La FIFA se moderniza: el VAR a debate

árbitro consulta un monitor, para el VAR

árbitro consulta un monitor, para el VAR

Por primera vez en mucho tiempo hay un responsable de la FIFA con las ideas claras respecto a la tecnología y su aplicación al fútbol, y parece que sus intenciones van en serio. Así lo muestra la prueba piloto del VAR, o video arbitraje, que se está realizando en el mundialito.

Lo que propone Gianni Infantino no es ni más ni menos que lo que hacen otros deportes altamente profesionalizados como el baloncesto NBA o el fútbol americano. La correcta aplicación de la tecnología evita que un deporte que mueve millones de euros y la pasión de miles y miles de seguidores, esté condicionada a la capacidad de un árbitro de ver a 20 o 30 metros una situación en la que varios jugadores están involucrados.

¿Quien querría que el fútbol no fuese lo más justo posible? La demanda de este seguidor nos pone en la pista adecuada: el fútbol tiene que ser un espectáculo en el que no se vulneren los derechos de sus consumidores. Y eso pasa por la correcta toma de decisiones de los árbitros.

Lo que algunos consideran como la esencia del fútbol no es más que la vulneración de esos derechos que cualquier seguidor tiene, es decir, que se apliquen los reglamentos arbitrales correctamente.

Y a eso sin duda ayudarán elementos como el videoarbitraje o el GPS aplicado al fuera de juego. También ayuda algo introducido recientemente en Europa, que era tan sencillo como utilizar un spray para marcar la línea de las barreras. Lo que antes se hacía, que era permitir a los jugadors adelantarse era algo tan absurdo como que un jugador de baloncesto avanzase un metro en el tiro libre mientras  el árbitro permanecía impasible.

Pues lo mismo aplicado a los penaltys, fueras de juego, amarillas o rojas injustas. ¿Que sentido tiene permanecer atónitos ante un error flagrante de un árbitro? ¿La esencia del fútbol? ¿La pérdida de tiempo?

No, la esencia del fútbol son los goles, los pases, los tackles o las paradas pero no las malas decisiones arbitrales que además en la actualidad suponen una tremenda pérdida de tiempo. Se pierde más tiempo en las protestas al árbitro que en mirar un monitor.

Detecto un gran rechazo por parte de algunos estamentos del fútbol y por parte de la prensa. Quizá quieran seguir cubriendo minutos y horas con las polémicas arbitrales. Pero la realidad es que la tecnología y los cambios tienen que llegar a un deporte como el fútbol, prácticamente el único que hasta recientemente no se beneficiaba de ella.

El mundialito es el campo de pruebas de una tecnología que requiere afinarse tanto en su aplicación como en su interpretación. Y por el camino se cometerán errores, que duda cabe. Hasta que los árbitros sepan utilizar bien dicha ayuda y los futbolistas se adaptan a ella pasará algo de tiempo. Pero no es nada nuevo, todo cambio conlleva un proceso de aprendizaje. Yo me resisto a pensar que el error de un árbitro leyendo una jugada en un monitor, que podría ser el mismo error del árbitro sin monitor, invalide toda una tecnología.

El cambio pasa por la aplicación de todos estos cambios y por la aceptación de los mismos por parte de jugadores, aficionados y prensa. Cuando eso llegue, que llegará, el fútbol habrá dado un paso de gigante.

 

 

La tarjeta amarilla a Xabi Alonso

La tarjeta amarilla a Xabi Alonso, que le hará perderse la final de la Champion League y que evitará que el público disfrute de uno de los mejores medios centros de la última década, debería plantear un debate en cuanto a las normas de la FIFA/UEFA.

Xabi Alonso

Xabi Alonso

 El fútbol es un espectáculo, justificado por la calidad de sus actores principales, los futbolistas. Cuesta entender por tanto que en un evento como una final, un jugador, sea Xabi Alonso u otro, se pierda el partido por una tarjeta amarilla que vio en otro partido. El efecto de la amarilla consiste en limitar el número de faltas que puede hacer un jugador por partido, con la amenaza de una tarjeta roja que le expulse definitivamente.

 Esa norma, que también está contemplada en muchos otros deportes no debería en absoluto influir en partidos futuros, y mucho menos, cuando hablamos de finales, mundiales o europeos.

 Para estos casos en los que el deporte rey se ve obsoleto, solamente hace falta mirar al otro lado del charco, a Estados Unidos, donde nos llevan décadas de ventaja en cuanto a la gestión del deporte. Allí, un deporte tan bien gestión como el baloncesto, por citar uno, jamás permitiría que una estrella se perdiese las finales de los playoffs.

 En cambio, lo que si tienen muy claro allí es que el jugador tiene que ser modélico y ejemplar, y cualquier conducta antideportiva es castigada con severidad. Pero evidentemente estamos hablando de agresiones o comportamientos inadecuados, y nunca de una falta, que  en el caso de Xabi, pudiera ser o no amarilla, pero es en todo caso un lance del juego.

 La regla debería cambiarse en el futuro, como muchas otras. El fútbol seguirá siendo el deporte rey pero si quiere seguir evolucionando necesita cambios en su reglamentación.

