El Real Madrid: un castigo

Mientras veía ayer el partido en una cadena hispanoamericana, el locutor hablaba acerca de la poca actitud de los futbolistas del Real Madrid y se refería a estos últimos partidos como un castigo para ellos. Un castigo por haber tirado la temporada antes de tiempo, en partidos en los que no se juegan absolutamente nada.

Lo cierto y real es que el castigo es colectivo porque los aficionados también parecemos castigados. La primera parte de ayer, como la de Valencia o el Huesca fue un castigo insufrible. Ni los más madridistas somos capaces de aguantar la mediocridad de un equipo que apenas ataca y que cuando defiende a la primera de cambio recibe gol.

No es un mal que ha llegado con Zidane, y viene siendo la tónica general desde el inicio de temporada. Y si nos remontamos un poco más, el embrión de esto empezó el año pasado a principios de liga. Por entonces el equipo sí jugaba bien y generaba ocasiones, pero no era capaz de materializarlas y además encajaba goles.

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Ahora parecen haberse juntado todos estos males y por momentos el equipo es un trapo de paja que deambula por el campo. Así que la labor del aficionado más fiel es buscar la ilusión con los pequeños detalles. A mí por ejemplo me ilusionó ver ayer a Valverde con jerarquía, haciéndolo casi todo bien. O durante el resto del año, observar cómo el otrora indolente Benzema es ahora un líder total, que presiona, asiste, juega, hace jugar y mete goles.

Otros aficionados para resarcirse tendrán que pensar en lo malo y ahí la lista es casi infinita. Todo parece malo. Y hasta Zidane, que acaba de llegar ya empieza a ser responsable de todo este hastío. Pero ni el francés es responsable, ni lo era Solari ni lo fue Lopetegui. Seamos justo. Y probablemente tampoco lo sean muchos de los jugadores.

Es una responsabilidad compartida pero me atrevería a decir un lance del fútbol ineludible, que es la caída después de la gloria. No hay equipo que haya subido alto que luego ni haya caído hasta las profundidades. Y si hablamos de subir alto, pocos han subido tan alto como logrando 4 Champions en 5 años.

Sabemos que la Quinta del Buitre acabó hundiéndose, así como el Milán, el Madrid de los galácticos, el Manchester United triunfador, el Bayern en varias ocasiones…El F.C.Barcelona de Pep Guardiola se hundió en Champions League después con la terrible humillación de aquel 7-0 contra el Bayern de Munich. Aunque debo decir que este Barcelona durante una década no ha tenido la clase de hundimiento total de este Madrid. Sí es cierto que su papel en Europa en los últimos 3 años ha sido lamentable pero nunca se han dejado ir completamente. Quizá porque al principio de sus éxitos jugadores cómo Messi o Iniesta estaban en su mejor edad y no al final del camino.

Pero el Real Madrid sí se ha hundido y ya no hay dudas sobre el proyecto. Ya hay la certeza de que hay que rehacerlo. ¿Cómo y con qué piezas? Cada uno tiene sus ideas, pero nadie sabe qué hay en la cabeza de Zidane. Y por supuesto, nadie sabe cuánto tardaremos en levantarnos. Hay casos de clubes grandes que tardaron muchos años. El Madrid, mismamente, que estuvo seis años siendo eliminado en la ronda de octavos de finales de Champions.

Habrá aficionados que justamente le reclamen al club la falta de previsión. “¡Se veía venir!” “¡Estaba claro, había muchos indicios!”. Y no les faltará razón, pero si es un patrón que sucede una y otra vez tendrá un sentido. Y ese es que es muy difícil disolver y renovar antes de tiempo a jugadores que lo han ganado todo.

¿Va a cambiar Coca-cola su fórmula mágica después de tantos años por unos meses con ventas flojas? Pensarán que es un bache. Y sí no lo piensan, el coste de tener que cambiar algo que ha triunfado por otro producto es realmente complicado. Se podría haber renovado o cambiado el envase o la publicidad. Un pequeño cambio para mantener las ventas altas.

Sí, seguramente ese ha sido el gran error del Real Madrid, no haber sido algo más agresivo en la renovación. Ahora, ya con el equipo en caída libre, es difícil no pensar en una revolución plena.

Los partidos que le quedan a Zidane siguen siendo un examen para los jugadores. Ya llevamos varios suspensos y el fin de curso promete ser terrible. Ojalá el siguiente sea de matrícula.

La pretemporada de Zidane

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La vuelta precipitada del francés tenía un doble objetivo. Por un lado, evitar un desastre mayor. Con un equipo anímicamente depresivo se podía encadenar derrota tras derrota con un final incierto. Y por otro, empezar una pretemporada de 3 meses para evaluar sobre el terreno el futuro de los componentes de la plantilla. Además de lo que ya sabía antes de su marcha y de lo que podía intuir viendo los partidos desde fuera, se trataba de que tuviese ya preparada a 1 de junio una lista de altas y bajas.

Y aunque suenan muchos nombres y cada cuál tiene sus sospechas en cuanto a lo que va a pasar, Zidane siempre parece un tipo enigmático. Como si no supiésemos ninguno que está pensando hasta que ocurre. Por eso, cuando Zidane habla en rueda de prensa suele dejar pocos titulares.

Pero en los últimos tiempos ha dejado claras evidencias de sus intenciones, con solo leer adecuadamente entre líneas. Primero respondió claramente sobre Pogba mostrando un interés inusitado y hoy básicamente ha indicado la puerta de salida a Bale, con las siguientes declaraciones:

“Ya veremos. No te voy a decir lo que va a pasar. Bale es jugador del Real Madrid y tiene dos años de contrato. Ya veremos que va a pasar. No te lo voy decir ahora”.

