¿Cuál es el futuro del Real Madrid?

La salida de Lopetegui y la llegada temporal de Solari, que parece un parche a la espera de otro entrenador, parece dejar al Real Madrid contra las cuerdas, en una gran crisis. El estupor entre los aficionados blancos es grande y la desorientación es total. ¿Que va a pasar? ¿Se disolverá el Real Madrid como club? ¿Volverá a ganar algo alguna vez?

Estas preguntas retóricas son por supuesto exageraciones, pero no están tan lejos del pensamiento de muchos aficionados que se sienten perdidos, desesperanzados. Sin ir más lejos, una amiga, seguidora del Madrid desde hace década y media, me decía lo siguiente: “El Madrid nunca ha estado tan mal”, “un barco a la deriva”, “vaya despropósito”, “¿Cuando se va Florentino?”.

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Esto es lo que se llama un pensamiento cortoplacista, temporal, que ha borrado el pasado más reciente y también el más lejano. Se olvidan años de sequías deportivas, años en los que el club estaba financieramente quebrado, años en los que el nivel deportivo de la plantilla era inferior al de los mejores clubes europeos, cayendo con sonrojo en las rondas iniciales de la Champion League. 

Solo existe el aquí y el ahora y todos paceremos convenir en que ese inmediato presente es nefasto para el Real Madrid. Al menos el presente deportivo, con un equipo que ha encadenado 5 derrotas en 6 partidos y que afronta el resto de la temporada con un entrenador nuevo.

El futuro deportivo es desolador y el club necesita una gran transformación. Podría ser una conclusión en vista de lo observado en este último mes y medio. Florentino Pérez no sabe lo que hace, la mayoría de los jugadores no valen y esta crisis, inédita, lleva al club a tomar decisiones drásticas antes de que sea demasiado tarde.

La ‘milanización’, o lo que es lo mismo, pasar de ser un club dominante a un club mediocre, acecha, está cada vez más cerca, como una sombra que lleva persiguiendo al Madrid durante las últimas décadas

Pero lo cierto y real es que los hechos muestran todo lo contrario. La milanización está más lejos que nunca, la plantilla del Real Madrid pocas veces tuvo tanto nivel y Florentino Pérez sigue siendo el mejor presidente posible para este club, aunque por el camino haya cometido errores.

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El problema por tanto es de percepción del aficionado, que quizá ahora se de cuenta de que volverán a pasar muchos años antes de que el club vuelva a experimentar un ciclo tan exitoso como el pasado. La obtención de tres Champions League consecutivas y el claro dominio europeo de la mano de un entrenador carismático como Zidane y el mejor jugador de la historia blanca, Cristiano Ronaldo, es un hito difícil de repetir. Y por eso, todo lo que venga después es necesariamente peor.

Sin duda, nadie esperaba que “ese peor” fuese en realidad “este nefasto”. Yo al menos pensaba en una transición más suave, menos brusca. Pero estos dos meses malos no convierten de pronto a un club exitoso en un club decadente. La misma historia reciente del Madrid muestra como un equipo deportivamente muerto con Benítez, fue después capaz de enlazar el mejor ciclo de éxitos de los 50 últimos años. Y entonces, se decía exactamente lo mismo que ahora: Florentino Pérez debe dimitir, hay que echar a media plantilla, el Real Madrid se va a milanizar.

Y esos pensamientos, lógicos desde el punto de vista del aficionado, tienen solamente en cuenta el inmediato desempeño deportivo. El corto plazo más absoluto. Por supuesto no hay en ese análisis indicadores financieros, de marketing, análisis ponderados de la plantilla, del mercado, etc…He visto al mismo aficionado increpar a un jugador y pedir su venta, para a continuación después de un gol, decir que es el mejor. Para el aficionado el fútbol es un vaivén de emociones, sin ápice de análisis racional.

¿Y cuáles son los hechos? El primer hecho es que el Real Madrid hace 5 meses era campeón de Europa por tercera vez consecutiva. La misma plantilla hoy en día no puede ser de pronto una plantilla de jugadores que no valen. La mera baja de Cristiano Ronaldo no devalúa individualmente a cada jugador. Es cierto que  hace la plantilla colectivamente mucho más frágil, pero todos esos jugadores nominados todos los premios europeos no pasan de repente a ser jugadores que no sirven para el Real Madrid.

El hecho de haber ganado estas tres copas de Europa aleja al Madrid del concepto de milanización, que es precisamente lo contrario, ser un club con gran historia pero irrelevante en las grandes competiciones. Y el Real Madrid durante estos años ha sido  un equipo imponente en Europa, no así a nivel doméstico. Un equipo diseñado para ganar la competición más importante del mundo: el equipo más  dominante en Europa en los últimos 50 años.

Deportivamente el equipo tendrá que encontrar su rumbo tras la marcha de dos piezas básicas como Zidane y Cristiano Ronaldo. Y no va a ser sencillo. Se apostó por Lopetegui pero salió mal, seguramente porque dentro de esa apuesta se hizo otra como la de traer a los mejores jóvenes. Jugadores de gran calidad y de gran futuro pero que a día de hoy no han sido capaces de apretar lo suficiente a los titulares para subir el nivel de la plantilla.

A nivel financiero las cuentas del club hablan de un superávit y una caja suficiente para afrontar fichajes relevantes. El club tiene controlada la masa salarial y es capaz de realizar mejoras sin que ese baremo se vea en peligro. Y esas cuentas permiten también pedir un préstamo para ampliar y mejorar el estadio, y mantener la solvencia económica. El estadio no es un capricho de Florentino Pérez como tampoco lo es no realizar fichajes. La construcción del estadio es necesaria para seguir dotando al club de nuevos ingresos. Es lo que se llama una inversión.

