El Sion quiere hacer despertar al fútbol

A estas alturas de la película, el único que parece haberse dado cuenta de cómo funciona la UEFA y la FIFA es el presidente del Sion. Una especie de cruzado contra toda una organización de funcionamiento caciquil y corrupto, que desde hace años rige el fútbol europeo, el primero, y mundial, el segundo.

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Lo que hay que preguntarse en realidad es qué son estas dos organizaciones y cuál es exactamente su papel. Una, la UEFA nació al amparo de la Copa de Europa, organizada y promovida por un periódico, L’equipe, y por un club, el Real Madrid. La otra, la FIFA, nació mucho antes, pero no se consolidó hasta la creación de los primeros mundiales de fútbol.

Ambas organizaciones actúan como canalizadores y organizadores de todo el fútbol europeo y mundial, creando normas, manejando y repartiendo beneficios e imponiendo suspensiones o sanciones.

Y ambas organizaciones no aportan en realidad nada, y como meros intermediarios se llevan una buena parte de los beneficios. No son la FIFA ni la UEFA los que tienen que afrontar los cuantiosos gastos del fútbol. Por un lado, son las federaciones de cada país la que organizan su fútbol nacional, y por otro, son los clubes, organizaciones privadas, las que se encargan de formar y pagar a los jugadores.

A pesar de que ese gasto en forma de recursos económicos y humanos es cuantioso, la UEFA y la FIFA nada aportan al respecto, y lo único que hacen llevarse unos beneficios que son absolutamente desproporcionados.

En el caso de la UEFA, la presión de los clubes durante muchos años provocó continuos cambios de formato que han favorecido a los clubes. Aunque a pesar de ello, el poder político en forma de decisiones sigue estando en poder de la UEFA. Esta organización como máxima garante del fútbol europeo en vez de apostar por la modernización de la mejor competición del mundo da en realidad pasos atrás. Lo hemos visto con la nueva y absurda norma de poner a dos árbitros sin poder de decisión detrás de cada portería. Dos meros monigotes que cuesta dinero(de los clubes) y que lo único para que sirven es para tapar la visión del público que se encuentra detrás.

El otro gran logro de la UEFA es conseguir cabrear a los grandes clubes y también a los pequeños, como el Sion, tras interpretar las normas a su antojo y sancionar a su gusto. Todo ello sin ningún rigor y con el peligro de que se recurra a la justicia ordinaria. Ese gran leviatán que en realidad es la solución a los desmadres de esta organización. Ninguna asociación ni entidad pueda estar ajena a las normas legales, y los jueces, en su calidad de actores imparciales deciden lo más justo, independientemente de interés de unos y otros. Por eso, el Sion, que conoce este punto débil y está dispuesto a explotarlo, ha sido el primero en quitarse la venda y en presionar a una UEFA que tiene que empezar a cambiar por completo su estructura opaca y corrupta.

Lo de la FIFA es ya directamente una broma de mal gusto que hasta ahora ha contado con la anuencia de los clubes, demasiado cobardes y débiles para plantear serias reformas. En un mundo capitalista donde todo cuesta dinero y esfuerza, la FIFA es de los pocos que sin hacer nada controla un negocio tan potente como el fútbol y lo gestiona a su antojo.

Así, en un sistema donde los clubes  invierten miles de millones de euros en carísimos jugadores, son las federaciones y la FIFA las que se benefician de su desempeño. Los clubes además corren con el riesgo mientras que los jugadores obtienen alguna pequeña prima, lejos de los grandes beneficios que generan eventos como mundiales y eurocopas.

Por poner una analogía muy sencilla, es como si Apple o Microsoft cediesen a sus mejores expertos informáticos al gobierno madrileño para instalar un super programa informática que maneje todas las operaciones. A cambio de este costoso trabajo que requiere de un mes cada cuatro años y varias reuniones puntuales la Comunidad de Madrid les da una pequeña prima, y España, también favorecida indirectamente por esta mejore directamente no paga nada. Mientras, Apple y Microsoft siguen pagando sus nóminas religiosamente a sus técnicos con las consiguientes consecuencias, que son, entre otras que algunos se den de baja después por cansancio o estres, o que otros no rindan a su nivel tras muchos viajes y muchas horas de trabajo.

Esta explicación sencilla de entender es justamente lo que ocurre. La FIFA y la UEFA han encontrado su particular mina de oro y mientras los clubes fuertes no se unan y promuevan ellos mismos los cambios bajo la amenaza de una escisión, mortal de necesidad para ambas organizaciones, esto seguirá igual. Eso sí, mientras el Sion habrá logrado sus pequeños objetivos pero no habrá logrado cambiar lo sustancial, que el fútbol sea el deporte moderno y organizado que debería ser.