Mourihno eliminado en octavos de la Champion League

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La última vez que el Manchester United ganó la liga fue en la temporada 12/13, lo hizo sacándole 9 puntos al Manchester City, siendo eliminados en octavos de la Champion League por el Real Madrid y con Ferguson como entrenador en su última temporada en activo.

Desde entonces han pasado 5 temporadas contando con la actual, en una travesía del desierto que llevó al equipo a una irregularidad que le ha llevado a estar fuera de los puestos Champions en varias ocasiones (13-14, siendo 7º;15-16, 5º y el año pasado, que el equipo quedó 6º).man_u

Con la marcha de Ferguson el Manchester United perdió algo más que a su entrenador, perdió el norte y la referencia. Ni Giggs, ni Moyes ni Van Gal supieron recuperarla y el turno le fue concedido a Mourinho. El mejor Manchester con el viejo Ferguson había ganado en sus últimas tres temporadas dos ligas y alcanzado una final de Champion League.

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Después de aquello el solar más absoluto que no evitaron un gran gasto en fichajes que a día de hoy todavía no han cuajado. El año pasado ni siquiera jugaron la Champion League, y el año anterior (15-16) habían sido eliminados en la fase de grupos.

Desde entonces se han gastado 777 millones en fichajes menos 200 fichajes en ventas, es decir una inversión neta de 577 millones. Y en ese tiempo se han obtenido 5 títulos, 3 de ellas la temporada pasada, torneos menores todos ellos menos la UEFA League lograda el año pasado.

Ese es el trabajo pendiente de Mourinho, resucitar a un equipo que lleva inmerso en la depresión post-campeón mucho tiempo. Y sospecho que él mismo se tendrá que rescatar de esa inercia visto el pobre desempeño de ayer.

Hacer por tanto cualquier tipo de comparación con el City de Guardiola resulta absurdo puesto que son dos equipos que vienen de sitios muy diferentes. Este es el desempeño del City antes de Guardiola en los últimos años:

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Guardiola cogió un equipo que había alcanzado las semifinales de Champions League justo el año anterior. Si es cierto que venía de hacer una liga discreta quedando cuarto, pero que había competido en ella en años anteriores quedando 2º y 1º. Y aún así le costó el año pasado como año de adaptación, temporada que fue más bien discreta, siendo eliminados al igual que el equipo de Mourinho ayer, en octavos de final.

Y al igual que el Manchester United, el club llevaba realizando inversiones millonarias desde hacia varas temporadas. Concretamente  946 millones en fichajes menos 240 millones en ventas. Un total de 700 millones en fichajes. De esa cifra, 400 netos corresponden al periodo de Guardiola, en solo dos años. Mourinho ha gastado la no despreciable cifra de 285 millones de euros netos.

Por eso, para comparar la actuación de uno y otro club u entrenador hay que tener en cuenta más datos. Nada de ello quita que la imagen del Manchester United ayer fuese pobre y que aunque vaya a acabar la temporada 2º en liga, se le pida más al equipo de Mourinho. Necesita reconstruir algo más allá de un equipo, una identidad ganadora, de club dominante, y para eso harán faltan varios años más.

Ramos lo vuelve a hacer: el Madrid gana la Supercopa

Supercopa de Europa

Supercopa de Europa

El Real Madrid lo volvió a hacer; volvió a ganar un partido que tenía perdido. Como en la décima con el gol de Ramos y como en la undécima (el equipo jugó la prórroga prácticamente con 9), y como en tantas y tantas ocasiones. Así se forja una leyenda y la del Real Madrid es que nunca puedes darlo por muerto.

 Esa leyenda se ha reforzado en los últimos años, con un nombre fuertemente asociado, el de Sergio Ramos. Decía alguien en Twitter que lo que Ramos te quita, Ramos te lo da. Y así es. Tras provocar un penalti dudoso -y tonto-, luego fue el propio jugador de Camas el que empató el partido en el minuto 93. Y pudo haberlo sentenciado si no le hubiese anulado un gol, también dudoso.

