Crónica de una eliminación anunciada

No fuimos pocos los que empezamos a ver hace tiempo cierta decadencia en la selección. La Copa Confederaciones, pero también muchos partidos amistosos y sobre todo el día a día, nos hicieron pensar que determinados jugadores habían acabado su ciclo. Por eso, advertimos que la convocatoria era demasiado complaciente. Jugadores como Xavi, Villa o Casillas, representantes de éxitos anteriores pero ya amortizados, comandaban esta selección. Fuera de la lista se quedaban casi todos los sub 21, campeones hace poco y una serie de jugadores como Gabi o Llorente que habían hecho méritos suficientes para ir con la selección.

Los jugadores españoles desolados en la derrota

Los jugadores españoles desolados en la derrota

Los ciclos se acaban tarde o temprano pero hay maneras de hacerlo y esta de España ha sido la peor posible, porque deja la sensación de que la convocatoria era, bien un homenaje a esta generación o bien un equipo de amigos de Vicente Del Bosque. Cuando lo que estaba en juego no era solamente el prestigio actual sino la selección futura.Solamente el partido de Australia separa a España (antes conocida como la Roja) del mayor ridículo de un campeón del mundo.

Hace solamente 4 años, Italia caía tras dos empates y  una derrota por 3-2 y antes Francia la había precedido en el 2002, en el ocaso de la campeona del 98, la selección comandada por Zidane.

Pues bien, ese destino se ha repetido con España pero de la manera más dura. Una terrible goleada contra Holanda y una justisima derrota contra Chile, mejor durante los 90 minutos, eliminan a España en la segunda jornada, en su peor versión de los últimos años. Queda además de la eliminación, la sensación de impotencia de un grupo ya caduco.El resultado, una selección agotada mental y físicamente. Un equipo justamente loado en el pasado pero injustamente aplaudido en el presente.

La autocomplacencia de una gran parte de la prensa y la afición, pero sobre todo del seleccionador, han provocado esta terrible debacle. Es cierto que el fútbol son ciclos pero también lo es que la misión de un entrenador es prever esos cambios en los futbolistas e ir renovando la selección.

Esa renovación fue lo que en origen permitió a España empezar a construir un equipo campeón. Fue con Luis Aragonés, quien contra viento y marea apostó primero por eliminar a las vacas sagradas, especialmente a  Raúl, y luego incorporar un estilo de juego de toque rápido con posesión, amparado en jugadores como Silva o Iniesta y Xavi, que empezaron a jugar juntos por primera vez en la selección.

Si Luis nunca hubiese apostado por el cambio es probable que no hubiésemos alcanzado estos éxitos. Pero para eso, hubo que ser valiente, apostar fuerte y tener visión de futuro. Justo lo que no ha sucedido con esta selección.

Mientras nos dormíamos en los laureles, el resto de selecciones afilaban los dientes, renovaba sus equipos y se preparaba para ir al mundial a morir. Esa fue la diferencia entre Holanda y Chile, con España, el hambre de victoria. Le dije a un amigo antes del Chile contra España que ese partido sería como el Atlético de Madrid contra el Barcelona. Un equipo de gladiadores contra un equipo de campesinos. Un equipo dispuesto a luchar por cada balón como si fuese el último contra otro que lo contemplaba.

Y si en cierta manera, los triunfos del pasado tenían parte que ver con el éxito del Barcelona, este fracaso tiene también que ver con el estado de muchos jugadores del Barcelona. Esa misma decadencia se vislumbra en jugadores como Casillas o Xabi Alonso. Pero mientras algunos decíamos que debía haber un relevo en la portería otros hablaban de los méritos del pasado. Pero los títulos pasados son solamente eso, algo que quedó atrás. Por eso Brasil tiene 4 estrellas y por eso los equipos grandes están continuamente obligados a ganar.

No le reprocho a Del Bosque que quisiera homenajear a esta generación, le reprocho que lo hiciera en un mundial. No después del esfuerzo que ha costado crear un equipo no ya campeón, sino competitivo. Han sido demasiados los bolos para pasear a estos jugadores como para hacerlo también en una cita oficial.

Pero ya está hecho y ya solamente queda mirar al futuro. Y aunque el pasado es glorioso no tiene porqué no serlo el futuro. España como selección, como idiosincrasia,  ya ha perdido el miedo a cuartos, y el miedo a ganar un título y mirar de frente a las grandes selecciones.

Y aunque esta derrota es dura, no debería servir en el futuro para acomplejar a los que vengan, una generación de campeones en categorías inferiores. Los Isco, Carvajal, Thiago, Jese, Delofeu, Koke, junto con jugadores que todavía tienen mucho recorrido como Javi Martinez, Alba, Iñigo Martinez y algunos veteranos como Ramos, Iniesta o el injustamente tratado Llorente, entre otros tienen que asumir ahora el relevo.

Tendrá que llegar un técnico nuevo que haga esa revolución. Para eso, esta derrota tan dura es buena, porque no habrá nadie que se atreva a criticar los cambios. Así que nadie me diga que solamente tengo que aplaudir  a esta selección. Ya se le aplaudió merecidamente, pero ahora toca hacer autocrítica y empezar a construir una nueva selección. Solamente así podremos volver a ser grandes.

