Camino a Kiev (III): análisis futbolístico

noticia-real-madrid-vs-liverpool-champions-leagueEl análisis futbolístico lo he dejado para el final porque es lo más complicado y lo más impredecible. No deja de ser una final, el fútbol un juego, con sus componentes de azar, y algo muy difícil de predecir.

En todo caso, partiendo de lo visto este año, el Liverpool se presenta como un equipo muy capaz de aprovechar los espacios. Una seña de identidad de Klopp que practicaba un juego similar en el Borussia de Domund. Un juego vertiginoso, de transiciones rápidas, en el que jugadores como Mané, Salah y Firmino se adaptan a la perfección. En campo abierto y con espacios, los tres en un gran estado de forma, son uno de los tríos atacantes más temibles. Tienen velocidad y gol y es el arma principal y más peligrosa para el Real Madrid

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Pero el Liverpool es mucho más que eso, y ya demostró por ejemplo en la ida contra el Manchester City, capacidad defensiva para cerrar huecos y jugar cerrados. No es esa su seña de identidad y si pueden plantean partidos que resuelven al KO, como los combates entre dos púgiles muy atrevidos, mucho mejor.

Por el contrario, el Real Madrid presenta un equipo que se adapta a varios registros. Quizá esa sea una de las grandes cualidades de este equipo, muy poco ponderada por prensa y aficionados. Los de Zidane pueden hacer daño tanto al contraataque, como controlar el juego y dominar la posesión, e incluso, como hemos visto en los partidos de vuelta de la Champion, son capaces de sufrir sin la pelota, encerrarse y defender.

Estilos de juego muy diferentes que se acentúan en función de si juegan unos u otros. Desde Benzema, Bale, Isco, hasta Lucas y Asensio, cada combinación junto con los habituales cambia las opciones de ataque del Real Madrid.

No obstante, hay tres factores que son permanentes y determinantes sobre el resto, y con los que me aventuro en una más que segura alineación de Zidane:

-La presencia de Kroos y Modric como catalizadores del ataque del Real Madrid. Tampoco es consciente el madridismo del nivel de estos dos jugadores, que han hecho que el equipo blanco sea el gran dominador del medio del campo en la mayoría de los partidos. Son los culpables de que el Madrid pueda adaptar el ritmo, de la salida del balón y de muchas de las virtudes del equipo.

Carvajal y Marcelo. Es otro factor inalterable en el juego del Real Madrid. Son dos laterales con gran capacidad de ataque, y en el caso del brasileño absolutamente determinante en la salida del balón y en el juego por la banda izquierda. Ambos serán también claves, puesto que el Liverpool genera mucho peligro por bandas, especialmente por la de Salah.

Pero en este punto es donde el Real Madrid tiene que ser solidario y estar más preparado que el rival. Hemos visto en eliminatorias anteriores el peligro de un jugador como Salah. Física y mentalmente mejor que nunca, con gran velocidad, regate y gol; ningún lateral en el mundo es capaz de salir airoso en el 1 contra 1. Y menos durante 90 minutos. Por eso, como gestionen los de Zidane la pérdida de balón y la protección de las bandas, así como la capacidad para cerrar espacios y recuperar el balón.

-Cristiano Ronaldo y Ramos. Dos innegociables. Dos de los más veteranos del equipo y absolutamente relevantes para el devenir del equipo. Capitán ofensivo y defensivo respectivamente. De como afronten ambos el partido dependerá en gran parte el resultado.

Con Cristiano, su voracidad y consumo del ataque es tal, que sin él viendo puerta, el Madrid tiene el doble de dificultades. En la medida en que el Real Madrid le encuentre y le surta de balones, más intervendrán a su vez el resto de atacantes, porque Cristiano es un generador de oportunidades.

Y Ramos, que independientemente de que pueda intervenir con un gol de cabeza, es el líder defensivo y el encargado de cubrirle las espaldas a Marcelo. El de Camas ha perdido algo de su exuberancia física y velocidad, pero lo suple con mayor sobriedad y lectura del juego. Es un central veterano en este tipo de partidos que tendrá que lidiar con 3 delanteros rapidísimos y con un equipo preparado expresamente para hacerle daño al Madrid. Será responsable de colocar bien a la defensa y a los medios y de minimizar el daño.