Goleada en Champion League ante el Galatasaray

A veces solamente hace falta una victoria como la de ayer del Real Madrid para que el equipo además de ganar comience a jugar como se espera. Hasta ahora, el equipo ha dado muestras de falta de solidez atrás, también durante la primera media hora de ayer, pero también de esa famosa pegada que no apareció tanto en años anteriores.

El aporte en este inicio de Isco, con goles importantes, el despertar goleador de Benzema junto con la habitual voracidad de CR7, son ingredientes suficientes para abrir cualquier marcador. A esos tres habrá que sumar a Bale que en cuanto coja la forma. Son estos 4 jugadores más la presencia a intervalos de Di Maria los encargados de darle al Real Madrid su seña de identidad no solo ofensiva sino también defensiva.

El equipo debe decidir si quiere jugar a atacar y ser atacado sin control o a atacar con control. Y eso depende en gran parte de la actitud que adopten los cuatro de arriba. Sin presión y sin intensidad de uno o más de estos jugadores el trabajo defensivo recae exclusivamente en el resto de jugadores, que podrán, sin duda, contener ataques de equipos menores pero no de grandes equipos.

También esa consistencia defensiva va a depender de la pareja de mediocentros. La apuesta de los tres últimos años de Khedira y Alonso parece en duda por la lesión del segundo y también por la competencia que tiene el primero con jugadores como Modric, Illarramendi e incluso Cassemiro. Se trata de buscar una pareja que aporte equilibrio ofensivo y defensivo. Y supongo que aquí Ancelotti irá rotando en función de los que mejor esten físicamente.

Como todavía falta por ver al Real Madrid con todas las piezas ajustadas (la presencia de Marcelo y Varanne elevan significativamente el nivel) por ahora solo cabe especular con lo que será este equipo. Sin embargo, me parece difícil que se renuncie a la identidad creada en los últimos años y a un arma letal, que ningún otro equipo ejecuta igual, el contraataque.

 Esa capacidad debe, no obstante, ser compensada con un juego que permita frenar en determinados momentos y controlar el tempo del partido y también abrir defensas cerradas. Sobre todo, ese control del partido fue algo que le faltó al equipo de Mourinho, demasiado vertical en muchas ocasiones, demasiado directo. Y a veces los partidos pasan por fases en las que es necesario especular con el balón, buscar el momento adecuado. Con jugadores como Xabi, Modric, Isco o Illarramendi, el Real Madrid tiene esa capacidad a la que se contrapone el vértigo necesario que supone contar con tres balas como Ronaldo, Bale y DI Maria, más la presencia de Benzema y Marcelo.

El ajuste de los movimientos defensivos y ofensivos es la tarea pendiente de Ancelotti así como la difícil labor de pedir a sus jugadores la máxima intensidad en todos los partidos. De lo contrario, en una liga a más de 90 puntos veo al Real Madrid descolgado. Eso sí, en competiciones como la Champion League o la Copa del Rey, este equipo si se concentra en las eliminatorias es el máximo aspirante.

Breve relato de la historia arbitral del Barcelona y Real Madrid

El año pasado Mourinho en una memorable rueda de prensa que respondía precisamente a las quejas de Guardiola por la posibilidad de que pitase un árbitro portugués, definió a 3 tipos de entrenadores: los que se quejan cuando se sienten perjudicados, los que no se quejan y aquellos que se habían quejado aún acertando el árbitro. Hacia referencia así a las declaraciones de Guardiola hablando de la buena vista del linier acertando por 2 centímetros.

 Pues bien, en ese mismo grupo podemos también meter a los que dicen que no se quejan pero que en realidad si lo hacen. En este bloque seguiría estando Guardiola acompañado de toda su plantilla. Una filosofía, la del Barcelona consistente en no quejarse nunca, excepto cuando lo hacen o cuando les perjudican como hemos visto ayer mismo con las declaraciones de Xavi. Este incomparable amante del ‘fupbol’ del tiki-taka, fascista del mismo por no permitir ni reconocer otra expresión futbolística, respondió ayer que este año si les estaban perjudicando los árbitros, pero que otros años les habían beneficiado. Lo curioso es que otros años no le oímos decirlo y ahora en cambio si vamos escuchando este tipo de comentarios que de manera sutil dejan caer al primer agravio producido.

 La política del Barcelona de no criticar supuestamente a los árbitros tiene básicamente dos pilares. Por un lado, la no necesidad puesto que durante esta etapa de Guardiola se pueden contar con los dedos de una mano los partidos en los que ha sido perjudicado, siendo en cambio multitud las veces que ha sido favorecido. Y por otro, una labor de zapa interna, entre despachos, heredada de Laporta.

 La historia pone a cada uno en su sitio y si examinamos a uno y a otro, el Barcelona lleva cincuenta años quejándose. Sus quejas han llegado tan lejos que se han convertido de actos de fe a hechos contrastados gracias a una magnífica labor de propaganda. La minusvaloración de las copas de Europa en blanco y negro pero no de los títulos en blanco y negro del Barcelona, el supuesto favoritismo de Franco, el “robo de Di Stefano” y un largo etc…

 La historia en cambio revela como el Real Madrid perdió dos ligas en Tenerife, gracias a su propia incompetencia pero sobre todo gracias a la nefasta labor arbitral. Uno de ellos en una de las actuaciones más bochornosas de un árbitro que se recuerda en la historia de la liga española. Aquello tenía un tufo tan grande que más tarde salió incluso Milla, ex jugador del Barcelona  entonces medio centro del Madrid, hablando de una llamada telefónica de un antiguo compañero ofreciéndole un soborno. Está todo grabado, no me invento nada.