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Mientras que la no inversión en fichajes responde a una estrategia muy conservadora en un mercado altamente inflacionista. Y ahí, quizá el club ha llevado al extremo la aprovechamiento de los activos actuales, algunos de los mejores futbolistas en sus puestos, esperando con paciencia la maduración de jóvenes como Asensio, Ceballos, Valverde, Vinicius, Rodrigo, Odergaard, Theo, Llorente o Vallejo. Pero lo cierto es que en momentos de derrotas es difícil apostar por los jóvenes y también lo es hacerlo cuando se compara a cualquiera de esos futbolistas con 11 titular de jugadores que acumulan casi todos tres o cuatro Champions, y varios son ya leyendas del club.

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El análisis de un equipo de fútbol no puede hacer meramente por sus resultados deportivos inmediatos. Aunque eso es lo que a día de hoy da la medida del éxito, los resultados deben analizarse a lo largo de un ciclo de varios años. Porque el fútbol son ciclos. Y el Real Madrid, que viene de un ciclo tremendamente exitoso, es muy posible que tenga por delante un ciclo mucho menos exitoso. Lo importante es que el club este preparando ya los cimientos deportivos y financieros para el próximo ciclo ganador.

Y sí, puede ser que en el camino y teniendo sobre todo el corto o medio plazo, determinadas decisiones hayan sido erróneas. A veces una misma decisión es perjudicial a corto plazo pero beneficiosa a largo, como podría ser la venta de Cristiano Ronaldo o la apuesta por jugadores muy jóvenes, o la propia apuesta del club de no fichar todavía e invertir parte de dinero en un estadio nuevo

Real Madrid: Fin de ciclo

El Real Madrid cayó con sonrojo y con estrépito, verificando el certificado de defunción de un Lopetegui que ya estaba ajusticiado desde hace tiempo. El 5-1 no es el reflejo de la diferencia futbolística de ambas plantillas, como tampoco lo fue en otras derrotas anteriores del Real Madrid. El resultado, y en especial la primera parte, es el reflejo de una diferencia anímica de dos equipos.

El Real Madrid fue ayer un equipo sin alma, sin garra, sin fuerza. Un enfermo deprimido que quiso salir de su letargo y depresión durante los 15 minutos que siguieron al descanso. Fue aquel un último intento desesperado para salir de un estado mental en el que se ha ido sumiendo el equipo poco a poco.

Cómo y por qué ha sucedido es algo difícil de explicar. Quizá haya que remontarse al partido de la Supercopa o a la salido de Cristiano Ronaldo y Zidane, o a la venta de jugadores como James, Pepe o Morata, que formaban parte de aquel equipazo que ganó el doblete. O quizá haya que remontarse al 2015, tras la debacle de Ancelotti.

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Pero parece claro que el equipo ha tocado fondo y que Lopetegui no puede ayudar a reconducir la situación. Lo cuál no significa tampoco que sea el problema. Pero lo que todos parecemos tener claro es que no es la solución. Ni siquiera los creyentes en los proyectos a largo plazo creemos en un entrenador que aparece desdibujado, triste, incapaz de girar los acontecimientos.

Fue ayer incapaz de evitar la sangría en el primer tiempo y tampoco fue capaz de dar un golpe de timón con el 2-1 cuando el Real Madrid más apretaba, consolidando el dominio con un par de cambios. Y esa misma incapacidad ha aparecido en las últimas derrotas. Son demasiados partidos partidos, demasiadas derrotas, pero sobre todo la sensación de que Lopetegui no es capaz de agitar a un grupo de jugadores que muestran su peor versión.

Y es aquí donde volvemos a lo de siempre, la responsabilidad de los jugadores. Casemiro se la atribuyó toda en unas declaraciones que dejaron de manifiesto el carácter del brasileño, diciendo que los jugadores tenían que correr y pelear más. Y Ramos trató de quitársela, afeando de paso a Casemiro sus declaraciones y además mandó un mensaje a navegantes con otra desafortunadísima frase, donde decía que el respeto hay que ganárselo. No sabemos si se refería a Conte, a Mourinho, a Lopetegui o a él mismo, que ha estado tan desafortunado en este inicio de temporada como el resto de pesos pesados.

No se libra nadie de la quema, desde luego no los jugadores, muchos ya leyendas del madridismo que fueron barridos por un Barcelona sin Messi, un equipo peor que otras versiones que golearon al Real Madrid. Tampoco se puede librar el club, que confió en Lopetegui, no sabemos si como primera opción o sexta, y que tampoco ha sido capaz de ver la debilidad de la plantilla.

Florentino Pérez pareció encontrar en Zidane a su compañero de viaje perfecto pero tras su marcha parece que el club vuelve a tiempos pretéritos.  La marcha de Zidane y de Cristiano Ronaldo, los dos a la vez, han dejado un hueco tan enorme, que ya antes de noviembre parece la temporada absolutamente perdida. Es difícil imaginar la llegada de otro redentor, de otro Zidane que resucite al equipo. Desde luego este equipo da tanta o más pena que el de Benítez. Con muchos de los mismos jugadores y otro puñado de jóvenes que deberían ser ilusionantes, lo que está claro es que no es un problema de nombres. No le falta calidad a la plantilla. Le puede faltar gol pero el equipo se ha desfigurado por la defensa, con errores groseros. Y eso es una responsabilidad global.

Simplemente el grueso de los jugadores no ha alcanzado el estado físico y mental óptimo, con claras desconexiones, poca motivación y poca concentración. Quizá Conte sea capaz de solucionar eso. La pregunta es durante cuando tiempo. 

