El PSG cae ante el campeón

Cuando el Real Madrid marcó el 3-1, con dos goles en apenas 5 minutos, lo primero que pensé es: “el puto Madrid”. Ese equipo capaz de ir en liga a 19 puntos del líder, perder o empatar contra casi cualquier rival vulgar y a la vez remontarle hasta al que hasta hoy era el mejor equipo de Europa.

La remontada del 0-1 al 3-1 convierte al PSG nuevamente en un equipo débil, otra víctima más del Real Madrid que convierte a los grandes en pequeños. Pero lo cierto es que el equipo francés dio mucho miedo con Neymar y Mbappé y tuvo buenas oportunidades para romper el partido y encarrilar la eliminatoria. El primer gol de Rabiot toque llegó al área madridista solo (repitiendo errores de otros partidos) dejó durante muchos minutos al equipo de Zidane KO. Se parecía algo al partido contra el F.C.Barcelona, con el 0-2 planeando en el ambiente.

Fue el 1-1 con un penalti -claro pero tonto-, el que volvió a meter al Real Madrid en la eliminatoria. Y aún así, nuevamente en la segunda parte se mascaba en el ambiente la tragedia. El tridente ofensivo del PSG necesitaba muy pocos toques para generar peligro y en muchos minutos el Real Madrid sufrió para recuperar el balón y armar incluso el ataque. En ese momento, era un empate en el marcador, pero a los puntos habría ganado claramente el PSG.

Fueron los cambios los que cambiaron completamente el partido. Zidane introdujo primero a Bale por Benzema en un cambio lógico que daba velocidad y verticalidad al equipo, y a15 minutos del final cambió al ancla defensiva, Casemiro, y a Isco remozando el equipo con Asensio y Lucas. Los tres fueron decisivos, especialmente el balear, que se comió el césped y que pareció buscar el protagonismo perdido en los últimos meses. Por su parte, Emery quitó a su delantero centro para poner a un lateral y ahí empezó a perder el partido. Con el 1-1, cada una de esas decisiones te cambia un partido. Son los cambios en sí mismos pero también el mensaje que trasladas. El de Zidane fue muy claro: arriesgar sin medio centro defensivo puro, con jugadores rápidos y ofensivos. El de Emery fue el mensaje contrario.

El 3-1 no es ni mucho menos definitivo pero sí demuestra como mínimo que el Real Madrid como club, y este Real Madrid en particular, con los jugadores de las dos Champion consecutivas, y las 3 en 4 años, merece siempre respeto y temor. Y hoy precisamente vimos al gran Marcelo, que todo lo que no da en defensa lo duplica en ataque, al Modric de siempre porque es casi imposible mejorarle, a un Ramos concentrado, a Kroos como termómetro y como no a Cristiano Ronaldo.

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Sí, Cristiano Ronaldo, el tipo que ha marcado en todos los partidos de esta Champion League, que lleva 11 goles y 21 goles en los últimos 14 partidos de Champion League, y otra decena de records absolutamente extraterrestres Cristiano es el tipo que hoy marca el penalty  y que luego con la rodilla orienta un rebote hacia el 2-1. Un jugador que está cuando tiene que estar, ya sea con grandes goles, goles de rechace o de cualquier otro tipo. Un jugador superlativo, de otra galaxia.

Son todos ellos jugadores de gran experiencia, leyendas de fútbol y del Real Madrid que independientemente del futuro merecen un respeto por su pasado y su presente.

El resultado supone ir a París con la motivación de haber bajado los humos al PSG, que sin saber muy bien oómo se marcha con más goles que los encajados en la mayoría de sus partidos, con un único precedente del partido ante el Bayern. No difiere tanto del Real Madrid, siendo un equipo con gran capacidad en ataque pero frágil defensivamente. Y no obstante, hoy el equipo blanco pareció más frágil que el equipo de París pero no dice eso el resultado, ese gran impostor.

El Madrid ya ha ganado 1 de 7 partidos, la primera de las finales. Necesita ganar la segunda en París, para “solo” pasar a cuartos. El PSG aguarda con la esperanza de demostrar esta vez que son los grandes favoritos, pero el rey no se dejará destronar tan fácilmente.

La hora de la verdad

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Llega la Champion League y es el momento para determinar si este Real Madrid acabó su temporada en agosto cuando ganó las Supercopas o reservó sus fuerzas y su calidad para esta competición y concretamente este partido.

Pareciera que todo estuviese preparado para que se enfrentase el campeón y el mayor aspirante. El equipo que aglutina 12 Copas de Europa, 5 más que el segundo, tantas como el Bayern, Barcelona y Juventus juntos o 12 más que los nuevos aspirantes como el PSG y el Manchester City.

Pero ese dato, que no es del pasado, se junta con otro como ser el primer equipo que gana dos Champions consecutivas en ese formato -que no de manera global puesto que equipos como Ajax, o Bayern levantaron dos copas de Europa consecutivas. También es el único equipo que ha alcanzado 21 rondas eliminatoria de manera consecutiva y lleva además alcanzando las semifinales en los últimos 7 años.