Más allá de la historia previa entre Zidane y Bale, es cierto que en los últimos partidos el galés no justifica ni su sueldo ni su estatus de estrella. Tampoco lo ha hecho a lo largo del año. Y tampoco lo han hecho, por cierto, otros muchos jugadores.

El trabajo doble del francés es el de intentar que el equipo gane el mayor número de partidos y darle a todos la oportunidad de demostrar su valía. Contra el Eibar poca valía se demostró en la primera parte pero varios sí se reivindicaron en la segunda.

Especialmente Benzema. Resulta paradójico conocer la mejor versión del francés ahora, a sus 31 años, 10 temporadas después de su llegada. Esta es la versión total, el jugador que marca, asiste y lidera. Una versión balón de oro. Su otra versión, quizá capada por la omnipresente presencia de Cristiano Ronaldo, daba como resultado un grandísimo jugador pero menos completo.

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Y luego está la aportación de chicos como Valverde, Odriozola o Reguilón. Los tres me parece que se han ganado durante este año tan difícil, un puesto entre los 22 jugadores. Son ellos más Vinicius, la mejor noticia de este año. Siendo el resto casi todas noticias malas.

Discernir si los jugadores rinden así de mal por estado anímico, por falta de interés o hambre o simplemente por calidad, es el duro trabajo de Zidane. Pero si algo tengo claro es que el fútbol es un estado de ánimo. Y el Madrid este año ha estado depresivo y los buenos momentos no son más que anomalías.

Conviene, en todo caso, pensar fríamente jugador por jugador. Evaluar su rendimiento actual, pasado y considerar su rendimiento futuro. Hay que calibrar si tienen capacidad para estar en el Real Madrid. O si la siguen teniendo. Hablamos de un club que genera un desgaste espectacular, no apto para cualquiera. Y hay que evaluar el coste-beneficio (salario vs rendimiento), la edad y el mercado que tienen.

Todo eso también es labor de Zidane. Esa y traer a jugadores que cubran las carencias del equipo; que no son pocas. Y no solo ofensivas. Defensivamente el Real Madrid lleva mucho tiempo concediendo demasiados goles.

Sirvan estos partidos como pretemporada y casting de Zidane, y esperemos que como mínimo como alivio de los aficionados. Aunque ahora mismo es más un martirio que otra cosa. Que se acabe ya esta temporada, por favor.

Zinedine Zidane, Supertar

Zinedine Zidane, Superstar es el estribillo de una sencilla canción, muy de moda ahora en las redes, y que se limita a enumerar a casi todos los grandes futbolistas de la historia (y algunos otros) y a repetir ese pegadizo estribillo.

Posiblemente sea la mejor representación de lo que significa Zidane para el madridismo y, sobre todo ahora, tras su retorno. Si en el imaginario colectivo blaugrana, el gran mito de la transformación del club fue Johan Cruyff, sobre todo a través de su legado como entrenador, en el Real Madrid la figura del francés se ha convertido de alguna manera en su homólogo.

Reconociendo la grandeza de otros dos jugadores por encima de la de Zidane, Di Stéfano y Cristiano Ronaldo, el francés con sus tres Champions consecutivas se ha convertido en algo más, en una suerte de mito fundacional.

Una personalidad mágica, capaz de lograr milagros, con todo lo que eso significa en un deporte como el fútbol. Y si algún club se une al de la magia y los milagros es el del Real Madrid, y mucho más tras el famoso minuto 92:48 con el gol de Ramos. Zidane estaba allí como segundo entrenador, y después lo estuvo como primero, resucitando a un equipo que parecía muerto con Benítez, en un cambio de ciclo imparable. Como ahora.

La vuelta del francés a un equipo sin aspiraciones esta temporada, eliminado de todo y sin opciones en liga, debería ser tan deprimente como la de cualquier otra figura. Pero aún así, gran parte del madridismo ha abrazado la vuelta de Zidane como la del curandero mágico capaz de curar las enfermedades más malignas. Como decía Alvaro Odriozola en una entrevista reciente en La Galerna, “Es como un título”.

Zidane puede rescatar a los jugadores irrecuperables, mejorar a los jóvenes, conseguir títulos, fichar a Mbappé, levantar la decimocuarta, e incluso lograr el triplete. El mito de Zizou sigue intacto y en el imaginario popular su nombre se une como ninguno al éxito.

Su volea imposible en la final de Glasgow es la prueba manifiesta de su capacidad de lograr lo imposible. Y las tres champions consecutivas lo ratifican. ¿Por qué no lograr cualquiera de los deseos mencionados? La vuelta de Zidane ha sido la carta comodín de Florentino Pérez, que no quiere quemarla en exceso y por eso hará un esfuerzo para que los milagros a realizar sean más sencillos, con al menos 3 o 4 fichajes ilusionantes y de renombre.

Y en eso, el francés también es milagroso, porque va a tener a sus pies a un presidente difícil como pocos, Florentino Pérez. Zinedine Zidane logró con su marcha y con su vuelta, que el presidente le otorgue (casi) plenos poderes deportivos.

Ya hemos visto el último partido la resurrección de Isco y de Bale. ¿Casualidad? ¿Mérito de Zidane? ¿Será la flor? Todo eso y más, sin duda, porque Zinedine Zidane, superstar ha vuelto, como en la canción y todo es posible. Mañana lo comprobaremos.

Cristiano Ronaldo se marcha del Real Madrid

Cristiano Ronaldo ya es exjugador del Real Madrid. Nueve años después y tras un verano tras otro de rumores de su salida, finalmente ha sido el 2018 el verano de su adiós definitivo.

Se marcha así el mejor jugador del mundo en la actualidad, como así atestiguan sus dos últimos balones de oro del 2016 y 2017. Y se marcha uno de los mejores jugadores de la historia del Real Madrid, en disputa con el mítico Alfredo Di Stéfano.