Este análisis meramente futbolístico no puede esconder otras variables, alguna de ellas ya señaladas, como el factor experiencia y nervios o cualquier otra variable como puede ser un gol tempranero de alguno de los dos equipos. Creo que analizando experiencia, edad, etc… un factor adverso afectaría muchísimo más al Liverpool. El Real Madrid se ha visto este año muchas veces contra las cuerdas y tiene además ese plus de veteranía.

En todo caso, creo que Klopp es un fantástico entrenador que tendrá más que analizadas estas variables, así como Zidane. Así pues, será más que probable que esto lo determine el talento de los jugadores. Y ahí tiene mucho más el Real Madrid, pero siempre y cuando pongan exactamente la misma ilusión, esfuerzo e intensidad del Liverpool.

Camino a Kiev (II): la experiencia

No hay equipo en el mundo ahora mismo con la experiencia en finales del Real Madrid, y contadísimos equipos en toda la historia. El equipo de Zidane afronta su tercera final consecutiva con una alineación muy similar, pero algunos jugadores acumulan aún más experiencia. de otros torneos importantes. El gráfico inferior es el número total de finales de Champion disputadas por los jugadores actuales del Real Madrid:

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El posible 11 titular más los 3 suplentes más habituales acumularían más de 40 finales entre todos ellos. Una cifra que no solo no alcanza ningún club, sino que el Liverpool no puede llegar ni siquiera a una sola presencia. Por contra, en el Real Madrid será una alineación muy parecida a los últimas finales

ddEso significa que cuando pite el árbitro a las 20:45, los 11 titulares del Liverpool se enfrentarán a su primera gran final, mientras que los del Real Madrid sentirán emoción y nerviosismo pero mucho menos porque ya han estado ahí los últimos años, ya han vivido esa situación.

Resulta difícil no obviar este dato. La experiencia en este tipo de partidos es más que determinante. Es fútbol y son 90 minutos, pero es un partido especial, de muchísima presión, en el que cualquier detalle puede decantar toda una final de la Copa de Europa. Salir poco concentrado o nervioso puede costar un gol inicial, y la propia final.

Para la mayoría de los jugadores del Liverpool será la gran oportunidad de su vida. Pocos volverán a tener la oportunidad de repetir, y quizá solamente el tridente de ataque afronte un futuro con más probabilidades, sobre todo si cambian a un club grande. Podríamos pensar que no habría nada que perder, pero lo cierto es que todos ellos tienen mucho que perder. ¿Cuándo volverán a tener otra oportunidad semejante de ganar toda una Champion?

En el otro lado están unos jugadores del Real Madrid quizá saciados, que puede que acaben un ciclo,y  quizá no tengan la ambición para seguir ganando títulos. O puede ser que tengan la ambición pero el exceso de confianza les pase factura ¿Quién tiene más presión?¿Quien saldrá más concentrado y motivado?

Hay una anécdota con la final Real Madrid-Valencia del 2000/2001. El equipo che llegaba como el equipo más en forma de Europa, con muchos jugadores en primera línea, varios internacionales. Un auténtico equipazo al que muchos daban de favorito. El Real Madrid había ganado la séptima y contaba en  nómina con un grupo de jugadores muy veteranos, con mucho oficio, como Roberto Carlos, Redondo o Raúl. La confesión  que hizo Farinós es que antes del partido le habían temblado las piernas. En la entrevista enlazaba habla de un exceso de confianza, pero lo cierto es que en su día habló de la tensión previa, y los hechos fueron que solamente Fernando Carlos Redondo bastó para parar a todo el medio del campo del Valencia.

La experiencia la aporta Klopp, que llega a su segunda final de Champion League. Es un entrenador cualificado que intentará utilizar las armas que tiene su equipo y hacer creer a sus jugadores en sus posibilidades. Zidane hará lo propio y tendrá que evitar ese exceso de confianza.

En palabras ayer, en el media-day de Cristiano, “tenemos que salir desconfiados, pero confiahntes”. Una frase que no esconde cierto pensamiento en el Madrid de que son mejores, de que ya han estado ahí y de que pueden y deben ganar. Por eso, insta a su equipo a salir “desconfiado”, es decir, con intensidad, sabiendo que enfrente hay un rival igual de poderoso.

De que lado caiga la balanza, si del miedo escénico o la confianza excesiva puede depender en gran parte el partido.

