Sufrir para ganar: Kiev espera al Real Madrid

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Para ganar la Champion League hay que ganar solamente 7 partidos (mas los 6 de grupo),es el nuevo mantra para deslegitimar lo logrado por el Madrid y valorar así más una liga de 38 partidos. Y efectivamente, son “solo” 7 partidos, pero algunos como el disputado contra el Bayern de Munich ayer, equivalen a toda una vuelta de la liga, como mínimo.

El Real Madrid sacó adelante una eliminatoria dificilísima, siempre con la sensación de que el Bayern de Munich se impondría de una u otra manera. Por el centro, por la izquierda, por la derecha, de córner. El gran mérito del Madrid ha sido salir vivo contra un equipo que puso absolutamente todo lo necesario para ganar.

Pero el Real Madrid puso también lo necesario para defender la eliminatoria, suerte incluida, necesaria pero insuficiente sin el partido en defensa de Ramos y Varane y sobre todo Keylor Navas. Tres jugadores hoy colosales que han solventado los muchos problemas defensivos ofrecidos por el equipo.

Empezaba el Real Madrid el partido con una apuesta de Zidane: sacrificar a Casemiro, que sufrió como el resto del equipo en Munich, especialmente en la salida de balón, y con Lucas en la derecha, una solución supongo que de emergencia, entendiendo que Nacho no debía estar al 100% ni Achraf preparado. Pues bien, el planteamiento no logró solventar los errores de la ida y más aún, se incrementaron.

A la espalda de Kovacic se colaron absolutamente todos los jugadores del equipo alemán. Mientras Modric trataba de ayudar en la derecha con las embestidas de dos jugadores de la talla de Alaba y Ribery. Con Kroos también especialmente perdido, el centro del campo del Real Madrid naufragó muchos minutos. James hizo estragos y Thiago también jugó a placer.

Ese naufragio afectó al control de la pelota, que no ha sido del Madrid en prácticamente ningún momento de la eliminatoria. Y sin el balón al Madrid solo le quedaban contras peligrosas o grandes destellos, como el de primer gol de Benzema, que viene de una jugada del Real Madrid con más de 20 toques. Fue el francés de los pocos que sostuvo el frente ofensivo del equipo. Un partido maravilloso, muy del francés, asociándose muy bien y rematando con dos goles, uno de gran remate y otro de oportunista. Eso es precisamente lo que se le ha pedido al galo, añadir goles a su rendimiento, y actitud, algo que sí ha tenido en este partido, con 7 recuperaciones.

Supongo que la presencia de Benzema va en el debe de Zidane, como el resto de la alineación va en el haber. Pero lo más sorprendente es que con todo, con un Bayern que parecía un rodillo, un Real Madrid que no ha tenido su mejor eliminatoria, se ha pasado a la final. Influyen en este tipo de partidos todos los detalles y los fallos se penalizan especialmente. El fallo del portero alemán pero también los fallos contra la portería de Keylor. Pero no hay ni pizca de deshonor en pasar a la final achicando agua hasta el minuto 96 como el Real Madrid, ayer. Al revés, que un equipo como el Real Madrid, diseñado para controlar el balón y atacar, defendiese con el cuchillo entre los dientes como ayer, le añade aún más mérito. Incorpora un registro más a este equipo capaz de jugar de distintas maneras, en función de los escenarios y circunstancias.

Hay una diferencia gigante entre este Real Madrid y el de Mourinho, que en el 2012 cayó precisamente en penaltis contra los bávaros. En aquella eliminatoria el equipo no supo defender el resultado y tanto en ese partido como en la eliminatoria contra el Borussia de Dormund el año siguiente, el equipo no supo materializar las oportunidades de gol, y cometió errores que le penalizaron. Lo mismo que al Bayern ayer.

A eso se le llama competir, y esa manera de defender y de aprovechar las oportunidades ha sido el sello de muchos equipos italianos durante años, y lo fue del Atlético de Madrid, que era un equipo letal en ataque, con un gran portero y un equipo defendiendo. El mismo mérito concedido a ellos debería concedérsele hoy al Real Madrid.

En todo caso, se le de o no el mérito por el partido de ayer, los hechos son que el club blanco disputará su tercera final consecutiva, la cuarta en cinco años, casi nada, algo para lo que habría que remontarse precisamente a la época de Di Stefano. Por eso no se puede hablar de nada más que de una generación legendaria y maravillosa de este Madrid. Con sus partidos difíciles, sus baches, pero su indudable superioridad demostrada en esta Champion, eliminando a los campeones de Francia, Italia y Alemania.

No hay más difícil todavía, no hay rivales más complicados que los eliminados, pero menospreciar a cualquier posible rival entre la Roma o el Liverpool sería un error colosal. Y supongo que los jugadores, tras el sufrimiento contra la Juventus y el Bayern lo sabrán.

Ahora toca esperar rival y desear que todos lleguen sanos. Solo quedan 90 minutos para la gloria eterna. Solamente 90 minutos de una final de Champion League que para los titulares del Real Madrid y algunos suplentes viene siendo lo habitual el último mes de mayo. También para los aficionados del Real Madrid. Que nadie olvide que después de ganar las 6 primeras copas de Europa, lo habitual fue ver caer al Real Madrid antes de final. Y durante 32 años lo habitual fue no ganar una Copa de Europa.

Y ese es el gran mérito de ese equipo que han hecho  de lo excepcional algo habitual, ganar la Champion League.

El Real Madrid es el rey

Comenzó la eliminatoria un equipo que se paseaba por Europa, con 19 victorias en 19 partidos en casa; con 2 derrotas y dos empates en 28 partidos en liga; un equipo que en la fase previa que había marcado 21 goles  a favor y recibido solo 4 en contra en 6 partidos y un equipo que en el partido determinante había goleado y aplastado al Bayern de Múnich en el Parque de los Príncipes por 3-0.