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¿Hay racismo en el fútbol?

Hace pocos días las noticias echaban humo con los insultos de Suárez a Evra. Decía la noticia que le había llamado negro hasta siete veces. Hoy mismo, se da en los periódicos amarillistas españoles otra noticia sobre un insulto racista de un aficionado a un jugador, con los consabidos precedentes de Luis Aragonés y Reyes y otros muchos.

Luis Suárez insultando a Evra

Luis Suárez insultando a Patrice Evra. Fuente: (AP Photo/Tim Hales, file)

Todos ellos parecen casos flagrantes de racismo, o al menos se venden así, cuando en realidad no dejan de ser expresiones cuyo objetivo es menospreciar, insultar, ofender o alterar al rival. Y dentro de estas expresiones caben desde insultos racistas, xenófobos hasta insultos de todo tipo y condición de los que podríamos poner aquí una lista tan larga que no cabrían en varios post. Y, sin embargo, nunca nadie se ha ofendido porque a un portero se le llame “puta de cabaret”, a un jugador “maricón”, a otro cornudo (Cholo Simeone) y a la mayoría hijos de su santísima madre. Insultos por los que muchos en la calle no dudarían en partirte la cara y que en el fútbol y en el resto de deportes son meras expresiones que se utilizan para ofender al adversario.

El objetivo es ofender a toda costa, utilizando todo tipo de expresiones que puedan molestar especialmente al rival. Hay jugadores especialistas en provocar en el rival la mayor de las iras. Uno de los mejores ejemplos fue el insulto de Materazzi a Zidane. ¿Alguien se alarmó porque el italiano insultase gravemente a Zidane? No, eso es parte del juego y Zidane como profesional lo sabe y debe controlar sus impulsos. ¿Habría sido diferente si le hubiesen llamado moro de mierda? Pues tampoco, porque la intención de Matezzati habría sido la misma, sacar al adversario del rival, y no al contrario ofender a una etnia o discriminarla.

Porque cuando se habla de racismo con esa facilidad, en realidad se pierde la esencia de lo que es. El racismo como tal es la defensa racial de una etnia, y la discriminación racial es por tanto la exacerbación de esa defensa menospreciando al resto. La xenofobía, otro mal extendido está ligado a la discriminación de extranjeros.

Honestamente no veo ninguno de estos conceptos en el insulto de Suárez a Evra. Aunque le hubiese llamado 500 veces negro, ni el contexto de sus palabras ni la situación real me hace pensar que se trate de racismo. ¿Intenta Suárez discriminar a un jugador negro, habiendo más negros en su equipo?¿Y cómo lo discrimina? ¿Insultándole? ¿La intención de Suárez con ese insulto es manifestar su superioridad como blanco sobre un negro como Evra?¿O por el contrario su intención es ofender a Evra para descentrarle, cuando le estaba defendiendo bastante bien?

Yo entiendo que en países como Gran Bretaña o Francia exista una gran sensibilidad  contra los comportamientos racistas. Lo entiendo sinceramente porque es algo grave que afecta a la libertad básica de las personas. Pero lo que no se puede hacer es fuegos de artificios ni demagogias con este tipo de comportamientos.

Si escarmentando a Suárez por llamar a otro jugador negro creen que atajan la raíz del problema se equivocan porque esa no es la raíz, ni la toca siquiera. La raíz de ese problema si existiese en el fútbol estaría en la existencia de una estructura que favoreciese comportamientos racistas, cosa que no ocurre.

La FIFA y la UEFA, “rino y dino”, “dino y rino”, se llenan la boca con la palabra discriminación racial y lo único que hacen en realidad es amplificar unas situaciones que lejos de ser casos de racismo son actos impulsivos cuya intención es ofender al contrario. Ni creo que Suárez considere a Evra mejor o peor por ser negro, ni creo que Busquets cuando llamó mono a Marcelo tuviese una intención distinta que sacar a Marcelo del partido. Ninguna de las dos acciones debería ser objeto de investigación y por más artículos contra el racismo que tenga la UEFA, deben referirse a los casos de verdad, que alguno habrá.

El insulto aislado, o del conjunto de una afición, me da igual, tendrá por objeto generalmente la ofensa, en general, de los jugadores. Ofensa que es cierto que a veces llega demasiado lejos. He escuchado como los aficionados de un equipo gritaban extasiados y ufanos que el hijo de Mijatovic se iba a morir y he escuchado también referencias bastante repugnantes a la triste muerte de Puerta. He escuchado insultos divertidos e irritantes, dolorosos y banales, colectivos e individuales, pero todos ellos, incluso los más duros me han parecido intentos, a veces desesperados, de descentrar al rival.

Todos ellos deben quedar en el campo como expresiones del fútbol, porque de lo contrario deberíamos monitorizar los partidos con 50.000 cámaras, una por aficionado. El jugador de fútbol cuando se hace profesional ya descuenta que le insultarán, como los árbitros, y aunque a veces se pueda sorprender por la dureza de los insultos debe entender como profesional, que la intención de los mismos es descentrarle.

