Los árbitros en España

Un árbitro en el mundo jurídico y de las empresas es una persona respetada que se encarga de dirimir los conflictos entre dos partes. Lo hace de manera imparcial y su veredicto es definitivo. Algo así debería ocurrir el el fútbol, con la gran diferencia de que nadie respeta a los árbitros porque realmente nadie cree en su capacidad para tomar buenas decisiones.

DUBLIN, IRELAND - MAY 18: Referee Carlos Velasco Carballo in action during the UEFA Europa League Final between FC Porto and SC Braga at Dublin Arena on May 18, 2011 in Dublin, Ireland. (Photo by Joern Pollex/Bongarts/Getty Images)

DUBLIN, IRELAND – MAY 18: Referee Carlos Velasco Carballo in action during the UEFA Europa League Final between FC Porto and SC Braga at Dublin Arena on May 18, 2011 in Dublin, Ireland. (Photo by Joern Pollex/Bongarts/Getty Images)

Y ahí nace una falta de legitimidad importante porque los árbitros no son juzgados realmente por sus fallos o aciertos. Se trata de un colectivo cerrado que no hace declaraciones de ningún tipo. La pirámide colegial la ocupan los árbitros de Primera División, que son los mejor pagados de todo el país y de Europa, muy por encima de otros deportes.

Mientras que un árbitro de la ACB podría cobrar en torno a los 900 euros por partido, un árbitro de primera recibe cerca de 1.900 euros por partido. En comparación con los 450 euros por pitar un partido de balonmano en la liga Asobal o los casi 600 por pitar un partido de fútbol sala, la diferencia es grande.

Aunque tienen un alto sueldo no son profesionales, no dedicándose al fútbol en exclusividad, conservando otros puestos de trabajo, a pesar de que con el sueldo que perciben por temporada bien les valdría para vivir del arbitraje.

Si se tiene en cuenta que cada colegiado dirige una media de 18 encuentros de Liga por temporada, la cantidad a percibir ronda los cinco millones de las antiguas pesetas. A este sueldo hay que añadir un fijo bastante importante y otra cantidad por publicidad. Un colegiado de la categoría de plata cobra cerca de 1.200 euros por encuentro, mientras que un asistente percibe alrededor de 600 euros. La cantidad es casi similar para los de Segunda División B.

En ambos casos de trata de cantidades con las que perfectamente puede vivir una persona, sobre todo si arbitran en primera división. Aunque es justo reconocer que el camino para llegar no es sencillo, y por el camino hay que ascender muchos escalones.

Normalmente el Comité de árbitros inicia cursos de arbitraje para jóvenes entre los 18 y los 20 años, aunque con menor edad se puede empezar a arbitrar con un justificante. El curso dura entre dos y tres meses en los que hay pruebas físicas y teóricas. Entre ellas el famoso Test de Cooper y varias pruebas de carreras de velocidad. Antes, se deberá haber superado un mínimo test de cultura, para al menos evitar que los árbitros futuros no sepan redactar. Por ello han de hacer una redacción pensando en las futuras actas a redactar.

A partir de ahí empieza una carrera que en función de la competencia del árbitro le puede llevar en varios años hasta la tercera división. Antes se habrá debido pitar partidos infantiles y cadetes cobrando escasos euros por partido. El ascenso de los árbitros depende de una serie de informes que realiza una red de informadores que se mueven por los campos de las distintas divisiones. Así, se puede llegar en cinco o seis años a la Tercera división tras haber penado por los campos de segunda y primera regional y preferente.

Así que ya sabeís, animaos a arbitrar, ¿algún voluntario?