 Empiezo a pensar que Ramos representa esa esencia del Real Madrid, ese jugador capaz de luchar hasta el final y demostrar una inmensa casta, pero también capaz de tirar partidos por falta de concentración. Si le unimos cierto carácter de divo, tenemos la coctelera perfecta. Pero Ramos es el capitán del Madrid, es un producto prácticamente hecho en el Madrid (llegó con 19 años) y ya nadie le va a cambiar. Los odiadores profesionales (los famosos haters) y los aduladores seguirán estando ahí, y el resto, los que intentábamos mantener cierta ecuanimidad ante su verdadero rendimiento, no podemos menos que valorar sus virtudes y criticar sus defectos, y asumir a Ramos tal y como es.

 Pero además de Ramos, ayer vimos a una serie de jugadores que representan también al Real Madrid, con el añadido de que son canteranos. Jugaron hasta 5, 6 si contamos a Marcelo y destacaron por encima de todos Carvajal, Lucas Vázquez y Casemiro. Cualquiera de los tres es para mí titular indiscutible en este equipo. El gol de Carvajal en la segunda parte de la prórroga es casta, pero también inteligencia y calidad. Ahora mismo hablamos del mejor lateral derecho del mundo. Lucas estuvo presente durante todo el partido; sus 120 minutos al completo atacando y defendiendo, justamente lo que se pide en un jugador. No da un regate de más ni uno de menos, sabe sacrificarse por el equipo pero también tiene un centro preciso para los delanteros.

 Y por último, Casemiro, mi debilidad, un jugador de esos que hacen lo que llaman el trabajo sucio. Un auténtico fontanero que limpia todas las jugadas del rival y que está presente siempre defensivamente. El mayor acierto del Real Madrid esta temporada sería mantener a Casemiro como titular y si acaso traerle una competencia que no altere al equipo. Alguien que permanezca de suplente para darle relevos puntuales. El brasileño todavía tiene que mejor la salida de balón, aunque ahora mismo tampoco lo hace mal.

 El Real Madrid no fue claramente mejor que el Sevilla. De hecho se vio al equipo espeso en muchos tramos del partido, y los cambios no mejoraron sustancialmente al equipo. Ni Modric, ni Benzema ni James parecían estar mejor físicamente que los titulares. Estos, con una media de edad de 24.7 años, demostraron que el equipo tiene banquillo. A excepción de Casilla (29), Ramos (30) y Marcelo (28) el resto de los jugadores eran todos menores de 25 años. Especialmente joven Marcos Asensio, que marcó un auténtico golazo y que pone contra las cuerdas tanto a Isco como a James.

La tercera Supercopa vuela hacia Madrid, y Zidane sigue ganando crédito. Suya fue la apuesta de no alinear a determinados jugadores. No olvidemos que el equipo jugó sin 4 titulares indiscutibles (Bale, Cristiano Ronaldo, Kroos y Keylor Navas) y dos solo en la segunda parte (Modric y Benzema). Casi todos ellos son los mejores en sus respectivas posiciones. Ese es el crédito de Zidane, poder alinear a casi todo suplentes, darles confianza y esperar que los titulares sigan involucrándose. Confiemos en que así sea.

Goleada rutinaria en el Bernabéu al Sevilla

Celebración de los jugadores del Real Madrid

Celebración de los jugadores del Real Madrid

El Real Madrid ganó en su feudo al Sevilla, con una goleada casi rutinaria, casi tanto como el sufrimiento que soportamos los aficionados a domicilio o contra un rival de los duros. No es que el Sevilla no fuese duro, que no lo fue, es que contribuyó a las goleadas de Zidane (y de Benítez) en el Bernabéu, sabiendo que antes o después ellos mismos u otros le harán pagar al equipo blanco su juego alegre y vistoso en campo ajeno.

Esta versión del Real Madrid me recuerda mucho a esos equipos ingleses blanditos, tipo Arsenal, que juegan y dejan jugar. Pura contribución al espectáculo, con continuos ataques y contraataques. El Real Madrid, digámoslo, nunca ha sido un equipo defensivo. Se fichó a un entrenador supuestamente defensivo como Benítez y el equipo no paró de recibir ocasiones en contra, casi todas desbaratadas por el único jugador del equipo que no ha bajado su rendimiento en toda la temporada, Keylor Navas.

Pero claro, tratar de ser defensivo jugando con tres delanteros como Cristiano Ronaldo, Benzema y Bale, con dos laterales como Marcelo y Danilo y con un medio del campo con dos ex-mediapunstas como Kroos y Modric, suena a chiste. Al menos Zidane ha caído en la cuenta, como Benítez antes, que Casemiro sí es un jugador de ese corte, y que sus robos, sus cuerpeos y sus tackles sirven al menos para evitar que el equipo se desangre completamente en defensa. Y luego está el tema de los centrales, que da igual si son los titulares o los suplentes, que casi siempre las pasan canutas.