De ese tamaño es el hueco que dejará Cristiano Ronaldo, porque para calibrar su marcha la única referencia posible es la del argentino que hizo grande al Real Madrid. El portugués ha sido la piedra angular de este Real Madrid, ganador de 4 de 5 Champions, logrando durante todos estos años 450 goles, siendo el máximo goleador de la historia del club y habiendo logrado todos los títulos y toda clase de records.

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Llegó a un Real Madrid decadente, acomplejado y dominado por el mejor Barsa de la historia. Lo hizo como el mejor del mundo, ya en aquel momento, liderando al Manchester United. Fue un reto tan grande como su salida del Sporting de Lisboa, aunque esta vez tenía la misión de devolver al Real Madrid al primer lugar. Y se va habiendo logrado esa misión, como buque insignia del club.

Su adiós coincide con el mejor momento del club a todos los niveles: deportivos, económicos y sociales, aunque en un entorno cambiante, con la llegada de clubes potentes económicamente de la mano de jeques y millonarios y con una Premier dominante financieramente. En ese contexto de cambio de las circunstancias hay que encuadrar la conveniencia de su venta.

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Su marcha se une a la de Zidane. dejando al Real Madrid con una extraña sensación de tristeza, pero también de cierta esperanza para comenzar un nuevo futuro. Es un borrón y cuenta nueva, con un nuevo entrenador, una nueva figura central del equipo (por determinar) y a buen seguro 2 o 3 fichajes ilusionantes, más los jóvenes fichados en los últimos dos años. Resultaría incomprensible que Florentino Pérez hubiese permitido y consentido la venta, con la rebaja de la claúsula, la marcha de su principal estrella, tanto a nivel deportivo como económico, y sin un reemplazo claro para ello.

Sean quienes sean los nuevos fichajes, su misión es imposible, reemplazar al mejor jugador que han visto todas aquellas generaciones que no vieron a Alfredo Di Stefano. Reemplazar a un jugador que en estas 9 temporadas ha logrado una media de más de un gol por partido. Reemplazar al mejor goleador de la historia de la Champion League y del propio Rea Madrid.

Pero esa misión imposible lo sería esta temporada o la siguiente o cuando Cristiano Ronaldo finalmente dejase el club. Un relevo inevitable, que principalmente por circunstancias económicas ha tenido que producirse. El Real Madrid se reconstruye justo tras tocar su cima. Lo hace en lo más alto y por ello deja la sensación de que se podía haber apurado el ciclo.

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Pero la brecha actual entre el Real Madrid y Cristiano Ronaldo era insalvable. El club, no estaba dispuesto a mantener la carrera salarial que comenzó el Barcelona con Messi, y el jugador no estaba dispuesto a aceptar su actual salario. Lo que hizo el club blaugrana con el jugador argentino, pagarle la multa con hacienda y pagarle un salario que pone en peligro el equilibrio financiero del club, es justo lo que no ha querido afrontar Florentino Pérez.

Desde el punto de vista del Real Madrid, nada justifica pagar casi 60 millones de euros brutos a un jugador  (en el caso de Messi, 70), ni siquiera el rendimiento espectacular del jugador más determinante en la actualidad sobre un terreno de fútbol, con un rendimiento económico además indispensable. Ese límite salarial que supone prácticamente el 8-10% del presupuesto del club es lo que ahora afronta la Juventus. 

El club de Turín es la tercera pata de esta venta. Una operación compleja para las tres partes pero valiente. La valentía es aplicable tanto al Real Madrid, como a la Juventus como al propio jugador. Todos buscan un cambio en la situación actual, saliendo de su estado de confort hacia un rumbo desconocido.

El Real Madrid, por su parte, tendrá que acompasar sus fichajes a los límites actuales establecidos, pero con la urgencia de tener que fichar a varios jugadores que traten de reemplazar a Cristiano Ronaldo. Tendrán que ser jugadores que tengan tanto capacidad goleadora como de generar ingresos publicitarios. En ambas facetas aparece el portugués como líder absoluto. Ya sea Neymar, Hazard, Mbappé o un conjunto de varias estrellas, más las actuales, le toca al Real Madrid inventarse un nuevo ciclo ganador.

Sigue teniendo las bases actuales del tricampeón de Europa, 5 o 6 jugadores jóvenes de gran proyección de futuro, pero le falta un jugador determinante arriba. Si es Bale, Asensio, otro por determinar o será una aportación coral de todos ellos será trabajo de Lopetegui. Y nada sencillo. Pero lo que parece claro es que ya no estará el portugués para dar esa confianza de saber que el Real Madrid al menos un gol marcará.

No va a ser una tarea sencilla, pero si el Real Madrid es el mejor club del mundo es por mirar siempre hacia adelante. Los jugadores vienen y van, pero el club permanece. Se ha repuesto a décadas sin ganar una Copa de Europa, a 6 eliminaciones consecutivas en octavos, a crisis económicas y a la marcha de los más grandes. Di Stéfano, Gento, Puskas, Amancio, Butragueño, Santillana, Redondo, Hierro, Zidane, Raúl, Roberto Carlos o Casillas abandonaron el club, por citar a algunos de los más importantes de la historia.

A esos nombres se le suma ahora el de Cristiano Ronaldo, leyenda viva, próximo rival en Champion League y jugador absolutamente determinante del Real Madrid en las pasadas 9 temporadas. Absoluto santo y seña del un equipo que en esta última década ha vivido algunos de los mejores momentos de su historia. Ese recuerdo y el agradecimiento eterno por su compromiso y profesionalidad quedará para siempre. Pero toca seguir avanzando. Gracias y suerte Cristiano Ronaldo!

Cristiano Ronaldo: ¿vender o no vender?

