lesionado, no creo que apueste por los no habituales y pienso más bien en una alineación parecida a la del último día en Champion League, quizá con la inclusión de Varanne como central y Nacho como lateral derecha.

La ventaja de jugarte tu futuro con los Modric, Kroos, Bale y compañía es que esos mismos, hace no tanto arrasaban todos los campos de Europa. Ese 11 tipo ha vencido en todos los campos de Europa, incluido en Camp Nou. Con Cristiano Ronaldo añadirá alguna, sí, pero también contra Messi, que no estará. Así que se compensa.

La desventaja de apostar por esos mismos que no han dado la talla en partidos previos es que quizá no sientan la motivación suficiente para morir en el campo por un entrenador que más que jugadores necesita guerreros. Soldados furibundos que en cada partido den hasta la última gota de sangre, porque para Julen cada partido puede ser el último.

Y seguramente por ese estado de necesidad, este proyecto acabará finiquitándose más pronto que tarde, y con él se caerá la penúltima pieza del dominó, a la que muy probablemente seguirá un periodo de más caos que armonía en el club.

Lopetegui en la delgada línea roja

El pasado sábado el Real Madrid cayó en el Bernabeu por 1-2 contra el Levante. No es una derrota más, es el certificado de defunción de Lopetegui, que no parece capaz de enderezar el rumbo de un equipo que ha perdido demasiados partidos, y que sobre todo transmite sensaciones muy negativas.

Más allá de los resultados, a veces se pueden encontrar en los partidos sensaciones positivas, signos de que el equipo va a empezar a funcionar, o de que los resultados no se ajustan al juego desplegada. Lo cierto es que este Real Madrid con el record negativo de minutos sin marcar, desprende sensaciones negativas. Porque a ese registro se une una pasmosa facilidad para recibir goles en contra.

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Y son dos losas muy pesadas, que tienen que ver con una dinámica de equipo que no funciona, con jugadores que juegan incómodos, y con un sistema de juego que no logra sacar de cada uno su mejor versión, si no la peor. Me recuerda en demasía al Real Madrid de Benítez, con la diferencia de que aquel Madrid a estas alturas de temporada no llevaba el número de derrotas actual. La diferencia también estuvo en el desempeño de los rivales, pero aún así, las sensaciones son parecidas.

Se sabía que sin Cristiano Ronaldo y sin Zidane iba a ser una transición complicada, pero nadie podía imaginar que ya a principios de noviembre se dudaría del entrenador y el club se vería obligado a trazar un cambio de rumbo. Pero eso es lo que está a punto de pasar. Parece complicado que Lopetegui logre salvarse. La cuerda siempre se rompe por el lado más débil, y como el club no puede despedir de golpe a 6 jugadores, probablemente la solución más sencilla sea sustituir al entrenador y esperar que uno nuevo de un vuelco a la situación. Esperar la llegada de otro Zidane.

Para que eso no pase tendrían que ocurrir varias cosas, y improbables y que normalmente no se dan en el fútbol. El Real Madrid de pronto tendría que reaccionar. Pasaría por ganar en el Camp Nou y mantener una racha de victorias que asentase al equipo. Tampoco debería ser tan difícil para un equipo como el Madrid ganar los próximos 4 o 5 partidos, pero sí lo es si tenemos en cuenta el pasado inmediato, con partidos que se cuentan prácticamente por derrotas.

Y en realidad es un Real Madrid no tan distinto del que ha ganado las últimas tres copas de Europa. A excepción de Cristiano Ronaldo, el resto siguen siendo los fabulosos jugadores de hace unos meses. Tipos como Ramos, Marcelo, Modric, Kroos o Bale que lo han ganado todo a nivel de clubes.

Pero lo difícil es cambiar el estado de ánimo sin tocar nada. Quizá lo lograse una victoria en el Camp Nou. Espera un Barsa sin Messi, que como el Madrid sin Ronaldo es mucho menos equipo. No es el Barcelona fiable de otros años y está sumido en su propia transición, que será aún mayor sin el argentino. Pero aún así, para este Madrid capaz solamente de marcar 1 gol solamente en los últimos 5 partidos parece un mundo ganar en feudo blaugrana. Son 4 derrotas y 1 empate.