Camino a Kiev (I): la revancha

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Han pasado 38 años desde la última final perdida por el Real Madrid en la Champion League. Fue contra el Liverpool, en el año 1981, y algunos no lo vimos. Pero aquello debió ser duro para el madridismo, que buscaba volver a ser el rey de Europa. Habría que esperar 17 años, hasta 1998 para encontrar la ansiada séptima, y reencontrarse con un camino que hoy perdura, y que está más álgido que nunca.

Por el camino entre aquel 1998 y este 2018, los que no vivimos la final de 1981 sí vivimos el “el chorreo”, pero del Liverpool al Real Madrid: un 4-0 en Anfield, dolorosísimo. Fue en el año 2009 en plena crisis del club, especialmente en Europa, quedándose por 5º año consecutivo en la ronda de cuartos.

De aquel equipo del Real Madrid solo quedan Ramos y Marcelo, todavía jugadores jóvenes entonces, con un grupo que si bien ganaría alguna liga, no tiene ni muchísimo menos el potencial actual ni la actual capacidad competitiva.

Así pues, otro de los incentivos, además de la propia final, es consumar la venganza de ambos ultrajes. Un momento perfecto para saldar esa cuenta, y sumarla a las saldadas contra PSG, Juventus y Bayern.

Durante este ciclo ganador el Real Madrid ha cerrado sus cuentas con todos sus fantasmas: el del Bayern, que ahora ya no es coco y la situación es a la inversa. Con la Juventus y las eliminatorias perdidas, más que saldado con la final del año pasado y la eliminación en este. Y con PSG, que eliminó al Real Madrid en una UEFA, en aquel equipo de Ginola y Weah. Otra cuenta saldada que le ha hecho especial daño al equipo parisino del jeque.

Ya quedan menos, como Ayra en juego de tronos, esperemos que se cumpla con el Liverpool.

¡Campeón de la Euroliga!

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El Real Madrid de Pablo Laso se proclamó ayer por segunda vez campeón de la Euroliga. Sí, el Real Madrid de Laso, máximo artífice de este triunfo, demostrando que su gestión de la sección ha sido modélica. Solo sería necesario hablar de sus  5/7 Final Fours o de sus dos títulos de 4 finales en una de las competiciones más duras que hay.

Pero en el cómo hay muchos matices que magnifican el logro de un equipo que a principios de año perdía por lesión a tres de sus titulares: Llul ,Ayon y Randholph (además de un nuevo fichaje Kuzmic). Tres jugadores que eran de los mejores de Europa en sus puestos.

A partir de ahí Laso consiguió darle protagonismo a otros jugadores para acabar creando una plantilla en la que todos se han sentido en mayor o menor medida protagonistas. Así, tanto en el partido de ayer como  en el de semifinales anotaron 11 de los 12 jugadores que jugaron el partido (7 en el CSKA y 8 en el Fernerbahce), y el reparto de minutos muestra, por ejemplo, ayer, como el que menos jugó fue Campazzo con 9 minutos y el que más Causeur con 24 minutos.

Ese reparto de minutos tan amplio es muy complicado en partidos como el de ayer, con jugadores que entran fríos desde el banquillo y requiere tener a todos absolutamente concentrados en el juego. Ese ha sido un común denominador en los dos equipos de Laso campeones de Europa.

Si nos centramos en el partido de ayer, Laso le empezó a ganar el partido a Obradovic en defensa, con el ajuste nuevamente de Causeur, defendiendo ayer a Sloukas (7 puntos), de manera tan consistente como antes de ayer a Hines (2 puntos con el francés de defensor). En el primer caso, el juego de Sloukas era clave para la circulación del Fernerbahce, mientras que el segundo, Hines estaba siendo la amenaza principal, dinamitando la defensa del Real Madrid.

Pero ese trabajo defensivo del francés habría sido insuficiente sin el complemento del resto del equipo. Y ha entrado en juego una magnífica rotación con jugadores como Taylor, Llul, Campazo, Rudy o los interiores. Todos ellos ajustando muy bien tanto los rebotes como las líneas  pase, obligando, primero al CSKA a jugadas individuales con De Colo (20 puntos) y después al Fenerbahce a recurrir a un magnífico Melli (28 puntos). Pero ambas soluciones fueron insuficientes en partidos donde necesitas que todos los jugadores aporten.

