Zidane y el camino del éxito

La línea entre el éxito y el fracaso es especialmente delgada en el caso del fútbol. Un balón al palo, una mano del portero, un penalty fallado o un cabezado en forma de gol en el minuto de descuento. El éxito se convierte en fracaso en segundos y viceversa.

 Pero hay gente que está siempre relacionada con el éxito. Y una de esas personas se llama Zinedine Zidane. Sus éxitos deportivos como jugador fueron tan incuestionables como su indudable protagonismo en los momentos claves. Cuando tenía que aparecer aparecía, bien liderando a su selección, bien con una volea, ya mítica.

 Parece que Zidane está empeñado en trasladar su éxito como jugador a su labor como entrenador. Y que mejor manera de debutar que ganando una Copa de Europa, transformando un equipo psicológicamente hundido en uno netamente ganador. Nada de eso puede atribuirse a la suerte o baraka, y sí al talento. Y Zidane lo tiene, es indudable.

Zinedine Zidane

Zinedine Zidane, entrenando al Real Madrid

 Quizá mañana sus victorias, ahora incontestables con el Real Madrid, se conviertan en fracasos. Y su labor modélica, hasta la fecha, sea objeto de duras críticas. Llegará tarde o temprano, sin duda, porque la línea es muy delgada, y el nivel de exigencia en el Real Madrid nunca baja peldaños y sí los sube.

 Pero la realidad es que ahora mismo Zidane es una especie de urna de cristal irrompible, un entrenador incuestionable e incuestionado. Los jugadores le respetan por lo que fue, y ninguno puede ponerse a su altura en cuanto a títulos conseguidos y calidad. Incluso ahora, con más años que todos ellos, tiene más calidad y toque que ninguno. La prensa ve en Zidane a una persona educada, más bien parco en palabras, pero con las ideas claras. El presidente le venera y le tiene un aprecio como a ningún otro fichaje y la afición ve en Zidane al responsable de la Undécima.

 Y mientras, además, sigue ganando partidos y en el día a día se muestra como un entrenador que es capaz de tomar decisiones difíciles sin miedo. Un día sienta a James, otro a Isco y otro a Benzema o Varane, sus compatriotas. Y al día siguiente apuesta por Kovacic o Lucas Vázquez, los jugadores con teóricamente menos caché, y más vulnerables a ser carne de banquillo. Todo ese conjunto de decisiones además están siendo respaldadas por victorias, que finalmente es lo único que cuenta.

 Ahora mismo resulta difícil vislumbrar un futuro sin Zidane en el banquillo. Y también parece difícil que este equipo se vaya a colapsar. Pero los momentos duros vendrán, se perderán partidos y títulos, y ahí será cuando habrá que aguantar a Zidane y seguir apostando por él.

Parece difícil imaginar una gran debacle que provocase que Zidane perdiese todo ese gran caché ganado. Ni siquiera el cabezazo a Materazzi logró hacerlo, aunque aquello le costó a él y a Francia un mundial, y el retiro ideal. Y es que, al final de todo, en el fútbol, ni siquiera Zidane es perfecto.

La historia y la undécima es del Real Madrid

El Real Madrid celebrando el título

El Real Madrid celebrando el título

El Real Madrid se convirtió ayer por la noche en el equipo con más Champion League de la historia (5), y con 11 trofeos ya nadie puede decir que sus Copas de Europa son en blanco y negro. La undécima deja al Real Madrid con más Champion que dos equipos como el Bayer de Munich o el Barcelona, y cuatro más que un Milán que pasará mucho tiempo antes de que vuelta a la élite.

Y este es precisamente el rasgo diferencial del Real Madrid, que independientemente de las circunstancias, siempre acaba ganando. Tras un comienzo de temporada malo, en el final de la misma, ZIdane ha conseguido revertir lo que parecía un fracaso. Con sufrimiento, como el partido de ayer, del que el Real Madrid es merecedor de la gloria.  La bilis antimadridista aparece como nunca en mil formas posibles, de gente incluso de otros equipos; lo que vuelve a demostrar la grandeza blanca.

No fue una victoria fácil, pero sí merecida. Fueron 120 minutos y una tanda de penaltys pero en el global del partido el Real Madrid atacó más y mejor. En la primera parte, los de Zidane salieron dominantes, combinado bien el balón, con un gran Kroos y un espectacular Bale. La llegada del gol de Ramos (otra vez Ramos) en el minuto 14 no creó una clara reacción atlética, y el Real Madrid siguió controlando la pelota, con huecos excepcionales en la defensa rojiblanca, pero sin saber aprovecharlos.

Tardó mucho el Atlético de Madrid en reaccionar y solo lo hizo a través de varios  disparos lejanos de Griezman. Y así finalizó una primera parte en la que el Real Madrid debió ir a por el 2-0, pero que no lo hizo. Esa relajación o sentimiento de superioridad es el gran problema de este equipo.