Un balance muy negativo, que aún así deja al equipo a solo 4 puntos del líder, el Barcelona, y por supuesto, con todas las opciones abiertas en Champion. El fútbol es impredecible y como decía más arriba una victoria el próximo domingo podría de pronto cambiar el estado de ánimo madridista. Aunque no podemos olvidar los precedentes y las sensaciones y están parecen ir en dirección contraria a los intereses de Lopetegui. Es hora de comprobar si es técnico para el Real Madrid o si, al igual que Benítez, es solo un entrenador más que pasó por el club con más pena que gloria.

El Tic-tac de Lopetegui

Cuarto partido sin ganar y 3 derrotas son motivo suficiente para hacer tambalear el puesto de Lopetegui y el tic-tac blanco ha empezado a sonar. Por momentos, Lopetegui parece tener la misma cara que tenía Benítez poco antes de ser destituido, y desde luego las sensaciones son parecidas.

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Pero lo cierto es que volcar toda la responsabilidad en el técnico vasco sería tan injusto como  hacerlo individualmente con los jugadores. Parece claro que Benzema está lejos de la faceta goleadora de los primeros encuentros, pero hoy con Mariano en la segunda parte tampoco se han generado apenas ocasiones. El medio del campo, con Modric, Casemiro y Kroos parece a menor nivel que otros años y la defensa en general no parece encontrar su mejor versión. Sin los laterales titulares se ha perdido hoy pero también se perdió en otros partidos con Marcelo y Carvajal. Y algunos de los suplentes no dieron la talla en Moscú. Y en la portería, si bien Courtois no ha estado afortunado en el gol, si lo estuvo en otras ocasiones.

Así que convendría repartir las culpas, aunque en fútbol la primera víctima es siempre el entrenador. Es evidente que este Real Madrid juega distinto al de otros años. Falta una pieza llamada Cristiano Ronaldo, un jugador que ha condicionado el juego del Madrid desde su llegada, siendo capaz de garantizar un gol por partido.

Este Real Madrid, capaz de estar 4 partidos sin marcar, se parece más al Real Madrid de antes de llegar Cristiano, más vulnerable, menos intimidante. Y eso no puede estar exclusivamente en el debe del técnico vasco. Su misión era suplir la carencia del jugador luso, intentar que el liderazgo lo asumiesen otros jugadores y apostar por un modelo de juego donde se encajasen menos goles. Lopetegui apostó por un modelo de fútbol de posesión y presión alta que fuese capaz de jugar en campo contrario y generar ocasiones. Pero lo que debería ser una posesión de toque rápida se ha convertido en transiciones lentas y previsibles, y lo que debía ser una presión alta, es apenas un amago de presión, que batida la primera línea, casi siempre es capaz de generar peligro en el área blanca.

El equipo parecía haber encontrado al principio de la temporada a un líder en Bale y dos fieles escuderos en Benzema y Asensio, pero a las primeras dificultades parecen diluidas las responsabilidades. Y ahí incluyo también al resto de pesos pesados. En general las responsabilidades también deberían recaer sobre todos ellos.

Y es que desde la marcha de jugadores como James, Morata o Pepe, la plantilla parece configurada en dos bloques, con los pesos pesados, titularísimos, casi inamovibles y un bloque de claros suplentes, chavales jóvenes y prometedores. Una brecha clara, que apenas rompen Nacho y Asensio. Este último con suficiente nivel para no ser suplente, pero quizá sin nivel suficiente para ser titular indiscutible en el rol de atacante decisivo del Madrid.

Un modelo de equipo que debía  gestionar Lopetegui. Si el plan A a principio de temporada fue el técnico vasco, se debe seguir apostando por él, mantenerle todo el año y darle otro más, independientemente de los resultados. Pero debe tener manos libres para hacer y deshacer, y debe hacerlo con personalidad. Si por el contrario, Lopetegui fue un parche y no se cree realmente en este modelo, se debería cambiar inmediatamente al entrenador y buscar refuerzos en el mercado invernal.

Ahora mismo su situación es francamente delicada porque es un racha realmente mala si atendemos a la historia del club. No se pierden 4 partidos en 11 partidos desde la temporada 2005 y la racha de 4 partidos oficiales sin marcar solamente se compara con otra que data de 1985. Si atendemos al comienzo, no es nada positivo comparado con los entrenadores recientes.

