Iker Casillas y los jugadores-leyenda

La historia de Iker Casillas estaba escrita desde que debutó hace catorce años en San Mames, pero por desgracia también estaba escrito su declive porque se ha vivido antes con otros jugadores. No fueron menos leyenda Butragueño o Raúl, dos 7 que abanderaron al Real Madrid en distintas épocas.

Como ellos, y como Alfredo Di Stéfano, en algún momento llega el declive físico o mental, o simplemente llega un jugador más joven o con mejores condiciones. Es ley de vida, aunque cuando llevas más de una década en la élite, en el club más reconocido del mundo, es muy difícil dejar paso y asumir eso con naturalidad.

No lo hizo el genial argentino que planteó un pulso a Santiago Bernabeú dándole a elegir entre él o Miguel Muñoz. También se resistió Raúl a pesar de que su declive físico era evidente. Solamente Butragueño se echó a un lado con resignación asumiendo que había perdido las condiciones físicas que le habían hecho un delantero impredecible con ese cambio de ritmo tan característico.

Casillas se ha enfrentado por segunda a una situación adversa en el Real Madrid. La primera vez fue cuando Del Bosque le quitó la titularidad en beneficio de César. El final de esa historia fue feliz y catapultó al de Móstoles a los altares del madridismo.

La situación actual de Casillas vuelve a poner en evidencia el mal endémico del Real Madrid desde que se fue Santiago Bernabeu y los jugadores pasaron a ser más importantes que el club. Su incapacidad y la de toda la prensa palmera para aceptar la suplencia ha llevado al madridismo a una ruptura entre los que pensamos que por encima de todos está la meritocracia .

Iker Casillas

Los jugadores-leyendas permanecen demasiado tiempo en el Real Madrid como jugadores en vez de ocupar su puesto como leyenda. Esa resistencia a abandonar la titularidad con honestidad es lo que diferencia por ejemplo al Real Madrid del Manchester United. Jugadores como Gigs o Scholes, auténticas leyendas asumen su suplencia con naturalidad. Siguen desempeñando su labor de leyenda pero son conscientes de que su aportación al equipo es menor.

Las declaraciones de Iker hablando de que lloró con su suplencia, de que es madridista de que nació y un largo y vergonzante etcétera demuestran que nuestros jugadores-leyendas no están dispuestos a asumir la suplencia como algo natural. Y más bien al contrario, azuzados también por esa prensa necesitada de ídolos creen que como leyendas no deben ocupar solamente un espacio en el museo del Real Madrid junto con el resto de trofeos sino también un puesto en la titularidad.

La titularidad por decreto a los jugadores-leyenda directamente se confronta con la meritocracia y eclipsa a los jugadores jóvenes. Algo que ocurrió con Hierro, o Raúl por hablar de los más recientes podrá seguir ocurriendo en el futuro con los Ramos, Morata, Jesé…

Por todo esto era tan importante que un jugador como Iker Casillas, que en las dos últimas temporadas había estado a años luz de su mejor rendimiento y que vio como Diego López aseguraba mejor la portería, fuese siendo suplente, al menos si su nivel no mejoraba. No fue así, y de aquellos polvos, estos lodos. Diego López está en el Milán, Keylor ahora mismo supongo que andará preguntándose para qué pagaron por él 10 milllones, y otros porteros refulgentes como Ter Stegen, Courtois u Oblak están en otros clubes.

El endiosamiento de estos jugadores-leyenda les lleva a pensar que merecen la titularidad por derecho propio. Se evita la autocrítica y se cae en la autocomplacencia.

Morir matando: Mourinho vs Casillas

A estas alturas más o menos, hace tres años, yo pedía la continuidad de Pelegrini. El 4-0 en Alcorcón y la derrota en la Copa del rey era dolorosa pero lo importante era mantener la estabilidad. Los que hoy le alaban pedían entonces su dimisión.

Con Mou, me pasa igual, y aunque la distancia sea de 16 puntos y el equipo no esté, y se encuentre a años luz del que me maravilló el año pasado, sigo pensando en la estabilidad. La misma, que tuvo otro entrenador hoy alabado por todos, del Bosque, que estuvo a 16 puntos del Deportivo de la Coruña varias jornadas antes en la temporada 1999/2000, varios meses antes de ganar la Copa de Europa (el Real Madrid acabó la liga quinto).

