Atraco al F.C. Barcelona

Tras 28 partidos disputados, la liga está más que abierta, con el Real Madrid a 2 puntos del segundo, el F.C. Barcelona, y un partido menos que se disputará entre la penúltima y la última jornada.

Quedan 10 partidos para saber si el F.C Barcelona logrará otro record histórico, el de lograr ser el primer equipo sin penaltys ni expulsiones en contra. Esta temporada, en cuanto a penaltys en contra, el F.C Barcelona ha recibido 0, por 4 del Real Madrid y Atlético de Madrid, por ejemplo, o 3 del Sevilla. Respecto a los penaltys a favor, el que más tiene es el Villareal, con 8, el Real Madrid le sigue con 7, y el F.C Barcelona, con 5 solamente,eso sí, muy  lejos de los 19 que le pitaron en total durante la liga pasada.

Suárez simulando el histórico penalty

Suárez simulando el histórico penalty

Respecto a las expulsiones, este año el F.C. Barcelona no ha recibido ninguna en contra, por 1 del Real Madrid o 2 del Atlético de Madrid y 3 del Sevilla. Los datos del año pasado son más elocuentes y el F.C Barcelona tuvo 1 expulsado, mientras que otros equipos como el Atlético de Madrid tuvo 3, y el Real Madrid 5.

Por ahora, todo un récord que se ha superado tras 46 años, ni una expulsión ni penalty en contra, por si había alguna duda.

Fue Piqué el que se quejó de las actuaciones arbitrales a pesar de que los datos son tan llamativos como los siguientes. También se quejaban los periódicos catalanes,  aquí y  aquí, demostrando que son auténticas correas de transmisión del F.C. Barcelona

Como se ve, las gestas del F.C Barcelona llegan también a los records arbitrales, y ahí tuvimos el famoso 6-1, históric, y otros records como las expulsiones a favor (aqui).

No me queda ninguna duda de que si el equipo de Bartomeu acaba sin penaltys ni expulsados recibirá el premio al juego limpio, demostrando una vez más el problema de una prensa incapaz y partidista.

mas datos:

 

http://www.reyesdeeuropa.com/balance-procule-penaltis-expulsiones/

Presidentes y clubes corruptos:el fútbol «se politiza»

El comportamiento en los últimos días de gente como Rosell, Bartomeu o del Nido no son más que el reflejo de nuestra propia sociedad. Y con ella la respuesta de cientos de aficionados que borreguilmente aceptan lo que dicen sin cuestionarse más allá. Ya sea pidiendo indultos o aplaudiendo cualquier declaración por más bizantina que parezca.

El hecho de que otros clubes y la propia federación apelen también al indulto de Del Nido o no intervengan  cuando hay clubes involucrados en contratos oscuros dice también mucho de nuestro fútbol y nuestra sociedad. Aunque viendo como el 90% de los clubes son deficitarios y deben dinero a Hacienda sin que nada ocurra, nos da también una idea de cómo se comporta el país.

El fútbol es el circo necesario para que millones de borregos se olviden de los verdaderos problemas del país. Se apela a sentimientos y a aficiones sin pensar en que los clubes son empresas con sus obligaciones y derechos. E igualmente sus dirigentes.

Contrasta mucho el ver a un club de la talla del Glasgow Rangers, 54 veces campeón de la liga escocesa, penando en la tercera división de Escocia por no haber pagado sus impuestos a Hacienda. Mientras que allí el club fue sancionado deportivamente, económicamente y luego disuelto, aquí nuestros políticos hacen la vista gorda.

Lo último que pretenden es que gente como Del Nido o Rosell salgan también impunes de sus fechorías. Sus comportamientos afirmando cosas como «fue un error imperdonable de haber creído que actuaba bien», en el caso de Del Nido o como Rosell y su lugarteniente Bartolomeu hablando de conspiraciones desde Madrid o directamente afirmando: “allí, en Madrid, hay un fiscal que no sabemos quién es, no es uno de los nuestros” demuestran que se comportan como políticos. Todo vale con tal de salvar su pellejo.