La marcha de Cristiano Ronaldo parece algo más que un rumor. Si ya el año pasado sonaba con fuerza, ahora está cerca de convertirse en una realidad. Y al Real Madrid le toca decidir sobre la venta o no, de uno de sus dos mejores jugadores en su historia, una decisión muy complicada.

cristianoCristiano Ronaldo no un futbolista normal. A sus 33 años ha logrado ser el mejor futbolista del mundo y lo lleva siendo los últimos años. Si bien su rendimiento en cuanto a datos como regates o disparos ha podido caer, no lo ha hecho apenas en cuanto goles. Su declive físico todavía no es excesivamente acentuado, y lo ha suplido y con creces por un mayor entendimiento del juego.

Considerar, por tanto, a Cristiano Ronaldo, a sus 33 años como un futbolista acabado o en claro declive sería algo lógico acorde con la biología de cualquier otro jugador pero no de la suya. Así pues, ¿hasta cuando va a rendir físicamente Cristiano? ¿Será capaz de seguir marcando en el Real Madrid u otro equipo  40 goles por temporada?

Porque hoy en día, Cristiano Ronaldo es el número uno como ha demostrado en la Champion League, llevando al Real Madrid a la final. Un rendimiento similar al de años anteriores, con rendimientos bajos o muy bajos a principio de año y un altísimo pico al final del año.

Si bien ese patrón se ha repetido en los últimos años, anteriormente, durante los últimos 9 años que ha permanecido en el club blanco, Cristiano Ronaldo ha marcado goles de manera sistemática y regular como ningún otro jugador en el mundo y en la historia, a excepción de Messi.

Para el Real Madrid se trata, por tanto, de evaluar ese impacto deportivo presente y futuro y confrontarlo con posibles alternativas. Cristiano Ronaldo es un activo, amortizado, pero que puede seguir dando muchísimos ingresos y hay que cambiarlo por otro activo, tarde o temprano. Esa es la cuestión.

Hay que encontrar otro futbolista que pueda dar a corto, medio y largo el rendimiento de Cristiano y eso va a ser imposible. Pero se trataría de buscar a alguno que pueda ofrecer un mínimo  de 3 o 4 años marcando 40 goles por temporada. En los últimos años, solamente Neymar y Messi, han logrado esos números y el resto, delanteros top como Kane, Cavani, Lewandoski o Suárez lo han hecho pero no de una manera regular.

Resultado de imagen de fichajes real madridCualquier jugador al que se compare sus últimos 9 años con los de Cristiano Ronaldo va a salir perdiendo. Si hablamos de rendimiento deportivo, teniendo en cuenta los datos históricos, es más que probable que Cristiano haga menos goles que en las temporadas previas. De hecho, sus 4 últimas temporadas en liga ha marcado cada vez menos goles: 26, 25, 35  y 46. Esta temporada ha marcado 10 goles menos que la media de sus 9 temporadas en el Real Madrid. En Champion League, curiosamente sus números son mejores que la media, pero es la diferencia entre una temporada regular de 38 partidos y 13 partidos de esfuerzos puntuales. Osea, que el declive es paulatino pero cada vez mayor, aunque su rendimiento en momentos puntuales sigue siendo espectacular.

La pregunta es si Cristiano marcará en los próximos 3 años esos 40 goles y los goles en momentos puntuales. Si se trata de cambiar piezas, el objetivo es que el club se resienta lo menos posible. Porque evidentemente el futuro sin Cristiano Ronaldo va a ser muy complicado, como el del Barcelona sin Messi. La cuestión crítica aquí es si el momento de afrontarlo es ahora, cuando el jugador todavía tiene un gran rendimiento o dentro de tres años. Hablamos del actual balón de oro y uno de los principales candidatos al del año que viene.

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Y para esa decisión es necesario evaluar también patrones financieros, de marketing e impacto en el vestuario. El Real Madrid ya el año pasado evaluó un  cambio de piezas con la oferta a Kylian Mbappé. No se concretó y se siguió apostando por la  BBC y el crecimiento de jugadores como Asensio. La consecución de la tercera Champion League avalaron esa política pero no así la debacle en la liga.

A nivel financiero, los cálculos son también complejos. Cristiano Ronaldo ganaría actualmente 23 millones de euros netos. Una cifra que ahora mismo esta muy por debajo de lo que ganan jugadores como Messi o Neymar. Esa es precisamente una de las reclamaciones del portugués, ganar lo mismo que sus grandes competidores, en una evolución que ha sido dispar, especialmente con Messi, con quien se disputa el balón de oro año tras año, y al que se lo ha ganado en los últimos años.

Los 40 millones de Messi o los 36 de Neymar son salarios a los que el Real Madrid no está dispuesto a llegar porque quiere mantener el equilibrio salarial y entiende que Cristiano Ronaldo con 34 años no va a seguir dando el rendimiento actual. La lógica empresarial dictaría que un activo amortizado se va devaluando año a año.

Pagarle ahora 30 millones netos, justo con su momento de menor rendimiento deportivo, va contra esa lógica empresarial. Además, supone un coste anual bruto entorno a 60 millones de euros, entre el 6-8% del presupuesto total del club.

Pero lo cierto es que si jugadores como Griezman, que acaba de renovar por 23 millones de euros, Cristiano Ronaldo, que está el el top 1 deportivo, por estadísticas debería ganarlo. Ese ha sido el gran caballo de batalla durante estos dos últimos años y un problema a futuro para los grandes clubes, especialmente los tradicionales como el propio Real Madrid, Bayern de Munich o Juventus.

Mas allá de las estadísticas y los sueldos, hay otros factores muy importantes a tener en cuenta. Uno de ellos, más intangible que otra cosa, es el peso de Cristiano Ronaldo en el vestuario y su evidente liderazgo. El mejor ejemplo de lo difícil que es liderar un equipo como el Real Madrid es Bale. Con grandes condiciones físicas y técnicas, su liderazgo no se puede comparar al del portugués. Y eso también lo tendrá que aportar cualquier nuevo fichaje o el propio Bale.