Mientras el club tiene la necesidad imperiosa de reaccionar. Hasta ahora ha encontrado en los resultados, 4 Champions en 5 años, un modelo que parecía exitoso, a pesar de varios indicios como la nefasta liga del año del año pasado. Y el club, a pesar de esta derrota y de malas temporadas en liga ha sido capaz de completar un ciclo de triunfos. Pero el ciclo parece agotado y es necesario moverse con rapidez. Quizá sea la situación financiera de los clubes y la necesidad del club de cambiar de modelo y buscar nuevos ingresos con el estadio lo que ha ralentizado los cambios.

Es cierto que es difícil renovar la plantilla en mitad de un ciclo ganador. Ningún club lo ha hecho. Y también es cierto que los precios de los mejores jugadores es desorbitado y ni siquiera el Real Madrid se puede permitir esos desembolsos. Lo que no cabe es achacar a Florentino toda la culpa porque ha apostado por un nuevo estadio. Ese proyecto es independiente de la gestión deportiva y además es absolutamente necesario para garantizar el futuro económico del club.

Pero en todo caso, un equipo sin grandes fichajes en tres años al final acaba acomodándose, y quizá eso le haya pasado a muchos jugadores del Madrid, mientras que los  jóvenes jugadores fichados quizá no tengan todavía la entidad suficiente para apretar a los titulares.

Lopetegui, la penúltima pieza del dominó

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El domingo, Lopetegui se juega su futuro como entrenador del Real Madrid y seguramente como entrenador de élite. Al mismo tiempo, el Real Madrid se juega su futuro a corto plazo, un proyecto nuevo que debía ser ilusionante y que apostaba por un entrenador y una plantilla joven.

Si algo nos ha enseñado el fútbol a lo largo de su historia es que es imprevisible. Un fallo a puerta, una parada o un gol, lo cambia todo. Y supongo que a eso se aferra Lopetegui y su equipo. Menos la plantilla, a la que no le importa tanto el cambio del entrenador. Al fin y al cabo, aunque son los principales responsables en las victorias, no tanto en las derrotas, porque no se puede despedir a todo el 11 titular ni cambiar media plantilla a mitad del año.

Así que el domingo a las cuatro de la tarde veremos si se consuma el fin de un proyecto que debía suponer la continuación de una época gloriosa para el Madrid, apostando por los jóvenes llegados para regenerar al mejor Madrid de los últimos 50 años. Y para ello solo hace falta una derrota en el Camp Nou, algo no tan difícil, aún sin Messi, o quizá incluso un empate. Cualquier resultado negativo haría rodar la cabeza de Lopetegui, especialmente una derrota que dejaría al Real Madrid a 7 puntos de distancia del líder, y sobre todo 5 derrotas en 6 partidos.

La victoria dejaría en cambio al Real Madrid en las posiciones de cabeza nuevamente, y a solamente un punto del F.C.Barcelona, lo cuál daría a Lopetegui aire suficiente para unos pocos partidos más. Es Lopetegui la siguiente pieza del dominó en caer y solamente la excelencia en los próximos meses le permitirá librarse de un futuro ya pactado.

Para hacerlo, probablemente recurra al 11 más experimentado. A excepción de Cristiano Ronaldo y Carvajal, lesionado, no creo que apueste por los no habituales y pienso más bien en una alineación parecida a la del último día en Champion League, quizá con la inclusión de Varanne como central y Nacho como lateral derecha.

La ventaja de jugarte tu futuro con los Modric, Kroos, Bale y compañía es que esos mismos, hace no tanto arrasaban todos los campos de Europa. Ese 11 tipo ha vencido en todos los campos de Europa, incluido en Camp Nou. Con Cristiano Ronaldo añadirá alguna, sí, pero también contra Messi, que no estará. Así que se compensa.

La desventaja de apostar por esos mismos que no han dado la talla en partidos previos es que quizá no sientan la motivación suficiente para morir en el campo por un entrenador que más que jugadores necesita guerreros. Soldados furibundos que en cada partido den hasta la última gota de sangre, porque para Julen cada partido puede ser el último.

Y seguramente por ese estado de necesidad, este proyecto acabará finiquitándose más pronto que tarde, y con él se caerá la penúltima pieza del dominó, a la que muy probablemente seguirá un periodo de más caos que armonía en el club.

Lopetegui en la delgada línea roja

El pasado sábado el Real Madrid cayó en el Bernabeu por 1-2 contra el Levante. No es una derrota más, es el certificado de defunción de Lopetegui, que no parece capaz de enderezar el rumbo de un equipo que ha perdido demasiados partidos, y que sobre todo transmite sensaciones muy negativas.

Más allá de los resultados, a veces se pueden encontrar en los partidos sensaciones positivas, signos de que el equipo va a empezar a funcionar, o de que los resultados no se ajustan al juego desplegada. Lo cierto es que este Real Madrid con el record negativo de minutos sin marcar, desprende sensaciones negativas. Porque a ese registro se une una pasmosa facilidad para recibir goles en contra.

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Y son dos losas muy pesadas, que tienen que ver con una dinámica de equipo que no funciona, con jugadores que juegan incómodos, y con un sistema de juego que no logra sacar de cada uno su mejor versión, si no la peor. Me recuerda en demasía al Real Madrid de Benítez, con la diferencia de que aquel Madrid a estas alturas de temporada no llevaba el número de derrotas actual. La diferencia también estuvo en el desempeño de los rivales, pero aún así, las sensaciones son parecidas.

Se sabía que sin Cristiano Ronaldo y sin Zidane iba a ser una transición complicada, pero nadie podía imaginar que ya a principios de noviembre se dudaría del entrenador y el club se vería obligado a trazar un cambio de rumbo. Pero eso es lo que está a punto de pasar. Parece complicado que Lopetegui logre salvarse. La cuerda siempre se rompe por el lado más débil, y como el club no puede despedir de golpe a 6 jugadores, probablemente la solución más sencilla sea sustituir al entrenador y esperar que uno nuevo de un vuelco a la situación. Esperar la llegada de otro Zidane.