El brasileño también permite que los de arriba se tomen aún más alegrías e igualmente sus compañeros en la medular, Modric y Kroos. Y así, se vio ayer una buena versión del croata y un par de llegadas al área del alemán. Es lo que tiene el equilibrio.

Y luego está el tridente. Benzema en su mejor año con el Real Madrid sigue prácticamente marcando a gol por partido, aportando su habitual temple y buen hacer con el balón. Parece que lo de ser chantajista le viene de perlas. Y Cristiano Ronaldo a lo suyo, marcando goles, normalmente no tan importantes como antes, y tras demasiados intentos. Y Bale demostrando que el equipo necesita de sus diagonales y de su velocidad.

 Como la liga es un entrenamiento para la Champion League, la conclusión es la misma de siempre, se ataca bien pero se defiende muy mal y en los partidos contra grandes rivales no será tan fácil. Pero mientras llegue el ajusticiamiento final, seguiremos cebando el sueño de la undécima, obviando incluso arbitrajes tan penosos como el de ayer. Sí, son 10 puntos de diferencia, que bien podrían ser un par de penalties no pitados a un lado y a otro y alguna roja de más o de menos. Poco que reclamar por parte de un equipo que tiene que pedir perdón por tener buena suerte en los sorteos y que definitivamente perdió la batalla de la propaganda el día que su presidente decidió anteponer su popularidad personal a la defensa de su club.

 

Derrota contra el Sevilla y crisis para el Real Madrid de Benítez

La primera derrota del Real Madrid tenía que llegar tarde o temprano. El problema no es el cuando o el contra quién, sino el cómo. Y si la derrota es como la de ayer, con la sensación de que el equipo no pudo contener al Sevilla en ningún momento, incapaz de reaccionar primero al empate y luego a los goles, entonces las conclusiones son malas.

 Los primeros minutos del Real Madrid fueron buenos, pero como en otros partidos, el gol hizo que el equipo pierdese empuje y fuerza. Un equipo que marca un gol a favor y defiende el resultado tiene sentido cuando se sabe defender. El problema es que este equipo desde el primer día más que defender bien se ha dedicado a esperar los milagros de su portero, Keylor Navas, que ayer no jugó.

 El Sevilla llegó ayer por derecha y por izquierda y el Real Madrid no solamente no lo paró sino que tampoco fue capaz de responder en el área contraria. Ahí, Cristiano Ronaldo incomparecía, incomprensiblemente desparecido, mientras Bale intentaba algo sin demasiada ayuda. Pero personalizar casi siempre es malo y sobre todo cuando es evidente que todo el equipo está en su peor versión.

Banega durante el Sevilla Real Madrid

Banega celebrando el gol del Sevilla

 Recuerdo muchas veces el tiempo de Juande Ramos como entrenador del Real Madrid. Se sucedieron victorias pírricas, con malas sensaciones pero acumulando tres puntos sobre tres puntos. Hasta que llegó el Barcelona y desnudó de una vez por todas al equipo con aquel 2-6. Y entonces el equipo se hundió porque lo anterior había sido un espejismo sostenido solamente por los resultados.

 Las victorias dan confianza y moral, pero a veces también impiden ver los defectos del equipo y la verdadera capacidad competitiva. Y de igual manera, muchas derrotas no muestran el verdadero potencial de un equipo. Y ahí tenemos al Barcelona del año pasado que al principio no parecía sólido.

 Temo pensar que este Real Madrid se parece mucho al de Juande y poco al Barcelona del año pasado. Prácticamente cada partido jugado, incluyendo la derrota de ayer, victorias y empates me parece que el equipo no se encuentra a sí mismo.

 Recuerdo al mejor Real Madrid de Ancelotti y al mejor de Mourihno y veía que el equipo disfrutaba jugando al juego propuesto. Incluso en algunas derrotas el equipo mantenía la misma identidad. Y cuando no lo hacía era cuando normalmente perdía. Ahora mismo no se qué identidad tiene el Real Madrid de Benítez. Realmente no tengo ni idea de cuál es la propuesta del entrenador madrileño.