Este era el mismo equipo que el año pasado goleó al F.C.Barcelona por 4-0 y se dejó remontar, atraco mediante, pero mejorado con uno de los mejores jugadores del mundo, Neymar, y con otro supercrack como Mbappé.

Y al otro lado el Real Madrid, el viejo campeón, con cicatrices, golpeado por una pésima liga doméstica (también adulterada) y una fase de grupos mediocre, sin haber gastado apenas dinero mientras otros grandes de Europa se reforzaban gastando cientos de millones.

Uno era gran favorito y el gran coco del torneo, y el Real Madrid, a pesar de ser bicampeón consecutivo de Europa y contar con una generación excepcional de jugadores no lo era, mientras acechaba el antimadridismo deseoso de que acabe este idilio con la Champion.

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Esa es la historia previa de una eliminatoria, que hoy, muchas semanas después ha convertido al PSG en un equipo del montón, un equipo que (escuchado en radio) no sabe competir porque la liga francesa es floja. Un equipo que bien es cierto que ayer pareció un muñeco en manos del Madrid. ¿Pero acaso no lo pareció también la Juventus el año pasado? ¿O el Bayern de Múnich de Guardiola? Entonces, el técnico independentista catalán decía básicamente que el Real Madrid había ganado porque eran atletas. Así se justificaba el 0-4.

Hoy se necesitan otros recursos para devaluar a un equipo que en 5 años solo ha perdido una eliminatoria de Champion, en semifinales contra la Juventus por un gol, y que ahora mismo va camino de otra Champion League si nadie lo evita.

Y lo hizo, jugando ayer sin dos piezas claves como Kroos y Modric. Zidane hizo una alineación arriesgada, valiente, que algunos pensábamos, apostando por la velocidad en banda con Lucas y Asensio y por un medio del campo que combinase a Kovacic y Casemiro. Y no le pudo salir mejor la jugaba porque brillaron los 4. Y por supuesto también los habituales como Ramos, Carvajal o Varanne.

Y me paro aquí en Cristiano Ronaldo. El portugués lucha contra todo y todos. Contra Messi, contra sus aduladores, contra sus haters, contra la afición que está en su contra y contra sí mismo. Cristiano es un luchador desde que tenía 12 años y salió de Madeira y lo sigue siendo y con 33 años, con 5 balones de oro, n trofeos individuales y colectivos a la espalda y jugando en el mejor equipo del mundo. De otra manera no se explican sus números.

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Goles en los últimos partidos de Champion. Fuente: @laligaennumeros. Twitter

Estos son los números de Cristiano Ronaldo en los partidos importantes. Un hat, 3 al trick al Atlético de Madrid, 5 goles al Bayern de Múnich, 2 al Totemham, 3 al PSG y 2 a la Juventus. Partidos grandes, eliminatorias de Champion, rivales de gran nivel. Son 19 goles más que Messi- que también ha marcado sus goles y marcará aún más- a partir de las fases KO(1/8,1/4,semiginales y final).Pero sirva el dato para evaluar el desempeño de Cristiano Ronaldo. Un total de 57 goles, cuando jugadores como Raúl, Henry o Kaka hicieron 18,12 y 11 respectivamente.

Ayer marcó un importantísimo gol de cabeza tras una jugada espectacular entre Asensio y Lucas. No fue un gol individual, fue coral, pero había que estar al otro lado para rematar ese balón, y para eso antes había que ejecutar el desmarque y adelantarse al defensa.

Ese es el “único”  mérito de Cristiano Ronaldo, marcar goles, de todo tipo. De cabeza, derecha, izquierda, penalty o falta. Sus goles son tan importantes como los de Messi y muchos igual o más espectaculares (como la famosa falta por debajo la barrera, ejecutada por el portugués hace varios años contra el Bayern), pero recibe siempre algo menos de atención que el argentino, al que algunos llaman d10s.

Da igual que lleve marcando los últimos 9 partidos consecutivos de Champios League, siempre habrá más foco para un gol contra el Girona o el español. Da igual que sean 22 goles en 13 partidos contra los mejores rivales de Europa, siempre parece que el determinante es Messi, que para poner de relieve el dato, necesitó 23 partidos para marcar 21 goles en los últimos 3 años. Quizá por eso un equipo no haya alcanzando semifinales y otro haya logrado los títulos

Pero mi afán no es devaluar a Messi, a quien solo un tonto pondría en duda. Messi es absolutamente determinante, genial. Pero también lo es Cristiano porque si en algunas comparaciones el argentino sale perdiendo quiere decir que Cristiano a la fuerza tiene que ser tan bueno o mejor que Messi. Y aún así, de Cristiano se sigue dudando y él sigue luchando, sigue ambicionando ser el mejor, aunque tenga enfrente a un ser divino, pitado por la grada ajena o amado por la propia( no fue así siempre).

Sin Cristiano Ronaldo no se puede entender este ciclo del Real Madrid. Y tampoco este ciclo reciente ni lo de ayer tiene sentido sin Zidane ni otros jugadores. Por eso el Real Madrid ha ganado 3 Championes en 4 años, con jugadores como Carvajal que no ha perdido en 24 partidos consecutivos de Champions.

Este Real Madrid podrá perder en la siguiente fase o no, y seguir haciendo una temporada doméstica lamentable, pero se le debe el debido respeto por su desempeño extraordinario en Champion y por supuesto, se le debe tener miedo si no se quiere acabar como una banda como aquellos que eran favoritos a ganar y al título desde la Juventus del 98 hasta el PSG de ayer.