¿Se atrevería alguien a afirmar que el Real Madrid no es el favorito? Pues a tenor de lo leído y de los propios resultados durante la presente temporada, lo cierto es que el PSG es el gran favorito no solo para ganar esta eliminatoria sino para levantar su primera Champion League. Y ello a pesar de que el año capaz vio como le endosaban un 6-1, que remontaba el 4-0 de la ida. Esa falta de carácter competitivo parece haber cambiado con la llegada de Mbappé y Neymar, dos superestrellas. Aunque lo cierto es que todavía no sabemos si este es un nuevo PSG o el mismo del año pasado.

Sí sabemos que el Real Madrid se crece en estas grandes citas, de manera colectiva pero también individual. Ahí están los números de Cristiano Ronaldo, con un rendimiento superlativo en Champion. Algo que se extiende al resto de jugadores, que siempre muestran su mejor versión en este tipo de partidos.

Este es el gran interrogante, si veremos al PSG del año pasado o de este, o al mejor Madrid o al de este año. Y de ello evidentemente dependerá el resultado. Son eliminatorias a 180 minutos, donde cualquier error te puede eliminar.

Para el PSG parece factible hacer 1 o 2 goles. De hecho lo llevan haciendo prácticamente todos los equipos que pisan el Bernabéu. Llevar a París la eliminatoria con empate a goles o una victoria pudiera ser una losa para este frágil Real Madrid. Por eso los de Zidane deben concentrarse en mantener el ritmo los 90 minutos, algo que no ha sucedido en toda la temporada más que en las Supercopas. Ante un equipo con el talento del PSG cualquier despiste equivale a un gol seguro. Y por tanto, si importante es marcar, mucho más lo es mantener la portería a cero.

Desde ese punto de visto, la presencia de Nacho en el lateral derecho es una ventaja. Obligará a que el Real Madrid solo suba con Marcelo, y dará más tiempo a los centrales y a Casemiro para bloquear cualquier otro frente de ataque. Evidentemente sin la ayuda de los otros medios va a ser complicado frenar al PSG porque tanto Neymar como Mbappé son muy superiores a sus pares en un duelo individual. Se necesita hacer una ayuda.

Por su parte el PSG va a necesitar controlar el medio del campo, la parte más fuerte del Madrid y la verdadera prueba de fuego. No puede limitarse a contragolpear y tiene que demostrar que dispone de calidad suficiente para controlar el juego y el balón. La baja de Thiago Motta permitiría alinear un centro del campo más ofensivo aunque con un triplete atacante tan ofensivo sería demasiado peligroso. Seguramente ese sea el rol de un Lass Diarra al que le falta ritmo competitivo.

No me imagino a Emery alineando a 6 jugadores y que ninguno tenga un corte netamente defensivo, aunque quizá la lección del año pasado en el Camp Nou le haga ser más valiente. En todo caso, de cómo plantee el técnico español el partido dependerá mucho la eliminatoria. Y ello porque para bien o para mal, Zidane difícilmente cambiará de libreto. Este Madrid es fácilmente reconocible, quizá por ello no haya sido capaz este año de sorprender tanto a sus rivales. Aunque si el 11 titular del Real Madrid está 100% concentrado es sin duda el mejor equipo del mundo. O lo era, eso lo veremos esta noche.

El Real Madrid de siempre

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Cayó ayer el Real Madrid en su estadio contra el Leganés, que fue capaz de remontar un 0-1 de la ida y acabar en la vuelta con un 1-2 que deja al equipo de Zidane sin liga y sin copa.

Con la Champion League como único salvavidas, el equipo que el año pasado logró la mejor temporada del club en los últimos 60 años, se enfrenta a ahora al reto de eliminar primero al PSG y después pasar consecutivamente rondas hasta lograr la Copa de Europa. Son 7 partidos para salvar una temporada que pase lo que pase ya es un desastre. Y en el caso más probable, el resultado será otro “nadaplete”.

Recuerda esta temporada a la segunda de Ancelotti, pero en aquella la debacle se produjo a partir de enero, fue más física que mental, con la lesión de Modric como telón de fondo y con un desempeño bastante más digno que en la actual. Aquello acabó con la destitución del italiano, el mantenimiento del bloque que había ganado la décima y la llegada de Benítez.

Esto no sabemos como acabará porque por primera vez en mucho tiempo, el madridismo pensaba que había encontrado entrenador para muchos años. Lo logrado por Zidane en 20 meses parece de pronto borrado de un plumazo por lo logrado en 4 meses, hundir al equipo, que no funcione ni la primera unidad, ni la segunda ni una mezcla de ambas. Cada vez que el equipo ha logrado un resultado bueno, como el del fin de semana pasado o el del Sevilla, el equipo se ha encargado al partido siguiente de desmentirlo.

Resulta complicado para el aficionado entender lo sucedido y me encuentro en ese grupo de madridistas que no saben o no pueden justificar una debacle de esta naturaleza. ¿Han perdido las ganas y la competitividad los jugadores con la planificación de la temporada? A la vista de los resultados, desde luego. Pero también recordamos que el año pasado la plantilla era demasiado amplia, demasiados jugadores con peso que reclamaban más minutos.

Teniendo en cuenta como fue entonces y como ha ido ahora parece que la vía correcta era mantenerlos a toda costa y gestionar aquello, mejor que apostar por una primera unidad veterana y otra joven. Se equivocó el club y nos equivocamos algunos que pensábamos que esa vía, que esa apuesta de futuro podía funcionar. Sin James, Morata, Danilo o Pepe apretando a los titulares, se han acabado relajando titulares y suplentes y ahí Zidane emerge como responsable.