Por eso, cuando un jugador habla de insultos racistas o de otro tipo, en realidad demuestra que los insultos le han descentrado. La afición ha logrado su objetivo. Si mañana los grandes jugadores enumerasen los cinco insultos más graves que le han dicho, nos quedaríamos todos de piedra. No dudo que defensas y adversarios dirán todo tipo de barbaridad para intentar que los grandes rivales se descentren. Por tanto, la denuncia de Evra es poco profesional porque el insulto ha logrado su objetivo y ha demostrado que a Evra todavía le falta entender que es el fútbol.

Las propuestas de Rosell

No todo lo que viene de “Can barsa” es malo por definición, aunque hay que reconocer que en los últimos tiempos se han esforzado mucho para que así fuese. El delfín de Laporta, otrora mana derecha, y hoy enemigo acérrimo parece haber comenzado su segundo año en el club con fuerza y con ideas. Tras un primer año dubitativo a la sombra del presidente más exitoso de la historia blaugrana y con una relación más que discreta con Guardiola, Rossel parece que dispuesto a cambiar el status quo.

Desde este blog se ha criticado con insistencia la actual estructura del fútbol en todos sus niveles, federativo, europeo(UEFA)  e internacional(FIFA), pero esas críticas también debería extenderse a los clubes, los principales protagonistas del fútbol, que hasta ahora se han dejado pisotear y manosear por un puñado de holgazanes y gañanes (ver definición de Villar y Platini en el diccionario).

Y como siempre en este mundo, solamente los intéreses puramente económicos y la movilización de los más fuertes es capaz de cambiar las situaciones. En este caso han de ser Real Madrid, Bayern de Munich, Manchester o Barcelona los encargados de dirigir este movimiento. Hasta ahora, obviando la última intentona con el G12, el único que parece dispuesto a movilizarse es el Barcelona a través de su presidente.

Dos han sido sus mejores propuestas, ya encima de la mesa hace mucho tiempo, pero sin un dirigente a la cabeza:

1) La reducción de la liga española a 18 equipos, algo indispensable para lograr dos objetivos: un calendario menos sobrecargado y más asequible y una liga más competitiva.

Este calendario que actualmente lo tienen la bundesliga y la eredivise holandesa permitiría acabar la temporada antes de lo que se hace en la actual y evitar jugar partidos entre semana. Por supuesto, esta iniciativa debería ser global, también para otras ligas, aunque estas como la inglesa acaban antes por empezar antes.

2)La segunda propuesta de Rossel se refiere a una vieja demanda de los clubes, actualmente de moda gracias al presidente del Sion, ese cruzado loco, y pretende que UEFA y FIFA paguen a los clubes por utilizar los recursos de los clubes, los jugadores.

Estas dos reformas, además de ser indispensabes deben proseguir con un cambio mayor en el fútbol. Y debo hacerse de manera global porque al final los jugadores son internacionales y su participación en sus respectivas selecciones afectan a los clubes. Algunos de estos cambios deben ser radicales, tocando fundamentalmente dos aspectos: la modernización del fútbol y el cambio total de calendarios de las selecciones.

El primer aspecto ha sido de sobra comentado, y a él se oponen una y otra vez el cerril Platini, pero también otros dirigentes anclados en un fútbol de bola de trapo. Modernizar el fútbol es una demanda actual de este deporte de la que no se puede estar ajeno. Es como mirar hacia otro lado cuando te hablan de facebook o twitter.

Con las selecciones, se deberían plantear nuevas opciones como reservar los veranos para  las clasificatorias en los veranos sin competición. Así, durante este periodo se celebraría europeos y demás torneos internacionales, clasificatorias y mundiales. Para que este modelo fuese sostenible el fútbol de clubes debería finalizar pronto para permitir a los jugadores un descanso previo y posterior.

De esta manera se evitarían estos absurdos parones que obligan a los clubes a parar toda su maquinaria. Pero a su vez, también permitiría a las selecciones trabajar de formar continuada, permitiendo giras y amistosos antes de la competición, justo como ocurre en años de Eurocopas.

Estas medidas novedosas son tan válidas como cualquier otra pero tienen que estar enfocadas a hacer un fútbol mucho más atractivo y organizado, donde gane el aficionado pero también los clubes, que son al fin y al cabo los principales generadores de futbolistas. Por eso deben ser los propios clubes los que impulsen esta iniciativa. Y concretamente los 10 o 12 más importantes, que seguramente aglutinen a los 8 o 9 jugadores principales de las selecciones más competitivas: Brasil, Argentina, Inglaterra, Italia, España…

Si los clubes se plantan y niegan la cesión de sus jugadores la FIFA y la UEFA no podrán organizar sus torneos. O si, pero a nadie le interesaría verlo. Sería un plantón al estilo “lockout” de la NBA, aunque en este caso el pez chico, los clubes, atacaría al pez grande, FIFA y UEFA.

Para ello hace falta comunicación entre clubes e ideas claras. Se deben dejar de lado los intereses particulares y apostar por los generales. En este sentido, es curiosa la reacción del Real Madrid a la primera propuesta de reducción a 18 equipos. No sorprende a nadie la negativa del equipo blanco a reducir a 18 equipos en un claro gesto para tratar de ganar popularidad pero también para contradecir lo que dice Rossel. Por el otro lado, Rossel se ha opuesto a algo también lógico como son los partidos en horario asiático, también en contraposición al interés específico del Madrid. Actitudes ambas que no sirven para cambiar un modelo anticuado.