El problema viene cuando los aficionados en vez de rebelarnos, hacemos honor a nuestros colores y apoyamos a esos presidentes corruptos. Justo lo mismo que pasa con los partidos políticos.

Por mí, que vayan todos a la cárcel, sin excepción.

 

Entrevista a del Nido

 

 

Neymar: el fichaje que hundió a Rosell

Neymar y Rosell

Neymar y Rosell

El día que Florentino Pérez dijo que el fichaje de Neymar  se salía del ecosistema del Real Madrid no sabíamos que pocos meses reventaría el ecosistema del Barcelona. El fichaje del brasileño por Rosell, su gran valedor, ha acabado con la dimisión de este y con un futuro incierto a nivel de dirección. Ahora mismo, tanto los vicepresidentes como el dimitido Rosell están en el ojo del huracán por una querella que parece que pondrá en tela del juicio cómo se ha hecho el fichaje del brasileño.

Se ha necesitado la denuncia de un socio y no la investigación de los periodistas, para desvelar lo que muchos intuíamos y lo que comentó el propio presidente del Real Madrid, que el fichaje de Neymar suponía una inversión mayor a los 100 millones de euros. Seguramente si Florentino, experto en fichajes, no pudo traerse a Neymar, después de haber fichado en circunstancias más difíciles a Figo, Ronaldo, Zidane o Beckam, fue porque simplemente el fichaje no era viable económicamente.

Por eso extrañaba tanto que se hablase de 57 millones “solamente”, cifra absolutamente asumible para el Real Madrid. Entre medias se habló de que Neymar prefería al Barcelona, aunque ya sabemos que lo que realmente prefería era el dinero. Una cantidad que en distintos conceptos pagó el Barcelona de manera opaca, aumentando considerablemente el coste del fichaje y acercándolo a uno de los fichajes más caros de la historia.

Se pretende ahora comparar ese fichaje con el de Bale, cuando hay una gran diferencia, el Real Madrid y el Totemham han cerrado un acuerdo entre clubes, sin la cantidad de intermediarios y claúsulas ocultas que han intervenido en el fichaje de Neymar.

Seguramente a igualdad de condiciones, Florentino Pérez, amante de los fichajes mediáticos, habría optado por el brasileño. Aunque vista la propiedad al 100% de sus derechos de imagen en el Barcelona es dudoso que l Real Madrid lo hubiese negociado de esa manera. Y es que el amortizar los fichajes a través de la mitad de los derechos de imagen es uno de los pilares en los que se fundamentan los fichajes de Florentino Pérez.

Lo de Neymar ha supuesto el final de Rosell y no el principio como él pensaba. Mediante el fichaje del brasileño pensaba el exmandatario dar un golpe en la mesa y dejar su huella en el Barcelona. Y sin duda lo ha hecho pero para mal. Queda ahora el club en estado de turbulencia, habida cuenta de que el nuevo presidente, antes vicepresidente, tendría que conocer necesariamente los costes reales del fichaje de Neymar

Para la historia queda por cierto nuevamente la labor de la prensa. La de Barcelona, servil y cobarde, alabando a Rosell y atacando al Real Madrid, y la de Madrid, incapaz e incompente. Muy en la línea con la prensa generalista, solo se dan cuenta de las cosas cuando estallan, pero mientras reman a favor de corriente.

Días revueltos en Can Barsa

Resulta extraño ver como el Real Madrid parece vivir una Luna de Miel, con sus fichajes jóvenes y españoles, sus ventas razonables y bien gestionadas (Albiol y Callejón), su nuevo entrenador, Anchelotti, con su pupilo, Zidane, por todos respetado. En la otra acera, las noticias parecen las contrarias. El yin y el yan, uno de los dos clubes ha de ir muy bien para que el otro esté muy mal.

Como si se hubiesen cambiado las tornas de pronto, lo que antes era blanco como la nieve en Barcelona ahora es negro azabache. Sí, el Barcelona se hizo con los servicios de Neymar, un gran jugador, posible estrella mundial, pero ese en realidad ha sembrado tantas esperanzas como dudas. No deja de ser un jugador particular y a nadie se le escapa que su relación con Messi es clave para el rendimiento de ambos. Declaraciones como la de Rosell diciendo que en el corral solo hay un gallo y es Messi, no creo que le sienten bien al fichaje más caro de la historia del Barcelona, acostumbrado a ser el centro de todos los elogios en su país.