 Se cumplen prácticamente 3 meses de competición oficial y desde el primer partido no llego a entender la filosofía futbolística de Benítez. Se supone que es un técnico especialista en que sus equipos defiendan bien, pero hasta ahora el Real Madrid si no ha encajado goles no ha sido por su virtuosismo defensivo. Apuesta por unos u otros jugadores pero realmente no sé cuál es su modelo defensivo. Confieso mi despiste absoluto aunque en el fondo creo que se que si fuese por Benítez jugaría con Lucas Vázquez y Cheryshev por las bandas y renunciaría a varios jugadores impuestos como estrellas.

 Y quizá ese sea el problema que este Benítez tampoco se encuentra a sí mismo. O no sabe lo que quiere o lo sabe pero no puede hacerlo. Es como querer conducir un Ferrari por el campo o un 4×4 por carretera, un sin sentido.

 En el caso de este Real Madrid los empates se han sentido como derrotas y hasta las victorias como empates. Así que la derrota de ayer por casi goleada se sentirá por la afición como algo humillante y frustrante. Y eso puede desencadenar ante el Barcelona el fin de Benítez. El precedente más inmediato es Antic.

Maldición 8, Benfica 0

Cuando tu equipo juega contra una maldición seguramente da todo igual. Si eres mejor o peor, si el árbitro está bien o mal o si llegas o no a los penaltis. Al final pierdes, o al menos eso debe pensar toda la afición del Benfica, que ha visto como en 52 años su equipo ha llegado a 8 finales europeas y las ha perdido todas.

Ayer perdió la octava contra el Sevilla. 0 de 8 es un record difícil de superar que no creo que tenga ningún otro equipo de cualquier deporte en la historia. Son ocho oportunidades diferentes de llevarse por delante la maldición y ocho oportunidades desperdiciadas por H o por B.

Confieso que me ha resultado triste contemplar la desolación del Benfica, un equipo histórico, con un puñado de muy buenos jugadores, que haciendo bien las cosas han llegado a la final para volver a perderla. Si el año pasado perdió la final por 2-1 ante el Chelsea, este la ha perdido en los penaltis ante un Sevilla que no fue mejor.

Son ya 5 finales de Copa de Europa perdidas y tres UEFAS, y lo que no sabemos es si el número irá en aumento hasta completar los 100 años que pronosticó el entrenador Bela Guttmann.

Lo que es evidente es que luchar contra ese estigma que tiene el club de perdedor en las finales europeas es un condicionamiento mental muy fuerte. Es factor y el puro azar han hecho que este Benfica no pueda saborear el gusto de la victoria.

Presidentes y clubes corruptos:el fútbol “se politiza”

El comportamiento en los últimos días de gente como Rosell, Bartomeu o del Nido no son más que el reflejo de nuestra propia sociedad. Y con ella la respuesta de cientos de aficionados que borreguilmente aceptan lo que dicen sin cuestionarse más allá. Ya sea pidiendo indultos o aplaudiendo cualquier declaración por más bizantina que parezca.

El hecho de que otros clubes y la propia federación apelen también al indulto de Del Nido o no intervengan  cuando hay clubes involucrados en contratos oscuros dice también mucho de nuestro fútbol y nuestra sociedad. Aunque viendo como el 90% de los clubes son deficitarios y deben dinero a Hacienda sin que nada ocurra, nos da también una idea de cómo se comporta el país.

El fútbol es el circo necesario para que millones de borregos se olviden de los verdaderos problemas del país. Se apela a sentimientos y a aficiones sin pensar en que los clubes son empresas con sus obligaciones y derechos. E igualmente sus dirigentes.

Contrasta mucho el ver a un club de la talla del Glasgow Rangers, 54 veces campeón de la liga escocesa, penando en la tercera división de Escocia por no haber pagado sus impuestos a Hacienda. Mientras que allí el club fue sancionado deportivamente, económicamente y luego disuelto, aquí nuestros políticos hacen la vista gorda.

Lo último que pretenden es que gente como Del Nido o Rosell salgan también impunes de sus fechorías. Sus comportamientos afirmando cosas como “fue un error imperdonable de haber creído que actuaba bien”, en el caso de Del Nido o como Rosell y su lugarteniente Bartolomeu hablando de conspiraciones desde Madrid o directamente afirmando: “allí, en Madrid, hay un fiscal que no sabemos quién es, no es uno de los nuestros” demuestran que se comportan como políticos. Todo vale con tal de salvar su pellejo.