Para que eso no pase tendrían que ocurrir varias cosas, y improbables y que normalmente no se dan en el fútbol. El Real Madrid de pronto tendría que reaccionar. Pasaría por ganar en el Camp Nou y mantener una racha de victorias que asentase al equipo. Tampoco debería ser tan difícil para un equipo como el Madrid ganar los próximos 4 o 5 partidos, pero sí lo es si tenemos en cuenta el pasado inmediato, con partidos que se cuentan prácticamente por derrotas.

Y en realidad es un Real Madrid no tan distinto del que ha ganado las últimas tres copas de Europa. A excepción de Cristiano Ronaldo, el resto siguen siendo los fabulosos jugadores de hace unos meses. Tipos como Ramos, Marcelo, Modric, Kroos o Bale que lo han ganado todo a nivel de clubes.

Pero lo difícil es cambiar el estado de ánimo sin tocar nada. Quizá lo lograse una victoria en el Camp Nou. Espera un Barsa sin Messi, que como el Madrid sin Ronaldo es mucho menos equipo. No es el Barcelona fiable de otros años y está sumido en su propia transición, que será aún mayor sin el argentino. Pero aún así, para este Madrid capaz solamente de marcar 1 gol solamente en los últimos 5 partidos parece un mundo ganar en feudo blaugrana. Son 4 derrotas y 1 empate.

Un balance muy negativo, que aún así deja al equipo a solo 4 puntos del líder, el Barcelona, y por supuesto, con todas las opciones abiertas en Champion. El fútbol es impredecible y como decía más arriba una victoria el próximo domingo podría de pronto cambiar el estado de ánimo madridista. Aunque no podemos olvidar los precedentes y las sensaciones y están parecen ir en dirección contraria a los intereses de Lopetegui. Es hora de comprobar si es técnico para el Real Madrid o si, al igual que Benítez, es solo un entrenador más que pasó por el club con más pena que gloria.

El Tic-tac de Lopetegui

Cuarto partido sin ganar y 3 derrotas son motivo suficiente para hacer tambalear el puesto de Lopetegui y el tic-tac blanco ha empezado a sonar. Por momentos, Lopetegui parece tener la misma cara que tenía Benítez poco antes de ser destituido, y desde luego las sensaciones son parecidas.

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Pero lo cierto es que volcar toda la responsabilidad en el técnico vasco sería tan injusto como  hacerlo individualmente con los jugadores. Parece claro que Benzema está lejos de la faceta goleadora de los primeros encuentros, pero hoy con Mariano en la segunda parte tampoco se han generado apenas ocasiones. El medio del campo, con Modric, Casemiro y Kroos parece a menor nivel que otros años y la defensa en general no parece encontrar su mejor versión. Sin los laterales titulares se ha perdido hoy pero también se perdió en otros partidos con Marcelo y Carvajal. Y algunos de los suplentes no dieron la talla en Moscú. Y en la portería, si bien Courtois no ha estado afortunado en el gol, si lo estuvo en otras ocasiones.

Así que convendría repartir las culpas, aunque en fútbol la primera víctima es siempre el entrenador. Es evidente que este Real Madrid juega distinto al de otros años. Falta una pieza llamada Cristiano Ronaldo, un jugador que ha condicionado el juego del Madrid desde su llegada, siendo capaz de garantizar un gol por partido.

Este Real Madrid, capaz de estar 4 partidos sin marcar, se parece más al Real Madrid de antes de llegar Cristiano, más vulnerable, menos intimidante. Y eso no puede estar exclusivamente en el debe del técnico vasco. Su misión era suplir la carencia del jugador luso, intentar que el liderazgo lo asumiesen otros jugadores y apostar por un modelo de juego donde se encajasen menos goles. Lopetegui apostó por un modelo de fútbol de posesión y presión alta que fuese capaz de jugar en campo contrario y generar ocasiones. Pero lo que debería ser una posesión de toque rápida se ha convertido en transiciones lentas y previsibles, y lo que debía ser una presión alta, es apenas un amago de presión, que batida la primera línea, casi siempre es capaz de generar peligro en el área blanca.

El equipo parecía haber encontrado al principio de la temporada a un líder en Bale y dos fieles escuderos en Benzema y Asensio, pero a las primeras dificultades parecen diluidas las responsabilidades. Y ahí incluyo también al resto de pesos pesados. En general las responsabilidades también deberían recaer sobre todos ellos.

Y es que desde la marcha de jugadores como James, Morata o Pepe, la plantilla parece configurada en dos bloques, con los pesos pesados, titularísimos, casi inamovibles y un bloque de claros suplentes, chavales jóvenes y prometedores. Una brecha clara, que apenas rompen Nacho y Asensio. Este último con suficiente nivel para no ser suplente, pero quizá sin nivel suficiente para ser titular indiscutible en el rol de atacante decisivo del Madrid.

Un modelo de equipo que debía  gestionar Lopetegui. Si el plan A a principio de temporada fue el técnico vasco, se debe seguir apostando por él, mantenerle todo el año y darle otro más, independientemente de los resultados. Pero debe tener manos libres para hacer y deshacer, y debe hacerlo con personalidad. Si por el contrario, Lopetegui fue un parche y no se cree realmente en este modelo, se debería cambiar inmediatamente al entrenador y buscar refuerzos en el mercado invernal.

Ahora mismo su situación es francamente delicada porque es un racha realmente mala si atendemos a la historia del club. No se pierden 4 partidos en 11 partidos desde la temporada 2005 y la racha de 4 partidos oficiales sin marcar solamente se compara con otra que data de 1985. Si atendemos al comienzo, no es nada positivo comparado con los entrenadores recientes.