Resultado de imagen de liderazgo cristiano ronaldoY luego está un componente que si se mide en millones de euros, y es el impacto  publicitario. Y a nivel de marketing, ningún jugador se acerca a él, solamente Neymar. Y esas partidas suponen millones de ingresos para el Real Madrid, repercutida en una mayor imagen de marca, que a su vez proporciona ingresos.

 Y no es por tanto sencillo de calibrar. Vender a Cristiano por 100 millones y liberar su masa salarial para acometer un fichaje como el de Neymar supone un riesgo también.

Lo que sí parece probable, a tenor de las declaraciones de Cristiano Ronaldo tras la consecución de la 13ª y tras datos como la no presencia del portugués entre los modelos de Adidas, es que su venta estaba pactada hace tiempo. Y seguramente la marcha de Zidane tenga que ver también con la política de compras y ventas.

Camino a Kiev (I): la revancha

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Han pasado 38 años desde la última final perdida por el Real Madrid en la Champion League. Fue contra el Liverpool, en el año 1981, y algunos no lo vimos. Pero aquello debió ser duro para el madridismo, que buscaba volver a ser el rey de Europa. Habría que esperar 17 años, hasta 1998 para encontrar la ansiada séptima, y reencontrarse con un camino que hoy perdura, y que está más álgido que nunca.

Por el camino entre aquel 1998 y este 2018, los que no vivimos la final de 1981 sí vivimos el “el chorreo”, pero del Liverpool al Real Madrid: un 4-0 en Anfield, dolorosísimo. Fue en el año 2009 en plena crisis del club, especialmente en Europa, quedándose por 5º año consecutivo en la ronda de cuartos.

De aquel equipo del Real Madrid solo quedan Ramos y Marcelo, todavía jugadores jóvenes entonces, con un grupo que si bien ganaría alguna liga, no tiene ni muchísimo menos el potencial actual ni la actual capacidad competitiva.

Así pues, otro de los incentivos, además de la propia final, es consumar la venganza de ambos ultrajes. Un momento perfecto para saldar esa cuenta, y sumarla a las saldadas contra PSG, Juventus y Bayern.

Durante este ciclo ganador el Real Madrid ha cerrado sus cuentas con todos sus fantasmas: el del Bayern, que ahora ya no es coco y la situación es a la inversa. Con la Juventus y las eliminatorias perdidas, más que saldado con la final del año pasado y la eliminación en este. Y con PSG, que eliminó al Real Madrid en una UEFA, en aquel equipo de Ginola y Weah. Otra cuenta saldada que le ha hecho especial daño al equipo parisino del jeque.

Ya quedan menos, como Ayra en juego de tronos, esperemos que se cumpla con el Liverpool.

Sufrir para ganar: Kiev espera al Real Madrid

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Para ganar la Champion League hay que ganar solamente 7 partidos (mas los 6 de grupo),es el nuevo mantra para deslegitimar lo logrado por el Madrid y valorar así más una liga de 38 partidos. Y efectivamente, son “solo” 7 partidos, pero algunos como el disputado contra el Bayern de Munich ayer, equivalen a toda una vuelta de la liga, como mínimo.

El Real Madrid sacó adelante una eliminatoria dificilísima, siempre con la sensación de que el Bayern de Munich se impondría de una u otra manera. Por el centro, por la izquierda, por la derecha, de córner. El gran mérito del Madrid ha sido salir vivo contra un equipo que puso absolutamente todo lo necesario para ganar.

Pero el Real Madrid puso también lo necesario para defender la eliminatoria, suerte incluida, necesaria pero insuficiente sin el partido en defensa de Ramos y Varane y sobre todo Keylor Navas. Tres jugadores hoy colosales que han solventado los muchos problemas defensivos ofrecidos por el equipo.

Empezaba el Real Madrid el partido con una apuesta de Zidane: sacrificar a Casemiro, que sufrió como el resto del equipo en Munich, especialmente en la salida de balón, y con Lucas en la derecha, una solución supongo que de emergencia, entendiendo que Nacho no debía estar al 100% ni Achraf preparado. Pues bien, el planteamiento no logró solventar los errores de la ida y más aún, se incrementaron.

A la espalda de Kovacic se colaron absolutamente todos los jugadores del equipo alemán. Mientras Modric trataba de ayudar en la derecha con las embestidas de dos jugadores de la talla de Alaba y Ribery. Con Kroos también especialmente perdido, el centro del campo del Real Madrid naufragó muchos minutos. James hizo estragos y Thiago también jugó a placer.

Ese naufragio afectó al control de la pelota, que no ha sido del Madrid en prácticamente ningún momento de la eliminatoria. Y sin el balón al Madrid solo le quedaban contras peligrosas o grandes destellos, como el de primer gol de Benzema, que viene de una jugada del Real Madrid con más de 20 toques. Fue el francés de los pocos que sostuvo el frente ofensivo del equipo. Un partido maravilloso, muy del francés, asociándose muy bien y rematando con dos goles, uno de gran remate y otro de oportunista. Eso es precisamente lo que se le ha pedido al galo, añadir goles a su rendimiento, y actitud, algo que sí ha tenido en este partido, con 7 recuperaciones.

Supongo que la presencia de Benzema va en el debe de Zidane, como el resto de la alineación va en el haber. Pero lo más sorprendente es que con todo, con un Bayern que parecía un rodillo, un Real Madrid que no ha tenido su mejor eliminatoria, se ha pasado a la final. Influyen en este tipo de partidos todos los detalles y los fallos se penalizan especialmente. El fallo del portero alemán pero también los fallos contra la portería de Keylor. Pero no hay ni pizca de deshonor en pasar a la final achicando agua hasta el minuto 96 como el Real Madrid, ayer. Al revés, que un equipo como el Real Madrid, diseñado para controlar el balón y atacar, defendiese con el cuchillo entre los dientes como ayer, le añade aún más mérito. Incorpora un registro más a este equipo capaz de jugar de distintas maneras, en función de los escenarios y circunstancias.