El problema viene cuando los aficionados en vez de rebelarnos, hacemos honor a nuestros colores y apoyamos a esos presidentes corruptos. Justo lo mismo que pasa con los partidos políticos.

Por mí, que vayan todos a la cárcel, sin excepción.

 

Entrevista a del Nido

 

 

Crisis de fútbol en el Real Madrid

Desde que llegó José Mourinho este es el momento más delicado de todos.Mucho más que las derrotas en Champion league y en Copa del rey contra el Barcelona y también incluso que el 5-0. Lo segundo fue un accidente puntual y las eliminaciones entraban dentro de la lógica jugando contra el Barcelona.

 Lo de ahora es distinto. A las malas sensaciones se unen malos resultados. 1 victoria y 1 empate de cuatro partidos y dos derrotas fuera de casa hablan de un Real Madrid a años luz del del año pasado. Quitando la primera parte contra el Barcelona en la vuelta de la Supercopa, el Madrid no ha enlazado más de 10 minutos buenos de juego.

 Defensivamente el equipo no aprieta como el año pasado y ofensivamente le falta no solo la pegada de la que siempre se ha hablado, sino ese control de los partidos,ese dinamismo y verticalidad necesario y la sensación de que todos los jugadores estaban implicados.

 Ahora, se mire a donde se mire, todos los jugadores parecen en su peor versión. Solamente se salvan Pepe, imperial, y Xabi Alonso. Del resto no salvo a ninguno. Con Cristiano Ronaldo menos participativo de lo habitual ni Benzema ni Higuain han demostrado la voracidad del año pasado. Di Maria está muy lejos del de principios del año pasado y Ozil muestra su habitual irregularidad. En defensa, Arbeloa cada vez parece más pesado y Marcelo tampoco ayuda como otras veces en ataque. Y sí, también está mal Ramos y Casillas, al que recuerdo pocas paradas. Khedira entre tanto jugador fuera de forma no puede ser el jugador determinante y Modric parece el único fresco y con ideas.

 Lo peor es que la crisis de juego viene directamente del banquillo con Mourinho como responsable de algunas decisiones que no ayudan al equilibrio. La presencia permanente de Higuain, que no da la pausa al juego de Benzema, y la de Di Maria, más los cambios con Callejón con demasiados delanteros me da la sensación de que no han logrado su propósito en ningún partido.

 Tampoco parece haber logrado transmitir en determinados momentos la pausa necesaria al juego. La primera parte de ayer es el ejemplo perfecto de cómo no jugar con un resultado adverso. Sin aciertos, con pelotazos arriba, sin encadenar dos pases buenos, el Real Madrid fue un equipo desconocido. Y ojo, que tuvo más del 60% de la posesión para los amantes de este dato. Pero fue una posesión sin peligro, sin pisar área con claridad.

 Tampoco logró en la segunda parte aprovechar el desgaste físico del Sevilla y aunque siguió teniendo más posesión que el rival nunca dio la sensación de control del partido. Más al contrario me pareció que estaba más cerca el segundo sevillista que el empate.

 Queda mucha liga, desde luego, pero 8 puntos contra el Barcelona de Messi no son pocos, ni siquiera con 34 partidos por disputar. Más que los puntos de diferencia son las sensaciones. Yo era de la idea de que iría al revés. El Barcelona con Tito perdería fuelle y el Real Madrid reforzaría su situación dominante del año pasado. Ha pasado al revés y la Supercopa apenas cuenta ya.

 En el horizonte más cercado un primer partido de Champion League importantísimo contra uno de los rivales más difíciles de Europa. Un Manchester City repleto de buenos jugadores dispuestos a sacar algo positivo del bernabeu. En caso de hacerlo si podríamos hablar de una crisis importante de este Real Madrid. Quizá la primera y única real, no inventada por al prensa y fundentada en hechos evidentes. Y en algo más de dos semanas la visita al Camp Nou, en un partido que puede servir para profundizar aún más esta crisis o para paliarla.

 Mucho trabajo tiene por delante Mourinho con sus jugadores pero también con sus propias decisiones. Algo se tiene que estar haciendo mal para no lograr motivar a jugadores jóvenes que solamente han ganado una liga y que juegan en el Real Madrid.