Y así, en la segunda parte, el Atlético de Madrid atacó con una poco más de fe. No llegaron las ocasiones claras, pero sí la sensación de que el Real Madrid había bajado el nivel de intensidad. La salida de Carrasco fue determinante: primero contra Carvajal y después contra Danilo. El belga fue el mejor atlético en esos 45 minutos, y suyo sería el gol. Pero antes, el Real Madrid tuvo dos ocasiones clarísimas de gol: un mano a mano de Benzema y una ocasión doble de Cristiano Ronaldo y Bale.

A partir del gol rojiblanco al Real Madrid le sostuvieron los 3 cambios: Danilo, Isco y Lucas Vázquez y un Casemiro absolutamente imperial. El brasileño se graduó en el mejor escenario como un mediocampista gigante. Aportó 22 recuperaciones, pero sobre todo fue su constante presencia física con un Real Madrid roto. Los cambios de Zidane llegaron por una vez demasiado pronto. El francés quiso ir a por el partido con el cambio de Isco por Kroos y de Lucas por Benzema pero se encontró minutos después con el gol. Y además no tuve en cuenta el mal estado físico de Cristiano Ronaldo.

Lo de Cristiano Ronaldo merece un análisis aparte. Durante casi 120 minutos apenas apareció y prácticamente jugó la segunda parte y toda la prórroga andando. Claramente no podía físicamente. Aún así, no fue cambiado. Una irresponsabilidad por su parte, jugar una final lesionado y no poder aportar al equipo. También de Zidane, que además de alinearlo no lo cambió. Es cierto que después marcó el penalty decisivo, pero si no hubiese jugado y sí otro jugador fresco, es probable que no se hubiese tenido que llegar a esa prórroga.

Pero si por el lado blanco los cambios se hicieron mal, también por el lado rojiblanco. Simeone no debe confiar mucho en sus suplentes, porque con el Real Madrid fundido, con 8 y medio, con Bale cojo y Cristiano sin moverse y Modric fundido, Simeone hizo los dos cambios que le quedaban muy tarde. Dos jugadores frescos al inicio de la prórroga podrían haber cambiado el partido.

Y por momentos, con el equipo de Zidane exhausto, con 9 jugadores, fue el equipo que más y mejor atacó y remató 6 veces por solo 2 del Atlético. Pero el cansancio de ambos se notó demasiado y ambos equipos se conformaron con los penaltys.

En la ronda de penalty tengo que destacar sobre todo la valentía de Lucas Vázquez. Un canterano de los buenos, humilde y valiente. Tiró su primer penalty sin titubeo. Y el resto es historia.

Arbeloa deja el equipo de su vida con una Champion y con un bonito homenaje a un madridista fallecido, y Simeone insunúa su marcha en una rueda de prensa elegante.

A partir de ahora, el Real Madrid volverá a buscar la siguiente, la duocécima, en un incesante intento por ser siempre protagonista en la Copa de Europa. Y el Atlético de Madrid quizá vuelva el año que viene o tenga que esperar muchos más años, como aquel Valencia que perdió también dos finales consecutivas.

Etijad Stadium: parada obligatoria hacia la Undécima

El Real Madrid se juega esta noche en el Elijad Stadium parte de su pase a la final de Milán. Espera un Manchester City inédito en semifinales de Champion League y por tanto, con muchas ganas de hacer un gran papel.

Los jugadores del Manchester City celebrando la victoria

Los jugadores del Manchester City celebrando una victoria

No es fácil llegar a semifinales pero mucho menos hacerlo a la final y quien piense lo contrario que vea las últimas cinco ediciones del Real Madrid. Incluso cuando todo parecía fácil contra el Borussia de Dormund, el equipo acabó haciendo un partido desastroso en la ida (4-1), perdiendo todas las opciones de pasar.

Por tanto, no perderé ni en minuto en minusvalorar al rival y sí en señalar sus virtudes y lo importante de llevarse un resultado positivo de allí. El Mancheter City es un equipo con grandes carencias defensivas pero muchas virtudes ofensivas. Una derrota o un resultado que obligue al Real Madrid salir al ataque en el Bernabéu es muy peligroso. Porque si algo tiene el equipo de Pelegrini es contraataque. Con el Kun, la velocidad de Navas y la calidad de Silva y De Bruyne esa es una de las grandes armas de este equipo. Por tanto, en ningún caso, los de Zidane deben resguardar la defensa.

Defensivamente, Fernandihno es el Casemiro de los de Manchester. Junto con Fernando son indispensables para evitar que el equipo no se rompa por completo. En este sentido les ocurre algo similar a los del Real Madrid. Por eso, el control del medio del campo puede ser crucial para controlar el partido.

Las dudas blancas residen en la capacidad física de Cristiano Ronaldo, Benzema y Carvajal, si juegan. El Manchester sabe que estos van a ser los 90 minutos más fáciles de la eliminatoria. Con el público volcado, el partido va a ser muy exigente, sobre todo en los primeros 25 minutos. La capacidad del Real Madrid para controlar el tempo del partido se antoja nuevamente clave. Jugadores no faltan para ello, y aquí deberán dar un paso hacia adelante Kroos y Modric.

La mayor ventaja del Real Madrid es la experiencia de todos sus jugadores en este tipo de partidos. Aunque evidentemente el Machester City no es precisamente un equipo de jóvenes, aunque pudieran pagar la presión de la Champion.