¿Volará el PSG o el Real Madrid?

Mbappe y Marcelo

Mbappé y Marcelo disputan un balón dividido

Esta noche el Real Madrid se juega su prestigio europeo y gran parte del proyecto deportivo construido en torno a Zidane y a esta magnífica hornada de jugadores, protagonistas de 3 Champions de 4.

El PSG por su parte se juega la justificación de toda su inversión, más de 400 millones de euros, solamente en dos jugadores, Mbappé y Neymar. Una apuesta, que de caer eliminados en octavos, sería claramente un fracaso, puesto que el PSG ha dominado en los últimos años la liga francesa, y lo que buscaba era precisamente un salto de calidad para dominar también en Europa.

Afrontan el partido ambos equipos con bajas relevantes. Del lado del PSG, Neymar no estará, su mejor futbolista, llamado precisamente a liderar al equipo en este tipo de partidos. Una lesión le hará perderse el tramo final, el más importante de la temporada. Del lado del Real Madrid las bajas de Modric y Kroos. Aunque ambos jugadores ya han entrenado con el primer equipo, su estado físico está muy lejos de su mejor versión tras un parón de más de 10 días. Es dudoso que jueguen y más aún que lo hagan todo el partido.

Así pues, tanto Emery como Zidane deberán mover con inteligencia sus fichas. El francés dijo ayer que estaban acostumbrados a este tipo de partidos cuando se le preguntó por la presión. Y es cierto. Esa es la gran ventaja de este Real Madrid sobre cualquier otro rival. Cualquier jugador que salga hoy al campo llevará ya en su mochila varias Champions, alguna final y por lo menos media docena de partidos similares a los de hoy.

En el PSG, a nivel individual tiene sin duda muchos jugadores experimentados, pero como bloque, como PSG apenas han jugado un puñado de partidos de una importancia parecida al de hoy. Y cuando lo han hecho, el recuerdo juega además en contra.

Tienen los franceses también el hándicap del 3-1 de la ida. Es un resultado que les obliga a dejar la portería a cero y si no están obligados a marcar 4 goles para clasificarse.

Sin saber las alineaciones me imagino el típico partido de vuelta de una Champions, con el PSG muy volcado en los primeros 20 minutos y con el Real Madrid achicando balones. Con Cavani, Mbappé y presumiblemente Di Maria, más quizá Draxler, el PSG tendrá un equipo ofensivo, dispuestos a marcar pronto el 1-0, quizá el 2-0 y jugar con la ansiedad del Real Madrid.

El Real Madrid por su parte, sabrá que en esos minutos tocará aguantar la embestida blue, sabiendo adicionalmente que se dejarán huecos en su defensa, y quizá por ello aprovechando la velocidad de jugadores como Bale, Lucas o Asensio. A falta de Kroos y Modric que permitirían al Real Madrid jugar a lo que quieran, sin ellos, el equipo puede realizar una apuesta por la defensa y el contragolpe.

En todo caso va a depender mucho de las alineaciones y de las actitudes del equipo. Son 90 minutos y se hacen muy largos y los errores se pagan muy caros. Puedo imaginar un 2-1 e incluso un 2-2.

 

Ceballos y Dembelé y Messi y Cristiano

Hoy traigo una ensalada de nombres y que no obstante tienen en común el tratamiento que le da la prensa y algo tan subjetivo como la percepción que se crea en torno al Real Madrid y al F.C.Barcelona.

Antes de ayer el Real Madrid ganó en un buen partido al Leganés. Pero parte de las noticias tienen que ver con Bale. “Hay caso Bale”, titula un conocido periódico deportivo antiflorentinista, o “Que pasó con Ceballos”. Una noticia trata de poner acento en la suplencia de Bale, mientras que el otro comenta los escasos segundos que jugó Ceballos.

Incluso gran parte del madridismo tuitero se indigna con lo de Ceballos, hablando de la humillación de Zidane, sin más consideraciones. Hablar de Zidane y de humillar en la misma frase debería ser delito, conociendo el talante del francés que en todo este tiempo ni como jugador ni como entrenador ha mostrado un mínimo signo de arrogancia o prepotencia. Si ha ambos cometido errores en ambos campos, y bien conocidos fueron sus episodios de expulsiones. Y también ha cometido errores como entrenador, y la gestión del cambio de Ceballos de ayer seguramente entre dentro de esa categoría. En general la gestión de Ceballos y otros suplentes no está siendo ideal, aunque nos olvidamos de que Zidadon es el entrenador y que tiene a otros 22 que alinear.

Por eso mismo, la prensa siempre podrá hablar de un caso Isco, un caso Lucas, un caso Bale, un caso Benzema o un caso Asensio. Porque en el Real Madrid siempre habrá 11 titulares y 11 suplentes. Como en cualquier equipo del mundo, como en el F.C.Barcelona. Y sin embargo, allí parece sorprender menos que dos jugadores como Dembelé y Coutinho, que costaron entre ambos 300 millones de euros, se queden en un partido de liga en el banquillo, en beneficio de jugadores como Paulinho, Rakitic o Inieta.

Con el F.C.Barcelona no hay caso Dembelé y el 1-1 a domicilio contra el Chelsea, con un solo tiro a puerta, parece más brillante que el 3-1 al PSG con muchas ocasiones a favor. La prensa, a fuerza de vender siempre lo positivo del F.C.Barcelona y lo negativo del Real Madrid, crea siempre en el aficionado , esa  constante sensación de insatisfacción, de incendio permanente, mientras que en Can Barsa siempre va todo como la seda.