El fichaje de Luis Enrique como entrenador

La decisión de fichar al técnico asturiano por parte del Barcelona se intuía hace tiempo. El club blaugrana quiere ser fiel a su filosofía y considera que Luis Enrique la representa, tras su exitoso paso por la cantera.

Después de apostar por un entrenador de mano blanda, que no ha funcionado, han apostado por lo contrario, un entrenador, que según cuentan, se distingue por su dureza ante los jugadores y por la imposición de un sistema meritocrático.

Luis Enrique dando instrucciones

Luis Enrique dando instrucciones

Luis Enrique seguramente sea alguien que está dispuesto a morir con sus valores mientras que el otro las adapta a las circunstancias. Y las circunstancias de este Barcelona son muy especiales, y comprenden a una serie de jugadores,  que lo han ganado todo, algunos de ellos veteranos, pero todos estrellas del fútbol, con altísimos salarios y con un tremendo peso específico en el vestuario. Hablamos de Messi, Xavi, Iniesta, Piqué o Alves. Pero también es un vestuario con estrellas que han costado más de 100 millones como Neymar o jugadores de reconocimiento internacional como Cesc o Alexis que no han acabado de encontrar su sitio.

El gran acierto de Guardiola fue eliminar de la ecuación a Deco y Ronaldihno, rompiendo con la anterior etapa de malos resultados y eliminando de golpe el liderazgo de unos jugadores que lo habían sido todo para el club pero que ahora ejercían una mala influencia sobre el vestuario. Y el otro gran acierto del técnico catalán fue marcharse del Barcelona antes de tener que hacer otra limpia que incluía a futbolistas populares que no tenían el grado de profesionalidad y determinación que se requería para seguir elevando al equipo a los puestos más altos.

Ese es el reto de Luis Enrique, renovar ese vestuario, bien con nuevas ideas, nuevos galones a jugadores importantes, nuevos jugadores o nueva motivación. Pero va a necesitar seguramente tomar una serie de decisiones impopulares que si no van acompañadas de buenos resultados al principio le harán ir perdiendo  la credibilidad rápidamente. Algo así le sucedió en la Roma cuando dejó en el banquillo a Totti. En el Barcelona, en vez de Totti podríamos poner Xavi, Alves, Piqué o incluso Messi. Palabras mayores para cualquiera, incluso para Guardiola, que fue el más inteligente de todos.

Para que Luis Enrique pueda hacer eso necesita no solo de una personalidad fuerte, que según dicen la tiene, sino del apoyo del club. El apoyo incondicional para un entrenador que necesita reinventar el equipo y aplicar medidas difíciles. Y ese apoyo, aunque lo tuviese ya viene viciado puesto que la legitimidad de Bartomeu está en entredicho. Toda la junta directiva está en entredicho y aunque los fichajes puedan ilusionar al barcelonismo, una parte importante piensa que deberían haber dimitido y celebrar nuevas elecciones.

Así pues, al asturiano la afición no le va a conceder demasiado tiempo y desde el primer día solamente los resultados van a importar, y no el trabajo que se espera de un entrenador fichado para varios años. Con parte de la prensa además en contra le auguro a Luis Enrique un comienzo difícil. Veremos si opta por ser fiel a sus valores como en la Roma (con el resultado que conocemos) o si se doblega ante la gigantesca presión que le espera.

La posesión, ese gran impostor

Las semifinales de la Champion League han dejado como gran perdedor a Pep Guardiola. No tanto al Bayern de Munich que demostró su potencial el año pasado ganando el triplete, sino al técnico catalán y a su concepto extremo del fútbol de posesión. Llegó incluso a decir en rueda de prensa tras el partido que habían perdido por no controlar el balón en la primera parte.

El juego del Real Madrid con un 35% de posesión dice lo contrario, pero también lo dice la otra semifinal, con dos equipos que básicamente juegan a no dominar el juego a través de la posesión. Buscan, más bien al contrario, dominar el juego a través de una defensa férrea y de un juego muy táctico y ordenado.

El tiki-taka entendido no como aquel juego maravilloso que nos dejó la España de Luis Aragonés o incluso el Barcelona de Guardiola, sino como sistema extremo donde es más importante retener el balón a toda costa, antes de arriesgarlo con un regate o un tiro, ha sufrido una gran debacle.

Xavi como máximo exponente del tiki-taka

Xavi como máximo exponente del tiki-taka

Ese estilo de juego vive hoy sus días más bajos, a pesar de que hace no tanto parecía la única solución posible para lograr el triunfo. Durante el exitoso primer año de Guardiola parecía que ese estilo era el único posible e incluso en el Real Madrid surgieron los aduladores y aquellos que pensaban que esa era la única vía para el éxito. Parecían no saber todos estos que el fútbol son ciclos y que el fútbol del Real Madrid nunca ha sido precisamente de toque-toque, sino más bien un fútbol vertical, de control de balón en ocasiones pero concediendo muchas ocasiones.

Luego llegó Mourihno y venció por primera vez al equipo de Pep en aquella inolvidable eliminatoria en la que el Inter primero ganó en la ida 3-1 y después aguantó de manera estoica con diez jugadores, cediendo solamente un 1-0. La eliminatoria de los aspersores comenzó a sembrar las dudas en el tiki-taka como único modelo posible, como un modelo radical, imposible de cambiar hasta en las circunstancias más adversas.