De cualquier manera, sin negar la nefasta temporada, lo cierto es que desde que recuerdo el Real Madrid se parece más a este equipo de rachas, capaz de eliminar ahora al PSG y perder la liga en septiembre y la Copa contra el 13º clasificado, que al del año pasado. Con pocas excepciones, como las temporadas de Mourinho o la primera de Ancelotti, el Real Madrid nunca fue capaz de competir en tres competiciones. Y fue capaz también de sonados ridículos, que el cerebro se obliga a olvidar pero que cuando uno repasa la historia están ahí.

Si duro es perder en casa contra el Leganés, un equipo de primera, con todo el mérito y buen hacer, más lo fue caer en Copa del Rey contra el Irún o el Toledo y por supuesto el 4-0 contra el Alcorcón. Recuerdo goleadas en Copa del Rey , el 6-0 del Valencia con el Madrid hundido, el 6-1 del Zaragoza o cualquiera de las recibidas contra el F.C.Barcelona en los últimos tiempos. Y en Champion la memoria nos lleva hasta el 5-0 del Milán, el 4-0 del Liverpool o el 4-1 del Borussia de Dormund.

No ha habido época sin su correspondiente partido vergonzoso. El Madrid este año ha jugado varios, pero si duele especialmente es porque algunos pensábamos que la época del Real Madird irregular había pasado y esperaba un ciclo, no ganándolo todo, que es imposible, pero si compitiendo siempre contra los mejores. Este año el equipo blanco no ha sido capaz de hacerlo y las responsabilidades hay que dividirlas entre presidente, entrenador y jugadores.

El Real Madrid siempre tuvo la exigencia máxima, aunque eso no impidió que muchas veces no fuese competitivo o quizá como consecuencia de eso nunca fue capaz de serlo. Porque mientras que para el Atlético de Madrid su temporada actual es normal o mala, sin demasiados golpes en el pecho, a pesar de ser el equipo rojiblanco uno de los de mayor presupuesto de España y de Europa, en el Real Madrid, la situación actual es intolerable para los aficionados. Unos exigen y otros no.

Pero la realidad es que el Real Madrid siempre tuvo algo de esto, de esta inestabilidad casi esquizofrénica, capaz de levantar una copa de Europa el año que se hundía en liga, o capaz de tirar una temporada y al año siguiente ganarlo casi todo.

Ahora toca decidir si se empieza un nuevo ciclo con jugadores y entrenadores remozados o si se mantiene lo actual y ocurre algo como el post-ancelotismo. Con el Madrid nunca se sabe aunque ahora.

Que viene el coco

Recuerdo perfectamente la sensación previa a la conquista de la séptima contra aquella Juventus de Zidane y Del Piero. Era una sensación individual, pero creo que también colectiva, de respeto y miedo ante el equipo más competitivo de los últimos años en Europa.

Un equipo sólido, fuerte que sin duda era el coco de la competición y el gran favorito para levantar la Champion League. Mijatovic y su gol acabaron transformando al coco en un equipo más y a medida que transcurrieron los años y las victorias blancas en la Copa de Europa, todos los equipos que aparecían en los análisis previos como cocos se acababan convirtiendo casi por arte de magia en equipos normales, casi incluso vulgares.

El Valencia, el Bayern Leverkusen, quizá en algunos años el muy rocoso Atlético de Madrid. Las 6 Champion League conquistadas por el Real Madrid desde 1998 ya no fueron en blanco y negro, pero algunos

Lo cierto y real es que para levantar una Copa de Europa hay que ganar a todos los rivales, sea la Sampdoria o sea la Juventus. En el caso del Real Madrid, el año pasado tuvo un rally con los rivales más complicados posibles: Atlético de Madrid, Bayern de Munich y Juventus. Todos ellos cocos antes de pasar por el tamiz de Zidane.

Y llegamos al 2018, a la ronda de octavos de final de la Champion League, con un Real Madrid dubitativo enfrentado contra el equipo más poderoso económicamente del continente, el PSG, reforzado con dos estrellas como Neymar y Mbappé, y que lleva una trayectoria brillante. Es el coco de este año.Visto el desempeño de uno y otro equipo el favorito.

Una condición habitualmente atribuida a muchos de los rivales del Real Madrid, y que a la postre acaba jugando en su contra. Lo hemos visto en muchas ocasiones en estas últimas Champion. En un proceso casi mágico, el Real Madrid pasa de enfrentarse a cocos,  equipos superiores que le van a barrer, a convertirlos en equipos mediocres, para quitar todo el mérito posible.

Y así, mientras el Real Madrid pierde siempre su condición de favorito va al mismo tiempo levantando trofeos hasta convertir la rutina e incluso en un factor positivo su no condición de favorito. Ahora que llega el PSG parece que el Real Madrid comienza a acelerar, o al menos eso pareció el domingo pasado, mientras a los franceses se les descubren algunas costuras, como vimos contra el Lyon.

Y yo me pregunto si el coco no será el Real Madrid, bicampeón consecutivo de la Champion League y con una nómina de jugadores experimentados que lo han ganado todo. No se si los hinchas de la Juventus consideraban al Real Madrid el año pasado un verdadero coco, un equipo a temer, con una historia repleta de triunfos, o lo preferían a cualquier otro equipo. Y la misma pregunta sirve para los hinchas franceses.