Pero eso, todavía no es un problema y estamos ante especulaciones. Lo que si parece haber explotado definitivamente es el enfrentamiento a tres bandas entre Rosell, Tito y Guardiola. Este último, desde Alemania, parece no olvidar su difícil salida del club y los otros dos también se defienden con declaraciones cruzadas. El título de liga suavizó la llegada de Tito que sin embargo perdió gran parte del crédito con la traumática goleada ante el Bayer de Munich. El mismo equipo que ahora entrena Guardiola y que además le ha robado a su perla, Thiago Alcántara, el canterano mejor posicionado para ser titular en un futuro Barcelona. Sin él, con las cesiones de Rafinha al Celta y las ventas de varios canteranos no parece ya tan evidente la apuesta por la cantera.

Aunque en el Barcelona siempre hubo una mezcla entre cantera y cartera, más de lo segundo a la vista de los sueldos estratosféricos de sus jugadores y de los fichajes caros y en muchos casos no suficientemente amortizados. La recien venta de uno de los fichajes españoles más caros, Villa, que costó 40 millones, por apenas 2 millones con opción a 5, deja de manifiesto una política como mínimo dudoda en cuanto a compras y ventas.

Veremos que sigue en Can Barsa, pero ahora mismo, la presencia de Neymar no garantiza por sí sola que el Barcelona no siga con tremendos problemas defensivos como el año pasado, ni que Puyol y Xavi sigan evidenciando que están al final de su carrera.

Siempre quedará Messi y algo de Iniesta, pero veremos si eso es suficiente para competir con un Real Madrid reforzado, un temible Bayern de Munich y unos pujantes PSG, Manchester United y Juventus.

Tito a los mandos, Guardiola out

Que Guardiola se marcha no es algo que sepamos desde hoy. Esa decisión que tomó en su día la sabíamos desde el día en que dijo que necesitaba pensárselo. Hoy sabemos oficialmente que no continuará pero lo supimos durante semanas por su silencio. Un silencio que únicamente escondía una negativa a seguir y la intención, bien de comunicar su marcha con algún título bajo el brazo o bien de lograr éxitos y forzar su continuidad pidiendo seguramente algo que el club no le podía dar.

 Pero atengámonos a las razones de Pep, el desgaste. No cabe duda de que un entrenador de élite debe dar lo mejor de si mismo para exprimir a su plantilla. Guardiola lo ha hecho y ya no se ve capaz de hacerlo. Y no se ve capaz por su propia capacidad pero también por la capacidad del adversario, en este caso es el Real Madrid.

 Ha sido clave la presión extenuante del Real Madrid en todos los frentes, principalmente deportivo pero también anti-propagandístico a través de Mourinho para doblegar poco a poco las fuerzas del entrenador del Barcelona. La marcha de Guardiola es el éxito de Mourinho que ha conseguido en dos años finiquitar la hegemonía del Barcelona en España ganándole primero la Copa del rey y ahora la liga, y desgastándole para Europa.

 Hasta el año pasado, pero sobre todo este, Guardiola no había encontrado dificultades. Sin un rival de entidad que le presionase y acumulando victorias todas sus decisiones se aplaudieron. Venía además de un triplete histórico en su primer año que le daba licencia para absolutamente todo. Con el Real Madrid sin proyecto el Barcelona parecía tener un potencial ilimitado, infinito con fichajes pero también con una cantera inagotable. Mientras ganaba el desgaste era pequeño, en cuanto empezó a perder y vislumbrar un futuro sometido a críticas constantes llegó el desgaste de verdad.