De nada sirve contemplar al club rival como enemigo cuando hay un enemigo más poderoso. Ni siquiera vale invocando afrentas pasadas porque al final los que pierden son los clubes. Lo estamos viendo cada día que Villar abre la boca. Su elección, consecuencia de una ruptura de la unidad de clubes, concretamente el Barcelona, pudo ayudar al equipo blaugrana pero al final ha perdido la liga española, con un dirigente inútil e incompetente.

Por eso, hay que pedir a los dirigentes menos cortedad de miras y más visión, porque de lo contrario seguiremos viendo como Platini hace y deshace a su antojo.

El Sion quiere hacer despertar al fútbol

A estas alturas de la película, el único que parece haberse dado cuenta de cómo funciona la UEFA y la FIFA es el presidente del Sion. Una especie de cruzado contra toda una organización de funcionamiento caciquil y corrupto, que desde hace años rige el fútbol europeo, el primero, y mundial, el segundo.

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Lo que hay que preguntarse en realidad es qué son estas dos organizaciones y cuál es exactamente su papel. Una, la UEFA nació al amparo de la Copa de Europa, organizada y promovida por un periódico, L’equipe, y por un club, el Real Madrid. La otra, la FIFA, nació mucho antes, pero no se consolidó hasta la creación de los primeros mundiales de fútbol.

Ambas organizaciones actúan como canalizadores y organizadores de todo el fútbol europeo y mundial, creando normas, manejando y repartiendo beneficios e imponiendo suspensiones o sanciones.

Y ambas organizaciones no aportan en realidad nada, y como meros intermediarios se llevan una buena parte de los beneficios. No son la FIFA ni la UEFA los que tienen que afrontar los cuantiosos gastos del fútbol. Por un lado, son las federaciones de cada país la que organizan su fútbol nacional, y por otro, son los clubes, organizaciones privadas, las que se encargan de formar y pagar a los jugadores.

A pesar de que ese gasto en forma de recursos económicos y humanos es cuantioso, la UEFA y la FIFA nada aportan al respecto, y lo único que hacen llevarse unos beneficios que son absolutamente desproporcionados.

En el caso de la UEFA, la presión de los clubes durante muchos años provocó continuos cambios de formato que han favorecido a los clubes. Aunque a pesar de ello, el poder político en forma de decisiones sigue estando en poder de la UEFA. Esta organización como máxima garante del fútbol europeo en vez de apostar por la modernización de la mejor competición del mundo da en realidad pasos atrás. Lo hemos visto con la nueva y absurda norma de poner a dos árbitros sin poder de decisión detrás de cada portería. Dos meros monigotes que cuesta dinero(de los clubes) y que lo único para que sirven es para tapar la visión del público que se encuentra detrás.

El otro gran logro de la UEFA es conseguir cabrear a los grandes clubes y también a los pequeños, como el Sion, tras interpretar las normas a su antojo y sancionar a su gusto. Todo ello sin ningún rigor y con el peligro de que se recurra a la justicia ordinaria. Ese gran leviatán que en realidad es la solución a los desmadres de esta organización. Ninguna asociación ni entidad pueda estar ajena a las normas legales, y los jueces, en su calidad de actores imparciales deciden lo más justo, independientemente de interés de unos y otros. Por eso, el Sion, que conoce este punto débil y está dispuesto a explotarlo, ha sido el primero en quitarse la venda y en presionar a una UEFA que tiene que empezar a cambiar por completo su estructura opaca y corrupta.

Lo de la FIFA es ya directamente una broma de mal gusto que hasta ahora ha contado con la anuencia de los clubes, demasiado cobardes y débiles para plantear serias reformas. En un mundo capitalista donde todo cuesta dinero y esfuerza, la FIFA es de los pocos que sin hacer nada controla un negocio tan potente como el fútbol y lo gestiona a su antojo.

Así, en un sistema donde los clubes  invierten miles de millones de euros en carísimos jugadores, son las federaciones y la FIFA las que se benefician de su desempeño. Los clubes además corren con el riesgo mientras que los jugadores obtienen alguna pequeña prima, lejos de los grandes beneficios que generan eventos como mundiales y eurocopas.

Por poner una analogía muy sencilla, es como si Apple o Microsoft cediesen a sus mejores expertos informáticos al gobierno madrileño para instalar un super programa informática que maneje todas las operaciones. A cambio de este costoso trabajo que requiere de un mes cada cuatro años y varias reuniones puntuales la Comunidad de Madrid les da una pequeña prima, y España, también favorecida indirectamente por esta mejore directamente no paga nada. Mientras, Apple y Microsoft siguen pagando sus nóminas religiosamente a sus técnicos con las consiguientes consecuencias, que son, entre otras que algunos se den de baja después por cansancio o estres, o que otros no rindan a su nivel tras muchos viajes y muchas horas de trabajo.