En todo caso, veremos si el Real Madrid siempre vuelve y siempre está, como casi siempre, o si finalmente el PSG se convierte en el coco.

Expediente Z

El Real Madrid de Zidane ha entrado en barrena, de manera inmisericorde, casi inexorablemente, como si solamente el fin del fútbol acabase con esta agonía a la que todavía le quedan cinco meses, y que lejos de mejorar, pudiera solamente empeorar hasta caer en el infierno, si el PSG da el golpe de gracia.

El fútbol del Real Madrid ya no resiste el análisis de la realidad de los hechos y únicamente se pliega ante la certeza de que todo puede ir peor, de que nada es imposible para seguir descendiendo a este equipo que tocó el cielo, al averno. Es ahí donde mora actualmente el equipo de Zidane, incapaz de ganar ni a los grandes, ni a los pequeños, ni en la Copa ni en la liga, ni en casa ni fuera, ni con Benzema ni sin él, ni con los suplentes ni con los titulares.

Y da igual si juega bien y crea ocasiones, como ayer, o si lo hace mal como contra el Celta o el Numancia hace algunos días, que el resultado siempre se decanta en contra del equipo al que hace no tanto se le atribuían los éxitos gracias a una inmensa flor de su entrenador. Si aquella existió, y dio para ganar dos Champion seguidas, una liga y todos los títulos anexos, esto de ahora también, un maleficio fatal, un mal de ojo que da para perder la liga en diciembre y estar a -18 en enero, y quien sabe si caer también con estrépito ante el PSG o el Leganés.

El análisis futbolístico, el desempeño de cada jugador o la labor del entrenador o del presidente sirven para calmar la ira del aficionado, que se mezcla con estupefacción. Alguno, sensato, se preguntará cómo es posible que el equipo que dominó el mundo ahora sea incapaz de dominar siquiera su pequeña parcela de casa. Y, otro, más incisivo aún, barruntará un déjà vu, recordando el año II de Ancelotti, una caída a los infiernos muy parecida a la actual, en la que el equipo, tras un doblete Champion-Copa y un récord de partidos invictos, se desmoronó de pronto en la segunda vuelta. Un tercero, incluso podría recordar como esos mismos jugadores titulares ganaron una liga con 100 puntos con Mourinho y al año siguiente la tiraron en septiembre, como este año.

Y yo, que soy corto de memoria, pero largo de pensamiento, me recuerdo pensando todos esos años atrás que el Madrid tiene que cambiar, que la estructura vertebral con Ramos, Marcelo, Cristiano, Benzema, Bale ya no sirve y que el modelo futbolístico del club ya no sirve y hay que buscar uno estable.

Como a aquel pensamiento lúcido y analítico le sucedieron 3 Champion League en 4 años y los mejores años de juego y fútbol que recuerdo, decidí no pensar más. Pensar en el fútbol tiene algo de racional y de lógico, dos aspectos de los que el propio fútbol carece. ¿Hay lógica tras la derrota de ayer? ¿Qué lógica se esconde detrás de que un equipo como el Real Madrid que hace una primera parte sensacional sea incapaz de meter un gol y que lo haga el Villareal en una sola llegada en los minutos finales?

Por eso Zidane, que es indudablemente un hombre de fútbol, aunque los hay que tratan de negarle el pan y la sal habiendo olido el fútbol solamente a través de una bolsa de pipas, piensa que el propio fútbol resolverá sus problemas. Zidane ha pensado durante todo este tiempo que la pelota ya entrará, algo que ya decía el año pasado cuando el madridismo ya había precintado el envoltorio con la venta de Cristiano Ronaldo. Y el fútbol, o Cristiano Ronaldo, le dio la razón con un final de temporada sublime.

Pero ahora el fútbol se resiste y Zidane no lo entiende y no es capaz de contestar a críticas de los que solo olieron el césped cortado de su casa ni de aquellos que planificaron el verano en sus cabezas y que jamás antes habían planificado siquiera una barbacoa.

Para Zidane, hombre de fútbol, la solución tiene que llegar a través del trabajo y el buen juego y quizá así sea y el Real Madrid levante la 13ª. No sería la primera vez que se repite una temporada del estilo y los madridistas lo vieron con la 7ª o la 8ª por ejemplo, en las que el desempeño en el resto de competiciones fue nefasto. Lo que nunca vivieron esos aficionados en 50 años fue  un equipo capaz de ganar en una misma temporada Liga y Champion, y todos los títulos alrededor, como en los últimos dos años.

 Quizá por eso el desconcierto es tan grande, porque el aficionado ya ni sabe lo que quiere, ni si quiere a Zidane, o a Benítez para que luego vuelva Zidane, ni si quiere a Cristiano o no; o limpiar al equipo de las figuras que nos han dado los éxitos y fichar otras nuevas. Lo importante es que el club sepa lo que quiere y sea coherente con lo planificado aunque el popolo demande y crea que tiene la razón, al final siempre será el popolo y le bastará con el pan y circo, aunque lo de ahora tiene más de circo que de pan. Y quizá solo quizá, vuelva el pan y el Real Madrid siga siendo ese club indescifrable capaz como ninguno de pasar del cielo al infierno y viceversa, como si solo fuese capaz de existir como tal en ese filo constante de irracionalidad.