 Pero sí, hoy toca hablar de Mou y de sus errores . El primero fue, no dejar a Casillas en el banquillo, sino no haberlo hecho antes. Dejarle en el banquillo en su momento de máxima debilidad es un error estratégico. Aunque para las buenas causas vale el refrán de más vale tarde que nunca. Casillas merecía el banquillo y no creo que nadie en su sano juicio sea capaz de defender que el de Móstoles ha hecho una buena o simplemente regular temporada. Ahora bien, el problema es que Mou no pensó en buscar un relevo de garantías. O si lo hizo no se atrevió a ficharlo.

El Madrid es así y hasta el mejor entrenador del mundo tiene miedo de un solo jugador. Aunque vista la actitud de la prensa en bloque parece lógico. El acto de ayer abre definitivamente ya las hostilidades, si es que no lo estaban ya plenamente, y se convierte en la gota que colma el vaso  y pone a Mourinho como enemigo público 1 del madridismo (el que define la prensa antimadridista, antimou y pipera)

 La suplencia de Casillas deja como anécdota, no pequeña, la filtración 3 horas antes de su suplencia. Si antes ya sabíamos que algunos jugadores filtraban información, ahora ya tenemos nombres y apellidos.

 Pero no, el Madrid no perdió anoche por la ausencia de Casillas ni tampoco por la presencia de Adán. Perdió porque Mou no ha sabido o no ha podido inspirar a los jugadores la motivación necesaria. Y por eso ha de compartir con ellos el 50% de la responsabildidad.

 Y debe asumir al 100% la responsabilidad de haber gestionado pésimamente los problemas en los laterales.  Primero no fichando un lateral derecho en el verano y luego estando desnortado sin acertar con el lateral. Ni Arbeloa por la izquierda ni Essien por la derecha son la mejor solución, y lo que una vez fue un error puntual ahora se ha convertido en  una obsesión malsana de Mourinho, que ha repercutido negativamente en el juego ofensivo pero también defensivo.

 Con todo, prefiero los errores de Mou, lo malo conocido, que los errores conocidos de los Benítez, Michel y compañia, lo espantoso por conocer. Mourihno demostró hace no tanto que con el apoyo necesario puede llevar al equipo a un record histórico en liga. Entonces había gente que quería acabar con él por la falta de señorío. Esos mismos,  apelan ahora a los malos resultados, aunque sabemos que el fondo de la cuestión no es que  quieren mas o menos señorío o mejores o peores resultados, sino el control del club.

 Mou no se lo dará y es posible que muera matando. Y cuando lo haga es posible que se lleve por delante a leyendas del madridismo como Casillas o Ramos que se creen por encima del club. Pero si algo enseñó el santo y seña del madridismo, Bernabeu, es que nadie hay por encima del club. Desde luego no los jugadores, tampoco el entrenador, pero si alguien debe mandar en un grupo de 24 jugadores debe ser el entrenador, no el goleador, ni el capitán, ni los canteranos ni la estrella mediática.

 Y eso es algo que el Real Madrid dejó de entender hace años, a pesar de que Bernabeu marcó el camino. El mejor jugador de la historia del Madrid lo sufrió y Di Stefano se fue por la puerta de atrás. Y Florentino lo supo y acabó con Hierro mientras Mou hacía lo propio con Raul. Ahora lo que hay en juego es un cambio de tornas y es posible que un jugador, Casillas, acabe con el entrenador y el presidente. Eso, y no el señorío de un equipo que nunca lo tuvo, ni los resultados que nunca fueron tales en un equipo sin apenas dobletes y sin ningún triplete, es lo que hay en juego. Que un jugador con fecha de caducidad sea más importante que el resto del club.

 Por eso, mi apoyo seguirá siendo para Mourihno, al que alabé por el juego del equipo y los resultados y hoy critico por lo mismo, y al que he criticado por su falta de mano dura con el vestuario y hoy alabo por lo contrario. Todavía no me bajo de este carro que parece en llamas pero que en realidad lleva con la mecha prendida hace décadas.

 El resto de debates, si el Madrid está roto, si no juega a nada, si el vestuario no está unido, no me interesa por el simple hecho de que esto lo llevo escuchando casi desde que sigo a este equipo. Ahora hay que saber si queremos dejar el carro ardiendo a los pirómanos o al mejor entrenador del mundo.