Da igual que la realidad desmintiese esa percepción. Da igual que los hechos dijesen que el F.C.Barcelona estafó como club y a nivel individual en el caso Neymar, o que deportivamente no haya superado los cuartos de final en la Champion League en los últimos años, o que se haya gastado el triple de dinero que el Real Madrid. La percepción, ósea, la propaganda, nos habla de un club ejemplar, humilde, que siempre juega bien, o como me dijo mi padre el otro día, tiene un sistema de juego imperial.

Mientras veíamos el partido del Chelsea, con el f.C.Barcelona aplicando ese sistema de juego imperial, sobando y sobando el balón, mientras William mandaba dos balones al palo, le comenté a mi padre que con ese sistema de juego no habían sido uno de los 4 mejores equipos del mundo en los últimos años, y de hecho habían sido vencidos en numerosas ocasiones por Real Madrid y Atlético de Madrid e incluso arrasados recientemente contra la Juventus y hace no tanto contra el Bayer de Munich

Pero esa percepción de que el Barcelona es mejor siempre flota en el aire, aunque sea mentira. Aunque solo sea mejor en ser capaz de tener la pelota y no en ser capaz de meter goles o ganar eliminatorias y Champion.

Esa es la misma mentira y misma percepción que hace pensar a muchos (mi padre incluido), que Messi es infinitamente mejor que Cristiano Ronaldo, y que este además no es un jugador de equipo. Da igual que los números digan que ambos jugadores pierden un número similar de balones, que ambos son los más rematadores de sus equipos, o que numerosas imágenes nos hayan mostrado el lado más egoísta del argentino. Cristiano Ronaldo es más egoísta y punto.

Y da igual que los números, el único hecho puramente objetivo dentro de una legítima discusión entre quien te gusta más o menos. Porque negar que Messi es un genio es tan absurdo como hacer lo propio de Cristiano. Negar que uno y otro han competido haciéndose mejores el uno al otro, de manera similar a lo realizado en el tenis por Federer y Nadal.  Si para que Messi haya sido el mejor Messi ha necesitado a Cristiano y viceversa, necesariamente ambos tienen que encontrarse muy cerca del otro futbolísticamente.

Y de hecho están tan cerca que tienen el mismo número de balones de oro, mismo número de Champion League, múltiples récords, parecidas cifras de goles. Y luego en los matices se observan diferencas a favor de uno y otro. Y desde luego existen múltiples diferencias en su juego. Messi es el mejor en lo suyo, en regates, en eslalons imposibles, con un tipo de juego muy de dibujos animados, muy visual. Además de ser determinante con múltiples goles. Y Cristiano Ronaldo es el mejor en lo suyo, en remates desde cualquier lado del campo, con derecha e izquierda, de cabeza, de tiro lejano o remate al primer toque. El mejor goleador de la historia en la suerte más importante del fútbol que es precisamente el gol.

Un jugador de tiro, potencia y velocidad versus un jugador de regate, habilidad y velocidad. Ambos los más determinantes del planteta. Ambos con una capacidad de gol muy por encima de casi cualquier jugador de la historia.

¿Quién es el mejor? Pues en la última década habrá dependido del año y dentro de una misma temporada del momento de forma y del partido. Pero sostener la neta superioridad de Messi porque sí, en función de la percepción que comentaba arriba, nos hace olvidar los hechos. Hechos como que Cristiano Ronaldo en las rondas finales de la Champion League, cuando se juegan los partidos más importantes y contra los mejores rivales, es implacable. Concretamente el doble de implacable que Messi.

El PSG cae ante el campeón

Cuando el Real Madrid marcó el 3-1, con dos goles en apenas 5 minutos, lo primero que pensé es: “el puto Madrid”. Ese equipo capaz de ir en liga a 19 puntos del líder, perder o empatar contra casi cualquier rival vulgar y a la vez remontarle hasta al que hasta hoy era el mejor equipo de Europa.

La remontada del 0-1 al 3-1 convierte al PSG nuevamente en un equipo débil, otra víctima más del Real Madrid que convierte a los grandes en pequeños. Pero lo cierto es que el equipo francés dio mucho miedo con Neymar y Mbappé y tuvo buenas oportunidades para romper el partido y encarrilar la eliminatoria. El primer gol de Rabiot toque llegó al área madridista solo (repitiendo errores de otros partidos) dejó durante muchos minutos al equipo de Zidane KO. Se parecía algo al partido contra el F.C.Barcelona, con el 0-2 planeando en el ambiente.

Fue el 1-1 con un penalti -claro pero tonto-, el que volvió a meter al Real Madrid en la eliminatoria. Y aún así, nuevamente en la segunda parte se mascaba en el ambiente la tragedia. El tridente ofensivo del PSG necesitaba muy pocos toques para generar peligro y en muchos minutos el Real Madrid sufrió para recuperar el balón y armar incluso el ataque. En ese momento, era un empate en el marcador, pero a los puntos habría ganado claramente el PSG.

Fueron los cambios los que cambiaron completamente el partido. Zidane introdujo primero a Bale por Benzema en un cambio lógico que daba velocidad y verticalidad al equipo, y a15 minutos del final cambió al ancla defensiva, Casemiro, y a Isco remozando el equipo con Asensio y Lucas. Los tres fueron decisivos, especialmente el balear, que se comió el césped y que pareció buscar el protagonismo perdido en los últimos meses. Por su parte, Emery quitó a su delantero centro para poner a un lateral y ahí empezó a perder el partido. Con el 1-1, cada una de esas decisiones te cambia un partido. Son los cambios en sí mismos pero también el mensaje que trasladas. El de Zidane fue muy claro: arriesgar sin medio centro defensivo puro, con jugadores rápidos y ofensivos. El de Emery fue el mensaje contrario.