Zidane, en busca de la excelencia perdida

Hace poco más de dos años, Zidane recogía un equipo mentalmente hundido, con todos sus jugadores muy por debajo de su nivel y con una afición descreída tras un inicio de liga desolador con Benítez, y un desempeño en la Champion por debajo del nivel habitual del Real Madrid. Era un equipo que tras la crisis de la alineación indebida en Cádiz había desconectado con su afición, que entendía que el club no tenía un proyecto ni una plantilla capaz de competir por todos los títulos.

Poco tiempo después, aquel mismo equipo levantó la undécima Copa de Europa con una sucesión de victorias y un juego espectacular, para a la temporada siguiente completar el mejor año en la historia reciente del club, con un doblete Liga y Champion, y una final de Champion memorable, en la que se borró a la poderosa Juventus ,con un contudente 4-1, y un juego que lograba la excelencia.

Aquello, que ahora parece tan lejos, fue hace algo más de 7 meses, concretamente 221 días, y parece tan alejado como  el día que Zidane accedió al cargo, con el equipo roto, sin transmitir confianza, sin juego… Tras lo visto ayer contra el Numancia, el partido del Celta y el 0-3 del F.C.Barcelona cabría pensar que el equipo se parece mucho más al que vimos con Benítez que al que convirtió Zidane en una máquina de jugar al fútbol y batir récords.

No quedan claras las causas de esa transformación. De la misma manera que Zidane fue capaz de transformar a los mismos jugadores que daban pena con Benítez en un equipo campeón, ha sido capaz de realizar la transformación contraria y convertir a una plantilla legendaria, seguramente la mejor dela historia del Real Madrid, en un equipo vulgar.

Si el año pasado era difícil escoger entre la unidad A y B, por estar todos los jugadores a un nivel espectacular, ahora resulta difícil hacer lo mismo pero por las causas contrarias.

Visto el desempeño de la unidad B y el empate contra el Celta, en una segunda parte muy mala, ya no sirve como razón para justificar todo los males la presencia de Benzema. Por peor que esté el francés, su mera presencia no promovía todo lo demás, como ha quedado al descubierto con los últimos partidos. Tampoco la presencia o no de algunos suplentes en el equipo titular porque ayer con todos ellos el equipo tuvo los mismos desajustes que los teóricos titulares.

Y tampoco me ha servido desde el principio como razón para motivar este gran bajón la ausencia de James, Pepe, Mariano, Danilo, Coentrao y Morata puesto que ninguno de ellos participó en la final contra la Juventus, cuando el equipo desplegó el mejor juego que mis ojos han visto.

Así pues, ¿que provocó en primera instancia un cambio tan radical como para olvidar la melancolía con Benítez y ganar todos los partidos? ¿Y que ha provocado esa nueva melancolía y mal juego? Las piezas del puzle son esencia las mismas. Mismos jugadores, mismo entrenador y el recambio de las piezas suplentes de unos jugadores internacionales con experiencia, a otros con menos experiencia pero gran talento.

El gran precedente de esta transformación frankestiana fueron los años de Ancelotti en los que se pasó de otro doblete a un año en blanco. El equipo pasó del record de victorias a perder todos los títulos en 5 meses. Con los mismos jugadores y el mismo juego teóricamente. La solución fue  echar al italiano y traer a Benítez para repetir después un ciclo que por ahora tiene todos los visos de repetirse. Al menos con la actual sensación que transmite el equipo.

¿Cuál es la solución? Decía un tuitero que habría que mirar volver a contratar a Benítez, echarle y volver a fichar a Zidane…Mi humilde opinión pasa por reconocer el trabajo de Zidane y por mirar en el espejo de la sección de baloncesto. Con Pablo Laso en el cargo los últimos 5 años el equipo ha ganado más títulos que en las últimas décadas. Ha habido alguna temporada mala y la sensación de que se podría haber ganado más pero al final el equipo siempre ha respondido, siendo siempre competitivo y manteniendo la estabilidad de jugadores, entrenador y juego.

Y creo que para el fútbol la solución es la misma, independientemente de como acabe este año, del que no descartó que el Real Madrid pueda incluso levantar la 13ª orejona e incluso un doblete Copa del Rey y Champion. Pero más allá de los títulos, el club necesita un entrenador que este varios años, un lustro entero, con la estabilidad actual de fichajes, apostando por jóvenes a largo plazo y manteniendo a los que hasta ahora han respondido en las victorias.

Lo otro, la trituradora de entrenadores y jugadores tras ganar incluso una Champion como la 7ª o la locura de años atrás con entrenadores cada año, no tiene ningún sentido. El equipo perfecto no existe, ni el que lo gane todo, ni lo ha hecho el Real Madrid en su historia jamás, ni ningún otro equipo. Lo más cerca que ha estado este club de la excelencia han sido las dos temporadas de Zidane.

Sigamos probando ese modelo aunque haya cosas que ajustar y haya incluso que tragarse las derrotas o partidos como el de ayer. El modelo tiene que ser el largo plazo y ni el ansia por fichar ni la histeria, ni siquiera las duras derrotas, deberían cambiar un equipo que es en esencia el mismo que ha logrado dos Champion League consecutivas.