Y ha sido en ese aspecto donde el Real Madrid también ha destacado. Si en el primer partido fueron Ayon (12 puntos) o Llul (16 puntos), en el segundo aparecieron Caseur (17 puntos) o Tavares (8 puntos). Y en ambos la aportación fundamental con sus triples de Carrol (9 puntos) y de Thompkins, uno de los más destacados en ambos partidos (18 de valoración en ambos partidos).

El norteamericano demostró el año pasado su talento ofensivo pero se le vio siempre demasiado frío, flojo en tareas defensivas. Su actitud y mejora en este campo ha sido más que evidente. Empezó tarde la temporada por graves problemas familiares y parecía que su año sería malo, pero ha dado un paso adelante y ha demostrado en esta Final Four que además de una gran muñeca tiene también otras cualidades. Ayer logró un rebote tras los fallos en los libres de Casseur, que era medio partido. Y en ambos partidos tuvo varios robos y rebotes de nivel. Otro mérito de Laso.

Y luego está Don Luka Doncic. Por valoración, no ha sido el mejor en cada uno de los partidos, pero en el conjunto (18 y 17 de valoración) sí ha sido de los destacados.  Si en el primer partido ayudó defensivamente con sus rebotes (7), en el segundo tuvo un buen papel con las asistencias (4). Y en ambos aportó ofensivamente con 16 y 15 puntos. Si hablamos de otras estadísticas, en ambos partidos logró sacarle a sus defensores 7 faltas por partido. Y eso más allá de canastas relevantes en momentos críticos del partido, demostrando liderazgo y capacidad de asumir la responsabilidad.

Hablamos, que nadie lo olvide de un chico de 19 años. Con esa edad, Luka Doncic ha logrado ya títulos individuales y colectivos que un 99% de los jugadores no lograrán en toda su carrera. Jugadores que salen cada 50 años. Como Petrovic o Sabonis. Teniéndoles a ellos de referencia, ambos fueron MVP de la Copa de Europa con 21 años. Otros grandes como Toni Kukoc o Radja lo hicieron con 22, y Ginobili con 23 años. Si vemos la repercusión de estos jugadores en Europa y su buen desempeño en la NBA, nos podemos hacer una idea de a donde llegará Doncic, dos años más precoz, y ya casi tres en la élite europea, liderando a todo un Real Madrid.

Esta segunda Euroliga confirma la apuesta del Real Madrid por un entrenador y un modelo. Repiten el título cinco jugadores: Rudy Fernández, Sergio Llul, Felipe Reyes, Ayon y Carrol. La columna vertebral de este equipo que ha integrado rápidamente a los nuevos, conformando un equipo campeón.

Le queda a este Real Madrid la liga ACB para redondear un gran año y 7 años de proyecto. Y luego tendrá que recomponerse con la pérdida de Doncic y seguir fichando para mantener la ambición. Pero lo logrado ya no se lo quita nadie a un equipo que ha devuelto al Real Madrid a lo más alto de Europa.

A un paso de la gloria en la Euroliga

“No hemos ganado”, repetían ante las cámaras primero Ayon y después Llul. Una frase que ya escuché antes, cuando el equipo logró clasificarse ante el Panathinaikos. Y una frase que se repetirá si el Real Madrid no gana mañana ante el durísimo Fenerbahce turco.

Para este Real Madrid de curtidos y veteranos jugadores solo vale la victoria. Aunque bien es cierto que para llegar a ella hay que tropezarse muchas veces antes por el camino. No hay victoria sin aprendizaje previo, y este Real Madrid de Laso es el mejor ejemplo de todo esto.

Afronta una nueva final, la cuarta en este periodo de Pablo Laso, y ante el rival que precisamente ha privado al Real Madrid de disputar la final en los últimos dos años. El Fenerbahce eliminó al equipo blanco el año pasado para convertirse en campeón. Y lo hizo el año anterior en cuartos de final en una contundente eliminatorio.

Es un equipo complicado, para el Real Madrid y para cualquier otro, sobre todo gracias al genio Obradovic, una auténtica leyenda de esto y el gran obstáculo para este Real Madrid. Un equipo contra el que este año el Real Madrid ha ganado un partido y perdido otro.

En todo caso, si el Real Madrid es capaz de repetir las constantes de ayer, gran parte del trabajo estará hecho. Ayer, tras un primer cuarto de avalancha del  CSKA de Moscú, con 30 puntos anotados, los blancos empezaron a defender como mejor saben. Esa fue la clave para parar al mejor equipo ofensivo de Europa.