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Pero en uno u otro caso el mensaje debe ser claro. El Madrid post-Cristiano y post´Zidane tenía que vivir estos vaivenes, sí o sí. No es sencillo gestionar la ausencia del mejor jugador del mundo y de uno de los entrenadores más carismáticos de la historia del club. Quizá ahora se valore más el récord de victorias o de partidos consecutivos marcando gol. Que los dos se hayan marchado al mismo tiempo, dejando un gigantesco hueco es algo muy complicado de gestionar, y el club debe actuar como un solo bloque. Incluso en derrotas dolorosas como las de hoy, se debe mantener la serenidad. Señalar únicamente a Lopetegui como responsable sería además de injusto un error.

Primera crisis del Madrid de Lopetegui

El Real Madrid de Lopetegui afronta su primera gran crisis tras acumular tres partidos consecutivos sin ganar y sobre todo sin marcar ni un solo gol. Si contra el Sevilla el Real Madrid mostró su peor cara, ayer contra el CSKA de Moscú si fue capaz de dominar el partido desde la posesión, generando algunas ocasiones (3 palos), sobre todo desde centros laterales. El equipo ruso se cerró tanto que los blancos tuvieron que recurrir a centros constantes desde las bandas.

Si miramos los fríos datos encontramos un abrumador dominio blanco, tanto en posesión como en centros como en remates. Pero el resultado da por ganador al CSKA de Moscú por el grosero error de Kroos en la primera parte. De poco sirve un sistema de juego si se cometen errores de este calibre y se regalan goles al contrario. Hoy en día, en la élite, cualquier equipo con un gol de ventaja es capaz de explotar contraataques y de defender. Y eso justo hicieron ayer los rusos, no sin mérito.

Y es ahí donde el sistema de Lopetegui, basado a priori en la posesión extrema y en la presión alta, me causa desconcierto. En prácticamente todos los partidos importantes se han cometido errores de pase que han aprovechado los contrarios. Y en todos ellos los rivales han sido capaces de generar ocasiones de peligro. Y a cambio, este Madrid no es capaz de generar más ocasiones de gol ni más remates que el año pasado, que es el fin último del fútbol.

Tener posesión y presionar arriba para llegar al área contraria parece una opción fantástica para un Real Madrid lleno de talento y mediocampistas. Pero si la posesión del balón no acaba en las botas de un futbolista de ataque en zonas claras de área, no sirve para nada. Y más aún, si la presión alta no logra el objetivo de robar el balón inmediatamente después de perderlo.

Esas son las carencias que le veo ahora mismo al Real Madrid de Lopetegui, que por otra parte, entiendo que necesita más meses para ser valorado y analizar en profundidad su juego. También es cierto que ese sistema, como el del Barcelona de Pep, necesita que arriba haya, si no un Messi, sí al menos un jugador diferencial, como podría ser Bale o deberían ser Asensio o Benzema.

Y ese es el déficit de este Madrid. La alargada sombra de Cristiano Ronaldo es tan grande que en apenas unos primeros partidos, el equipo ya se encuentra en números de ocasiones, goles y remates de la época pre Cristiano. Se sabía que se echaría de menos a un jugador que ha marcado con el Madrid un gol por partido (ayer con el en el campo eso habría significado al menos el empate), pero se confiaba en que el colectivo y otras individualidades compensasen su marcha. Y por ahora está siendo complicado, veremos en el futuro.

Yo sí tengo la sensación, y esto es una apreciación absolutamente personal, fuera de toda objetividad, que a este Madrid le falta algo, llámese alma, magia ambición, competitividad. De pronto parece un equipo menos temible que el año pasado. No tener arriba a un tipo que sabes que en cuanto la reciba va a tirar a puerta puede generar un relajo en las defensas que antes no tenían. Y la ausencia de Zidane, tantas veces criticado el año pasado, también deja una sensación de orfandad, como si los jugadores creyesen menos. Y es que al fin y al cabo, creer en el Zidane jugador y entrenador, en ambas categorías leyenda, debía ser muy fácil.

En uno u otro caso, y por distintos motivos, esta ha sido la elección del club, que tarde o temprano tendría que enfrentarse a la ausencia del 7 portugués y de Zidane. Le toca al entrenador y a los futbolistas más importantes dar un paso adelante. Estamos en octubre y queda toda la temporada por disputar, y de estas derrotas todavía se pueden sacar aprendizajes para mejorar, algo que los meses de marzo y de abril sí penalizan.

Debacle del Real Madrid

Llegaba el Real Madrid de ganar al Español en un partido de transición y de golear a la Roma en la Champion Legue en un partido espectacular, el mejor partido de la temporada y uno de los mejores de los últimos años. Y esperaba el Sevilla como siempre, intenso en los primeros minutos y muy motivado.

Pero el desenlace no por visto en otras temporadas, especialmente en los años pre Mouriño, dejó de ser inesperado. El Real Madrid claudicó en los primeros 45 minutos. No compareció. Mientras que el Sevilla se aplicó al 120%, defensiva y ofensivamente con un despliegue que hizo saltar por los aires todas las líneas blancas. El mejor equipo de Europa con el mejor medio de su historia y con dos centrales de leyenda se vio desbordado una y otra vez.

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Y en ataque apenas apareció Bale, el único que durante todo el partido intentó tirar de la nave blanca, pero sin suerte. Poco rastro del resto, a excepción de un Modric más participativo que apareció especialmente en la segunda parte. Como en general el Madrid, los blancos jugaron mejor los 45 minutos, también influenciado por una menor intensidad del Sevilla, con un resultado, 3-0, muy ventajoso.

