Otra vez Ramos: recado a Benítez

Parece que algunos todavía no entienden el refrán que dice que donde manda capitán no manda marinero. Esa máxima que también tiene que aplicarse en el fútbol parece que no aplica para Ramos. El central sevillista sale una y otra vez a la prensa para hablar y contestar públicamente a sus entrenadores o al presidente si hace falta. Es una constante que se viene repitiendo.

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No es un hecho cualquiera y por ahí se empiezan las crisis porque menoscaban la autoridad del entrenador. Ya pasó con Mourinho, pasó con Ancelotti al que defendió el de Camas y acaba de pasar con Benítez.

Las palabras de Ramos: “Es un fallo de infantiles, pero no me quita el sueño. Benítez lo que me tenga que decir me lo dirá a la cara cuando me vea. No me preocupa ni me molesta. Todos cometemos errores y no los hacemos queriendo. Igual que se habla de mi error, se hablará de los cambios…”

Parece lógico que el entrenador haga reproches a sus jugadores, en púbico o en privado, pero es su labor el asegurarse el buen rendimiento de la plantilla. En ese contexto se explican sus críticas hacia Ramos, que dicho sea de paso cometió un terrible error en el penalti. La excusa de haber jugado infiltrado no le protege. Su misión no es jugar, sino jugar de manera excelente, acorde al salario que cobra como superestrella.

Y por supuesto, su función no es en ningún caso hablar de si los cambios fueron o no apropiados. En ninguna empresa los subordinados critican a sus jefes y cuando lo hacen hay o al menos debe haber consecuencias.

Resulta del todo intolerable que Ramos se escude de sus errores criticando los errores de Benítez. Eso sería como si Benítez justificase su derrota alegando que Florentino no le trajo a un delantero o a un medio.

Cada vez vemos a un Ramos más prepotente, ejerciendo ese caciquismo que tan bien conocen muchos madridistas. La renovación parece haber reforzado aún más su estatus. A partir de ahora cada error suyo se compensará con sus aciertos pasados. Si además de su flojo rendimiento en el campo se suma su pésimo comportamiento fuera del campo, tenemos el cocktail perfecto para que acabe implosionando el vestuario y Benítez con él.

Mi solución, cortar por lo sano. Banquillo para Ramos, reprimenda privada y/o pública y empezar a peinar el mercado en busca de un central. A la siguiente de Ramos se le pone a la venta públicamente y se ofrece al mejor postor.