En los siguientes años la lucha cuerpo a cuerpo entre Pep Guardiola y José Mourihno acabó con el primero exiliado en New York y con el segundo exhausto en Madrid, tras vencer, eso sí al Barcelona finalmente y lograr una inigualable liga de 100 puntos.  Esa fue la segunda gran estocada de Mourihno, tras la primera con el Inter.

El precio que pagó Mourinho fue un desgaste total del que también se contagió un Real Madrid que en su última temporada no ganó nada.  El precio que pagó el Barcelona fue mucho menor y a pesar de que el tiki-taka, el estilo de juego de la posesión por la posesión vivió su capítulo más sangrante contra el Bayern de Munich,  pareció paliarse logrando ganar una liga que el Real Madrid regaló en los primeros partidos de la temporada.

Ese triunfo palió el dolor de una derrota ante el Bayern de Munich que debió hacer saltar todas las alarmas, pero que pareció provocar el efecto contrario. El club siguió creyendo ciegamente en el mismo estilo y jugadores, a pesar de que ya eran tres las claras advertencias.

Con un nuevo entrenador y el fichaje estrella de Neymar, el Barcelona se creyó su propio discurso, ignorando la máxima del fútbol que habla de ciclos naturales. Ciclos cuyo fin es inevitable pero que deben gestionarse de la mejor manera posible para evitar muchos años vagando en el desierto. Solamente tenían que haber visto al vecino. El Real Madrid  gestionó pésimamente el ocaso galáctico.

La llegada del Tata, con los primeros resultados del año pareció nuevamente un acierto, aunque en realidad era un nuevo parche que mientras duró puesto cumplió su función. Con el Atlético de Madrid como equipo de moda, y con el Real Madrid sin el corsé de Mourinho y nuevos jugadores de refresco, se empezó a ver a un equipo en decadencia.

La decadencia llegó incluso al discurso, con Xavi Hernández afirmando aquello del “resultado es un impostor”. Esa frase escondió en realidad la impotencia de un equipo que había antepuesto el estilo al resultado no por convicción sino por necesidad. Porque el Barcelona ya no ganaba como antes no porque mantuviese el estilo sino porque no podía.

El golpe de la Copa del Rey y la eliminación ante el Atlético de Madrid en una eliminatoria pésima del equipo blaugrana ha sido la puntilla a un modelo que necesita regenerarse.

Un golpe, que  paradójicamente parece agravarse con la derrota de un Bayern de Munich que practica el mismo estilo de juego que el Barcelona, y que parecía una especie de versión 3.0 del fútbol ya caduco del último Barcelona.

El Príncipe de Asturas a Casillas y Xavi Hernández

Si amigos, voy a criticar el premio otorgado a Casillas y a Xavi Hernández. No me gusta ir a favor de corriente pero menos me gusta el falso buenismo y esta nueva moda empalagosa de otorgar valor a lo que realmente no lo tiene. No es que esperase algo distinto del Príncipe de Asturias. Estos premios hace tiempo que a mis ojos están devaluados.

Decía el príncipe que se les premiaba “por ser un modelo para los jóvenes tanto por su capacidad competitiva como por su actitud conciliadora. Por demostrar que la rivalidad se puede compartir con la amistad”. En este caso concreto se le está dando importancia a algo que en realidad no la tiene y que sucede casi desde que el fútbol es fútbol y hay selecciones y clubes. Y por supuesto también sucede en otros deportes. Recordaba alguien por twitter que Raúl y Guardiola tenían también mucha amistad y respeto mutuo. Pero como ellos dos hay cientos de ejemplos en el mundo.

Es más, por una vez estoy de acuerdo con lo que dijo Piqué:

“Sinceramente, no entiendo que Carles Puyol no esté recogiendo el Premio Príncipe de Asturias con Iker y Xavi”

Puestos a premiar el respeto, la actitud conciliadora y la máxima capacidad competitiva, yo también habría incluido a Puyol. Es más, lo habría hecho muy por delante de Xavi, que en los últimos tiempos se ha empeñado en hacer lo contrario de lo que dicen que ha hecho los que le premia. Es decir, criticar al máximo rival, calentar a veces los partidos y mostrar una actitud muy alejada del respeto debido entre profesionales. Los enlaces están por internet y todos tenemos memoria.

En cambio, del capitán blaugrana, Puyol, no creo que muchos madridistas tengan queja. Siempre ha desempeñado su profesión con la máxima intensidad. Podríamos decir de él que es un tipo noble, al que no recuerdo declaraciones fuera del campo tan ventajistas como las de Xavi.

Y si avivamos un poco más la polémica y puestos a premiar, también estoy absolutamente de acuerdo con las palabras en twitter del palista, Saul Cravioto, contestando a las de Piqué:

“Pues yo no entiendo que lo recoja un futbolista cuando se os premió hace 2 años, estando David Cal con 5 medallas Olímpicas”

 

Y todo ello, máxime si tenemos en cuenta que la selección española ya recibió su premio, bien merecido y que hay un gigantesco elenco de deportistas que han hecho méritos. Se trata de aprovechar la popularidad del fútbol y de estos dos jugadores para amplificar el premio, perdiéndose por el camino el sentido del premio.

 

 

El premio Príncipe de Asturias a Xavi y Casillas

Los Premios Príncipe de Asturias deben estar de horas bajas, como la institución que representan. Quizá eso explique el premio en la modalidad deportiva a dos jugadores: Xavi y Casillas.

