Un Real Madrid nuevo

La tarde lluviosa madrileña trajo al Real Madrid más luminoso de los últimos tiempos. Para quien acostumbra en este medio año post Zidane a ver ritualmente a un Madrid impreciso, fondón y aburrido, lo de ayer supuso una inesperada inyección de adrenalina.

Aunque no podemos decir que no estamos avisados, porque si algo ha demostrado el Real Madrid en las últimas temporadas es que reverdece a medida que pasa el otoño y el invierno, y se acerca la primavera. Y aunque quedan todavía dos meses para ese día, el Real Madrid enseñó ayer los primeros brotes verdes de la mano de unos imperiales Modric y Ramos. Ellos dos, y Casemiro por su importante gol, destacaron en un equipo que esta vez sí, tuvo gasolina para 90 minutos y mostró más ganas y calidad que el adversario para ganar el partido.

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Es curioso como cuando funciona Modrid funciona el Real Madrid. De hecho la única eliminatoria europea perdida en estos 5 años de éxitos, ha sido contra la Juventus sin el jugador croata. Y de igual manera, esa influencia decisiva se observa en otros jugadores que son conforman la columna vertebral del equipo. 

Ayer también contribuyeron al buen hacer del equipo los jóvenes que ha introducido Solari en detrimento de jugadores más veteranos como Isco o Marcelo. Tanto Reguilón como Ceballos hicieron bien su papel y aportaron al equipo ese plus de energía que dan jugadores que necesitan demostrar su valía.

En esa dinámica está también Vinicius Junior, una estrella emergente que ha llegado para quedarse. Si alguien tiene dudas de que es un jugador especial, que trate de recordar que otros jugadores fueron capaces de mostrar el desparpajo y naturalidad de Vinicius con menos de 19 años. Solo se me viene un nombre a la cabeza en la historia reciente del Real Madrid, y es Raúl.

El brasileño tiene cualidades innatas que no pueden entrenar ni adquirir. Potencia, velocidad y regate que muestra en todas y cada una de sus acciones. El chico recibe el balón siempre en verticalidad, con la única intención de hacer daño al rival. Y lo hace sin que le pese un gramo la camiseta, como si llevase vistiéndola toda la vida y no apenas 500 minutos. No, definitivamente Vinicius no ha venido al Madrid para pasar desapercibido y sí para hacerse el hueco en la titularidad que otros no se atrevieron a reclamar, como Asensio. Le puede faltar precisión y desde luego tiene mucho que mejorar en el remate a portería, pero son aspectos del juego que se mejoran con la edad y con los entrenamientos.

Otro punto positivo del partido de ayer fue la capacidad defensiva del equipo. Por primera en prácticamente toda la temporada, el Real Madrid sufrió poco y Courtois tuvo poco trabajo. Apenas un par de contras del Sevilla y un par de tiros a puerta.

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La parte negativa es que al equipo le sigue faltando gol y hubo que esperar casi hasta el final del partido. Y esa necesidad de marcar pronto y de marcar fácil, es lo que separa normalmente a los equipos de los grandes títulos. El Real Madrid había vivido durante todos estos últimos sin ese problema. La solución era Cristiano Ronaldo que garantizaba casi ese gol por partido. Sin él en el campo las dificultades son mucho mayores y eso se nota.

En esa búsqueda compensatoria anda desde septiembre el equipo, sin encontrar ni el juego que propicie una avalancha de ocasiones ni demasiados goleadores. Por eso es importante que aparezcan otros jugadores como Modric o Casemiro. El Madrid necesita que al menos los jugadores de ataque y los centrocampistas vivan con cierta obsesión con el gol.

De otra manera, los partidos se harán muy largas y el equipo sufrirá como hasta ahora. Dentro de esa configuración ofensiva probablemente jugadores como Bale o Asensio, en su mejor versión, ayudarían sin duda. Habría que sacrificar a Lucas Vázquez y la solidez defensiva que aporta, pero a cambio el equipo tendría más gol.