A partir de ahí, el propio talento en ataque del Real Madrid apareció. Fue primero Carrol, con tres triples de los suyos, maravillosos, saliendo de bloqueo, con una ejecución perfecta. Y a partir de la ahí aumentó la producción ofensiva, con Doncic, Llul, activándose Ayon, aportación de Thompkins, Rudy o Felipe. Ese es el estilo de juego del equipo, el juego coral, la aportación múltiple de muchos jugadores y una gran competitividad, demostrada durante todos estos años.

Es un equipo que además este año ha sufrido especialmente con las lesiones y que ahora, en el momento más importante de la temporada se ha encontrado con el equipo sano. Y esa fortaleza mental se nota en muchos aspectos y ayer se demostró, neutralizando rápidamente una ventaja inicial en el primer cuarto de 10 puntos.

Va a ser más que necesaria esa fortaleza mental para derrotar al Fenerbahce. Los chicos de Laso deberán recordar la dura derrota del año pasado para recordar ese sentimiento de frustración y aprovecharla a su favor. Y también deberán recordar el éxito de hace varios años, con aquel año de la Euroliga y el triplete.

Para algunos de ellos podría ser la segunda Euroliga y para otros como Doncic la primera y una despedida perfecta. Sin duda este equipo está capacitado para hacerlo. Es solo un partido más, pero que será una auténtica batalla.

Sufrir para ganar: Kiev espera al Real Madrid

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Para ganar la Champion League hay que ganar solamente 7 partidos (mas los 6 de grupo),es el nuevo mantra para deslegitimar lo logrado por el Madrid y valorar así más una liga de 38 partidos. Y efectivamente, son “solo” 7 partidos, pero algunos como el disputado contra el Bayern de Munich ayer, equivalen a toda una vuelta de la liga, como mínimo.

El Real Madrid sacó adelante una eliminatoria dificilísima, siempre con la sensación de que el Bayern de Munich se impondría de una u otra manera. Por el centro, por la izquierda, por la derecha, de córner. El gran mérito del Madrid ha sido salir vivo contra un equipo que puso absolutamente todo lo necesario para ganar.

Pero el Real Madrid puso también lo necesario para defender la eliminatoria, suerte incluida, necesaria pero insuficiente sin el partido en defensa de Ramos y Varane y sobre todo Keylor Navas. Tres jugadores hoy colosales que han solventado los muchos problemas defensivos ofrecidos por el equipo.

Empezaba el Real Madrid el partido con una apuesta de Zidane: sacrificar a Casemiro, que sufrió como el resto del equipo en Munich, especialmente en la salida de balón, y con Lucas en la derecha, una solución supongo que de emergencia, entendiendo que Nacho no debía estar al 100% ni Achraf preparado. Pues bien, el planteamiento no logró solventar los errores de la ida y más aún, se incrementaron.

A la espalda de Kovacic se colaron absolutamente todos los jugadores del equipo alemán. Mientras Modric trataba de ayudar en la derecha con las embestidas de dos jugadores de la talla de Alaba y Ribery. Con Kroos también especialmente perdido, el centro del campo del Real Madrid naufragó muchos minutos. James hizo estragos y Thiago también jugó a placer.

Ese naufragio afectó al control de la pelota, que no ha sido del Madrid en prácticamente ningún momento de la eliminatoria. Y sin el balón al Madrid solo le quedaban contras peligrosas o grandes destellos, como el de primer gol de Benzema, que viene de una jugada del Real Madrid con más de 20 toques. Fue el francés de los pocos que sostuvo el frente ofensivo del equipo. Un partido maravilloso, muy del francés, asociándose muy bien y rematando con dos goles, uno de gran remate y otro de oportunista. Eso es precisamente lo que se le ha pedido al galo, añadir goles a su rendimiento, y actitud, algo que sí ha tenido en este partido, con 7 recuperaciones.

Supongo que la presencia de Benzema va en el debe de Zidane, como el resto de la alineación va en el haber. Pero lo más sorprendente es que con todo, con un Bayern que parecía un rodillo, un Real Madrid que no ha tenido su mejor eliminatoria, se ha pasado a la final. Influyen en este tipo de partidos todos los detalles y los fallos se penalizan especialmente. El fallo del portero alemán pero también los fallos contra la portería de Keylor. Pero no hay ni pizca de deshonor en pasar a la final achicando agua hasta el minuto 96 como el Real Madrid, ayer. Al revés, que un equipo como el Real Madrid, diseñado para controlar el balón y atacar, defendiese con el cuchillo entre los dientes como ayer, le añade aún más mérito. Incorpora un registro más a este equipo capaz de jugar de distintas maneras, en función de los escenarios y circunstancias.