Hoy se conoce al campeón de invierno

Mientras en Japón se dirime el título de campeón del mundo, en España se hace lo propio con el de campeón de invierno. Uno, el primero es un título de verdad con entrega de trofeo incluida, aunque se trate una impostura de la antigua Copa Intercontinetal , no deja de ser un trofeo más que pasear y que añadir a las vitrinas. En realidad todos sabemos que los títulos de verdad son los que tienen más de dos partidos y especialmente la liga y la Champion League. Por eso, más allá del interesante duelo entre el Barcelona y el Santos, lo importante este fin de semana es saber si el Real Madrid sigue mentalmente en la pelea por la liga.

Obtener hoy para el Real Madrid una ventaja de tres puntos significa poder disfrutar de las navidades sabiendo que pase lo que pase el 2012 empezarán como líderes en la tabla. Un importante dato para insuflar aire y ánimo a un Real Madrid que por momentos ha visto su mundo ideal derrumbado.

Como hienas muchos se han lanzado a las típicas especulaciones tras la deblacle. En una semana se han visto más noticias relacionadas con ventas y compras que en varios meses. Que si tal equipo quiere a Ozil, que si Kaká irá a tal lugar o que si el Madrid está interesado en aquel jugador. Y todo ello con debates de fondo de tan poco sentido como si Sahin vale o no. Son ese tipo de especulaciones y debates ventajistas que no soportan un mínimo análisis.

En el caso de Sahin, parece mentira que haya que recordar al personal que este chico ha estado más de medio año lesionado, en el dique seco, habiendo pasado por varias lesiones consecutivas, algo que el cuerpo pero sobre todo la mente ha de asimilar. Si para un deportista normal un parón de dos o tres semanas puede significar un mes para recuperar la forma, para un futbolista de élite que depende de esa punta de velocidad  agilidad se necesita mucho más tiempo. Sobre todo si además hay que adaptarse a un equipo nuevo que ya funciona y con automatismos que llevan tiempo aprender. Por eso ese debate es malintencionado, porque carece de fundamento.

En el caso de Ozil, nadie puede negar el bajo rendimiento del alemán, pero lo que si conviene negar es que sea un futbolista no válido para el Real Madrid. El principal problema del alemán es que el año pasado dejó el listón demasiado alto. No resulta frecuente llegar con 21 añitos a todo un Real Madrid y convertirse en una pieza fundamental. Cuando eso ocurre, muchas veces el segundo año pasa factura. En el caso de Ozil me consta además que sus problemas personales tras la ruptura con su novia le han hecho diluirse un tanto en la noche madrileña. La tan temida movida nocturna afecta a los fríos alemanes y a los cálidos latinos pero de ahí a hacer comparaciones entre Ozil y Guti hay varios mundos. Uno es un jugador serio y profesional que pasa por un evidente bajón y el otro era un jugador no profesional y pasota que vivía en un constante bajón y que de vez en cuando jugaba buenos minutos. Como digo, dos mundos diferentes.

Elllo no quita para que Mourinho le llame la atención al alemán. Además, el portugués tiene la suerte de contar con Kaká como reemplazo. Visto el bajo rendimiento de Ozil es la hora de Kaká. El brasileño tiene la oportunidad de convertirse en pieza clave del equipo y aprovechar los dos años que le quedan a buen nivel físico. Eso además le servirá al alemán a aprender el valor de la titularidad.

Por lo demás, el Sevilla presentará sus habituales armas con un estadio lleno y presionante, con un juego duro y agresivo y con una delantero siempre peligroso.

Real Madrid – Sevilla, un partido cada vez más caliente

Si nos guiamos por los últimos cinco enfrentamientos entre Real Madrid y Sevilla en el Bernabeu deberíamos pronosticar un partido con goles y con probable victoria local.

2005/06: Real Madrid-Sevilla: 4-2

2006/07: Real Madrid-Sevilla: 3-2

2007/08: Real Madrid-Sevilla: 3-1

2008/09: Real Madrid-Sevilla: 3-4

2009/10: Real Madrid-Sevilla: 3-2

Es un partido que se  ha convertido en una continua revancha ya que a domicilio el Real Madrid ha sufrido también severas derrotas.