La derrota rompe todo posible idilio inicial con Lopetegui. Esas goleadas duelen mucho y acaban apareciendo durante el resto de la temporada. Los errores individuales groseros, y esa incapacidad colectiva tardan tiempo en olvidarse y quedan como una cicatriz permanente. Y mucho más, pensando que el F.C.Barcelona había perdido su partido y era una oportunidad ideal para empezar a marcar distancias.

Más allá de los 3 puntos o la derrota, algo asumible como pasó contra el Atlético de Madrid o con los dos puntos perdidos en San Mamés, lo que llama la atención es que un equipo que hace 7 días fue un rodillo, ayer pareciese una chirigota. Puede ser concentración, motivación o incluso  estado físico, aunque lo cierto es que el sábado jugadores como Kroos, Marcelo o Bale habían descansado. Y otros como Asensio o Benzema no disputaron el partido completo.

Al Real Madrid no se le pide que gane todos los partidos, pero sí que compita en todos ellos, aunque sean amistosos. El de ayer era un partido oficial, e importante, y el Real Madrid, como dijo Casemiro, regaló los primeros 45 minutos. Y eso es inadmisible y es algo que Lopetegui tendrá que corregir si quiere comerse el turrón en diciembre. Para eso tendrá que ganar el partido del próximo sábado ante un Atlético de Madrid que huele sangre y que puede meter al entrenador vasco en su primera crisis importante.

Cristiano Ronaldo se marcha del Real Madrid

Cristiano Ronaldo ya es exjugador del Real Madrid. Nueve años después y tras un verano tras otro de rumores de su salida, finalmente ha sido el 2018 el verano de su adiós definitivo.

Se marcha así el mejor jugador del mundo en la actualidad, como así atestiguan sus dos últimos balones de oro del 2016 y 2017. Y se marcha uno de los mejores jugadores de la historia del Real Madrid, en disputa con el mítico Alfredo Di Stéfano.

De ese tamaño es el hueco que dejará Cristiano Ronaldo, porque para calibrar su marcha la única referencia posible es la del argentino que hizo grande al Real Madrid. El portugués ha sido la piedra angular de este Real Madrid, ganador de 4 de 5 Champions, logrando durante todos estos años 450 goles, siendo el máximo goleador de la historia del club y habiendo logrado todos los títulos y toda clase de records.

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Llegó a un Real Madrid decadente, acomplejado y dominado por el mejor Barsa de la historia. Lo hizo como el mejor del mundo, ya en aquel momento, liderando al Manchester United. Fue un reto tan grande como su salida del Sporting de Lisboa, aunque esta vez tenía la misión de devolver al Real Madrid al primer lugar. Y se va habiendo logrado esa misión, como buque insignia del club.

Su adiós coincide con el mejor momento del club a todos los niveles: deportivos, económicos y sociales, aunque en un entorno cambiante, con la llegada de clubes potentes económicamente de la mano de jeques y millonarios y con una Premier dominante financieramente. En ese contexto de cambio de las circunstancias hay que encuadrar la conveniencia de su venta.

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Su marcha se une a la de Zidane. dejando al Real Madrid con una extraña sensación de tristeza, pero también de cierta esperanza para comenzar un nuevo futuro. Es un borrón y cuenta nueva, con un nuevo entrenador, una nueva figura central del equipo (por determinar) y a buen seguro 2 o 3 fichajes ilusionantes, más los jóvenes fichados en los últimos dos años. Resultaría incomprensible que Florentino Pérez hubiese permitido y consentido la venta, con la rebaja de la claúsula, la marcha de su principal estrella, tanto a nivel deportivo como económico, y sin un reemplazo claro para ello.

Sean quienes sean los nuevos fichajes, su misión es imposible, reemplazar al mejor jugador que han visto todas aquellas generaciones que no vieron a Alfredo Di Stefano. Reemplazar a un jugador que en estas 9 temporadas ha logrado una media de más de un gol por partido. Reemplazar al mejor goleador de la historia de la Champion League y del propio Rea Madrid.

Pero esa misión imposible lo sería esta temporada o la siguiente o cuando Cristiano Ronaldo finalmente dejase el club. Un relevo inevitable, que principalmente por circunstancias económicas ha tenido que producirse. El Real Madrid se reconstruye justo tras tocar su cima. Lo hace en lo más alto y por ello deja la sensación de que se podía haber apurado el ciclo.

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Pero la brecha actual entre el Real Madrid y Cristiano Ronaldo era insalvable. El club, no estaba dispuesto a mantener la carrera salarial que comenzó el Barcelona con Messi, y el jugador no estaba dispuesto a aceptar su actual salario. Lo que hizo el club blaugrana con el jugador argentino, pagarle la multa con hacienda y pagarle un salario que pone en peligro el equilibrio financiero del club, es justo lo que no ha querido afrontar Florentino Pérez.

Desde el punto de vista del Real Madrid, nada justifica pagar casi 60 millones de euros brutos a un jugador  (en el caso de Messi, 70), ni siquiera el rendimiento espectacular del jugador más determinante en la actualidad sobre un terreno de fútbol, con un rendimiento económico además indispensable. Ese límite salarial que supone prácticamente el 8-10% del presupuesto del club es lo que ahora afronta la Juventus. 

El club de Turín es la tercera pata de esta venta. Una operación compleja para las tres partes pero valiente. La valentía es aplicable tanto al Real Madrid, como a la Juventus como al propio jugador. Todos buscan un cambio en la situación actual, saliendo de su estado de confort hacia un rumbo desconocido.

