Kobe Bryant se retira del balonceso

Kobe Bryant es uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Así lo acreditan sus 5 anillos (tres con Saquille O´Neal y dos con Pau Gasol), sus 17 participaciones en partidos de las estrellas y sus varios MVP como mejor jugador de la temporada.

Kobe Bryant

Kobe Bryant entrando a canasta

Tras 20 años ha decidido a sus 37 años y después de varias lesiones de gravedad y tres malas temporadas, retirarse definitivamente del que, según él, es el amor de su vida, el baloncesto. Así lo relata en esta emotivísima carta.

Bryant debutó en la NBA a los 17 años, sin pasar por el College, iniciando así una fulgurante carrera en su equipo actual, Los Angeles Lakers, del que nunca se volvería a mover. Allí coincidió con otro grande de la NBA, Saquille O´Neal, y entre ambos, iniciaron un nuevo periodo de dominio para los angelinos. No obstante, el ego de los dos protagonistas fue también el que rompió las relaciones .

El paso de Bryant por la NBA incluye un concurso de mates ganado, precisamente en su primer año: 81 puntos en un sólo partido ante los Toronto Raptors, 40 puntos en 27 partidos y promedios de más de 35 puntos en varias temporadas. Y sobre todo, el registro de tercer máximo anotador de la historia, superando los 32.292 de su ídolo Michael Jordan, lejos de otros dos colosos como Kareem Abdul-Jabbar y Karl Malone.

Raúl González Blanco: el fin de una era (II)

Raúl, Raúl González Blanco se retira. Aquel que en mi memoria es el chaval que debutó contra el Zaragoza, fallando dos goles clamorosos pero presentando credenciales del auténtico crack que después sería.

Raúl González Blanco en su debut

Raúl encarando a Cedrún en su debut (no marcaría ese gol)

Quiero pensar que ese es el Raúl que permanece vivo en mi memoria y no aquel otro que usurpó su identidad al primero y ya buscó solamente su gloria personal por encima del club. Una historia en realidad similar a la de Casillas e incluso con alguna traza similar a la de Di Stefano (aunque con resultados muy diferentes).

La maldición de los grandes mitos es envejecer y no poder seguir siendo el mismo jugador competitivo de antes. Envejecer y perder peso en el equipo y liderazgo. Y ese mal, no ha sido ajeno al Real Madrid, plagado de mitos y estrellas. Y quizá por eso mismo nunca ha sabido gestionar el ocaso de todos ellos: unas veces frustrados por no jugar, otras sobrevalorados por su pasado o en ocasiones hiperpagados. Pero casi siempre creando un problema para el club que les vio crecer y que adicionalmente les dio la oportunidad de triunfar. Esa es la asignatura pendiente del Real Madrid.

Pero no quiero desviarme demasiado porque el título de esta entrada tiene en su primera palabra el nombre de Raúl. El 7 blanco fue un digno heredero de ese número y sus goles y títulos se echan hoy de menos, sobre todo estos últimos. Porque si algo fue Raúl fue un animal competitivo, un ganador que hacía que sus compañeros ganasen.

Por eso mismo ayer se despidió con su última liga y antes pululó por otros campos del mundo también ganando partidos. En ligas menores, con menos exigencia colectiva pero no propia. Porque Raúl es y será un ganador.

 

Raul González Blanco, la hora de la retirada

Hubo una época en la que la presencia de Raúl en el campo bastaba para que el Real Madrid ganase partidos. Su sola presencia atemorizaba defensas. Raúl era un jugador eléctrico,atento y hasta rápido.

Sin embargo, aquel Raúl hace tiempo que nos abandonó, y por desgracia para los que le admiramos entonces,  ahora vemos a un jugador que no infunde temor en las defensas, que no llega a los contraataques, que baja al mediocampo a arañar algún balón y que más que animar a su equipo lo desanima.