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Pero en uno u otro caso el mensaje debe ser claro. El Madrid post-Cristiano y post´Zidane tenía que vivir estos vaivenes, sí o sí. No es sencillo gestionar la ausencia del mejor jugador del mundo y de uno de los entrenadores más carismáticos de la historia del club. Quizá ahora se valore más el récord de victorias o de partidos consecutivos marcando gol. Que los dos se hayan marchado al mismo tiempo, dejando un gigantesco hueco es algo muy complicado de gestionar, y el club debe actuar como un solo bloque. Incluso en derrotas dolorosas como las de hoy, se debe mantener la serenidad. Señalar únicamente a Lopetegui como responsable sería además de injusto un error.

Primera crisis del Madrid de Lopetegui

El Real Madrid de Lopetegui afronta su primera gran crisis tras acumular tres partidos consecutivos sin ganar y sobre todo sin marcar ni un solo gol. Si contra el Sevilla el Real Madrid mostró su peor cara, ayer contra el CSKA de Moscú si fue capaz de dominar el partido desde la posesión, generando algunas ocasiones (3 palos), sobre todo desde centros laterales. El equipo ruso se cerró tanto que los blancos tuvieron que recurrir a centros constantes desde las bandas.

Si miramos los fríos datos encontramos un abrumador dominio blanco, tanto en posesión como en centros como en remates. Pero el resultado da por ganador al CSKA de Moscú por el grosero error de Kroos en la primera parte. De poco sirve un sistema de juego si se cometen errores de este calibre y se regalan goles al contrario. Hoy en día, en la élite, cualquier equipo con un gol de ventaja es capaz de explotar contraataques y de defender. Y eso justo hicieron ayer los rusos, no sin mérito.

Y es ahí donde el sistema de Lopetegui, basado a priori en la posesión extrema y en la presión alta, me causa desconcierto. En prácticamente todos los partidos importantes se han cometido errores de pase que han aprovechado los contrarios. Y en todos ellos los rivales han sido capaces de generar ocasiones de peligro. Y a cambio, este Madrid no es capaz de generar más ocasiones de gol ni más remates que el año pasado, que es el fin último del fútbol.

Tener posesión y presionar arriba para llegar al área contraria parece una opción fantástica para un Real Madrid lleno de talento y mediocampistas. Pero si la posesión del balón no acaba en las botas de un futbolista de ataque en zonas claras de área, no sirve para nada. Y más aún, si la presión alta no logra el objetivo de robar el balón inmediatamente después de perderlo.

Esas son las carencias que le veo ahora mismo al Real Madrid de Lopetegui, que por otra parte, entiendo que necesita más meses para ser valorado y analizar en profundidad su juego. También es cierto que ese sistema, como el del Barcelona de Pep, necesita que arriba haya, si no un Messi, sí al menos un jugador diferencial, como podría ser Bale o deberían ser Asensio o Benzema.

Y ese es el déficit de este Madrid. La alargada sombra de Cristiano Ronaldo es tan grande que en apenas unos primeros partidos, el equipo ya se encuentra en números de ocasiones, goles y remates de la época pre Cristiano. Se sabía que se echaría de menos a un jugador que ha marcado con el Madrid un gol por partido (ayer con el en el campo eso habría significado al menos el empate), pero se confiaba en que el colectivo y otras individualidades compensasen su marcha. Y por ahora está siendo complicado, veremos en el futuro.

Yo sí tengo la sensación, y esto es una apreciación absolutamente personal, fuera de toda objetividad, que a este Madrid le falta algo, llámese alma, magia ambición, competitividad. De pronto parece un equipo menos temible que el año pasado. No tener arriba a un tipo que sabes que en cuanto la reciba va a tirar a puerta puede generar un relajo en las defensas que antes no tenían. Y la ausencia de Zidane, tantas veces criticado el año pasado, también deja una sensación de orfandad, como si los jugadores creyesen menos. Y es que al fin y al cabo, creer en el Zidane jugador y entrenador, en ambas categorías leyenda, debía ser muy fácil.

En uno u otro caso, y por distintos motivos, esta ha sido la elección del club, que tarde o temprano tendría que enfrentarse a la ausencia del 7 portugués y de Zidane. Le toca al entrenador y a los futbolistas más importantes dar un paso adelante. Estamos en octubre y queda toda la temporada por disputar, y de estas derrotas todavía se pueden sacar aprendizajes para mejorar, algo que los meses de marzo y de abril sí penalizan.