Hay una diferencia gigante entre este Real Madrid y el de Mourinho, que en el 2012 cayó precisamente en penaltis contra los bávaros. En aquella eliminatoria el equipo no supo defender el resultado y tanto en ese partido como en la eliminatoria contra el Borussia de Dormund el año siguiente, el equipo no supo materializar las oportunidades de gol, y cometió errores que le penalizaron. Lo mismo que al Bayern ayer.

A eso se le llama competir, y esa manera de defender y de aprovechar las oportunidades ha sido el sello de muchos equipos italianos durante años, y lo fue del Atlético de Madrid, que era un equipo letal en ataque, con un gran portero y un equipo defendiendo. El mismo mérito concedido a ellos debería concedérsele hoy al Real Madrid.

En todo caso, se le de o no el mérito por el partido de ayer, los hechos son que el club blanco disputará su tercera final consecutiva, la cuarta en cinco años, casi nada, algo para lo que habría que remontarse precisamente a la época de Di Stefano. Por eso no se puede hablar de nada más que de una generación legendaria y maravillosa de este Madrid. Con sus partidos difíciles, sus baches, pero su indudable superioridad demostrada en esta Champion, eliminando a los campeones de Francia, Italia y Alemania.

No hay más difícil todavía, no hay rivales más complicados que los eliminados, pero menospreciar a cualquier posible rival entre la Roma o el Liverpool sería un error colosal. Y supongo que los jugadores, tras el sufrimiento contra la Juventus y el Bayern lo sabrán.

Ahora toca esperar rival y desear que todos lleguen sanos. Solo quedan 90 minutos para la gloria eterna. Solamente 90 minutos de una final de Champion League que para los titulares del Real Madrid y algunos suplentes viene siendo lo habitual el último mes de mayo. También para los aficionados del Real Madrid. Que nadie olvide que después de ganar las 6 primeras copas de Europa, lo habitual fue ver caer al Real Madrid antes de final. Y durante 32 años lo habitual fue no ganar una Copa de Europa.

Y ese es el gran mérito de ese equipo que han hecho  de lo excepcional algo habitual, ganar la Champion League.

El Real Madrid es el rey

Comenzó la eliminatoria un equipo que se paseaba por Europa, con 19 victorias en 19 partidos en casa; con 2 derrotas y dos empates en 28 partidos en liga; un equipo que en la fase previa que había marcado 21 goles  a favor y recibido solo 4 en contra en 6 partidos y un equipo que en el partido determinante había goleado y aplastado al Bayern de Múnich en el Parque de los Príncipes por 3-0.

Este era el mismo equipo que el año pasado goleó al F.C.Barcelona por 4-0 y se dejó remontar, atraco mediante, pero mejorado con uno de los mejores jugadores del mundo, Neymar, y con otro supercrack como Mbappé.

Y al otro lado el Real Madrid, el viejo campeón, con cicatrices, golpeado por una pésima liga doméstica (también adulterada) y una fase de grupos mediocre, sin haber gastado apenas dinero mientras otros grandes de Europa se reforzaban gastando cientos de millones.

Uno era gran favorito y el gran coco del torneo, y el Real Madrid, a pesar de ser bicampeón consecutivo de Europa y contar con una generación excepcional de jugadores no lo era, mientras acechaba el antimadridismo deseoso de que acabe este idilio con la Champion.

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Esa es la historia previa de una eliminatoria, que hoy, muchas semanas después ha convertido al PSG en un equipo del montón, un equipo que (escuchado en radio) no sabe competir porque la liga francesa es floja. Un equipo que bien es cierto que ayer pareció un muñeco en manos del Madrid. ¿Pero acaso no lo pareció también la Juventus el año pasado? ¿O el Bayern de Múnich de Guardiola? Entonces, el técnico independentista catalán decía básicamente que el Real Madrid había ganado porque eran atletas. Así se justificaba el 0-4.

Hoy se necesitan otros recursos para devaluar a un equipo que en 5 años solo ha perdido una eliminatoria de Champion, en semifinales contra la Juventus por un gol, y que ahora mismo va camino de otra Champion League si nadie lo evita.

Y lo hizo, jugando ayer sin dos piezas claves como Kroos y Modric. Zidane hizo una alineación arriesgada, valiente, que algunos pensábamos, apostando por la velocidad en banda con Lucas y Asensio y por un medio del campo que combinase a Kovacic y Casemiro. Y no le pudo salir mejor la jugaba porque brillaron los 4. Y por supuesto también los habituales como Ramos, Carvajal o Varanne.

Y me paro aquí en Cristiano Ronaldo. El portugués lucha contra todo y todos. Contra Messi, contra sus aduladores, contra sus haters, contra la afición que está en su contra y contra sí mismo. Cristiano es un luchador desde que tenía 12 años y salió de Madeira y lo sigue siendo y con 33 años, con 5 balones de oro, n trofeos individuales y colectivos a la espalda y jugando en el mejor equipo del mundo. De otra manera no se explican sus números.

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Goles en los últimos partidos de Champion. Fuente: @laligaennumeros. Twitter

Estos son los números de Cristiano Ronaldo en los partidos importantes. Un hat, 3 al trick al Atlético de Madrid, 5 goles al Bayern de Múnich, 2 al Totemham, 3 al PSG y 2 a la Juventus. Partidos grandes, eliminatorias de Champion, rivales de gran nivel. Son 19 goles más que Messi- que también ha marcado sus goles y marcará aún más- a partir de las fases KO(1/8,1/4,semiginales y final).Pero sirva el dato para evaluar el desempeño de Cristiano Ronaldo. Un total de 57 goles, cuando jugadores como Raúl, Henry o Kaka hicieron 18,12 y 11 respectivamente.