El Real Madrid, por su parte, tendrá que acompasar sus fichajes a los límites actuales establecidos, pero con la urgencia de tener que fichar a varios jugadores que traten de reemplazar a Cristiano Ronaldo. Tendrán que ser jugadores que tengan tanto capacidad goleadora como de generar ingresos publicitarios. En ambas facetas aparece el portugués como líder absoluto. Ya sea Neymar, Hazard, Mbappé o un conjunto de varias estrellas, más las actuales, le toca al Real Madrid inventarse un nuevo ciclo ganador.

Sigue teniendo las bases actuales del tricampeón de Europa, 5 o 6 jugadores jóvenes de gran proyección de futuro, pero le falta un jugador determinante arriba. Si es Bale, Asensio, otro por determinar o será una aportación coral de todos ellos será trabajo de Lopetegui. Y nada sencillo. Pero lo que parece claro es que ya no estará el portugués para dar esa confianza de saber que el Real Madrid al menos un gol marcará.

No va a ser una tarea sencilla, pero si el Real Madrid es el mejor club del mundo es por mirar siempre hacia adelante. Los jugadores vienen y van, pero el club permanece. Se ha repuesto a décadas sin ganar una Copa de Europa, a 6 eliminaciones consecutivas en octavos, a crisis económicas y a la marcha de los más grandes. Di Stéfano, Gento, Puskas, Amancio, Butragueño, Santillana, Redondo, Hierro, Zidane, Raúl, Roberto Carlos o Casillas abandonaron el club, por citar a algunos de los más importantes de la historia.

A esos nombres se le suma ahora el de Cristiano Ronaldo, leyenda viva, próximo rival en Champion League y jugador absolutamente determinante del Real Madrid en las pasadas 9 temporadas. Absoluto santo y seña del un equipo que en esta última década ha vivido algunos de los mejores momentos de su historia. Ese recuerdo y el agradecimiento eterno por su compromiso y profesionalidad quedará para siempre. Pero toca seguir avanzando. Gracias y suerte Cristiano Ronaldo!

Cristiano Ronaldo: ¿vender o no vender?

La marcha de Cristiano Ronaldo parece algo más que un rumor. Si ya el año pasado sonaba con fuerza, ahora está cerca de convertirse en una realidad. Y al Real Madrid le toca decidir sobre la venta o no, de uno de sus dos mejores jugadores en su historia, una decisión muy complicada.

cristianoCristiano Ronaldo no un futbolista normal. A sus 33 años ha logrado ser el mejor futbolista del mundo y lo lleva siendo los últimos años. Si bien su rendimiento en cuanto a datos como regates o disparos ha podido caer, no lo ha hecho apenas en cuanto goles. Su declive físico todavía no es excesivamente acentuado, y lo ha suplido y con creces por un mayor entendimiento del juego.

Considerar, por tanto, a Cristiano Ronaldo, a sus 33 años como un futbolista acabado o en claro declive sería algo lógico acorde con la biología de cualquier otro jugador pero no de la suya. Así pues, ¿hasta cuando va a rendir físicamente Cristiano? ¿Será capaz de seguir marcando en el Real Madrid u otro equipo  40 goles por temporada?

Porque hoy en día, Cristiano Ronaldo es el número uno como ha demostrado en la Champion League, llevando al Real Madrid a la final. Un rendimiento similar al de años anteriores, con rendimientos bajos o muy bajos a principio de año y un altísimo pico al final del año.

Si bien ese patrón se ha repetido en los últimos años, anteriormente, durante los últimos 9 años que ha permanecido en el club blanco, Cristiano Ronaldo ha marcado goles de manera sistemática y regular como ningún otro jugador en el mundo y en la historia, a excepción de Messi.

Para el Real Madrid se trata, por tanto, de evaluar ese impacto deportivo presente y futuro y confrontarlo con posibles alternativas. Cristiano Ronaldo es un activo, amortizado, pero que puede seguir dando muchísimos ingresos y hay que cambiarlo por otro activo, tarde o temprano Esa es la cuestión.

Hay que encontrar otro futbolista que pueda dar a corto, medio y largo el rendimiento de Cristiano y eso va a ser imposible. Pero se trataría de buscar a alguno que pueda ofrecer un mínimo  de 3 o 4 años marcando 40 goles por temporada. En los últimos años, solamente Neymar y Messi, han logrado esos números y el resto, delanteros top como Kane, Cavani, Lewandoski o Suárez lo han hecho pero no de una manera regular.

Resultado de imagen de fichajes real madridCualquier jugador al que se compare sus últimos 9 años con los de Cristiano Ronaldo va a salir perdiendo. Si hablamos de rendimiento deportivo, teniendo en cuenta los datos históricos, es más que probable que Cristiano haga menos goles que en las temporadas previas. De hecho, sus 4 últimas temporadas en liga ha marcado cada vez menos goles: 26, 25, 35  y 46. Esta temporada ha marcado 10 goles menos que la media de sus 9 temporadas en el Real Madrid. En Champion League, curiosamente sus números son mejores que la media, pero es la diferencia entre una temporada regular de 38 partidos y 13 partidos de esfuerzos puntuales. Osea, que el declive es paulatino pero cada vez mayor, aunque su rendimiento en momentos puntuales sigue siendo espectacular.

La pregunta es si Cristiano marcará en los próximos 3 años esos 40 goles y los goles en momentos puntuales. Si se trata de cambiar piezas, el objetivo es que el club se resienta lo menos posible. Porque evidentemente el futuro sin Cristiano Ronaldo va a ser muy complicado, como el del Barcelona sin Messi. La cuestión crítica aquí es si el momento de afrontarlo es ahora, cuando el jugador todavía tiene un gran rendimiento o dentro de tres años. Hablamos del actual balón de oro y uno de los principales candidatos al del año que viene.