 Hoy, la sensación que da es que Guardiola deja un buen montón de títulos pero un proyecto por construir. No desde cero, desde luego, pero si con muchos ajustes. Los mismos seguramente que tuvo que hacer Guardiola cuando llegó que se encontró ya con Messi, Iniesta, Xavi y Puyol en plenitud física pero en declive mental por varios fracasos previos. Con todo, aquella era la misma base que había ganado la Copa de Europa. Ese miedo lo tenían superado y solamente hacía falta renovar el vestuario y motivar a los pilares.

 Ahora, la situación es similar, con muchos jugadores  con mucha entidad e importancia en el club, que no deberían continuar, y con la necesidad imperiosa de fichar a 4 o 5 buenos jugadores. Además, Tito tendrá que motivar nuevamente a los jugadores importantes y buscar nuevas piezas claves como las que encontró Guardiola en Busquets y Pedrito. El primero parece que sigue aportando valor pero el segundo ha perdido fuerza. Y así con el resto de la plantilla pero sin la chequera disponible de manera ilimitada porque esa opción ya la gastó el año pasado el Barcelona con Cesc y Alexis.

 Así pues, Tito Vilanova, conocido por el dedo que le metió Mourinho fundamentalmente y por ser segundo entrenador, a priori no aporta más al equipo que Guardiola pero si mucho menos. No es una persona de prestigio fuera del Barcelona, no impondrá respeto a sus jugadores por haber sido jugador y tampoco ha ganado nada como entrenador. Excepto lo último, lo anterior lo cumplía Guardiola con el añadido de ser una persona carismática y con fuerza. La única fuerza que tiene Tito es el aval de Guardiola, suficiente para imponerle entrenador a Rosell pero seguramente no para aguantar cuando vengan mal dadas.

 Y es probable que tarden en llegar porque enfrente el Barcelona ya no tiene a un equipo por construir. Enfrente tiene a un equipo que ya tiene bases sólidas sobre las que crecer, con margen de mejora sí, pero con un largo tramo ya recorrido. Con varios fichajes por hacer que refuercen su plantilla el Real Madrid aventaja ahora en proyecto al Barcelona, con una plantilla joven y talentosa, con un entrenador que afrontará su tercero año y con un público y un club que respaldan ese trabajo.

 Todo eso se lo tendrá que ganar Tito contra un no precisamente débil entrenador, ni más ni menos Mourinho, el tipo que le metió el dedo en el ojo, seguramente por una provocación anterior. Así pues, Tito sabe que el portugués no se va a amilanar ni siquiera con el partido perdido, en un entorno hostil y ante una prensa caníbal.

 Tito sabe que le espera un año durísimo, renovando primero la plantilla y evitando la presión de su presidente para fichar a sus caprichos y luchando después contra el Real Madrid, dispuesta a acabar el trabajo empezado que no es otro que destronar al Barcelona y hacer olvidar para siempre los éxitos pasados.

Rosell, un digno sucesor de Laporta

Tenía ayer pensado escribir un artículo sobre Rosell, hablando precisamente de sus ya muchas declaraciones desafortunadas. En esas estaba cuando me he levantado hoy con su penúltima declaración: «Las críticas a Messi buscan hacer daño».

En realidad, este tipo de comentarios del entorno culé respecto a sus jugadores viene repitiéndose, como si estuviese prohibido el mero hecho de hablar no mal, sino regular de los jugadores del Barcelona. Nunca juegan mal, nunca cometen errores y la crítica no es posible porque han ganado mucho. Así, hemos visto como Busquets jamás insultó a Marcelo, como Cesc es un buen chico y como Messi nunca se tira.

Como un mantra se repiten todos esos comentarios los jugadores, entrenadores, entorno y presidente como si no fuese posible que un equipo que juega bien al fútbol y gana títulos no pudiese cometer también errores.

Como decía, Rosell lleva ya una catarata de declaraciones en esta misma línea, utilizando un maniqueismo peligroso donde ellos, el Barcelona, son siempre los buenos, y los otros, el Real Madrid, la prensa o cualquiera que comente algo negativo sobre el Barcelona, son los malos.

Pudimos ver a Rosell el pasado verano haciendo el ridículo, amenazando con romper relaciones con el Madrid. Unas declaraciones a destiempo, ciertamente fuera de tono y peligrosas por el contenido que llevaban asociados, extrayendo los sucesos que pasaron en el campo al exterior.