Esta explicación sencilla de entender es justamente lo que ocurre. La FIFA y la UEFA han encontrado su particular mina de oro y mientras los clubes fuertes no se unan y promuevan ellos mismos los cambios bajo la amenaza de una escisión, mortal de necesidad para ambas organizaciones, esto seguirá igual. Eso sí, mientras el Sion habrá logrado sus pequeños objetivos pero no habrá logrado cambiar lo sustancial, que el fútbol sea el deporte moderno y organizado que debería ser.

 

Tres aspectos a destacar de la NBA en comparación con fútbol europeo

Llevo sosteniendo desde algún tiempo que el fútbol europeo está atrasado. Lo está, desde luego a nivel tecnológico pero también a nivel organizacional con dos organizaciones de carácter caciquil como la FIFA y la UEFA con una gran resistencia al cambio y con una nula visión empresarial.

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vs

Ello explicaría que no hayan incorporado en estos últimos años algunas de las características propias del deporte americano que sin duda ayudan a mejorar la imagen del deporte y a acercar al aficionado. Concretamente me centraré en tres, directamente relacionadas con la NBA y específicamente con la última final entre Dallas y Miami:

1) Libertad de movimientos de prensa antes, durante y después del partido. Hemos podido ver en algunas de las imágenes que llegaban a través de los telediarios españoles imágenes de Lebron James después del partido, sentado en el vestuario con hielo o a Bosh charlando con los periodistas o al entrenador de Miami dando una charla técnica a sus jugadores. Algo de lo más normal y que sin embargo pocas veces se ve en el fútbol a no ser por unas pocas imágenes sacadas en ocasiones especiales.

Y sin embargo, el entorno de un vestuario debería ser normal y la información que nos llegue también. Se trataría en todo caso de una información interesante y atractiva para el espectador, sobre todo a nivel técnico para los que nos gusta conocer los detalles de un vestuario de fútbol: pizarras, palabras de motivación, vídeos… Todo este material gráfico enriquecería mucho más la información futbolísticas que muchas crónicas e información sesgadas  y con poco rigor.

2) Transparencia salarial. Este es otro de los aspectos ya comentados en el blog sobre el que vuelvo una y otra vez. En el deporte americano se conocen los contratos de todos los jugadores puesto que existen normas presupuestarias para los clubes. En España en cambio, se desconocen los sueldos de los jugadores y se ocultan. Se trata de abogar por una transparencia económica que nos explique con detalle cuáles son los pagos que recibe un jugador y en concepto de que logros.

Habida cuenta de que esa información no tarda en filtrarse con más o menos exactitud sería mucho más lógico ofrecerla de manera clara. Esa información y las cuentas económicas de los clubes, muchas veces con un secretismo provocado seguramente por la mala gestión de la mismas.

3) Sanciones y régimen disciplinario. En la NBA la figura del árbitro es inviolable y casi tan sagrada como el presidente del país e igualmente la vulneración de las normas básicas de comportamiento también supone una sanción ejemplar. Las agresiones se sancionar con grandes multas económicas y en su caso y si es necesario con varios partidos de sanción. Se controlan los comportamientos de los jugadores, aunque es cierto que en este punto es difícil manejar a tipos provenientes de los barrios más conflictivos del país que de pronto se encuentran con millones de dólares en su bolsillo y con mucho poder.

Se trata en todo caso de contar con una organización coherente que tenga autoridad sobre los equipos.

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(i) Seguimos con la lucha subterránea contra el dopaje mientras las autoridades y muchos aficionados siguen negando la evidencia. ¿Si alguien vende medicamentos será que habrá gente que los compra no?

http://ciclismo2005.blogspot.com/2011/06/droga-en-andorra-calma-en-girona.html


La necesidad de mejoras arbitrales: 5 medidas concretas

La lucha desatada entre el Real Madrid y el Barcelona ha vuelto a dejar la sensación de que no funcionan adecuadamente los sistemas arbitrales en el fútbol. Algunos encuentran un cierto encanto en estos errores, afirmando aquello de que forma parte del fútbol. Otros entendemos la necesidad de profesionalizar un deporte que todavía vive muy alejado de las tecnologías y de la mejora de sus normas.

Arbitro FIFA

Arbitro FIFA

Mientras otros deportes como el baloncesto han hecho evolucionar sus reglamentos y normas en búsqueda de un mayor espectáculo y dinamismo, el fútbol apenas ha realizado cambios. La mayoría de los deportes, además, han incorporado las tecnologías para mejorar el arbitraje. Así en el tenis existe el ojo Halcón que permite a los jugadores la posibilidad de rearbitrar los puntos más importantes si creen que existe una equivocación o en el fútbol americano la existencia de las cámaras para jugadas especialmente polémicas o difíciles.

En cambio, en el fútbol parece ser que la única medida que proponen los máximos dirigentes es seguir aumentando el número de personas que arbitran el partido, ajenos a la existencia de tecnologías que evitarían escándalos como los vividos en los últimos mundiales.

De lo que se debería tratar es de proponer un fútbol más justo y para ello hacen faltan tres cosas: tecnología, modificiación de algunas normas y cumplimiento escrupulosa del reglamento que debería ser el mismo en todos los partidos.

Aquí van varias propuestas:

1) Tecnología para los goles fantasma. Existen numerosos artilugios probados que permiten relacionar la entrada completa del balón con la línea de gol. Aunque se da en pocas ocasiones este hecho cuando ocurre se generan no pocas polémicas.