 Me parece que desde hace demasiado tiempo se tiene demasiada prisa en premiar a los deportistas españoles. Si lo que se pretende es tener una vocación internacional y premiar realmente a los grandes deportistas, se debería optar por otro tipo de nominados.

 De igual manera, tampoco tiene demasiado sentido premiar una amistad entre dos rivales. Eso es algo que está a la orden del día, no solo en la selección española sino en el resto. Se trataría de premiar algo excepcional, un desempeño único, algún logro verdaderamente ejemplar.

 No faltan ejemplos y seguro que a cualquiera, aunque no le guste el deporte se le ocurren media docena de nombres. A bote pronto, Phelps sería un magnífico candidato ahora que se retira o Federer o cualquier otro. El año pasado fue un gran acierto el premio a Gabreselassie, un atelta, con toda una carrera detrás.

 El premio a Casillas y Xavi, además de estar repetido, después de premiar a la selección española de fútbol en el 2010, es un premio excesivamente influido por el fútbol y por las polémicas entre Real Madrid y Barcelona. Eso es algo, que sacado de contexto no se entiende. Existen rivalidades históricas entre deportistas que fuera del campo demuestran grandes amistades.

 Mismamente hemos visto durante estas olimpiadas la amistad entre Bolt y Blake o entre Phelps y Locke. ¿Conlleva eso un mérito especial? ¿Tiene algún sentido premiarlo como algo excepcional?

 Pues si se trata de crear unos premios prestigiosos y de valor, desde luego que no. Ahora bien, si queremos enfatizar que nuestros deportistas españoles son los mejores, los más auténticos, humildes y demás, desde luego están en el buen camino.

Inteligencia futbolística

Tanto en el fútbol como en el resto de deportes colectivos, lo que diferencia a un buen jugador de un jugador excepcional es su inteligencia en el terreno de juego. Mas allá de las necesarias cualidades físicas y técnicas, indispensables para llegar a lo más alto, el criterio diferencial por el cuál un jugador de fútbol asciende a la categoría de crack mundial es su inteligencia futbolística. Puede haber desde luego jugadores pululando en segunda o segunda B con esta cualidad pero si no va acompañado de las anteriores resulta imposible para alcanzar un nivel superior.

Pero, ¿qué es la inteligencia futbolística? Por supuesto no se puede aplicar este criterio de la misma manera a un defensa que a un delantero o un mediocampista. Sin embargo, si tiene en común este rasgo una definición, que es hacer lo mejor posible dada una situación determinada. Elegir siempre la mejor opción es lo que puede diferenciar a un buen jugador de un gran jugador.

La inteligencia futbolística se puede ir adquiriendo con el transcurso de los años, aprendiendo de otros compañeros o por el simple paso del tiempo. Por eso, los jugadores más veteranos responden mejor a las situaciones críticas. Desde luego, el jugador que con corta edad es capaz de tener esta inteligencia logrará una ventaja significativa respecto a otros. Sin embargo, como he dicho el problema de la veteranía es que va acompañada también de un decaimiento físico que influye en los reflejos, la velocidad o la capacidad física.

 Así por tanto, se dice que el mejor momento de un jugador es en torno a los 27 años, cuando todavía se  mantienen las cualidades físicas aunque no en su total plenitud y cuando su madurez también es significativa. Digamos que estos jugadores están al 85% tanto de su madurez como de su plenitud física. Una combinación perfecta para aplicar su calidad al juego. Ejemplos de esto fueron sin duda Rivaldo o Mijatovic, dos jugadores que explotaron a esta edad. Pero hay muchos más.

Paolo Maldini

Paolo Maldini

Hay otros casos de jugadores que logran cuidar tanto su físico que con 30 0 32 años alcanzan un rendimiento tan bueno como en años anteriores gracias a una mayor inteligencia futbolística. Jugadores como Maldini o Zaneti han seguido rendiendo a tope con estas edades. Otros jugadores sin embargo muestran un ciclo inverso y con 27 años su bajón físico es tan grande que su rendimiento baja, como fue el caso de Raúl o Butragueño, ambos con una trayectoria parecida, debutando muy jóvenes y con un nivel de exigencia muy alto desde el primer instante. En todo caso, lo importante para los equipos es tener a jugadores de este tipo, capaces de entender el juego y de adoptar siempre las mejores decisiones.

Para un delantero esta inteligencia se refleja en sus movimientos de desmarque o ruptura, en su manera de caer a banda o de fijarse a los centrales y también en su capacidad de definir con sangre fría. Van Nistelrroy, Van Basten, Ronaldo o Hugo Sanchez eran jugadores inteligentes.

Para un centrocampista es necesario el posicionamiento en el campo, elegir los momentos de incorporarse al ataque, de mantener la posición, de pasar en largo o en corto o de jugar con velocidad o con pausa. En la memoria siempre tengo a Redondo pero otros jugadores que lo encarnan a la perfección son Xavi o Iniesta.

Y para un defensa, quizá el puesto que más inteligencia requiere puesto que el defensa es siempre el último hombre, el que más cerca vive del área y por tanto del gol contrario, son muchas las tareas. Deben ser jugadores capaces de leer el juego pero de leer sobre todo  a los delanteros rivales. Deben saber si anticiparse o no, si tirar o no el fuera de juego, saber cuando provocar una falta, cuando realizar la cobertura… Si de defensas inteligentes hablamos los italianos podrían dar un clinic. Baressi o Madini son los mejores ejemplos aunque Hierro o Puyol también estarían a su altura.