Quizá lo que le pasa a Rosell es lo mismo que le sucedió a Laporta. Ese efecto «presidente» que hace que gente normal y corriente se conviertan de pronto en personajes relevantes en la vida pública española. Así, un abogado como Laporta o un exitoso hombre de marketing como Rosell, de pronto se ven en una posición con una influencia social más que relevante.

Pensé en su día que Rosell era un tipo listo pero me equivoqué. Más allá de sus aciertos en su día con el fichaje de Ronaldihno se ve que Rosell es incapaz de ver más allá. Influido por esa burbuja en la que parece vivir permanentemente el Barcelona, se empeña en avivar una política de buenos y malos. Una política que parece destinada a seguir separando el Barcelona del resto de España.

Por eso, y aunque las encuestas no lo digan, el Barcelona es un equipo cada vez más alejado de su necesaria identidad española. Un equipo que ya no representa a español alguno y que se identifica más con valores antiespañolistas que españolistas. Una peligrosa deriva que puede provocar(y de hecho provoca) que muchos seguidores españoles de fuera de Cataluña que en su día fueron del Barcelona, se sientan ahora contrariados a la hora de animar al equipo de su infancia.

En esa actitud ha influido y mucho Laporta, pero por desgracia Rosell parece seguir el mismo camino.

El caso Cesc

Cesc Fábregas con el Arsenal

Cesc Fábregas con el Arsenal

Se llena el verano de bulos y rumores, pero por el camino hay auténticos culebrones con muchos aspectos a analizar. Especialmente interesante es el caso del catalán y jugador del Arsenal Frances Fábregas, más conocido como Cesc. Jugador criado en la masía pero que emigró a Inglaterra a los 15 años en búsqueda de la gloria pensando que no tendría en el Barcelona las oportunidades que si encontró finalmente en un Arsenal dirigido por Wenger. El entrenador francés que apuesta por los jóvenes encontró en Cesc al jugador que debía relevar a Henry en el liderazgo del equipo.

Cesc cumplió su papel destacando con grandes temporadas, pero sin embargo su equipo no fue capaz de proporcionarle lo que finalmente busca todo jugador, la gloria y el triunfo. Una vez que el dinero ya no es un problema el futbolista lo que quiere es pasar a la historia y que mejor manera de hacerlo que ganando títulos y premios.

Eso y no otra cosa explica el afán de Cesc por salir del Arsenal. A partir de ahí parece lógico que quiera volver al equipo donde se crió y donde conoce a un buen puñado de jugadores de su etapa en la cantera. Y todo ello, avalado por un Guardiola que entiende que Xavi necesita un relevo y que mejor que hacerlo con un jugador consagrado, con experiencia europea y con el conocimiento del juego azulgrana o lo que hoy se denomina curiosamente el ADN.

Hasta ahí es la típica historia de un jugador que quiere mejorar y evolucionar. Algo absolutamente lícito que tarde o temprano entienden todos los clubes: el pez más grande se come al más pequeño. Eso sí, por el camino se pide por ello algo a cambio, que en este caso debe ser una cantidad de dinero suficientemente alta para volver a ilusionar a la afición. Porque en este caso hablamos de un jugador más gunner que azulgrana, que si bien comenzó en el Barcelona a jugar al fútbol, aprendió el oficio en el Arsenal, donde se consagró y convirtió en una estrella europea. Todo ello sumado a su condición de capitán, hace de Cesc el jugador más carismático e importante del Arsenal. Eso sin contar su impacto futbolístico en su equipo que es fundamental.

Con estos mimbres parece lógico que el Arsenal, equipo vendedor pero no estúpido, quiera vender a Cesc a cambio de un precio justo. Aquí es donde difieren ambos clubes. Mientras el Barcelona entiende que 40 millones son muchos y ofrecen apenas 30 millones, el Arsenal que ha bajado de los 60 millones del año pasado, entiende que un jugador con la calidad, la trayectoria y madurez de Cesc no puede estar por debajo de los 40 millones. El concepto justicia depende de la percepción de cada club aunque debe ser finalmente el mercado el que lo determine. Por ejemplo, la web alemana transferdemarkt tasa al jugador en 55 millones de euros.