Hay una diferencia gigante entre este Real Madrid y el de Mourinho, que en el 2012 cayó precisamente en penaltis contra los bávaros. En aquella eliminatoria el equipo no supo defender el resultado y tanto en ese partido como en la eliminatoria contra el Borussia de Dormund el año siguiente, el equipo no supo materializar las oportunidades de gol, y cometió errores que le penalizaron. Lo mismo que al Bayern ayer.

A eso se le llama competir, y esa manera de defender y de aprovechar las oportunidades ha sido el sello de muchos equipos italianos durante años, y lo fue del Atlético de Madrid, que era un equipo letal en ataque, con un gran portero y un equipo defendiendo. El mismo mérito concedido a ellos debería concedérsele hoy al Real Madrid.

En todo caso, se le de o no el mérito por el partido de ayer, los hechos son que el club blanco disputará su tercera final consecutiva, la cuarta en cinco años, casi nada, algo para lo que habría que remontarse precisamente a la época de Di Stefano. Por eso no se puede hablar de nada más que de una generación legendaria y maravillosa de este Madrid. Con sus partidos difíciles, sus baches, pero su indudable superioridad demostrada en esta Champion, eliminando a los campeones de Francia, Italia y Alemania.

No hay más difícil todavía, no hay rivales más complicados que los eliminados, pero menospreciar a cualquier posible rival entre la Roma o el Liverpool sería un error colosal. Y supongo que los jugadores, tras el sufrimiento contra la Juventus y el Bayern lo sabrán.

Ahora toca esperar rival y desear que todos lleguen sanos. Solo quedan 90 minutos para la gloria eterna. Solamente 90 minutos de una final de Champion League que para los titulares del Real Madrid y algunos suplentes viene siendo lo habitual el último mes de mayo. También para los aficionados del Real Madrid. Que nadie olvide que después de ganar las 6 primeras copas de Europa, lo habitual fue ver caer al Real Madrid antes de final. Y durante 32 años lo habitual fue no ganar una Copa de Europa.

Y ese es el gran mérito de ese equipo que han hecho  de lo excepcional algo habitual, ganar la Champion League.

180 minutos para la gloria

El Real Madrid está a 180 minutos de la Gloria absoluta y eterna, siempre y cuando consideremos insuficiente las 12 Copas de Europa previas para tal consideración. En todo caso, sí serían 180 minutos para lograr una gesta que hace muchos años que no se produce, ganar 3 Copas de Europa seguidas. El último equipo en lograrlo fue precisamente el Bayern de Munich, hace 42 años, entre los años  73-76. Lograr semejante logro significa ni más ni menos que ser el mejor de Europa durante esos tres años sin género de duda.

Pero para eso hay que ganar dos partes de 90 minutos. La primera este martes contra un Bayern de Munich que ya demostró en la ida todo su potencial. No ha hecho falta invocar a Juanito aunque el temor a que se repita lo que sucedió contra la Juventus es suficiente para que todo el madridismo esté en guardia. No hay nada como la medicina del propio fútbol, que se vio muy claramente en la pasada ronda de Champions, como para recordar que esto es un juego y como tal muchas veces es impredecible.

Aún así, el 1-2 es un resultado que da mucho margen de maniobra en la vuelta. Bastaría con no perder, aunque basta con jugar a no perder para perder. Así que los de Zidane necesitan hacer como dijo el propio técnico francés, el mejor partido de la temporada. Con alguna baja, Zidane tendrá que recomponer al equipo. Aunque la motivación y la profundidad de plantilla debería bastar para encontrar un 11 de garantías.

A partir de ahí, se espera un partido grande, de esos pocos que ocurren en el Santiago Bernabéu cada año donde el estadio parece una caldera de verdad. El aficionado madridista necesita de grandes retos y motivaciones para animar como si fuese su primera vez en el fútbol. Y hoy será sin duda uno de esos días.