Cuando veo a este Raúl me cuesta recordar a aquel otro que puso de moda el aguanís en la final de la Intercontinental. Aquel jugador cuyo primer gol fue un disparo precioso a la escuadra y que marcó un gol antológico contra el Atletico de Madrid en el calderón. En cambio, cuando veo a Zidane recuerdo su increíble gol de volea, y con Hugo Sanchez  me vienen a la mente sus chilenas.

Raúl, en cambio, ha sacrificado ese bonito recuerdo por un puñado de records. Pero no hablamos de los records de verdad. Aquellos que miden a los mejores jugadores en el paso del tiempo. Records de balones de oro o títulos individuales similares. Hablamos del record al más longevo, al que más partidos tiene, al que más minutos acumula.

Todavía hoy nos hablan del Raúl ganador y competitivo, del gran capitán, del 7 de España, del pichichi, del más listo de la clase o del goleador. Pero no nos hablan de dignidad y de respeto. Dignidad de acabar una carrera en lo más alto y no en lo más bajo. Y respeto por los miles de aficionados que una vez aplaudimos a Raúl y valoramos sus cualidades.

Pero no , no es solamente culpa de Raúl y de la prensa mediática, también es culpa de los entrenadores cobardes que uno tras otro han puesto a Raúl de titular, no por méritos deportivos sino por miedo. Estos entrenadores pensaban que complaciendo a Raúl quizá pudiesen garantizarse un año más de renovación. Dedicieron sacrificar la proyección de jóvenes jugadores para a cambio aplacar el ansia de records de Raul.

Sacrificar a Raúl, dirán  algunos,  es sacrificar los valores y el espíritu del madridismo. Y sin embargo, el madridismo ni empezó ni acabará en Raúl. A veces parece incluso que Raúl ha sido el único gran delantero del Madrid. Da la sensación de que antes  de Raúl no hubo nada y de que después tampoco habrá nada. Raúl ha sido un gran jugador, pero como otros tan grandes o más, tan madridistas o más, tendrá que retirarse algún día.

Decía una portada de un periódico, de esos que llaman deportivos, pero que son amarillistas que Raúl se retirará cuando quiera. Apelando a sus valores, a su madridismo a su supuesta capacidad de resolución, se proponía casi un cheque en blanco para quien ya tenía un contrato vitalicio.

Y yo, que fui raulista y ahora pido a gritos su jubilación, pienso en que lo que pasaría si Don Santiago Bernabeu levantase la cabeza. El si tuvo arrestros para decirle al mejor jugador en la historia del Madrid -este sí- que su etapa en el Madrid se había acabado. Di Stefano,como Raúl, pensaba que estaba por encima del club y pidió su titularidad. Al final Bernabeu no cedió y se fue por la puerta de atrás al Español para terminar allí sus días como futbolista.

Después de Di Stefano llegarían otros grandes delanteros, algunos tan representativos y madridistas -este sí canterano de pura cepa- como Butragueño. Un jugador que aceptó su suplencia y en cuanto pudo se retiró, a mayor gloria suya y del club. Sabía que quería ser recordado no por sus records sino por sus goles.

Así que no nos equivoquemos con Raúl. El Real Madrid debe seguir su historia sin Raúl y éste debe ser capaz de asumir que ya ha dado lo mejor al Real Madrid. Porque no nos engañemos, el Real Madrid le ha dado mucho más a Raúl que al contrario.EL Madrid le dió primero una cantera en la que desarrollarse y después un club en el que hacerse grande. Raúl es lo que es por el Madrid y todos los títulos que ha conseguido, que no han sido pocos, los ha pagado el madrid y con creces.Ni más ni menos que a 7 millones de euros al año desde hace ya bastante tiempo.

Y sin embargo, todavía vemos como se cuestionan a los jóvenes delanteros en defensa de un Raúl que si se pusiese una careta no jugaría ni siquiera en segunda división.

Dicen que lo difícil no es llegar sino mantenerse. Y yo añado, y retirarse a tiempo.