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Y para esa decisión es necesario evaluar también patrones financieros, de marketing e impacto en el vestuario. El Real Madrid ya el año pasado evaluó un  cambio de piezas con la oferta a Kylian Mbappé. No se concretó y se siguió apostando por la  BBC y el crecimiento de jugadores como  Asensio. La consecución de la tercera Champion League avalaron esa política pero no así la debacle en la liga.

A nivel financiero, los cálculos son también complejos. Cristiano Ronaldo ganaría actualmente 23 millones de euros netos. Una cifra que ahora mismo esta muy por debajo de lo que ganan jugadores como Messi o Neymar. Esa es precisamente una de las reclamaciones del portugués, ganar lo mismo que sus grandes competidores, en una evolución que ha sido dispar, especialmente con Messi, con quien se disputa el balón de oro año tras año, y al que se lo ha ganado en los últimos años.

Los 40 millones de Messi o los 36 de Neymar son salarios a los que el Real Madrid no está dispuesto a llegar porque quiere mantener el equilibrio salarial y entiende que Cristiano Ronaldo con 34 años no va a seguir dando el rendimiento actual. La lógica empresarial dictaría que un activo amortizado se va devaluando año a año.

Pagarle ahora 30 millones netos, justo con su momento de menor rendimiento deportivo, va contra esa lógica empresarial. Además, supone un coste anual bruto entorno a 60 millones de euros, entre el 6-8% del presupuesto total del club.

Pero lo cierto es que si jugadores como Griezman, que acaba de renovar por 23 millones de euros,  Cristiano Ronaldo que está el el top 1 deportivo por estadísticas debería ganarlo. Ese ha sido el gran caballo de batalla durante estos dos últimos años y un problema a futuro para los grandes clubes, especialmente los tradicionales como el propio Real Madrid, Bayern de Munich o Juventus.

Mas allá de las estadísticas y los sueldos, hay otros factores muy importantes a tener en cuenta. Uno de ellos, más intangible que otra cosa, es el peso de Cristiano Ronaldo en el vestuario y su evidente liderazgo. El mejor ejemplo de lo difícil que es liderar un equipo como el Real Madrid es Bale. Con grandes condiciones físicas y técnicas, su liderazgo no se puede comparar al del portugués. Y eso también lo tendrá que aportar cualquier nuevo fichaje o el propio Bale.

Resultado de imagen de liderazgo cristiano ronaldoY luego está un componente que si se mide en millones de euros, y es el impacto  publicitario. Y a nivel de marketing, ningún jugador se acerca a él, solamente Neymar. Y esas partidas suponen millones de ingresos para el Real Madrid, repercutida en una mayor imagen de marca, que a su vez proporciona ingresos.

 Y no es por tanto sencillo de calibrar. Vender a Cristiano por 100 millones y liberar su masa salarial para acometer un fichaje como el de Neymar supone un riesgo también.

Lo que sí parece probable, a tenor de las declaraciones de Cristiano Ronaldo tras la consecución de la 13ª y tras datos como la no presencia del portugués entre los modelos de Adidas, es que su venta estaba pactada hace tiempo. Y seguramente la marcha de Zidane tenga que ver también con la política de compras y ventas.

El Real Madrid campeón de la liga ACB

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Ayer el Real Madrid de Pablo Laso se proclamó campeón de la liga ACB en el cuarto partido. Lo hizo ante el Baskonia en una eliminatoria muy disputada y complicada ante uno de los mejores 8 equipos de Europa.

Por eso el mérito, tras una campaña muy complicada es doble, porque el rival era de altura, y porque este Real Madrid viene de ganar la Euroliga, y habiendo perdido el primer partido de la serie, podría haber bajado los brazos. Pero a diferencia de lo que ocurrió el año pasado, este, el equipo ha apretado los dientes y ha logrado ganar los 3 partidos siguientes, dos en territorio ajeno algo muy meritorio.

Para ello, las claves de siempre, en este Madrid con identidad propia gracias al gran hacer de Pablo Laso. Juego colectivo y muchísimo talento que ha permitido que en momentos puntuales diferentes jugadores destacasen.  Jugadores como Rudy Fernández o Carrol han estado especialmente inspirados, en sustitución de otros como Llul mucho menos acertados. Pero esa es la identidad de este Madrid, con 11 o 12 jugadores que cualquiera de ellos puede anotar por encima de los 10 puntos y destacar.

Ese viene siendo el ingrediente de Laso para el éxito. Eso y una base de jugadores veteranos que siguen dando el nivel. Ayon, Llul, Rudy, Reyes, Carrol, junto con incorporaciones cada temporada de 2 o 3 jugadores para seguir mejorando. Este año fue Caseur quien dio un salto de calidad, junto al gran protagonismo de Campazzo, o al salto adelante de Doncid y Thomphinks.

Dentro de esa dinámica, jugadores como Randholp que se quedan atrás han ido abandonando el equipo, como antes hicieran otros como Boroussis o Tomic. Y otros, estrellas como Doncic o Mirotic que se van a la NBA, necesitan un reemplazo de nivel que permita sustituir el rendimiento.

Y esa ha sido la dinámica durante todos estos años, haciendo grandes temporadas como la actual o la del triplete, junto con alguna temporada más floja. Pero siempre compitiendo por todos los torneos, y aguantando una base de jugadores que no se cansan de ganar.

Los números son tan apabullantes que da vértigo pensar en un después. Pero con Laso, han sido 29 torneos oficiales, 21 finales, 17 de ellas entre Liga, Copa y Euroliga, y 15 títulos. Algunos tan relevantes como las 4 ligas ACB, 5 Copas del rey (consecutivas) y 2 Euroligas (5 de 7 final four).

Estos son los números del Real Madrid desde que Pablo Laso se hizo entrenador del club en septiembre del 2011. Un balance que para ponerse en perspectiva requiere ver las mejores épocas pasadas del Real Madrid y Barcelona