En esas y otras variantes tendrá que trabajar Solari para seguir mejorando al equipo y tenerlo a punto para los idus de marzo, las verdaderas fechas claves de la temporada y donde el Real Madrid se juega la temporada.

La Décima ya está en casa: el Real Madrid campeón de Europa

Hasta el minuto 93 el Real Madrid tenía perdida la Champion League para la que había esperado 12 años. Muchos años de espera para ver al equipo jugar sin demasiada fuerza ni convicción, superado por momentos por un rival rocoso e intenso, con las ideas más claras. Demasiadas años como para ver a tu equipo perder una final sin marcar un solo gol y con la sensación de que se podía haber hecho mucho más.

Quizá fuesen las bajas de Pepe o Xabi Alonso o el mal estado de forma al que llegaron al partido Cristiano Ronaldo y Benzema, o quizá la propia tensión del partido superó a un equipo al que en los minutos finales dejé de creer. Con escasas oportunidades y tiros a puerta ya parecía el canto del cisne, el triste final del equipo que pierde lentamente, minuto a minuto hasta el pitido final. Con balones colgados al área, con todo el Atlético de Madrid y su afición defendiendo todos juntos en el área, y con un portero excepcional que transmitía una total seguridad, el jovencísimo Courtois, parecía que la historia se iba a cambiar para siempre.

Fueron esos últimos 3 minutos de descuento los minutos en los que más claro tuve que el Real Madrid no ganaría ese partido y que de verdad el Atlético de Madrid mandaría en la capital. La historia se cambiaría para siempre con un doblete histórico. Por fin el Atlético de Madrid, el tercer equipo de España por presupuesto, pero un equipo no acostumbrado a ganar, sería el campeón de Europa, doblegando a un Real Madrid romo, espeso, con pocas ideas.

Ya leía las portadas con titulares que dirían que había vencido la humildad a la prepotencia, el sacrificio a la dejadez, el esfuerzo contra la pereza, el trabajo contra el dinero. Cientos de tópicos, cantidades ingentes de demagogia y sobre muchas ganas de que el Real Madrid perdiese una final a la que había llegado por méritos propios, eliminado al campeón de Europa en una semifinal sublime, goleando 1-6 al Shalke a domicilio y sufriendo en Dormund  a solo un gol de perder de nuevo otra eliminatoria contra Klopp.

Como si los jugadores del Real Madrid jugasen sin que su corazón latiese a las mismas revoluciones que los del Atlético, como si jugasen sobrados con un motor de gasolina, simplemente porque costaron más dinero o ganan más dinero; como si su esfuerzo fuese menor que el de otros jugadores por pertenecer al equipo con más presupuesto, se pretendía vender la idea de que el Atlético de Madrid sí merecía ganar la Champion League.

Hasta que llegó en el minuto 92 y 48 segundos, en el tiempo añadido que tanta amargura le dio al Cholo Simeone, que se quejó, dejando junto con sus amenazas finales a Varanne, la impresión de que su comportamiento barriobajero no era propio de una final. Pues bien,en ese preciso instante la cabeza de Sergio Ramos impactó un centro de Modric, para lograr un cabezado perfecto, futbolísticamente impecable, marcando todos los movimientos, y estéticamente precioso. Para culminar un final de temporada digno casi de balón de oro, Sergio Ramos justificó el dinero que se pagó en su día por él, y todos estos años en los que muchos hemos pensado que tenía todas las condiciones del mundo para marcar una época, pero que le faltaba cabeza y serenidad.

Ramos-gol

Cabezazo de Ramos

Pues bien, ese cabezazo, con el Real Madrid volcado en los minutos 20 minutos contra la portería de Courtois, contra el muro Atlético, en un sufrimiento de ambos equipos y aficiones, justificó esa espera de 12 años y tiró a la basura decenas de artículos periodísticos en los que se loaban una y otra vez al Atlético y su justa victoria contra un Real Madrid que a pesar de sus millones no había ganado.