Ayer marcó un importantísimo gol de cabeza tras una jugada espectacular entre Asensio y Lucas. No fue un gol individual, fue coral, pero había que estar al otro lado para rematar ese balón, y para eso antes había que ejecutar el desmarque y adelantarse al defensa.

Ese es el “único”  mérito de Cristiano Ronaldo, marcar goles, de todo tipo. De cabeza, derecha, izquierda, penalty o falta. Sus goles son tan importantes como los de Messi y muchos igual o más espectaculares (como la famosa falta por debajo la barrera, ejecutada por el portugués hace varios años contra el Bayern), pero recibe siempre algo menos de atención que el argentino, al que algunos llaman d10s.

Da igual que lleve marcando los últimos 9 partidos consecutivos de Champios League, siempre habrá más foco para un gol contra el Girona o el español. Da igual que sean 22 goles en 13 partidos contra los mejores rivales de Europa, siempre parece que el determinante es Messi, que para poner de relieve el dato, necesitó 23 partidos para marcar 21 goles en los últimos 3 años. Quizá por eso un equipo no haya alcanzando semifinales y otro haya logrado los títulos

Pero mi afán no es devaluar a Messi, a quien solo un tonto pondría en duda. Messi es absolutamente determinante, genial. Pero también lo es Cristiano porque si en algunas comparaciones el argentino sale perdiendo quiere decir que Cristiano a la fuerza tiene que ser tan bueno o mejor que Messi. Y aún así, de Cristiano se sigue dudando y él sigue luchando, sigue ambicionando ser el mejor, aunque tenga enfrente a un ser divino, pitado por la grada ajena o amado por la propia( no fue así siempre).

Sin Cristiano Ronaldo no se puede entender este ciclo del Real Madrid. Y tampoco este ciclo reciente ni lo de ayer tiene sentido sin Zidane ni otros jugadores. Por eso el Real Madrid ha ganado 3 Championes en 4 años, con jugadores como Carvajal que no ha perdido en 24 partidos consecutivos de Champions.

Este Real Madrid podrá perder en la siguiente fase o no, y seguir haciendo una temporada doméstica lamentable, pero se le debe el debido respeto por su desempeño extraordinario en Champion y por supuesto, se le debe tener miedo si no se quiere acabar como una banda como aquellos que eran favoritos a ganar y al título desde la Juventus del 98 hasta el PSG de ayer.

¿Volará el PSG o el Real Madrid?

Mbappe y Marcelo

Mbappé y Marcelo disputan un balón dividido

Esta noche el Real Madrid se juega su prestigio europeo y gran parte del proyecto deportivo construido en torno a Zidane y a esta magnífica hornada de jugadores, protagonistas de 3 Champions de 4.

El PSG por su parte se juega la justificación de toda su inversión, más de 400 millones de euros, solamente en dos jugadores, Mbappé y Neymar. Una apuesta, que de caer eliminados en octavos, sería claramente un fracaso, puesto que el PSG ha dominado en los últimos años la liga francesa, y lo que buscaba era precisamente un salto de calidad para dominar también en Europa.

Afrontan el partido ambos equipos con bajas relevantes. Del lado del PSG, Neymar no estará, su mejor futbolista, llamado precisamente a liderar al equipo en este tipo de partidos. Una lesión le hará perderse el tramo final, el más importante de la temporada. Del lado del Real Madrid las bajas de Modric y Kroos. Aunque ambos jugadores ya han entrenado con el primer equipo, su estado físico está muy lejos de su mejor versión tras un parón de más de 10 días. Es dudoso que jueguen y más aún que lo hagan todo el partido.

Así pues, tanto Emery como Zidane deberán mover con inteligencia sus fichas. El francés dijo ayer que estaban acostumbrados a este tipo de partidos cuando se le preguntó por la presión. Y es cierto. Esa es la gran ventaja de este Real Madrid sobre cualquier otro rival. Cualquier jugador que salga hoy al campo llevará ya en su mochila varias Champions, alguna final y por lo menos media docena de partidos similares a los de hoy.

En el PSG, a nivel individual tiene sin duda muchos jugadores experimentados, pero como bloque, como PSG apenas han jugado un puñado de partidos de una importancia parecida al de hoy. Y cuando lo han hecho, el recuerdo juega además en contra.

Tienen los franceses también el hándicap del 3-1 de la ida. Es un resultado que les obliga a dejar la portería a cero y si no están obligados a marcar 4 goles para clasificarse.

Sin saber las alineaciones me imagino el típico partido de vuelta de una Champions, con el PSG muy volcado en los primeros 20 minutos y con el Real Madrid achicando balones. Con Cavani, Mbappé y presumiblemente Di Maria, más quizá Draxler, el PSG tendrá un equipo ofensivo, dispuestos a marcar pronto el 1-0, quizá el 2-0 y jugar con la ansiedad del Real Madrid.

El Real Madrid por su parte, sabrá que en esos minutos tocará aguantar la embestida blue, sabiendo adicionalmente que se dejarán huecos en su defensa, y quizá por ello aprovechando la velocidad de jugadores como Bale, Lucas o Asensio. A falta de Kroos y Modric que permitirían al Real Madrid jugar a lo que quieran, sin ellos, el equipo puede realizar una apuesta por la defensa y el contragolpe.

En todo caso va a depender mucho de las alineaciones y de las actitudes del equipo. Son 90 minutos y se hacen muy largos y los errores se pagan muy caros. Puedo imaginar un 2-1 e incluso un 2-2.