 Esta inteligencia que va en realidad asociada a la madurez en el juego es la que permite ganar títulos. Sin muchos jugadores capaces de entender este concepto es difícil ganar los grandes campeonatos. Si pensamos en los equipos dominadores de Europa vemos como en sus filas predominaban estos jugadores. El Barcelona actual ha logrado esa madurez, también la tenía el Real Madrid de los galácticos con una pléyade de jugadores de este tipo como Raúl, Redondo, Mcmanaman, Hierro, Salgado, Makele, Zidane… o el Milán de los holandeses. Un ejemplo curioso es el Inter de Mourinho, un equipo físicamente frágil con muchos veteranos y con una plantilla muy corta y que sin embargo logró un meritorio triplete. Aquí, la veteranía y madurez de prácticamente todo el 11 titular jugó un papel relevante.

Inter Milan

Inter Milan

Es precisamente este factor diferencial el que tiene el Barcelona actual y del que adolece en Madrid en demasía. Son demasiados los jugadores que bien por juventud o bien por falta innata de esta característica no son capaces de mostrar su mejor versión en los partidos importantes. De los habituales, apenas se libra Xabi Alonso y Benzema, con la excepción también de Khedira y de Arbeloa cuando juega. El resto de jugadores del perfil “alocado” no saben leer los partidos. Demasiados jugadores importantes como Di Maria, Cristiano, Pepe, Marcelo, Lass o Ramos.

En el otro lado, en cambio la mayoría de sus jugadores si demuestran esta inteligencia en el campo, fruto también de jugar sin presión sabiéndose un equipo consolidado y con recursos. Me recuerda mucho en su manera de jugar este Barcelona al Real Madrid galáctico, que sabía perfectamente que ritmo aplicar al partido, cuando apretar y cuando pausar. Un equipo que en Europa dominó pero que no tuvo el mismo rendimiento en el resto de competiciones. A aquel equipo quizá le faltase hambre y también un entrenador exigente.

En definitiva, la inteligencia futbolística es clave en un futbolista para aspirar a ser un grande de verdad. Quizá esa también sea la gran diferencia entre Messi y Ronaldo, que al segundo le falta esa tranquilidad y pausa, ese saber tomar las decisiones correctas en determinados momentos

La elección del Balón de Oro

Hay cierto revuelo acerca de la elección del Balón de Oro. Y no me extraña, aunque hace tiempo sabemos que estas votaciones, ya sean las antiguas del Fifa World Player o las actuales en las que se fusiona con el Balón de oro siempre han sido muy confusas.

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Para empezar no se puede comparar el desempeño de un portero con el de un delantero, ni con un defensa o centrocampista porque los goles siempre han vendido mucho más. Sería por tanto más lógico establecer un premio a cada una de las posiciones en función de su rendimiento durante una temporada, es decir, de septiembre a junio, y a julio aunque se disputen torneos internacionales.

Para continuar es necesario establecer que méritos se valoran más: si los goles, las asistencias, los títulos individuales, los colectivos o el impacto mediático del jugador. Estableciendo criterios numéricos podríamos saber porque Messi ha sido este año mejor jugador que Xavi habiendo disputado un mundial sin marcar goles. O podríamos saber si el gol de Iniesta en la final vale más que toda una temporada con un rendimiento realmente pobre. También sabríamos porque los goles y asistencias de Sneijder apenas cuentan habiendo ganado asimismo el triplete y llevado a su equipo a la final del mundial

Son simplemente criterios que desconocemos y desconocen también los futbolistas, entrenadores y corresponsales de France Football que votan. Lo hacen por tanto en función de sus propios criterios subjetivos sin la necesidad de justificarlo con hechos objetivos. Por ejemplo, Capello en su votación consideraba a Maicon el tercer mejor jugador.

El origen de la polémica suscitada en España se centra en denunciar que en otras ocasiones siempre se ha votado a un jugador campeón del mundial, como sucedió con Cannavaro. Por la misma regla de tres jugadores como Iniesta o Xavi deberían estar sí o sí como campeones. La cuestión no es que este año se hayan cambiado las reglas, a pesar de haberse fusionado ambos premios, sino que nuevamente se ha dejado a la subjetividad de los votantes que han votado la mayoría no al mejor jugador de una temporada sino al que consideran mejor jugador del mundo.

Los mal pensados dirán que los franceses son malvados y que nos odian. Yo más bien creo que es al revés porque lo cierto es que de más de 600 votos solamente 3 eran franceses…

Otro año más sin balón de oro para los españoles y ya van muchos…demasiados. Lo cierto es que a pesar del gran rendimiento colectivo todavía no ha aparecido el típico jugón español que con goles y asistencias lidere al equipo desde la delantera o la mediapunta. Jugadores tipo Cr7 o Messi, o Zidane o Ronaldo que todo el mundo pueda identificar como el mejor del mundo sin discusión. Un jugador que si fue Luis Suárez o al menos eso parece porque le dieron el Balón de Oro, y que pudo haber sido Raúl González aunque lo cierto es que siempre le falto un peldaño para alcanzar el nivel de crack histórico.

