Las propuestas de Rosell

No todo lo que viene de «Can barsa» es malo por definición, aunque hay que reconocer que en los últimos tiempos se han esforzado mucho para que así fuese. El delfín de Laporta, otrora mana derecha, y hoy enemigo acérrimo parece haber comenzado su segundo año en el club con fuerza y con ideas. Tras un primer año dubitativo a la sombra del presidente más exitoso de la historia blaugrana y con una relación más que discreta con Guardiola, Rossel parece que dispuesto a cambiar el status quo.

Desde este blog se ha criticado con insistencia la actual estructura del fútbol en todos sus niveles, federativo, europeo(UEFA)  e internacional(FIFA), pero esas críticas también debería extenderse a los clubes, los principales protagonistas del fútbol, que hasta ahora se han dejado pisotear y manosear por un puñado de holgazanes y gañanes (ver definición de Villar y Platini en el diccionario).

Y como siempre en este mundo, solamente los intéreses puramente económicos y la movilización de los más fuertes es capaz de cambiar las situaciones. En este caso han de ser Real Madrid, Bayern de Munich, Manchester o Barcelona los encargados de dirigir este movimiento. Hasta ahora, obviando la última intentona con el G12, el único que parece dispuesto a movilizarse es el Barcelona a través de su presidente.

Dos han sido sus mejores propuestas, ya encima de la mesa hace mucho tiempo, pero sin un dirigente a la cabeza:

1) La reducción de la liga española a 18 equipos, algo indispensable para lograr dos objetivos: un calendario menos sobrecargado y más asequible y una liga más competitiva.

Este calendario que actualmente lo tienen la bundesliga y la eredivise holandesa permitiría acabar la temporada antes de lo que se hace en la actual y evitar jugar partidos entre semana. Por supuesto, esta iniciativa debería ser global, también para otras ligas, aunque estas como la inglesa acaban antes por empezar antes.

2)La segunda propuesta de Rossel se refiere a una vieja demanda de los clubes, actualmente de moda gracias al presidente del Sion, ese cruzado loco, y pretende que UEFA y FIFA paguen a los clubes por utilizar los recursos de los clubes, los jugadores.

Estas dos reformas, además de ser indispensabes deben proseguir con un cambio mayor en el fútbol. Y debo hacerse de manera global porque al final los jugadores son internacionales y su participación en sus respectivas selecciones afectan a los clubes. Algunos de estos cambios deben ser radicales, tocando fundamentalmente dos aspectos: la modernización del fútbol y el cambio total de calendarios de las selecciones.

El primer aspecto ha sido de sobra comentado, y a él se oponen una y otra vez el cerril Platini, pero también otros dirigentes anclados en un fútbol de bola de trapo. Modernizar el fútbol es una demanda actual de este deporte de la que no se puede estar ajeno. Es como mirar hacia otro lado cuando te hablan de facebook o twitter.

Con las selecciones, se deberían plantear nuevas opciones como reservar los veranos para  las clasificatorias en los veranos sin competición. Así, durante este periodo se celebraría europeos y demás torneos internacionales, clasificatorias y mundiales. Para que este modelo fuese sostenible el fútbol de clubes debería finalizar pronto para permitir a los jugadores un descanso previo y posterior.

De esta manera se evitarían estos absurdos parones que obligan a los clubes a parar toda su maquinaria. Pero a su vez, también permitiría a las selecciones trabajar de formar continuada, permitiendo giras y amistosos antes de la competición, justo como ocurre en años de Eurocopas.

Estas medidas novedosas son tan válidas como cualquier otra pero tienen que estar enfocadas a hacer un fútbol mucho más atractivo y organizado, donde gane el aficionado pero también los clubes, que son al fin y al cabo los principales generadores de futbolistas. Por eso deben ser los propios clubes los que impulsen esta iniciativa. Y concretamente los 10 o 12 más importantes, que seguramente aglutinen a los 8 o 9 jugadores principales de las selecciones más competitivas: Brasil, Argentina, Inglaterra, Italia, España…

Si los clubes se plantan y niegan la cesión de sus jugadores la FIFA y la UEFA no podrán organizar sus torneos. O si, pero a nadie le interesaría verlo. Sería un plantón al estilo «lockout» de la NBA, aunque en este caso el pez chico, los clubes, atacaría al pez grande, FIFA y UEFA.

Para ello hace falta comunicación entre clubes e ideas claras. Se deben dejar de lado los intereses particulares y apostar por los generales. En este sentido, es curiosa la reacción del Real Madrid a la primera propuesta de reducción a 18 equipos. No sorprende a nadie la negativa del equipo blanco a reducir a 18 equipos en un claro gesto para tratar de ganar popularidad pero también para contradecir lo que dice Rossel. Por el otro lado, Rossel se ha opuesto a algo también lógico como son los partidos en horario asiático, también en contraposición al interés específico del Madrid. Actitudes ambas que no sirven para cambiar un modelo anticuado.

De nada sirve contemplar al club rival como enemigo cuando hay un enemigo más poderoso. Ni siquiera vale invocando afrentas pasadas porque al final los que pierden son los clubes. Lo estamos viendo cada día que Villar abre la boca. Su elección, consecuencia de una ruptura de la unidad de clubes, concretamente el Barcelona, pudo ayudar al equipo blaugrana pero al final ha perdido la liga española, con un dirigente inútil e incompetente.

Por eso, hay que pedir a los dirigentes menos cortedad de miras y más visión, porque de lo contrario seguiremos viendo como Platini hace y deshace a su antojo.