El 3-1 no es ni mucho menos definitivo pero sí demuestra como mínimo que el Real Madrid como club, y este Real Madrid en particular, con los jugadores de las dos Champion consecutivas, y las 3 en 4 años, merece siempre respeto y temor. Y hoy precisamente vimos al gran Marcelo, que todo lo que no da en defensa lo duplica en ataque, al Modric de siempre porque es casi imposible mejorarle, a un Ramos concentrado, a Kroos como termómetro y como no a Cristiano Ronaldo.

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Sí, Cristiano Ronaldo, el tipo que ha marcado en todos los partidos de esta Champion League, que lleva 11 goles y 21 goles en los últimos 14 partidos de Champion League, y otra decena de records absolutamente extraterrestres Cristiano es el tipo que hoy marca el penalty  y que luego con la rodilla orienta un rebote hacia el 2-1. Un jugador que está cuando tiene que estar, ya sea con grandes goles, goles de rechace o de cualquier otro tipo. Un jugador superlativo, de otra galaxia.

Son todos ellos jugadores de gran experiencia, leyendas de fútbol y del Real Madrid que independientemente del futuro merecen un respeto por su pasado y su presente.

El resultado supone ir a París con la motivación de haber bajado los humos al PSG, que sin saber muy bien oómo se marcha con más goles que los encajados en la mayoría de sus partidos, con un único precedente del partido ante el Bayern. No difiere tanto del Real Madrid, siendo un equipo con gran capacidad en ataque pero frágil defensivamente. Y no obstante, hoy el equipo blanco pareció más frágil que el equipo de París pero no dice eso el resultado, ese gran impostor.

El Madrid ya ha ganado 1 de 7 partidos, la primera de las finales. Necesita ganar la segunda en París, para “solo” pasar a cuartos. El PSG aguarda con la esperanza de demostrar esta vez que son los grandes favoritos, pero el rey no se dejará destronar tan fácilmente.

Expediente Z

El Real Madrid de Zidane ha entrado en barrena, de manera inmisericorde, casi inexorablemente, como si solamente el fin del fútbol acabase con esta agonía a la que todavía le quedan cinco meses, y que lejos de mejorar, pudiera solamente empeorar hasta caer en el infierno, si el PSG da el golpe de gracia.

El fútbol del Real Madrid ya no resiste el análisis de la realidad de los hechos y únicamente se pliega ante la certeza de que todo puede ir peor, de que nada es imposible para seguir descendiendo a este equipo que tocó el cielo, al averno. Es ahí donde mora actualmente el equipo de Zidane, incapaz de ganar ni a los grandes, ni a los pequeños, ni en la Copa ni en la liga, ni en casa ni fuera, ni con Benzema ni sin él, ni con los suplentes ni con los titulares.

Y da igual si juega bien y crea ocasiones, como ayer, o si lo hace mal como contra el Celta o el Numancia hace algunos días, que el resultado siempre se decanta en contra del equipo al que hace no tanto se le atribuían los éxitos gracias a una inmensa flor de su entrenador. Si aquella existió, y dio para ganar dos Champion seguidas, una liga y todos los títulos anexos, esto de ahora también, un maleficio fatal, un mal de ojo que da para perder la liga en diciembre y estar a -18 en enero, y quien sabe si caer también con estrépito ante el PSG o el Leganés.

El análisis futbolístico, el desempeño de cada jugador o la labor del entrenador o del presidente sirven para calmar la ira del aficionado, que se mezcla con estupefacción. Alguno, sensato, se preguntará cómo es posible que el equipo que dominó el mundo ahora sea incapaz de dominar siquiera su pequeña parcela de casa. Y, otro, más incisivo aún, barruntará un déjà vu, recordando el año II de Ancelotti, una caída a los infiernos muy parecida a la actual, en la que el equipo, tras un doblete Champion-Copa y un récord de partidos invictos, se desmoronó de pronto en la segunda vuelta. Un tercero, incluso podría recordar como esos mismos jugadores titulares ganaron una liga con 100 puntos con Mourinho y al año siguiente la tiraron en septiembre, como este año.

Y yo, que soy corto de memoria, pero largo de pensamiento, me recuerdo pensando todos esos años atrás que el Madrid tiene que cambiar, que la estructura vertebral con Ramos, Marcelo, Cristiano, Benzema, Bale ya no sirve y que el modelo futbolístico del club ya no sirve y hay que buscar uno estable.

Como a aquel pensamiento lúcido y analítico le sucedieron 3 Champion League en 4 años y los mejores años de juego y fútbol que recuerdo, decidí no pensar más. Pensar en el fútbol tiene algo de racional y de lógico, dos aspectos de los que el propio fútbol carece. ¿Hay lógica tras la derrota de ayer? ¿Qué lógica se esconde detrás de que un equipo como el Real Madrid que hace una primera parte sensacional sea incapaz de meter un gol y que lo haga el Villareal en una sola llegada en los minutos finales?

Por eso Zidane, que es indudablemente un hombre de fútbol, aunque los hay que tratan de negarle el pan y la sal habiendo olido el fútbol solamente a través de una bolsa de pipas, piensa que el propio fútbol resolverá sus problemas. Zidane ha pensado durante todo este tiempo que la pelota ya entrará, algo que ya decía el año pasado cuando el madridismo ya había precintado el envoltorio con la venta de Cristiano Ronaldo. Y el fútbol, o Cristiano Ronaldo, le dio la razón con un final de temporada sublime.

Pero ahora el fútbol se resiste y Zidane no lo entiende y no es capaz de contestar a críticas de los que solo olieron el césped cortado de su casa ni de aquellos que planificaron el verano en sus cabezas y que jamás antes habían planificado siquiera una barbacoa.