Por el camino, el Barcelona considera en realidad que ofrecen 36 millones porque incluyen en esa tasación a los dos juveniles recientemente «robados» al Barcelona que jugarán el año que viene en el Arsenal. Suponemos que el Barcelona no valorará de la misma manera a los jugadores que también le han «robado» al Español.

El Arsenal entiende que un club poderoso como el Barcelona tiene el derecho de querer aspirar a tener a los grandes jugadores, pero debe hacerlo a cambio de un precio alto. Sin embargo, el equipo azulgrana de perfil alto para otros asuntos, pretende en asuntos económicos presentar un perfil bajo y ahorrar al máximo aún a costa de pronlongar el asunto más allá de lo razonable.

Entre medias se halla Cesc, atraido por los cantos de sirena azulgrana e incapaz de seguir en la mediocridad de su equipo pero jugando al filo de la navaja. También existe un pulso casi invisible entre Rosell y Guardiola. Mientras el segundo pide al catalán como único y prioritario fichaje, al presidente le gusta más otro perfil de jugador y sueña con incorporar a Neymar este año o al siguiente ahorrando todo lo posible este año. Juega por eso con intentar un fichaje pero sin hacer el esfuerzo necesario.

Y este esfuerzo es ni mas ni menos que poner el dinero encima de la mesa. Un dinero que sin duda creen merecer Wenger y los dirigentes del Arsenal. por un jugador con el valor de cesc. Y aunque son conscientes de que mantener a su mejor jugador a disgusto no es buen negocio, también creen que tampoco lo es desprenderse de su estrella por unos escasos 30 millones. Por ahora se limitan a decirle al Barcelona la misma frase que decía Jerry Maguire: «Show me the money».

Rosell aviva la llama de la confrontación

Rosell en una rueda de prensa

Rosell en una rueda de prensa

Siempre he tenido a Rosell por un tipo listo. Quizá fuese su imagen de directivo de éxito de una multinacional como Nike o sus acertadas gestiones durante el tiempo que estuvo como mano derecha con Laporta.

Y sin embargo, en poco más de un año ha demostrado que el cargo de presidente le viene grande. Lo que dice, y sobre todo cuando y como lo dice resulta siempre desacertado, como si estuviese interpretando un papel de actor que no sabe. Justo todo lo contrario que hacía Laporta, que si algo tenía era ese instinto político y oportunista.

Las declaraciones de ayer del presidente del Barcelona acerca de lo ocurrido durante los derbis contra el equipo blanco y las relaciones entre ambos clubes están absolutamente fuera de lugar. Y es así primero porque han pasado ya varios meses y hay que interpretar aquello en clave de fútbol y entender las declaraciones y actuaciones de unos y otros como parte de una batalla en la cuál ambos se equipos se disputaban la supremacía de España y de Europa.

Reabrir por tanto esa herida tanto tiempo después y hacer ahora amenazas veladas con posibles rupturas institucionales o menospreciando la labor del técnico del rival es sin duda un paso más.

Si el Real Madrid responde como debería, es decir con otra declaración del presidente de la institución defendiendo la labor de su equipo y de su entrenador y la imagen de su club, entonces tendríamos un nuevo frente de guerra, en tiempos precisamente en los que no hay fútbol y convenía enfriar el asunto hasta nuevas batallas, que ya vendrán.

Continuar esta batalla significa por tanto desenterrar definitivamente el hacha de guerra y seguir con una guerra en la que el Barcelona no ha sido precisamente ejemplar. Situarse, como hizo Rosell, como el equipo bueno en contraposición con la antideportividad del Real Madrid significa obviar actuaciones como su propia declaración manifestando que ganarían al equipo blanco otra vez por 5-0, olvidarse del autobús enseñando la manita en una evidente falta de respeto, pasar por alto los insultos racistas de Busquets o seguir con la línea oficial que repite incesantemente que los jugadores del Barcelona no hacen ni hicieron teatro para expulsar a los jugadores del Real Madrid porque llevan en sus camisetas un logo que lleva UNICEF. Así que si de agravios hablamos no creo que el Real Madrid se quede atrás.