En todo caso, la vida continua y seguro que ahora mismo algún chaval indignado y con mucho talento está trabajando en alguna cantera de España para ser el próximo Messi o Cristiano. Es lo que único que el falta al fútbol español, un balón de oro.

¿A quien le daría yo el balón de oro?

Sabemos que todo juicio relacionado con el fútbol tiene elementos subjetivos. A unos nos gustan unos jugadores distintos que a otros. Por eso, las votaciones sobre el balón de oro son particulares de cada entrenador, dentro de una nómina de candidatos muy amplia. A pesar de eso, me queda una sensación de que no se sabe lo que se premia realmente. Se habla en las bases del concurso de repercusión futbolística, títulos colectivos e individuales, todo ello dentro del año natural y sin establecer límites ni porcentajes concretos.

Vaya por delante que para mi el balón de oro es simplemente el futbolista más determinante en el futbol, dentro del año natural. Y lo es en forma de goles, asistencias y repercusión sobre el juego de su equipo. Son buenos ejemplos de balones de oro Zidane, Cristiano Ronaldo, Messi, el primer balón de oro a Ronaldo y muchos más. Son para mi malos ejemplos Cannavaro, Matías Sammer e incluso el segundo Ronaldo que “solamente” ganó un mundial. Aunque, en este último caso es imposible pensar en Ronaldo limitándolo a su desempeño en ese año, que es lo que pasa con estos premios, que se premia también la trayectoria.

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Por eso, yo separaría tres momentos a analizar:

-Los cinco o seis meses antes de los mundiales o eurocopas. En estos meses hay que valorar las competiciones domésticas(Copa y Liga) y la Champion League. Y para mi este año hay tres candidatos claros:

*Sneijder, que hizo el triplete y fue el líder de su equipo, marcando goles y asistiendo

*Robben, que logró el doblete con el Bayern de Munich y llegó a la final de la Champion League siendo el jugador determinante

*Messi, que ganó la liga con el Barcelona, fue bota de oro y el mejor jugador de su equipo

Estoy teniendo en cuenta para seleccionar a estos tres criterios individuales y colectivos. Podría incluir a Xavi, pero para mí es menos determinante que Messi y podría incluir a Cristiano Ronaldo pero no ganó nada. En mi opinión este desempeño es el más importante, tanto por tiempo (5 meses) como por momentos claves y lo valoro al 50%.

El Mundial. Este torneo es importante por su repercusión mundial, pero a nivel de tiempo no dejan de ser siete partidos y en realidad no tiene más calidad que la Champion League. Por eso lo valoro al 30%. No creo que nadie pueda ser el mejor jugador del mundial por siete partidos, a no ser que sea un jugador de una selección tipo Nicaragua o Arabia Saudi y lleve a su equipo a la victoria con dos goles por partido. Mis candidatos aquí serían:

*Sneijder: nuevamente el holandes porque llevó “casi el solo” a su selección a la final.Con un gol en la fase previa, marcó además en semifinales un gol,  en cuartos los dos goles que echaron a Brasil  y en octavos un gol y una asistencia.

*Iniesta: además de su gol que es importante, fue clave en la selección por su verticalidad.

*Casillas: lo aplicable al de Fuentealbilla vale también para el de Móstoles. Un jugador clave para España. Salvó un penalti, fue determinante contra Alemania y le paró un balón imposible a Robben

En esta terna podría estar también Villa, Muller o Forlán, pero no caben todos.

Después del Mundial. En realidad estamos hablando de tres meses(de septiembre a principios de diciembre), y son meses poco importantes, sin partidos clave. Por eso lo valoro un 20%. Y los candidatos serían:

*Messi: por sus goles

*Cristiano Ronaldo, por el mismo motivo.

*Xavi: por liderar a su equipo

Una vez ponderados los tres candidatos por periodo tendría que elegir entre Messi, Sneijder o Xavi que serían mis tres candidatos finales. Podría elegir a Xavi por español pero en realidad me quedaría con Sneijder y no por ser exmadridista que sería un criterio muy absurdo sino por su incidencia en sus equipos.

Si hablamos estrictamente de números, Sneijder metió 16 goles y dio 18 asistencias mientras que Iniesta por ejemplo apenas marcó 3 goles y dio 13 asistencias. Dirán algunos que son sólo números, y es cierto, pero es que si vemos como se produjeron nos damos cuenta de la influencia de este jugador.

En los cuartos de finales, en los partidos Inter -CSKA que ganó el equipo italiano por 1-0 y 0-1 respectivamente, Sneijder dio la asistencia del gol en uno y marcó el otro gol. En las semifinales contra el Barcelona marcó un gol y dió una asistencia en el partido de ida. Además dió una de las asistencias de la final. Un papel más que relevante que llevó a su equipo al triplete por primera ves en la historia.

Si hablamos de títulos en total Sneijder ha ganado el triplete y el subcampeonato del mundial y lo ha hecho con el Inter que no es precisamente el Real Madrid ni el Barcelona y con Holanda que hacía tiempo también que no estaba en una final de mundial. Es cierto que su rendimiento de estos tres meses no es el mismo que a principio de año, pero también lo es que son meses con poco valor futbolístico.

Mi ganador del Balón de Oro: Sneijder.