Coutinho, un fichaje record

El F.C.Barcelona ha cerrado el fichaje  más caro de la historia de la liga, record que tenía el propio club tras fichar a Dembelé por 150 millones (100 fijos más 50 variables muy poco variables). Los 160 (120 fijos + 40 poco variables) que se van a pagar por Coutinho superan por poco esa cantidad.

Deportivamente son sin duda dos buenos fichajes para el club, necesarios para rejuvenecer la plantilla y de indudable calidad, aunque el brasileño no podrá jugar la principal competición, la Champion League. El club de Bartomeu se ha gastado este año casi 400 millones de euros en fichajes más los 126 del año pasado. Es una inversión total de 526 millones de euros en solo dos temporada con unas ventas de 226 millones (Neymar más 4 millones de Tello) y de 36 millones el año anterior.

Un balance negativo de 264 millones  que a nivel económico el plantea muchas dudas acerca de la capacidad del F.C.Barcelona para mantener esa estructura de gastos. Tras la venta de Neymar y el fichaje de Dembelé, el propio club reconoció una deuda de 300 millones de euros y una masa salarial que alcanzaba el 84% de los ingresos.

Cifras que se incrementarán con el pago de los160 millones por Coutinho y el pago de una nómina que alcanzará los 14 millones de euros netos. ¿Es sostenible financieramente el club? El Fair play financiero parece que no vive sus mejores momentos, pero esa norma no deja de ser una mera recomendación ( no así la de la liga) para evitar la quiebra del modelo. La verdadera pregunta es si es viable realizar este tipo de fichajes y si los clubes pueden amortizar el pago de grandes traspasos y salarios.

Fichajes mas caros

La política de realizar potentes inversiones en grandes jugadores fue iniciado por Florentino Pérez con el fichaje de Figo con una estrategia que deba tanta importancia al aspecto deportivo como de marketing. Con su adquisición y la posterior de jugadores como Zidane, Kaká, Cristiano Ronaldo, Bale o James el Real Madrid gastó grandes sumas de dinero con fichajes records en jugadores que deberían tener un retorno tanto deportivo como financiero. Algo que se ha producido con casi todos ellos, a excepción de Kaká que no fue deportivamente rentable. Los contratos de imagen cediendo la mitad de los derechos y el impacto mediático de esos jugadores en sus países y en el mundo justifican los fichajes. Como el de Bechkam, por ejemplo.

Esa política de priorizar grandes gastos a jugadores con un alto retorno financiero y deportivo la ha llevado el Real Madrid a rajatabla, evitando hacer grandes gastos en jugadores que no cumpliesen ambas condiciones.

Pero la escalada de gastos, con el incremento de dinero en la Tv en la Premier y con los jeques ha hecho saltar esa política por los aires. Y el F.C.Barcelona está siendo ahora mismo uno de esos actores. La pregunta es, ¿es realmente viable para los clubes pagar ese precio por un jugador? Y si no lo es, ¿estamos ante una burbuja?

La respuesta la veremos en los próximos mercados de fichajes. Parece claro que los clubes ingleses disponen de ingresos por televisión para reforzarse, y a raíz de ello se ha incrementado el gasto de fichajes y también de salarios. El problema es que sin controles, los clubes gasten aún más de lo que ingresan, como sucedió en España con la burbuja del fútbol.untitled

La otra lectura del fichaje de Coutihno y Dembelé es el doble rasero que ha mostrado el F.C.Barcelona, criticando los gastos de otros y jactándose de cantera cuando al final su comportamiento no es distinto de el de cualquier club. Hasta que no vuelvan los tiempos en los que el F.C.Barcelona saque buenos canteranos ya no volveremos a escuchar aquello de cantera vs cartera. Ahora que es justamente cuando el Real Madrid es el que ha apostado por fichajes de jóvenes de poco precio, el F.C.Barcelona hace lo contrario. Y nadie hablará de cantera vs cartera.

 

La Premier League revienta el mercado

El Liverpool acaba de fichar al central Van  Dijk por 80 millones de euros, convirtiéndose en el fichaje más caro de un central en la historia y en uno de los más 10 más caros de toda la historia

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En la tabla están representados los clubes más potentes del mundo en las últimas décadas, pero curiosamente, de los últimos 5 fichajes, dos son del Manchester United(Poga y Lukaku), otro del Liverpool (Van Dick) y los otros del F.C.Barcelona y el PSG, Dembelé y Neymar.

Hasta ahora se pagaban grandes sumas de dinero por los mejores jugadores ofensivos, referencias mundiales, que además movían muchísimo dinero en marketing y publicidad. Fichajes como los de Zidane, Bale, Figo, Neymar.

Pero en los dos últimos años se han fichado a los jugadores por el mayor precio de siempre. En porteros, el segundo y cuarto más caro de la historia (Ederson y Pickford) comparten el top 5 con porteros de tanto nivel como Bufon o Neur; los defensas Van Dick, Mandy, Stones y Walker, los más caros de los últimos años y los mediocampistas Pogba y Keita (3º más caro). El común denominador de todos esos fichajes es que se realizaron en la Premier. Solamente el caso de Neymar(220) y Mbappé, por el que el año que vienen pagarán una cantidad similar, son una excepción a la liga inglesa.