Y lo cierto es que el Atlético de Madrid a pesar de su excelente campaña, no había merecido ganar hasta ese minuto 93. Ganaba porque ganan los que marcan goles y estos se definen bien por una genialidad del equipo o bien por un fallo de concentración. El 1-0 fue la cantada perfecta de un portero, el mayor error que ha cometido Iker Casillas en su historia y el argumento perfecto para un Atlético de Madrid que además de esa oportunidad no ofreció nada más. Tampoco lo hizo el Real Madrid, más allá de tres cabalgadas de Bale.

Casillas-gol

imagen previa al gol del Atlético de Madrid

El empate de Ramos, como mínimo justificó el demérito de ambos por ganar un partido, abriendo la puerta para una segunda oportunidad en la que ambos equipos debían, esta vez sí, demostrar quien merecía de verdad levantar una copa que representa lo más bonito del fútbol.

La prórroga determinó que el ganador fuese el equipo al que le quedaba más energía y también más calidad. El Atlético de Madrid estaba programado para jugar 90 minutos a muerte, pero no 120. No ayudó el cambio tempranero de Costa que le privó al equipo de un jugador de refresco, fundamental para esos minutos. Esa aportación si se vió en el equipo blanco, en el que Isco, Marcelo e incluso Morata, aprovecharon su vitalidad para dar aire al equipo.

El Atlético pagó su partido de liga hace una semana, con la máxima intensidad, pero también una temporada en la que el mayor argumento ha sido precisamente ofrecer más energía e intensidad que el rival. Esta vez no ofreció esa cualidad ni tampoco ninguna otra. Simplemente se derrumbó ante los 30 minutos más largos de la temporada y de su historia, ante un Real Madrid resucitado en el tiempo de descuento.

El equipo de Carlo Anceloti sufrió tanto durante el partido que la prórroga fue una bendición. El único momento de disfrute tras 93 minutos de impotencia e inseguridad. El 0-4 contra el Bayern de Munich quedaba a años luz, y el juego combinativo y la calidad de los jugadores parecía también desaparecido. Solamente Di María apareció en ataque, con su estilo de juego caótico, en el que unas veces hace eslalons de 15 metros y otras pierde el balón a la primera de cambio. Pero siempre intentándolo. Y Modric, limpiando primera líneas defensivas para luego no encontrar a nadie que le apoyase. Ellos dos, más un Carvajal con más oficio del que dice su edad, más Ramos, que se ha erigido en el capitán moral del equipo, sostuvieron al equipo en esos minutos.

Luego la prórroga trajo a Bale, para justificar esos 90 millones, que tras dos goles cruciales en dos finales, parecen cada vez mejor invertidos, y más tarde Marcelo y por fin Cristiano Ronaldo. Un Cristiano que marcó su gol y se quitó la camiseta no por la importancia del gol sino como un signo de liberación. Una gesto liberador para un jugador que hizo una mala final, seguramente por estar lesionado, y quien sin embargo lleva toda la temporada remando como el que más para llevar al equipo a esa décima Champion League. Cristiano Ronaldo necesitaba ese gol y ese título para justificar su pichichi en la Champion y en la liga, y también su balón y bota de oro.

Ganó el Real Madrid y ganó Ancelotti, siempre a la sombra, discutido a veces, pero siempre tranquilo, incluso con el gol de Ramos. Ganó el equipo que finalmente hizo una mejor competición a pesar de una final poco brillante por parte de ambos contendientes.

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El entrenador, Carlo Ancelotti levantado la Champion League

Y ganó también el sufrimiento, la épica y el fútbol, porque este deporte ha demostrado muchas veces que todo puede pasar. Que cuando menos crees tu equipo marca un gol, que cuando más favorito eres de repente caes. El fútbol es marcar un gol en el minuto 93 y ver como el sueño de toda afición se desvanece, y al contrario.

