Si amigos, voy a criticar el premio otorgado a Casillas y a Xavi Hernández. No me gusta ir a favor de corriente pero menos me gusta el falso buenismo y esta nueva moda empalagosa de otorgar valor a lo que realmente no lo tiene. No es que esperase algo distinto del Príncipe de Asturias. Estos premios hace tiempo que a mis ojos están devaluados.
Decía el príncipe que se les premiaba “por ser un modelo para los jóvenes tanto por su capacidad competitiva como por su actitud conciliadora. Por demostrar que la rivalidad se puede compartir con la amistad”. En este caso concreto se le está dando importancia a algo que en realidad no la tiene y que sucede casi desde que el fútbol es fútbol y hay selecciones y clubes. Y por supuesto también sucede en otros deportes. Recordaba alguien por twitter que Raúl y Guardiola tenían también mucha amistad y respeto mutuo. Pero como ellos dos hay cientos de ejemplos en el mundo.
Es más, por una vez estoy de acuerdo con lo que dijo Piqué:
“Sinceramente, no entiendo que Carles Puyol no esté recogiendo el Premio Príncipe de Asturias con Iker y Xavi”
Puestos a premiar el respeto, la actitud conciliadora y la máxima capacidad competitiva, yo también habría incluido a Puyol. Es más, lo habría hecho muy por delante de Xavi, que en los últimos tiempos se ha empeñado en hacer lo contrario de lo que dicen que ha hecho los que le premia. Es decir, criticar al máximo rival, calentar a veces los partidos y mostrar una actitud muy alejada del respeto debido entre profesionales. Los enlaces están por internet y todos tenemos memoria.
En cambio, del capitán blaugrana, Puyol, no creo que muchos madridistas tengan queja. Siempre ha desempeñado su profesión con la máxima intensidad. Podríamos decir de él que es un tipo noble, al que no recuerdo declaraciones fuera del campo tan ventajistas como las de Xavi.
Y si avivamos un poco más la polémica y puestos a premiar, también estoy absolutamente de acuerdo con las palabras en twitter del palista, Saul Cravioto, contestando a las de Piqué:
“Pues yo no entiendo que lo recoja un futbolista cuando se os premió hace 2 años, estando David Cal con 5 medallas Olímpicas”
Y todo ello, máxime si tenemos en cuenta que la selección española ya recibió su premio, bien merecido y que hay un gigantesco elenco de deportistas que han hecho méritos. Se trata de aprovechar la popularidad del fútbol y de estos dos jugadores para amplificar el premio, perdiéndose por el camino el sentido del premio.