Así pues, entre esta temporada y la pasada se rompieron todos los records económicos de fichajes, aumentando así el coste de todos los jugadores. Esto significa que  a partir de ahora será casi imposible encontrar a un buen jugador por 35 millones de euros, una cifra hasta ahora potente para realizar un buen fichaje. Jugadores como Agüero (11/12), Benzema(09/10)  ,Hazard (12/13), Di María (10/11) Douglas Costa  o Morata (15/16).

El dinero de la Premier ha inundado los mercados, junto con el dinero de jeques como el del PSG, y para el resto de equipos, especialmente los españoles e italianos significa que van a tener que modificar su política. Ni siquiera los grandes como el Real Madrid o el F.C. Barcelona podrán competir puesto que además del traspaso se trata de pagar grandes fichas, hasta ahora reservadas a las grandes estrellas que además generaban muchos ingresos en publicidad. Ahora ya no son el pez más grande y sí el mediano, a pesar de tener una gran masa social y títulos y actuales jugadores de gran nivel. Pero lo cierto es que en cuanto potencia económica no pueden competir con una liga como la Premier en la que el último clasificado ingresa tantos millones como el primero de la liga. Es la diferencia entre una liga organizar, de primer nivel, con grandes patrocinadores, y otra que tiene todavía a Villar pululando.

La solución es la misma que hasta ahora han aplicado otros equipos cuando el Real Madrid o el F..Barcelona pretendían ficharle a sus jugadores o a las estrellas del mercado. Por un lado, fichar a los jugadores cuando son más jóvenes, y por otra parte, asegurar un proyecto ganador y elevadas clausulas de salida.

Y eso es justo lo que ha hecho Florentino Pérez en los últimos años, fichando a prácticamente cualquier juvenil que destacase y por otro, poniendo claúsulas imposibles hasta para los jeques, de más de 500 millones en algún caso.

En cuanto a los jóvenes, si Van Dick ha costado 80 millones, se fichó a Vallejo por 5 millones; en vez de fichar a Bernard Silva o Toliso por más de 40 millones se fichó a Ceballos por 15; en vez de fichar a Dembelé se fichó a Asensio por 3 millones, en vez de fichar a Neymar por 220 se fichó a Vinicius por 45 y en vez de fichar a Draxler por 40 millones se incorporó hace varios años a Odergaard y Valverde por Pjanic, ambos por menos de 3 millones de euros cada uno.

Evidentemente la apuesta es mucho más arriesgada, porque no se fichan jugadores consolidados sino promesas que tardarán un tiempo en formar parte de la élite y que incluso pueden no funcionar por su juventud e inmadurez. La suerte que tiene el Real Madrid es que dispone ya de suficientes jugadores maduros y con experiencia, ganadores de dos Champion League consecutivas para guiarles.

 

 

 

Victoria merioria del Real Madrid en Turquía

Taylor penetrando a canasta. Fuente: EFE

El Real Madrid dio ayer un golpe de efecto venciendo en la cancha del temible Fenerbahce, y consolidando así su racha ascendente. Después de un duro periodo de derrotas en la Euroliga, el equipo ha sabido recomponerse tras una serie de lesiones que le mermaron mucho.

El mérito de este equipo es enorme, primero en la liga ACB y entre los 8 mejores en la Euroliga, sobre todo si tenemos en cuenta que 3 de los titulares indiscutibles: Llul, Ayon y Ranldholp están lesionados. A lo que hay que sumar la lesión del 5 suplente, Kuzmik.

Esa desconfiguración de la plantilla creó al principio muchos ajustes y un cierto caos. Sin juego interior, el fichaje de Tavares debía suplir esas carencias, más la baja de Llul, auténtico referente del equipo en los años previos, y uno de los mejores jugadores de Europa.

Pero esa misma necesidad se ha convertido en virtud y ha servido para que muchos jugadores diesen un paso hacia delante. El primero de todos, Doncic, a la sombra de Llul el año pasado, y de Dragic en el Europeo, pero evidenciando que ya estaba preparado para asumir su rol de estrella y líder. ¡Y vaya si lo ha hecho!

Ayer completó un partido antológico, a 2 rebotes de un triple doble histórico, aportando en todas las facetas del juego: (20 puntos, 10 asistencias, 8 rebotes, 2 balones robados y 10 faltas recibidas). Son números que hablar del súper jugador que todos intuíamos, imposibles de alcanzar para la mayoría y que alcanzan muy pocas estrellas a lo largo de su carrera. Para Doncic, no obstante, es relativamente normal, y ya es la cuarta vez que su valoración total está por encima de los 35 puntos, algo que solo han logrado un puñado de jugadores en la Euroliga este año(y una vez). Eso explica que Doncic sea ahora mismo el MVP claro del continente.

 De indudable calidad técnica, es uno de esos 4 exteriores, algo fríos pero calientes de muñeca. Ayer fue suyo el tapón final para evitar la remontada de los turcos y aportó ofensivamente como viene haciendo en los últimos partidos. También ha aparecido el mejor Taylor, Campazzo y sobre todo Reyes, incombustible todavía.

La de ayer es una victoria de gran mérito, que dará mucha moral al equipo y que sirve para mantenerse en lo alto de la tabla en una competición tan exigente como la Euroliga.