Ahora bien, si de lo que se trata no es de aclarar el asunto sino de posicionar definitivamente al Barcelona como el equipo superior moral y futbolísticamente, entonces la táctica de Rosell es la acertada. Palabras como el fútbol hace al final justicia en consonancia con el lema tan cursi que llevaron los jugadores después de ganar la champion que decía el fútbol te devuelve lo que das, pretenden imponer la superioridad de un estilo. Una superioridad que además ahora pretende que trascienda al propio fútbol, condenando incluso el derecho a la defensa de su rival.

Ahora solamente se puede ganar en un campo de fútbol jugando con el estilo del Barcelona, para algunos la quintaesencia de la excelencia, para otros el sobeteo y mareo del balón y del rival hasta el aburrimiento. Por en medio, todos los equipos que han hecho historia jugando con estilos diferentes, pero también muchos equipos excelsos a los que el fútbol no les devolvió lo que le dieron. Si siempre se ha dicho que el fútbol es injusto por excelencia, ahora el Barcelona viene a cambiar ese discurso, marcando además las pautas de cómo deben actuar el resto de clubes cuando se enfrenten contra ellos. Se podría hacer un decálogo que incluyesen puntos como no dar patadas a los futbolistas azulgranas, dejarles meter gol, no protestar las injusticias arbitrales, no denunciar los actos racistas o reirle las gracias al predicador Guardiola y a sus esbirrros, con Xavi a la cabeza.

Yo, como soy rebelde por natulareza y como tengo demasiado calado al Barcelona como para dejarme impresionar por su perfecta máquina propagandística de tipo gobeliano, se que se trata de un ardid para ocultar quizá las inseguridades de su presidente. Quizá tenga algo que ocultar con el asunto del dopaje, insuficientemente ponderado a la vista de algunos hechos cuanto menos preocupantes relacionados con médicos cuanto menos sospechosos

En definitiva, una desacertada rueda de prensa que solamente ha tenido como respuesta un tibio comunicado del Real Madrid. Parece increíble que un club que acaba de lograr un doblete ganando la Champion League y la liga sea precisamente la víctima de los ataques del Real Madrid. Pero parece aún más preocupante que el presidente del Barcelona sea incapaz de celebrar esos títulos sin acordarse del Real Madrid. Yo a eso lo llamo complejo o madriditis.

Rosell vs Laporta

Como si se tratase de un famoso caso judicial americano, nos hemos encontrado de repente con el litigio Rosell vs Laporta. Desde la distancia que da ser madridista podemos afirmar que pase lo que pase el beneficiado será el Madrid, puesto que estos asuntos de conflictos internos suelen desestabilizar al club.

Laporta y Rosell

Laporta y Rosell

¿Agresión? ¿Penalty y expulsión no?o ¿Expulsión y auditoría?

Pero creo que como amante del deporte este asunto merece una reflexión mucho más seria, fuera de partidismos y seguidismos hacia una y otra persona. Conviene además analizar esta situación porque de la misma manera que ha ocurrido en el Barcelona, también hemos vivido situaciones parecidas en el Real Madrid y en otros clubes.

Lo que plantea Rosell es una revisión a las cuentas del pasado teniendo en cuenta el criterio de responsabilidad que asume todo presidente de una institución. Para ello se establece un aval que viene a ser una  garantía para futuras irresponsabilidades.

Damos por hecho que los clubes económicos son deficitarios de por sí. Es un modelo nefasto que conlleva más gastos que otra cosa. Y sin embargo, el Real Madrid y el Barcelona son de los pocos clubes que generan beneficios. Lo hacen más como consecuencia de su imagen de marca que de sus resultados. Es decir, que aunque los resultados deportivos son importantes más lo es mantener una estructura de marketing, institucional y financiera al máximo nivel.