Estadisticas de Sneijder

El F.C Barcelona se quita la careta de falso humilde

El derby del lunes sirvió para comprobar varias cosas, pero sobre todo una de ellas es que el F.C. Barcelona no es un club tan ejemplar como nos lo pintan. Aunque muchos lo sabíamos desde hace tiempo, todavía hay fuerte corriente propagandística que se encarga de contaminarnos en un comparación maniquea entre la prepotencia del Real Madrid y la humildad del Barcelona.

Guardiola-Ronaldo

Guardiola no le da la pelota a Cristiano Ronaldo

A este Barcelona, y particularmente a su entrenador, cuando las cosas les han ido bien parecían el club perfecto, el de los niños y las abuelas, pero cuando van mal y pierden como contra el Inter, por poner un ejemplo, sacan los aspersores a pasear, y las agresiones de Valdés o las  bochornosas simulaciones de Busquets. Todo ello por cierto sin castigo alguno en contraposición con temas tan graves como forzar una amarilla.

El lunes, a pesar de ganar  -con los mismo taquitos y taconcitos por cierto que tan mal sentaban cuando CR7 los hizo-, y golear al Madrid, se vió la verdadera dimensión del falso buenismo azulgrana. Los mismos jugadores de la selección que parecen hermanitas de la caridad mostraron sus auténticas caras.

Aquí van 7 gestos o expresiones que debían ser más propias “de la chulería y prepotencia extrema del Madrid” y no de un equipo que lleva UNICEF en su camiseta. La mayoría de ellas se ven en este vídeo (Iniesta,Pedrito y Xavi se encaran con Cr7 en un patético intento por intentar amedrentarle, también Valdés, y por supuesto la traca final es la rueda de prensa de Guardiola, el mismo que provoca todo el desaguisado)

1) Guardiola no le da el balón a Cristiano Ronaldo. El madridista le pide el balón y Guardiola hace lo mismo que hacía cuando era jugador, no le da el balón y se lo tira a otro lado.  No soy capaz de imaginarme que pasaría si cambiamos a estos por Messi y Mou: ¿declaración de guerra de parte de Cataluña?

2) Ante el empujón de CR7 a Guardiola reacciona el Barsa al unísono, como un solo hombre. El primero Iniesta, que enajenado se quiere encarar con CR7, sabiendo eso si que tiene detrás a 10 tios y a 100.000 más en la grada, porque de lo contrario estaría ciertamente descompensado el duelo. Ya le vimos al tipo de color blanco el año pasado intentando chulear a Ronaldo. No es nueva su actitud a pesar de ser el más “ejemplar” de todos.

3) En la misma jugada, otro enajenado, Valdés, se recorre treinta metros para encararse con CR7. En realidad no es tan chocante cuando la primera falta la recibió CR7 nada más empezar el balón con un pisotón de Villa. ¿alguien duda que no fuese una estrategia sacar de quicio a CR7? La comenzó Guardiola, el falso humilde que le dice a Xabi si él es el culpable, como si no lo supiera perfectamente. Un ejemplo sí, pero de falsa humildad y de hipocresía.

4) El desmayo de Messi. Quizá fuesen las hormonas del crecimiento que afectan al cerebro, pero ante un pequeño braceo de Calvalho el argentino que nunca simula se derrumbó. Un ejemplo para todos, como su escupitajo hace algunas temporadas. Suma y sigue, y nosotros sin enterarnos.

5) La manita de Piqué. En otro ejemplo de humildad Piqué mostró  una manita. Hizo algo similar Mou ante los insultos de los aficionados del Milán ya harto y se criticó muchísimo. Piqué lo hizo sin provocación mediante, como alguna que otra gamberrada y todo el mundo le rie las gracias.

6) Las declaraciones de Alvés hablando de una cura de humildad. Precisamente de Alves que parece que nunca hubiera estado deseando ir al Real Madrd y ahora parece nacido en Cataluña. ¿Alguien recuerda lo que pagó el Barcelona por este jugador? Más de 40 millones, pero dentro de poco será un canterano más como Villa, Abidal, Keita o lo fue Touré en su día.

7) Es curioso como se han vendido las declaraciones de Xavi como un ejemplo de humildad. Lo primero que dice es “no somos quien para decir que lo de ayer es una cura de humildad” pero inmediatamente después saca la artillería pesada hablando de inmensa superioridad, motivación extra, brillantez absoluta.

Como si temiera decir que son muchísimo mejores que el Madrid y  que así lo piensan. Si ya lo dijo el año pasado “en la capital no se digiere que el Real Madrid vaya 5 puntos por debajo del Barcelona”. Todo eso sí edulcorado con la peor de las falsas humildades. Si esto no es chulería que venga Mou, perdón, Dios y lo vea. Para acabar, califica la entrada de Ramos de violencia extrema y que dice que debería investigarlo el comité, en un nuevo alarde de compañerismo. Eso sí, mientras Casillas, Ramos y Xabi daban abracitos al Barcelona antes de salir al holocausto blaugrana.

Los hay que siguen creyendo que esto es fútbol y no algo más. Los hay que creen que Villa ya no tiene la bandera de España en sus botas por casualidad y no porque le hayan obligado. Esos son los mismos que piensan que los no catalanes aprenden catalán por placer y no porque son presionados por el club.

Tanto es así  que Rosell se encargó de resaltarlo con un “Bienvenido a mi país” a Florentino, que ni siquiera ha sido comentado. ¿Sería un lapsus lingue? ¿De repente Cataluña y Barcelona es un país y su capital? ¿Es un país también mi pueblo si yo quiero? Pues nada bienvenidos todos a mi blog país.