2) Medición de barreras. La norma indica que la barrera debe estar a 9.15 metros ni uno más ni uno menos. No resulta muy comprensible que un árbitro no pueda medir esta exactamente. De la misma manera que el punto de penalty siempre está a 11 metros y sería incomprensible que alguien lo lanzara a 13 o a 9, no tiene sentido que no se cumplan las distancias. Para ello solamente haría falta un medidor, como por ejemplo los que se utilizan en atletismo, y un spray que marque el punto exacto en el césped. Ambas cosas existen y están inventadas y ponerlas en práctica supondría menos tiempo que el actual donde se discute constantemente la distancia. Sería muy simple fijar la distancia con el spray y sancionar con tarjeta amarilla a todo aquel que superase una marca que  se borra después automáticamente.

3) Vídeos para jugadas polémicas. Al igual que el fútbol americano donde cada equipo puede solicitar el uso del vídeo un número de veces, se podría usar este sistema en el fútbol. Se podría limitar su uso para jugadas en el área y permitir a cada equipo por ejemplo su uso una vez por mitad. Para agilizar este sistema se necesitaría un cuarto árbitro especialista en interpretar imágenes por vídeo. El equipo recurriría y sería el árbitro con las imágenes el que tomaría la decisión final apoyado por el juez “tecnológico”. Este proceso que podría evitar algunos minutos evitaría muchas polémicas y permitiría descargar responsabilidad a los árbitros ya que serían los propios equipos los responsables de decidir que jugadas son o no polémicas. En caso de que el árbitro entienda que su decisión primera es la correcta  el equipo no tendría oportunidad de volver a reclamar. Si acertase seguirá teniendo ese derecho, tal y como funciona con el ojo de Halcón o en el fútbol americano.

4) Tecnología de fueras de juego. Se ha demostrado muchas veces la imposibilidad de mirar al jugador que conduce el balón y a los que se desmarcan. Aún así los linieres de hoy en día logran acertar en muchas ocasiones, aunque fallan en otras que serían claros goles. Se trataría de buscar un sistema de muchos de los propuestos que facilitasen al linier esta operación.

5) Uso del vídeo de manera discrecional por el árbitro. El árbitro, bien por iniciativa propia o por recomendación del linier tecnológico podría parar el juego y usar el vídeo para tomar cualquier decisión. Esto evitaría expulsiones injustas por agresiones inexistentes. También podría usarse para fueras de banda o de cornes polémicas o importantes para el desenlace del partido.

Muchos de los que no quieren estos sistemas argumentan que los partidos se pararían constantemente y que sería algo tedioso. Lo cierto es que en la realidad los partidos duran de tiempo real mucho menos de los 90 minutos. Entre pérdidas de tiempo voluntarias, saques de banda y decisiones arbitrales, en la actualidad muchos partidos parecen más partidos de baseball que de fútbol. Se trataría de implementar estos sistemas pero también de castigar severamente las pérdidas de tiempo voluntarias y también cualquier atisbo de protesta. Así, como en otros deportes, estaría prohibido increpar al árbitro, rodearle o quejarse.

Si se aplicasen estas medidas el fútbol sería más divertido porque sería más dinámico, su resultado final más justo y además se evitarían muchas polémicas que más que la salsa del fútbol lo que realmente constituyen es el problema del fútbol.

La UEFA se quita la careta



Principio número 10 de la UEFA:

“Nuestro mensaje es claro: tolerancia cero ante racismo, violencia y dopaje. El fútbol une a la gente y trasciende las diferencias. El color de la piel es invisible bajo la camiseta, y para la UEFA esto siempre será así. El racismo y cualquier otra forma de discriminación nunca serán tolerados. La UEFA no tolerará la violencia ni en el terreno de juego ni en las gradas. El fútbol debe ser un ejemplo.”

Normalmente los principios y valores de las instituciones son meras enumeraciones propagandísticas con el fin de crear una buena imagen. Se suponía que la UEFA, como órgano encargado de dirigir un deporte de tanto impacto como el fútbol, era una excepción y por eso en los últimos años venía predicando con el ejemplo sancionando duramente todas aquellas conductas contrarias a este valor y a algunos otros.

Personalmente ya comenté en este blog que cualquier insulto racista me parece igualmente reprobable que un insulto de otra índole, y por tanto resulta hipócrita sancionar uno sí y otro no. Pero lo cierto es que la UEFA actuaba de manera distinta siguiendo al menos una línea de cocherencia contra todo aquel indicio de racismo, ya fuese en las gradas o el campo, tal y como dicta su principio número 10.

Así la UEFA sancionaba en el 2004 al Real Madrid  y al Lazio por el comportamiento racista de unos pocos de sus aficionados. Una multa económica de 10.000 y 5.000 euros respectivamente que pretendía como mínimo poner el foco contra actitudes de este tipo.

Un año más tarde, en diciembre del 2005 la UEFA lanzaba en su página web serias amenazas contra aquellas que no respetasen el principio número 10. Dejaba entre otras declaraciones algunas como:

Seria advertencia
La amenaza de sancionar los actos racistas dentro o fuera del terreno de juego es uno de los asuntos claves que el máximo organismo del fútbol europeo está tratando en sus últimas reuniones.