La relación entre ambos equipos es aparentemente cordial a diferencia de lo que ocurre por ejemplo con el Valencia, con una rivalidad enconada que se transmite desde la grada. La grada sevillista en cambio quiere la victoria de su equipo pero lo hace sin profesar ese odio visceral hacia el equipo grande. Y eso, a pesar de que jugadores tan emblemáticos como Zamorano o Suker fueron fichados por el Real Madrid.

El Sevilla, sin esos jugadores pero con otros, ha estado muy cerca de los grandes e incluso por encima en aquel año en el que fue “er mehó equipo der mundo”. Aquella frase fue casi una seña de identidad de su presidente Del Nido, casi tanto como su eslogan actual acerca de los derechos televisivos.

Lo cierto es que Del Nido sabe perfectamente navegar entre aguas salvajes, para eso abogado, y mientras denuncia una cosa hace la contraria. Un buen ejemplo ha sido su política de vender a sus mejores jugadores. Mientras predicaba la imposibilidad de vender a sus estrellas, negociaba por otro lado su venta. Consciente de la necesidad de ello para aligerar los gastos, el Sevilla ha sido capaz de mantenerse en la élite, vendiendo muy caro y comprando muy barato.

Uno de sus mejores compradores ha sido precisamente el Real Madrid, que pagó auténticas millonadas por jugadores como Ramos o Baptista. Este último salió del club, injustamente en mi opinión, pero el primero se ha consolidado como capitán. Lo ha hecho más por el paso del tiempo que por su evolución. Sergio Ramos es de los pocos jugadores que ha involucionado en cinco años. Recuerdo a aquel chaval de 19 años que jugaba en el Sevilla. Todo fuerza y coraje, parecía llamado a ser una leyenda en el fútbol, un nuevo Maldini, o al menos una aproximación porque dudo que salga otro como el italiano. Metía goles de tiros de falta, subía la banda con una frescura y claridad envidiable y parecía por momentos liderar incluso a su equipo.

Todas aquellas virtudes que se vieron durante su primer año se han ido diluyedo durante el transcurso de los años. Dicen que es más difícil el segundo año que el primero, por aquello de la consolidación. En el caso de Ramos se podría aplicar en genérico a los siguientes años, porque desde entonces han sido más sus partidos mediocres que sus partidos espectaculares.

Como si ya hubiese alcanzado la excelencia se ha estancado sin evolucionar, perdiendo cada vez más su popularidad entre un público que empieza a sospechar que Ramos está más preocupado por su vida social que por su vida futbolística. Una actitud, por cierto, muy típica de los jóvenes que llegan al Real Madrid (Raúl, Casillas, Sneijder…), pero que normalmente duraba como mucho un par de años. En Ramos se ha convertido en algo perpetuo.

La misma perpetuidad que parece haberse instalado en los comentarios de Del Nido, siempre en contra del equipo blanco. Quizá olvide el dirigente sevillista como Florentino Pérez pactó con él el fichaje de Ramos precisamente para que pareciese que en realidad habían pagado su claúsula y no habían podido retenerlo.

En todo caso, Del Nido es consciente de la importancia de los equipos grandes para seguir llevando a buen puerto su política de venta a precio de oro por jugadores fichados a precio de trigo. El último gran ejemplo la venta de Alves, un jugador que por cierto estaba prácticamente cerrado por el Real Madrid. Quizá por ello, ahora se sienta más barcelonista que el mejor canterano. El síndrome Luis Enrique es como se llama. El mismo que afectó a Etoó.

Un síndrome que curiosamente no se encuentra a la inversa o al menos yo lo desconozco, quizá porque el Real Madrid es menos corporativo en ese sentido. Lo hemos visto recientemente con las declaraciones de Iker Casillas afirmando que Messi era el mejor del mundo. Tuvo que ser Di Stéfano, poco sospechoso de no tener los valores blancos, el que dijese que el mejor era Cristiano, “que para eso está en nuestro equipo”.

Detalles en definitiva, como la reciente declaración de Del Nido diciendo que Messi es un crack y Cristiano Ronaldo un buen jugador. Una provocación en toda regla que si viniese de Florentino sería poco menos que un escándalo. Esa es precisamente la gran virtud y el gran defecto del mandatario blanco, su escasa presencia en los medios. Aunque para eso está Valdano, o Butragueño o Pardeza. Aunque simplificandolo mejor dejarlo todo en manos de Mourinho, ¿no creen?