En este sentido, la llegada de Laporta en su primera época junto con Rosell y un magnífico y joven equipo directivo pretendía lograr resultados deportivos desde los resultados económicos,financieros y de marketing (recomiendo encarecidamente el vídeo dentro de este post «Barcelona confidencial»). Es decir, pensaban que gestionando profesionalmente el club lograrían al final resultados deportivos. Lo cierto es que el primer año fue clave, y después de eso, aún con la marcha de Rosell, la inercia del Barcelona fue positiva.

Tan positiva fue que Laporta empezó a perder la perspectiva y el objetivo inicial de lograr no solamente resultados deportivos, si no también un modelo económico impecable. Laporta, como todo hombre henchido de poder, se creyó por encima del bien y del mal y utilizó sus dos últimos años de mandato para labrarse una imagen política y también, a la vista de los resultados, para cometer algunos excesos. Además Laporta, cuál Cesar de Roma, también quiso dejar su impronta en el club no solo deportivamente sino también económicamente, y por ello hizo una serie de ajustes contables para magnificar su labor. (recomiendo este artículo para quien le interese el tema financiero y contable)

Al llegar a la presidencia Rosell, que no era precisamente neutral con Laporta, decide hacer una revisión de los últimos años de Laporta, consciente de estos excesos. Lo que en otros clubes y en otras épocas se ocultó para «no dañar a la institución», Rosell ha decidido sacarlo a la luz pública.

Vimos como Florentino auditó también las cuentas de Lorenzo Sanz y Calderón sin atreverse al final a dar el paso de hacer los resultados públicos. El resultado fue una paz social con el incoveniente de que los responsables no fueron castigados por su mala gestión.

Rosell de alguna manera renuncia a un presente de estabilidad a cambio de tener un futuro de garantía y limpieza. Con este movimiento manda el claro mensaje de que los presidentes y directivos son responsables de sus actos independientemente de sus resultados deportivos. Y Laporta, a pesar de sus éxitos deportivos, ha de responder también por sus fracasos económicos. Sería algo así como «a las duras y a las maduras».

La actitud de Rosell, en mi opinión, fortalece al club como institución, como club dueño de sus socios, en el que sus responsables deben responder al imperio, no solo de la ley, sino también de sus socios. Como presidente, esta decisión le perjudica porque le enemista con personas importantes del club y también con periodistas y aficionados que solamente tienen una perspectiva deportiva.

Elecciones en el Barcelona

La era Laporta llega a su fin y comienza una nueva etapa. Las elecciones de los clubes de fútbol suelen ser especialmente turbulentas porque el baile de entrenadores y jugadores es práticamente infinito. La ventaja que tiene el Barcelona es que todos están de acuerdo en que Guardiola debe continuar y los fichajes y bajas están consensuadas y difícilmente habrá sorpresas mayúsculas. Con Villa ya fichado, el deseado es Cesc al que ningún candidato se opondrá.

Aunque a nivel deportivo parece que existe paz, ésta no se extiende al nivel social. La rivalidad entre Rosell y Laporta ha marcado las últimas semanas, y podría ser una constante en caso de que el primero fuese elegido. Laporta es demasiado ególatra para permitir que un candidato que no es de su cuerda saboree las mieles del éxito. Por eso ha propuesto a Ferrer como sucesor, y por eso, intenta boicotear la candidatura de Rosell sacando trapos sucios.

Considero que Laporta ha sido un gran presidente para el club, quitando su última etapa política y muy prepotente, pero no creo que Rosell sea peor presidente. De hecho gran parte de lo conseguido por Laporta en su primera etapa es gracias a los fichajes de Sandro, Ronaldihno y Deco, que fueron claves para cambiar la dinámica del club.

El tercer candidato en discordia, Ingla, responde a un perfil más empresarial. Muy capaz, creo que no tiene ni la popularidad de Rosell ni el apoyo de Laporta. Tendrá que basarse en su profesionalidad y en su experiencia en el club.

Yo creo que la presidencia estará entre alguno de estos tres. SI bien es cierto que el apoyo de Laporta puede ser determinante no se puede descartar alguna sorpresa como la que ya protagonizó el propio Laporta en su dia, precisamente de la mano de Rosell y de Ingla