Siento pena por los atléticos pero más pena habría sufrido por los madridistas. Pero tanto ellos como nosotros sabemos que esto es fútbol. El Atlético ha llegado a una final, 40 años después, ha disfrutado con un equipo al que prácticamente de la nada el Cholo Simeone lo ha convertido en candidato a ganar la Champion League y en campeón de liga.

Enhorabuena a ellos por su temporada y también al Real Madrid, por lograr un doblete, muchísimos años después. Un doblete que le permitirá a este cuerpo técnico y a estos jugadores disfrutar de confianza y poder seguir creciendo, con la tranquilidad del trabajo bien hecho.

El gen de la victoria

Algunos países llevan en su ADN la competitividad, las ganas de victoria. Son incluso señas de identidad, de la misma manera que los españoles o italianos suelen ser morenos o los nórdicos rubios. Más allá de victorias o deportes concretos, son países que independientemente de si son favoritos, si tienen a sus deportistas en buena o forma o cualquier otra circunstancia, están siempre en lo más alto.

Hace tiempo leía una información acerca de los países que estadísticamente ganaban más finales cuando accedían a ellas.Es decir, que mostraba el porcentaje de finales ganadas sobre las finales jugadas (en todos los deportes, incluyendo finales de atletismo,natación,etc…) La verdad no me sorprendió ver en esa lista a Argentina,Italia o Estados Unidos.

Siempre he pensado que todos los equipos tendrían que tener a un argentino o a un italiano,porque son garantía de competitividad. En el fútbol o baloncesto por ejemplo hay pocos argentinos “que salgan malos”.Los hay menos o más talentosos pero todos aportan ese carácter ganador y profesionalidad, con contadas excepciones (Riquelme es ejemplo de todo lo contrario por ejemplo).

Eso explica muchas victorias de sus selecciones en los distintos deportes, porque si uno sólo aporta carácter, todo un equipo simplemente aumenta las posibilidades de victoria. Nos hemos hartado de ver a ltalia en fútbol superando rondas y ganando títulos sin estar en forma o incluso con jugadores mediocres.Y Argentina igualmente saca petróleo en muchos deportes, ya sea fútbol,baloncesto o rugby (logró un dificilísimo tercer puesto en el último mundial)

Los americanos también se distinguen por su competitividad, no menos que los países de la antigua Yugoslavia. Son países que a pesar de ser pequeños tras la disgregación de Yugoslavia están presentes en muchas finales y campeonatos europeos. Me impresiona especialmente, Croacia, un país con menos de 20 años de historia, y que deportivamente es realmente competitva en fútbol, baloncesto, balonmano,waterpolo,etc…En su caso, además de la competitividad siempre ha estado unido al nombre de Yugoslavia el gen del talento.Gen que por cierto ha heredado sobre todo Croacia, que exporta grandes jugadores en los deportes ya mencionados.

Y como no, hay que mencionar a España, pero como ejemplo de lo contrario.Al menos historicamente ha sido un país con mucho talento pero con pocos títulos en relación. Es cierto que hubo unos pocos valientes que todos recordamos, los Santana,Ballesteros,Nieto o Cacho, pero siempre ha faltado ese punto de más.Y de hecho ha sido uno de los grandes lastres de nuestro deporte. Sin embargo de un tiempo a esta parte, seguramente tras los Juegos de Barcelona de 1992,  los españoles empiezan a creer en sus posibilidades y fruto de ello han sido títulos en prácticamente todos los deportes de equipo(selección de fútbol incluida) y campeones del mundo, números 1 en sus deportes como Alonso o Nadal.

Es difícil explicar este gen, forma en realidad parte de la concepción de la propia sociedad, y prueba de ello es el cambio de carácter de los españoles que se atreven a ir a la NBA como estrellas o que van a la premier league inglesa a demostrar su calidad.

Por fortuna, ahora estamos cada vez más cerca de consolidar el gen de la victoria. Que no cambie y que sigan los grandes triunfos.