Análisis del 0-3 del Real Madrid- F.C.Barcelona

Casi tres días después del partido del pasado sábado, toca analizar el partido y las causas y consecuencias del resultado. Para el Real Madrid, la primera consecuencia es el alejamiento casi definitivo del título de liga. Son 14 puntos actuales, reducibles a 11 con el partido pendiente. Una distancia que jamás perdió un equipo que iba primero y que requeriría que el F.C.Barcelona se dejase muchos puntos por el camino, pero sobre todo que el Real Madrid hiciese una segunda vuelta perfecta. Los precedentes durante la presente liga invitan a pensar lo contrario, pero esto es fútbol y conviene no descartar nada. Que el Barcelona pinche 3 o 4 partidos es más factible que el Real Madrid gane todos sus partidos de aquí al final.

En segundo lugar, por primera vez en dos años, Zidane está en duda. Son muchos puntos de distancia y no se puede achacar la derrota a un accidente. Es la segunda gran derrota del equipo este año tras la acontecida contra el Tottenham. Si el 2-3 del F.C.Barcelona del año pasado fue más fruto de un partido mal gestionado, esta derrota no puede esconder que el equipo este año tiene dos serios problemas ofensiva y defensivamente, y Zidane tiene su gran cuota de responsabilidad. En cualquier otra circunstancia, con esa diferencia el entrenador del Real Madrid estaría en la puerta de salida. Zidane ha ganado suficiente crédito como para seguir apostando por su modelo de gestión, todavía con la Copa del Rey y la Champion por competir. Eso sí, una dura derrota contra el PSG o un desliz en la competición nacional provocaría un ruido de sables creciente.

Con respecto al F.C.Barcelona sale muy reforzado, especialmente su entrenador Valverde, que ha dado la vuelta a la tortilla. Parece que la presencia de Paulihno ha solidificado al equipo dándole más estabilidad defensiva que unido al gol del brasileño, es un gran aporte. Y ha conseguido enchufar a jugadores como Alba y encontrar buenas versiones de varios jugadores.

El análisis de las consecuencias es muy distinto al análisis del partido. El 0-3 podría explicar el partido mejor que la realidad, pero lo cierto es que no es así, y en mi opinión es mucho más abultado que lo visto, y relata una diferencia entre ambos equipos que no es esa. El Real Madrid tuvo una primera parte en la que fue netamente superior que el F.C.Barcelona. Fue capaz de controlar el balón y el juego y generó varias ocasiones claras. Con Messi absolutamente desconectado del juego con el marcaje de Kovacic, solo había que esperar que alguna de las ocasiones entrase.

Y ese es precisamente uno de los grandes problemas del equipo de Zidane este año, la famosa pegada. Este equipo no tiene pegada, fundamentalmente por el poco acierto de su delantera. El mismo equipo que le endosó 4 goles a la Juventus en la final de la Champion ha sido incapaz en muchos partidos de marcar un solo gol.

Con todo, eso solo explica el cero en el marcador blanco, no el resultado. Los tres goles blaugranas exponen el segundo gran problema del Real Madrid: los fallos defensivos. El primer gol de Suárez es una serie de despropósitos que no tienen como único culpable a Kovacic. Fue el croata quien no persiguió a Rakitic, pero ni los laterales cerraron bien, ni los centrales supieron gestionar bien la desventaja, ni el resto de medios del Real Madrid tampoco fueron capaces de volver a tiempo. Y la jugada del penalti que fue gol después también nace de varios fallos, facilitando las segundas jugadas, bien es cierto que dentro de un contexto de ataque total por parte del equipo blanco. Pero esa gestión de los tiempos, creando ventajas en ataque sin debilitar la defensa, es algo que viene resolviendo pésimamente el Real Madrid, y lo hemos visto durante toda la temporada, especialmente en los partidos en los que el equipo de Zidane se dejó puntos.

A pesar de los goles, hay un aspecto del partido del sábado de difícil explicación. Tras unos 45 minutos de buen dominio y generación de ocasiones, el Real Madrid empezó la segunda parte de forma totalmente diferente. Pareció ceder la iniciativa al F.C.Barcelona, no fue capaz de robar balones ni de mantener su propia posesión y eso acabó con el primer gol. No logro explicar esa diferencia porque no puede ser un bajón físico a los 45 minutos, ni tampoco debió obedecer a un cambio táctico porque el Real Madrid se estaba mostrando superior.

Lo que ahora le toca a Zidane es recomponer la moral del equipo y analizar en detalle las causas del bajón del equipo este año. No pude ser solamente el poco acierto y mal momento de Benzema, al que por cierto se le agota el crédito. Pero la presencia de Benzema no explica los tres goles ni muchos otros puntos perdidos por el camino. Aunque eso sí, que el francés ahora mismo esté por delante de Isco, Asensio y Bale empieza a ser insoportable para muchos, aunque sean benzemistas como yo. Zidane debe analizar si realmente es beneficioso para él mismo, su equipo y el jugador esa sobreprotección o si por el contrario es perjudicial. Lo sabremos al final de temporada con los resultados definitivos, pero por ahora no parece la mejor solución.

Tiene plantilla para ello y aunque muchos jugadores sean muy jóvenes, con una combinación acertada puede beneficiar el desempeño global.Estamos a finales de diciembre, veremos si a finales de mayo Zidane ha perdido o ha recuperado su crédito.