Para Zidane, hombre de fútbol, la solución tiene que llegar a través del trabajo y el buen juego y quizá así sea y el Real Madrid levante la 13ª. No sería la primera vez que se repite una temporada del estilo y los madridistas lo vieron con la 7ª o la 8ª por ejemplo, en las que el desempeño en el resto de competiciones fue nefasto. Lo que nunca vivieron esos aficionados en 50 años fue  un equipo capaz de ganar en una misma temporada Liga y Champion, y todos los títulos alrededor, como en los últimos dos años.

 Quizá por eso el desconcierto es tan grande, porque el aficionado ya ni sabe lo que quiere, ni si quiere a Zidane, o a Benítez para que luego vuelva Zidane, ni si quiere a Cristiano o no; o limpiar al equipo de las figuras que nos han dado los éxitos y fichar otras nuevas. Lo importante es que el club sepa lo que quiere y sea coherente con lo planificado aunque el popolo demande y crea que tiene la razón, al final siempre será el popolo y le bastará con el pan y circo, aunque lo de ahora tiene más de circo que de pan. Y quizá solo quizá, vuelva el pan y el Real Madrid siga siendo ese club indescifrable capaz como ninguno de pasar del cielo al infierno y viceversa, como si solo fuese capaz de existir como tal en ese filo constante de irracionalidad.

Zidane, en busca de la excelencia perdida

Hace poco más de dos años, Zidane recogía un equipo mentalmente hundido, con todos sus jugadores muy por debajo de su nivel y con una afición descreída tras un inicio de liga desolador con Benítez, y un desempeño en la Champion por debajo del nivel habitual del Real Madrid. Era un equipo que tras la crisis de la alineación indebida en Cádiz había desconectado con su afición, que entendía que el club no tenía un proyecto ni una plantilla capaz de competir por todos los títulos.

Poco tiempo después, aquel mismo equipo levantó la undécima Copa de Europa con una sucesión de victorias y un juego espectacular, para a la temporada siguiente completar el mejor año en la historia reciente del club, con un doblete Liga y Champion, y una final de Champion memorable, en la que se borró a la poderosa Juventus ,con un contudente 4-1, y un juego que lograba la excelencia.

Aquello, que ahora parece tan lejos, fue hace algo más de 7 meses, concretamente 221 días, y parece tan alejado como  el día que Zidane accedió al cargo, con el equipo roto, sin transmitir confianza, sin juego… Tras lo visto ayer contra el Numancia, el partido del Celta y el 0-3 del F.C.Barcelona cabría pensar que el equipo se parece mucho más al que vimos con Benítez que al que convirtió Zidane en una máquina de jugar al fútbol y batir récords.

No quedan claras las causas de esa transformación. De la misma manera que Zidane fue capaz de transformar a los mismos jugadores que daban pena con Benítez en un equipo campeón, ha sido capaz de realizar la transformación contraria y convertir a una plantilla legendaria, seguramente la mejor dela historia del Real Madrid, en un equipo vulgar.

Si el año pasado era difícil escoger entre la unidad A y B, por estar todos los jugadores a un nivel espectacular, ahora resulta difícil hacer lo mismo pero por las causas contrarias.

Visto el desempeño de la unidad B y el empate contra el Celta, en una segunda parte muy mala, ya no sirve como razón para justificar todo los males la presencia de Benzema. Por peor que esté el francés, su mera presencia no promovía todo lo demás, como ha quedado al descubierto con los últimos partidos. Tampoco la presencia o no de algunos suplentes en el equipo titular porque ayer con todos ellos el equipo tuvo los mismos desajustes que los teóricos titulares.

Y tampoco me ha servido desde el principio como razón para motivar este gran bajón la ausencia de James, Pepe, Mariano, Danilo, Coentrao y Morata puesto que ninguno de ellos participó en la final contra la Juventus, cuando el equipo desplegó el mejor juego que mis ojos han visto.

Así pues, ¿que provocó en primera instancia un cambio tan radical como para olvidar la melancolía con Benítez y ganar todos los partidos? ¿Y que ha provocado esa nueva melancolía y mal juego? Las piezas del puzle son esencia las mismas. Mismos jugadores, mismo entrenador y el recambio de las piezas suplentes de unos jugadores internacionales con experiencia, a otros con menos experiencia pero gran talento.

El gran precedente de esta transformación frankestiana fueron los años de Ancelotti en los que se pasó de otro doblete a un año en blanco. El equipo pasó del record de victorias a perder todos los títulos en 5 meses. Con los mismos jugadores y el mismo juego teóricamente. La solución fue  echar al italiano y traer a Benítez para repetir después un ciclo que por ahora tiene todos los visos de repetirse. Al menos con la actual sensación que transmite el equipo.

¿Cuál es la solución? Decía un tuitero que habría que mirar volver a contratar a Benítez, echarle y volver a fichar a Zidane…Mi humilde opinión pasa por reconocer el trabajo de Zidane y por mirar en el espejo de la sección de baloncesto. Con Pablo Laso en el cargo los últimos 5 años el equipo ha ganado más títulos que en las últimas décadas. Ha habido alguna temporada mala y la sensación de que se podría haber ganado más pero al final el equipo siempre ha respondido, siendo siempre competitivo y manteniendo la estabilidad de jugadores, entrenador y juego.

Y creo que para el fútbol la solución es la misma, independientemente de como acabe este año, del que no descartó que el Real Madrid pueda incluso levantar la 13ª orejona e incluso un doblete Copa del Rey y Champion. Pero más allá de los títulos, el club necesita un entrenador que este varios años, un lustro entero, con la estabilidad actual de fichajes, apostando por jóvenes a largo plazo y manteniendo a los que hasta ahora han respondido en las victorias.