La UEFA no tolerará el racismo. No descansaremos hasta que las actitudes racistas desaparezcan tanto en el terreno de juego como en las gradas.

La UEFA tomará acciones disciplinarias contra todas las federaciones, clubes y personas que inciten al racismo. Se sancionará todo aquello que ofenda y la multa será acorde a la gravedad del incidente+

La UEFA piensa que las sanciones no son suficientes. Hay que hacer todo lo posible para acabar con este problema.

A nivel nacional, la UEFA ha asignado casi dos millones de euros para los programas contra el racismo

Nada parecía suficiente para luchar contra una lacra como el racismo y en uno de sus últimos puntos la UEFA le daba a este problema una dimensión gubernamental:

Hay que trabajar todos juntos, dentro de la familia del fútbol, los gobiernos y terceras partes.

En el 2006, la UEFA en su línea de tolerancia cero contra el racismo proponía más medidas:

-Los equipos cuyos seguidores defiendan una conducta racista o discriminatoria se enfrentarán a una multa mínima de 19.000 euros.

Los Rangers, de Escocia, también eran castigados esa temporada por la UEFA por los cánticos sectarios de la grada durante la eliminatoria contra el Villarreal. En su particular cruzada contra el racismo, la UEFA mencionaba de paso el juego tramposo de los jugadores diciendo cosas como:

Como parte de las últimas medidas sancionadoras, los futbolistas que intenten ‘engañar’ a los árbitros fingiendo lesiones recibirán una inhabilitación de dos partidos.

Más tarde, las medidas ejemplarizantes llegaron también a los jugadores, en consonancia con el principio 10 de la propia UEFA. De esta manera, se sancionó a Hunt con 2 partidos y a Mijailovic con 5. Ambos jugadores acusados de insultar a otros compañeros.

Toda esa historia de tolerancia cero contra cualquier manifestación racista, llevaba a cabo más o menos con coherencia se ha roto hoy cuando la Comisión de Disciplina y Control de la UEFA ha decidido no castigar a Busquets con ningún tipo de sanción, ni económica ni deportiva.

Para ser coherentes con sus resoluciones anteriores deberían argumentar solamente que Busquets no llamó “mono” a Marcelo, algo que es difícilmente rebatible con las imágenes. Habiendo muchos interesados en que esta sanción no se produzca se han interpretado de  manera de lo más variopinta las imágenes, y en la interpretación cabe desde un “morro”, “moco”,”moho”, “moro” o cualquier otra palabra. Otros argumentan que es la palabra de Busquets contra la de Marcelo. Si así se tratase, jamás habría penas de ningún tipo en ningún ámbito judicial porque para empezar el acusado tiene derecho a no declarar contra sí mismo. Se trata siempre de buscar las pruebas y los indicios. Y aquí los hay tan claros que produce sonrojo el mero debate de si llamó o no mono a Marcelo.

Lo que está en juego no es si Busquets es un racista o no. Ese no es el objeto del debate porque comportamientos erróneos o fallos los tiene cualquiera y más en el fragor de una batalla como aquellos derbys. Lo que está en juego y ahora mismo está en entredicho es la coherencia de la UEFA y de sus organismos. Está en juego saber si se aplican las mismas normas para todos o si existen privilegios para algunos. Está en juego saber si la UEFA vela por sus principios de manera coherente o por el contrario vela por sus interés sin ni siquiera taparse la cara.

Ya sabemos que la UEFA con todos sus componentes incompetentes y corruptos, al igual que la federaciones, son incapaces de crear una estructura moderna y cualificada para el deporte rey. Lo que no sabíamos además es que lo hacía prevaricando de una manera tan descarada. Vulnerar un principio jurídico tan básico como la aplicación de la misma norma para dos situaciones idénticas es sin duda un paso más para seguir creando una estructura mafiosa.

Lo que queda claro es que a partir de ahora la UEFA se ha quitado la careta, comenzando quien sabe si su propia defunción. Si en su día se aprovechó de la creación de la Copa de Europa por el Real Madrid y por el diario Equipe para universalizar en Europa el fútbol, ahora sus resoluciones arbitrarias acaban de prender la mecha para que una serie de clubes comiencen a ver claramente la necesidad de crear un organismo paralelo.Ya pasó en el baloncesto con dos ligas europeas paralelas tras el descontento de muchos clubes.

En este caso, es ni más ni menos que el fundador de la Copa de Europa y el equipo con más trofeos de este tipo el que puede comenzar una escisión a la que se podría unir otros clubes como el Chelsea o el Milán. Clubes comandados por poderosos presidentes que buscarían una nueva competición que atrajera ingentes cantidades de dinero pero también una nueva estructura más moderna y revitalizada. Un espectáculo a imagen y semejanza de los grandes deportes norteamericanos con la inclusión de nuevas tecnologías en un colectivo arbitral independiente y profesional.

Una ruptura que contemplaría todos los ámbitos, desde la cesión de jugadores a las selecciones nacionales sin un calendario unificado y sin una compensación satisfactoria, hasta el reparto económico, pasando por la aplicación de sanciones teniendo como foco el modelo NBA.

Si Florentino Pérez no estaba pensando ya en ello, quizá hoy se lo plantee. Y si sabe italiano e inglés quizá ya haya telefoneado a Berlusconi y a Abrahimovic.