Como recibimiento al Real Madrid, en vez de los típicos agasajos de los países amigos recibió el autobus una pequeña “ondanada” de piedras. Supongo que la policía estaría todavía pendiente de las elecciones, y que era imposible evitar que cuatro desgraciados hiciesen eso. Me imagino al coche de Obama con el mismo recibimiento a pedradas, o el de Montilla o el de Mas. Un accidente de nada supongo. Lo que no sé es que pensarían Ozil o Khedira. Quizá ¿estamos en Sarajevo?

Pero nada, que digo yo que el Madrid se lo tenía merecido como dicen ahora todos los entrenadores y muchos jugadores rabiosos. Como Preciado o Gurpegui, cualquier excusa es buena para hablar ahora de repente del 5-0, en lo que parecen múltiples actos de humildad conjuntos.Todos deseando el 5-0 ,rabiosos en sus casas, esperando que el Real Madrid, el equipo del gobierno primero y ahora el equipo del mal, de la prepotencia y la chulería extrema, el equipo que roba a los niños pequeños y compra a los jugadores a base de dinero.

Y eso, ¡pagando claúsulas!, sin respetar a nadie y no como el Barcelona, un club señor, con un Messi que además de majete, es guapete y listo y super humilde. Con una columna vertebral que es  la humildad en su máxima expresión con Xavi e Iniesta. Y todo ello con gente de la cantera y sin pagar ni un duro, con uno de los presupuestos más bajos de Europa.

En definitiva un ejemplo de humildad para todos, sí señor. Eso o yo acabo de entender la palabra humildad.

Vuelve la selección

Como el calendario futbolístico es un cachondeo total nos encontramos ahora con un parón de dos semanas para ver a nuestras respectivas selecciones. Cuando ya le habíamos cogido el punto a la liga, de repente paran máquinas de golpe para volver a empezar dentro de 10 días. Para algunos equipos como el Real Madrid o el Valencia, que empezaban  a coger velocidad de crucero el parón les viene bastante mal. Para otros equipos más dubitativos como el Barcelona les servirá para recuperar lesionados y reponerse de las heridas.

¿El más perjudicado de este parón? Alberto Contador. Parece mentira, pero el hecho de que el fútbol no esté en la primera línea de fuego, ha provocado que muchos periódicos centrasen su atención en un caso, que por su repercusión mediática puede afectar a los cimientos del ciclismo. Periódicos como el marca, dedican su editorial al tema, con un Eduardo Inda que se cuestiona ahora unas preguntas que ya nos hacíamos algunos hace tres días (no recomendados los vídeos de Inda para aquellos que tengan problemas cardiacos o que sean muy sensibles a las emociones fuertes). Particularmente positiva ha sido esa repercusión en mi blog que se ha colapsado literalmente de visitas.

En todo caso, este blog vive de la actualidad y lo que importa ahora es la selección de fútbol, aunque prometo más post sobre el futuro del ciclismo y el tratamiento del dopaje, y también un pequeño seguimiento al caso de Contador, aunque a mis ojos (que no a los ojos de la justicia deportiva) está visto para sentencia.

Vuelvo a lo que importa, aunque digo importa sabiendo que verán estos partidos como mucho una décima parte de los que vieron el mundial. Y ello a pesar de que no creo que sean partidos sencillos a priori, teniendo en cuenta sobre todo las bajas. La principal es la de Xavi, motor del Barsa y la selección, ambos equipos exponentes máximos del manido tiki-taka. Desempeña Xavi la función de catalizador de este juego, y no hay nadie que la interprete como él. Podría hacerlo algo peor Cesc pero también está lesionado. Iniesta otro “enanito tikitakero” no puede ser el recambio natural de Xavi puesto que carece de la pausa y es mucho más vertical.

Así pues, como el Barcelona el fin de semana pasado, España puede sufir la baja del barcelonista. Sobre todo si le sumamos a esa baja la de Cesc y Torres o Pedrito y Navas como revulsivos. Bien es cierto que no falta calidad en la selección y que no deja de ser la campeona del mundo.

El primer partido contra Lituania al ser en casa es más fácil, aunque solamente sea por el apoyo de la afición y la inercia propia de un equipo que vuelve con ganas a la selección. El que me preocupa es el segundo, el partido contra Escocia, en tierra hostil, muy dada siempre a la batalla. Como si tuviesen el espíritu de Willian Wallace, los escoceses, con una gran tradición futbolística, son históricamente jugadores muy físicos y fuertes, a los que les gusta el juego típicamente británico. Es posible que planteen un partido muy duro y exigente, con el apoyo de su afición. No les faltará la motivación por ganar al campeón del mundo, y tampoco adolecen de la calidad necesaria para ello.

España no puede relajarse y menos con las bajas ya mencionadas. Veremos que hace Del Bosque, más dado a dar las alineaciones que a preparar los partidos táctica y psicológicamente. Ahora no vale la inercia para ganar (como se vio contra Argentina y México) y se necesita sacar el mejor once posible para poder competir. Es la desventaja de ser el campeón del mundo, que todos los equipos te conocen y se aplican al máximo.

Yo personalmente apostaré un eurito al empate, y es que por más que me guste la selección y el fútbol todavía no consigo que viéndolo o hablando de él me de de comer.