Lo otro, la trituradora de entrenadores y jugadores tras ganar incluso una Champion como la 7ª o la locura de años atrás con entrenadores cada año, no tiene ningún sentido. El equipo perfecto no existe, ni el que lo gane todo, ni lo ha hecho el Real Madrid en su historia jamás, ni ningún otro equipo. Lo más cerca que ha estado este club de la excelencia han sido las dos temporadas de Zidane.

Sigamos probando ese modelo aunque haya cosas que ajustar y haya incluso que tragarse las derrotas o partidos como el de ayer. El modelo tiene que ser el largo plazo y ni el ansia por fichar ni la histeria, ni siquiera las duras derrotas, deberían cambiar un equipo que es en esencia el mismo que ha logrado dos Champion League consecutivas.

Real Madrid, Pentacampeón

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El Real Madrid volvió a acudir una vez más a su cita con las finales. Es la duodécima final internacional que gana de manera consecutiva desde que en el 2000 cayese ante Boca Juniors.

Y en este presente, es el quinto título del año logrado, lo que sería el clásico “quintete”, que habla de un ciclo dominante del Real Madrid Zidane. Porque a esos 5 títulos hay que sumar otros tres de la temporada pasada. Logra así el técnico francés, del que decían en su día que no había sido capaz de ganar a la Roda, convertirse en el segundo entrenador  con más títulos en la historia del club, solo por detrás de Miguel Muñoz que necesitó 14 temporadas para lograr 14 títulos.

Quiero recalcar el mérito de Zidane porque día sí y día también se cuestionan sus planteamientos. Que si Isco, Benzema, Bale, las ventas, las compras, las ventas…Siempre hay algo que cuestionar a un entrenador que ha ganado prácticamente todo desde que llegó. Eso no fue ni hace dos años, concretamente 23 meses, mas lo que le queda.

Es cierto que el técnico francés dispone de una plantilla repleta de talento, pero no lo es menos que cuando cogió a este mismo equipo parecía una pandilla de jugadores mediocres, tras un mal comienzo con Benítez, y no el equipo de élite actual, invencible en los momentos claves.

El partido de hoy tiene el sello del Madrid de Zidane, intratable en los momentos cruciales de la temporada. Y ese sello viene avalado por un rendimiento muy alto de casi todos los componentes. Hoy, la mayoría en su mejor versión, destacando por encima de todos al verdadero motor del equipo, Luka Modric. El croata fue el mejor en la semifinal y hoy, y cuando juega así cada giro suyo, pase, movimiento y amago son de película, y es indefendible. A su ritmo, el resto del equipo se acopla con extrema facilidad porque lo hace todo extremadamente sencillo.

Pero el mérito es siempre colectivo y en cada momento acuden unos u otro al rescate. Hoy fue de nuevo Cristiano Ronaldo con un gol, y con la sensación de que siempre quiere más. El portugués es el mejor del mundo, lo sabe, lo siente, y lo demuestra en cada final y partido.

Resulta injusto no mencionar al resto, aunque hoy han sido los señalados más Varane, los jugadores más relevantes. Es esa gestión del grupo, apostando por los jugadores que considera válidos en ese momento lo que hace de Zidane el técnico ideal. No se deja influir por la prensa y simplemente alinea a los que considera mejores, y hasta ahora acierta casi todas las veces.

 Primero fue la Champion League, que seguía a la undécima, en un hito histórico, con un equipo repitiendo este trofeo en formato Champion por primera vez, después la liga , que costó ganar hasta el último partido y luego las dos Supercopas, primero contra el Manchester United en un partido muy complicado, y después contra el F.C. Barcelona, en una eliminatoria con un resultado global de 5-1, con una superioridad frente a este rival pocas veces vista. Un quintuplete o ‘quintete’ en año natural, solo lo había logrado antes el Ajax 1972/1973):

A la espera de la presente temporada donde queda todo por disputar. Llega el Barcelona y lo hará con miedo, porque sabe que el Madrid campeón ha vuelto, o mejor dicho, que sigue ahí, porque nunca se fue.

 

Vuelve el Bicampeón de Europa: vuelve El Real Madrid

Ayer jugó el campeón de liga y Champion. El actual, porque al próximo no lo conoceremos hasta mayo, aunque mucha gente se empeñe ya en descartar a los candidatos. Hasta entonces, el Real Madrid es el vigente campeón de ambas competiciones.

Bien es cierto que hasta ahora no habíamos visto la mejor versión del equipo. Por unas causas o por otras, este equipo, que ha marcado una época, no tenía la fluidez necesaria, ni sobre todo el gol habitual. Ayer, por fin, encadenó muy buenos minutos, con juego y goles.

Y lo hizo con una alineación atípica, una defensa casi suplente, sin Casemiro ni Ramos y con la presencia de Lucas y Asensio en el medio del campo. Ante un rival de entidad, ni más ni menos que uno de los 16 mejores equipos de Europa, el Sevilla, el Real Madrid hizo una primera parte extraordinaria. Fue mérito del Real Madrid y no demérito del Sevilla, aunque ahora los hispalenses parezcan un equipo de segunda B y no uno que peleará en febrero por ser uno de los 8 mejores equipos de Europa.

La constante del Real Madrid fueron Modric y Kroos y por supuesto, Cristiano Ronaldo. Con los mediocampistas al mando, especialmente un Modric imperial, el Real Madrid se adueñó del partido. Y con los goles de Cristiano Ronaldo, perfectamente acompañado por varios secundarios, este Real Madrid se pareció mucho al de hace unos pocos meses.