No espero un partido fácil y cuento con al menos un gol de los bávaros. Y es que el Real Madrid ha demostrado demasiadas veces su fragilidad defensiva, y mucho más, curiosamente, en el Bernabéu. Y donde se marca un gol no es difícil marcar dos. Pero también espero algún gol del Real Madrid, algo más que sencillo con Cristiano Ronaldo en el campo.

Las vueltas de Champion en semifinales son seguramente, junto con la final el partido que requiere de mayor capacidad emocional. Se juega como nunca con el marcador, con la vista puesta en la final siempre, y eso genera mucho nerviosismo. Si alguien tiene experiencia en estas lides es el Real Madrid de Modric, Ramos, Marcelo, Cristiano Ronaldo.

Db8_YokW0AAMwrzJugadores-leyenda que ya han jugado como estos decenas de partidos y que en los momentos más delicados habrán de dar un paso hacia adelante. Por supuesto el Bayern de Munich también cuenta con un puñado de estos jugadores y de hecho es el equipo con mayor presencia en semifinales en estos últimos años junto con el Real Madrid.

De hecho, si no hubiese sido el propio Real Madrid habría sido el Bayern de Munich el del ciclo victorioso en Europa. Ha sido este Real Madrid el gran coco de un Bayern que se enfrenta ante su penúltima oportunidad contra su bestia negra.

Difícil encontrar más argumentos para disfrutar de un partido entre dos grandes rivales. Un partido maravilloso que solo para uno de los dos equipos tendrá una segunda parte en Kiev. Pero Ucrania queda muy lejos en distancia y en el tiempo, y sobre todo en fútbol con 90 minutos, que en Bernabéu son molto longo, moltísimo.

 

 

El Real Madrid vuelve a ganar en el Allianz Arena

Decía Zidane en la rueda de prensa que el Real Madrid no se caga en los pantalones. Y así fue, aunque durante gran parte el partido el Bayern puso todo para que así fuese. La primera parte fue de claro dominio bávaro, sobre todo con el 1-0, que encontró al Real Madrid sufriendo, como por otra parte solía ser normal en Alemania.

El guión esperado con el Bayern volcado absolutamente en ataque. Tanto que Heynckes salió con todo. Prácticamente un plan inicial con 5 jugadores netamente ofensivos como Lewandoski, Robben, Ribery, Muller y James. Un plan que cambió con la lesión de Robben, y que creo que le dio más estabilidad a los alemanes con la presencia de Thiago. A partir de ahí el Bayern dominó por fuerza bruta y por las ganas acumuladas de este año y de años previos.

Y el Real Madrid aguantó también con todo, con la fuerza mental de este año y la de años previos, con la experiencia que te dan muchas eliminatorias de Champion. Fue así como el Real Madrid pudo empatar con un buen tiro de Marcelo, antes de acabar la primera parte. Un 1-1 que cambiaba absolutamente el guión.

La segunda parte fue un guión similar, pero esta vez con el Real Madrd golpeando con más fuerza al contragolpe. A falta de Cristiano Ronaldo, que si bien no apreció con un gol si destacó especialmente en labores defensivas y con un precioso gol anulado, apareció Asensio. Un chico nacido para las citas grandes. Costó 3,5 millones que solamente por eso justifica toda la política de fichajes del club. Suyo fue el 1-2 con una gran combinación con Lucas Vázquez. Otro meritorio.

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El partido acabó con el Bayern de Munich absolutamente volcado y con el Real Madrid achicando balones como los mejores equipos italianos. Un ejercicio de sufrimiento absolutamente indispensable si se quiere ganar la Champion.

El resultado no esconde cierta fragilidad defensiva, normal también ante un equipo de la potencia del Bayer. Con un Ribery estelar, el Bayer se marcha pensando que a pesar de haberlo merecido y haberlo puesto todo, se va con otra derrota. Son ya tres consecutivas en el Allianz Arena contra el Real Madrid. Casi nada. Una goleada en semifinales, 0-4, el 1-2 del año pasado y otra vez el mismo resultado.

Son tres victorias ante uno de los top 3 de Europa, por resultados en Champion y por dominio en su liga. Esta es la primera derrota de este Bayern de Munich en competiciones oficiales pero tampoco habían perdido previamente ni el PSG ni la Juventus en su casa

Habla muy bien del ciclo victorioso de este Real Madrid y también del ciclo del Real Madrid en estos últimos años. El PSG no perdía en casa desde el 20 de marzo de 2016. La Juve no perdía en casa desde el 10 de abril de 2013. El Bayern no perdía en casa desde el 12 de abril de 2017 Tres campeones de sus ligas, que han visto como el club blanco revienta sus récords.