 

Ceballos y Dembelé y Messi y Cristiano

Hoy traigo una ensalada de nombres y que no obstante tienen en común el tratamiento que le da la prensa y algo tan subjetivo como la percepción que se crea en torno al Real Madrid y al F.C.Barcelona.

Antes de ayer el Real Madrid ganó en un buen partido al Leganés. Pero parte de las noticias tienen que ver con Bale. “Hay caso Bale”, titula un conocido periódico deportivo antiflorentinista, o “Que pasó con Ceballos”. Una noticia trata de poner acento en la suplencia de Bale, mientras que el otro comenta los escasos segundos que jugó Ceballos.

Incluso gran parte del madridismo tuitero se indigna con lo de Ceballos, hablando de la humillación de Zidane, sin más consideraciones. Hablar de Zidane y de humillar en la misma frase debería ser delito, conociendo el talante del francés que en todo este tiempo ni como jugador ni como entrenador ha mostrado un mínimo signo de arrogancia o prepotencia. Si ha ambos cometido errores en ambos campos, y bien conocidos fueron sus episodios de expulsiones. Y también ha cometido errores como entrenador, y la gestión del cambio de Ceballos de ayer seguramente entre dentro de esa categoría. En general la gestión de Ceballos y otros suplentes no está siendo ideal, aunque nos olvidamos de que Zidadon es el entrenador y que tiene a otros 22 que alinear.

Por eso mismo, la prensa siempre podrá hablar de un caso Isco, un caso Lucas, un caso Bale, un caso Benzema o un caso Asensio. Porque en el Real Madrid siempre habrá 11 titulares y 11 suplentes. Como en cualquier equipo del mundo, como en el F.C.Barcelona. Y sin embargo, allí parece sorprender menos que dos jugadores como Dembelé y Coutinho, que costaron entre ambos 300 millones de euros, se queden en un partido de liga en el banquillo, en beneficio de jugadores como Paulinho, Rakitic o Inieta.

Con el F.C.Barcelona no hay caso Dembelé y el 1-1 a domicilio contra el Chelsea, con un solo tiro a puerta, parece más brillante que el 3-1 al PSG con muchas ocasiones a favor. La prensa, a fuerza de vender siempre lo positivo del F.C.Barcelona y lo negativo del Real Madrid, crea siempre en el aficionado , esa  constante sensación de insatisfacción, de incendio permanente, mientras que en Can Barsa siempre va todo como la seda.

Da igual que la realidad desmintiese esa percepción. Da igual que los hechos dijesen que el F.C.Barcelona estafó como club y a nivel individual en el caso Neymar, o que deportivamente no haya superado los cuartos de final en la Champion League en los últimos años, o que se haya gastado el triple de dinero que el Real Madrid. La percepción, ósea, la propaganda, nos habla de un club ejemplar, humilde, que siempre juega bien, o como me dijo mi padre el otro día, tiene un sistema de juego imperial.

Mientras veíamos el partido del Chelsea, con el f.C.Barcelona aplicando ese sistema de juego imperial, sobando y sobando el balón, mientras William mandaba dos balones al palo, le comenté a mi padre que con ese sistema de juego no habían sido uno de los 4 mejores equipos del mundo en los últimos años, y de hecho habían sido vencidos en numerosas ocasiones por Real Madrid y Atlético de Madrid e incluso arrasados recientemente contra la Juventus y hace no tanto contra el Bayer de Munich

Pero esa percepción de que el Barcelona es mejor siempre flota en el aire, aunque sea mentira. Aunque solo sea mejor en ser capaz de tener la pelota y no en ser capaz de meter goles o ganar eliminatorias y Champion.

Esa es la misma mentira y misma percepción que hace pensar a muchos (mi padre incluido), que Messi es infinitamente mejor que Cristiano Ronaldo, y que este además no es un jugador de equipo. Da igual que los números digan que ambos jugadores pierden un número similar de balones, que ambos son los más rematadores de sus equipos, o que numerosas imágenes nos hayan mostrado el lado más egoísta del argentino. Cristiano Ronaldo es más egoísta y punto.

Y da igual que los números, el único hecho puramente objetivo dentro de una legítima discusión entre quien te gusta más o menos. Porque negar que Messi es un genio es tan absurdo como hacer lo propio de Cristiano. Negar que uno y otro han competido haciéndose mejores el uno al otro, de manera similar a lo realizado en el tenis por Federer y Nadal.  Si para que Messi haya sido el mejor Messi ha necesitado a Cristiano y viceversa, necesariamente ambos tienen que encontrarse muy cerca del otro futbolísticamente.

Y de hecho están tan cerca que tienen el mismo número de balones de oro, mismo número de Champion League, múltiples récords, parecidas cifras de goles. Y luego en los matices se observan diferencas a favor de uno y otro. Y desde luego existen múltiples diferencias en su juego. Messi es el mejor en lo suyo, en regates, en eslalons imposibles, con un tipo de juego muy de dibujos animados, muy visual. Además de ser determinante con múltiples goles. Y Cristiano Ronaldo es el mejor en lo suyo, en remates desde cualquier lado del campo, con derecha e izquierda, de cabeza, de tiro lejano o remate al primer toque. El mejor goleador de la historia en la suerte más importante del fútbol que es precisamente el gol.

Un jugador de tiro, potencia y velocidad versus un jugador de regate, habilidad y velocidad. Ambos los más determinantes del planteta. Ambos con una capacidad de gol muy por encima de casi cualquier jugador de la historia.

¿Quién es el mejor? Pues en la última década habrá dependido del año y dentro de una misma temporada del momento de forma y del partido. Pero sostener la neta superioridad de Messi porque sí, en función de la percepción que comentaba arriba, nos hace olvidar los hechos. Hechos como que Cristiano Ronaldo en las rondas finales de la Champion League, cuando se juegan los partidos más importantes y contra los mejores rivales, es implacable. Concretamente el doble de implacable que Messi.