Con razón vemos siempre a Zidane tan tranquilo. El, que sabe más que nadie, nos avisó de lo de Cristiano Ronaldo. Ya lo hizo el año pasado. El técnico francés parece mantener siempre la calma y tener la capacidad de pulsar siempre las teclas adecuadas. Hasta ahora parecía no haber acertado, pero ayer por fin todo salió redondo.

En defensa Nacho capitaneó la zaga con un gran Vallejo. El chaval de Zaragoza demostró capacidad y valentía al corte, y velocidad, aunque algunas dificultades para sacar el balón jugado, algo que aprenderá con el tiempo. E igual Acharf, que aunque puso algún centro impreciso, demostró unas cualidades enormes. Fue capaz además de rematar el partido con un buen gol.

El otro acierto de Zidane ha sido mantener la confianza en Lucas Vázquez. El canterano lleva un tiempo impreciso, pero de un tiempo a esta parte empieza a parecerse a la pieza clave de hace dos años. Un revulsivo fundamental, que ayer cuajó un gran partido.

Y arriba, lo de siempre más Asensio, y Benzema, que seguro forma parte de un plan maestro de Zinedine Zidane.

Dio tiempo para ver a Ceballos y Llorente, que seguro que tendrán más minutos a lo largo de la temporada, y que igual que el resto de los jóvenes tienen que aprender a tener paciencia. Les llegará su momento y eso lo ha demostrado Zidane apostando por varios de ellos.

Un Real Madrid sin ataque ni gol

El Real Madrid empató ayer contra el Atlético de Madrid en un partido que pone en evidencia sus carencias en esta temporada, la falta de gol. Ayer se le sumó la falta de capacidad para crear situaciones de peligro en el área contraria, contadas con los dedos de la mano.

Parece como si de pronto este equipo hubiese perdido toda su capacidad atacante. Gran parte de esa responsabilidad recae en Benzema y Cristiano Ronaldo, incapaces tanto de crearse sus propias jugadas como de rematar las de sus compañeros. En este caso, ayer no bastó con el caudal ofensivo propuesto por Isco y Marcelo. No parece suficiente para batir a un equipo como el Atlético de Madrid.

MADRID, SPAIN - NOVEMBER 18: Karim Benzema (R) of Real Madrid CF competes for the ball with Juan Francisco Torres alias Juanfran (L) of Atletico de Madrid  during the La Liga match between Club Atletico Madrid and Real Madrid CF at Estadio Wanda Metropolitano on November 18, 2017 in Madrid, Spain.  (Photo by Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images)

MADRID, SPAIN – NOVEMBER 18: Karim Benzema (R) of Real Madrid CF competes for the ball with Juan Francisco Torres alias Juanfran (L) of Atletico de Madrid during the La Liga match between Club Atletico Madrid and Real Madrid CF at Estadio Wanda Metropolitano on November 18, 2017 in Madrid, Spain. (Photo by Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images)

El empate en un partido importante confirma lo visto durante la dura derrota en Inglaterra, con la salvedad de que el Altético de Madrid tiene los mismos problemas que los blancos y no la efectividad del Tottenham. Lo hizo bien, eso sí, durante los primeros minutos, presionando arriba y ahogando al Real Madrid. Durante ese primer tramo no aparecieron ni Modric ni Kroos, como en Inglaterra.

Después, el segundo tiempo fue más blanco que rojiblanco, aunque no suficiente para imponerse en un partido en el que Zidane optó por hacer un solo cambio y en el minuto 75. Asensio por Benzema, con apenas 15 minutos para refrescar al equipo. Se entiende que el francés no encontrará en el banquillo las soluciones que busca, pero tiene que hacerlo y pronto. Ahora mismo, su apuesta por un mismo 11 no está funciona, ya constatado en demasiados partidos, y tiene que empezar bien a cambiar los piezas, los sistemas o la motivación…

Son 10 puntos de diferencia con un F.C.Barcelona que no juega de manera brillante pero que no está pinchando. Ya lo hará, sin duda. Pero el problema es que el Real Madrid siga haciéndolo. Si Zidane no se ha dado cuenta de que a este equipo le falta energía, además de gol, entonces si tiene el equipo un problema. Y si se ha dado cuenta y no es capaz de solucionarlo, también. Es hora de revolucionar el equipo y apostar por un cambio de la alineación que motive a los suplentes y haga reflexionar a los titulares, algunos muy lejos de su nivel.

El juego romo del Real Madrid y su falta de puntería, no excluye, no obstante, que el arbitraje esté perjudicando seriamente al equipo. Las decisiones arbitrales pueden cambiar un partido y la historia de un equipo (me viene al recuerdo el atraco al Chelsea en la Champion contra el F.C.Barcelona).

Ayer hubo como mínimo dos decisiones absolutamente nefastas y perjudiciales para el Real Madrid. Las señalo porque fueron muy claras. La primera una entrada de Savic, con el único adjetivo posible de criminal. En directo me pareció una entrada clarísima a Kroos de roja directa. En sucesivas repeticiones me pareció aún más clara.

La otra decisión perjudicial para el Real Madrid fue un penalti a Ramos, que fue a rematar un balón con la cabeza y se encontró una pierna que le acabó por romper la nariz. No solo penalti, sino lesión a Ramos, que tendrá que jugar con máscara, que además se perdió ayer la segunda parte.

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Vi además otras tantas jugadas dudosas, con varias posibles manos, pero desde luego con las dos anteriores, clarísimas, ya se habría cambiado el partido. Al Real Madrid todavía no le han pitado un penalti, aunque posiblemente le hayan hecho más de media docena muy claros y más del doble.

Eso también es jugar contra los elementos y eso también debería ser solucionado.