El Real Madrid está a 90 minutos de su tercera final consecutiva y la cuarta en cinco años. Casi nada. 90 minutos en los que habrá que sufrir casi seguro. Pero si algo ha demostrado este equipo ja sido la capacidad de competir y por tanto de sufrir. Y eso más un gran talento es lo que hacen del Real Madrid un equipo de leyenda.

La olvidada bestia negra: Bayern de Munich

Hubo una época en la que hablar del Bayern de Múnich equivalía a hablar de la gran bestia negra europea del Real Madrid. La mera mención, si quiera de algo alemán, suponía para el Real Madrid malos recuerdos.

Pero aquel recuerdo tan negativo se fue desvaneciendo con victorias como la de la temporada 99-2000, que a la postre significaría además la conquista de la octava. Lo encuentros entre ambos equipos se intensificaron en el tiempo, con resultados parejos. Al Bayern de Múnich le dio tiempo incluso para arruinar la gran oportunidad del proyecto de Mourihno de pasar a la final. Fue con una prórroga y unos penaltys para el recuerdo.

Y a partir de ahí la relación se ha invertido y ahora el Real Madrid es la auténtica Bestia negra del Bayern de Múnich. Tanto es así, que dudo que los bávaros tengan un recuerdo más desagradable en Europa que el 0-4 endosado a Guardiola. Aquello acabó a la postre con la carrera muniquesa del técnica catalán, pero también con los mejores años de algunos jugadores del Bayern de Múnich. Un proyecto que acabó de hundir el año pasado el Real Madrid tras vencer nuevamente en cuartos de final, esta vez en una disputadísima prórroga.

Así pues, lo que hay en juego es mucho más que unas semifinales. Es toda una relación de dominancia actual del Real Madrid, cuyas últimas Copas de Europa están casi todas ligadas a victorias previas frente al equipo bávaro. Por su parte, los alemanes necesitan recuperarse de las últimas derrotas, porque corren el riesgo de convertirse en un equipo incapaz de competir en Europa pero si en su liga doméstica.

Para algunos jugadores como Robben o Ribery es el último tren, mientras que para el Real Madrid es la oportunidad para volver a mostrar su hegemonía.

Se trata por tanto de un duelo apasionante entre dos rivales que se respetan tanto como se odian.

 

El Real Madrid recupera el factor cancha

El Real Madrid salió vivo del infierno griego y ahora tiene la oportunidad de sentenciar la eliminatoria en Madrid, en dos partidos. No va a ser sencillo y aunque el factor cancha debería ser una ventaja, con el nivel de la Euroliga no se aprecia tanto.

Algo de eso hemos percibido en estos dos primeros partidos. En el primero los de Laso salieron dormidos y ya en el minuto 5 habían perdido el partido. Recordó mucho a la final de la Copa del rey contra el Real Madrid. Una ‘pájara’ que luego es imposible de remontar, aunque contra el Barcelona casi se lograse.

Y ayer, con un Real Madrid muchísimo más combativo y centrado, mostrando su mejor versión, esa vena competitiva que ha demostrado Laso durante todos estos años. Y eso es algo que no se puede olvidar, que este Real Madrid lleva compitiendo contra los mejores y ganándolos en ocasiones. Y esa regularidad no es fácil.

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Ayer lo hizo de la mano de Felipe Reyes, absolutamente colosal con 18 puntos y 25 de valoración, pero también dieron un pasito adelante otros veteranos como Carrol y Rudy. La baja de Campazzo se está notando mucho y Doncic tampoco pasa por su mejor momento. Por eso conviene tener una plantilla equilibrada, donde en cualquier momento un jugador pueda asumir la responsabilidad.

El próximo miércoles el equipo tendrá la oportunidad de dejar al Panathinaikos contra las cuerdas y llevar la eliminatoria al 2-1 para luego sentenciarla el viernes. Pero para eso hay que disputar esos minutos sin fallos, con plena concentración, dejándose llevar lo justo por la euforia de jugar en casa y controlando siempre el partido.

Creo sinceramente que el Real Madrid tiene jugadores y equipo para ello. De ser se conseguiría llegar a la Final Four. Ese debería ser el objetivo. Ojalá se consiga