La pretemporada de Zidane

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La vuelta precipitada del francés tenía un doble objetivo. Por un lado, evitar un desastre mayor. Con un equipo anímicamente depresivo se podía encadenar derrota tras derrota con un final incierto. Y por otro, empezar una pretemporada de 3 meses para evaluar sobre el terreno el futuro de los componentes de la plantilla. Además de lo que ya sabía antes de su marcha y de lo que podía intuir viendo los partidos desde fuera, se trataba de que tuviese ya preparada a 1 de junio una lista de altas y bajas.

Y aunque suenan muchos nombres y cada cuál tiene sus sospechas en cuanto a lo que va a pasar, Zidane siempre parece un tipo enigmático. Como si no supiésemos ninguno que está pensando hasta que ocurre. Por eso, cuando Zidane habla en rueda de prensa suele dejar pocos titulares.

Pero en los últimos tiempos ha dejado claras evidencias de sus intenciones, con solo leer adecuadamente entre líneas. Primero respondió claramente sobre Pogba mostrando un interés inusitado y hoy básicamente ha indicado la puerta de salida a Bale, con las siguientes declaraciones:

“Ya veremos. No te voy a decir lo que va a pasar. Bale es jugador del Real Madrid y tiene dos años de contrato. Ya veremos que va a pasar. No te lo voy decir ahora”.

Más allá de la historia previa entre Zidane y Bale, es cierto que en los últimos partidos el galés no justifica ni su sueldo ni su estatus de estrella. Tampoco lo ha hecho a lo largo del año. Y tampoco lo han hecho, por cierto, otros muchos jugadores.

El trabajo doble del francés es el de intentar que el equipo gane el mayor número de partidos y darle a todos la oportunidad de demostrar su valía. Contra el Eibar poca valía se demostró en la primera parte pero varios sí se reivindicaron en la segunda.

Especialmente Benzema. Resulta paradójico conocer la mejor versión del francés ahora, a sus 31 años, 10 temporadas después de su llegada. Esta es la versión total, el jugador que marca, asiste y lidera. Una versión balón de oro. Su otra versión, quizá capada por la omnipresente presencia de Cristiano Ronaldo, daba como resultado un grandísimo jugador pero menos completo.

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Y luego está la aportación de chicos como Valverde, Odriozola o Reguilón. Los tres me parece que se han ganado durante este año tan difícil, un puesto entre los 22 jugadores. Son ellos más Vinicius, la mejor noticia de este año. Siendo el resto casi todas noticias malas.

Discernir si los jugadores rinden así de mal por estado anímico, por falta de interés o hambre o simplemente por calidad, es el duro trabajo de Zidane. Pero si algo tengo claro es que el fútbol es un estado de ánimo. Y el Madrid este año ha estado depresivo y los buenos momentos no son más que anomalías.

Conviene, en todo caso, pensar fríamente jugador por jugador. Evaluar su rendimiento actual, pasado y considerar su rendimiento futuro. Hay que calibrar si tienen capacidad para estar en el Real Madrid. O si la siguen teniendo. Hablamos de un club que genera un desgaste espectacular, no apto para cualquiera. Y hay que evaluar el coste-beneficio (salario vs rendimiento), la edad y el mercado que tienen.

Todo eso también es labor de Zidane. Esa y traer a jugadores que cubran las carencias del equipo; que no son pocas. Y no solo ofensivas. Defensivamente el Real Madrid lleva mucho tiempo concediendo demasiados goles.

Sirvan estos partidos como pretemporada y casting de Zidane, y esperemos que como mínimo como alivio de los aficionados. Aunque ahora mismo es más un martirio que otra cosa. Que se acabe ya esta temporada, por favor.

Zinedine Zidane, Supertar

Zinedine Zidane, Superstar es el estribillo de una sencilla canción, muy de moda ahora en las redes, y que se limita a enumerar a casi todos los grandes futbolistas de la historia (y algunos otros) y a repetir ese pegadizo estribillo.

Posiblemente sea la mejor representación de lo que significa Zidane para el madridismo y, sobre todo ahora, tras su retorno. Si en el imaginario colectivo blaugrana, el gran mito de la transformación del club fue Johan Cruyff, sobre todo a través de su legado como entrenador, en el Real Madrid la figura del francés se ha convertido de alguna manera en su homólogo.

Reconociendo la grandeza de otros dos jugadores por encima de la de Zidane, Di Stéfano y Cristiano Ronaldo, el francés con sus tres Champions consecutivas se ha convertido en algo más, en una suerte de mito fundacional.

Una personalidad mágica, capaz de lograr milagros, con todo lo que eso significa en un deporte como el fútbol. Y si algún club se une al de la magia y los milagros es el del Real Madrid, y mucho más tras el famoso minuto 92:48 con el gol de Ramos. Zidane estaba allí como segundo entrenador, y después lo estuvo como primero, resucitando a un equipo que parecía muerto con Benítez, en un cambio de ciclo imparable. Como ahora.

La vuelta del francés a un equipo sin aspiraciones esta temporada, eliminado de todo y sin opciones en liga, debería ser tan deprimente como la de cualquier otra figura. Pero aún así, gran parte del madridismo ha abrazado la vuelta de Zidane como la del curandero mágico capaz de curar las enfermedades más malignas. Como decía Alvaro Odriozola en una entrevista reciente en La Galerna, «Es como un título».

Zidane puede rescatar a los jugadores irrecuperables, mejorar a los jóvenes, conseguir títulos, fichar a Mbappé, levantar la decimocuarta, e incluso lograr el triplete. El mito de Zizou sigue intacto y en el imaginario popular su nombre se une como ninguno al éxito.

Su volea imposible en la final de Glasgow es la prueba manifiesta de su capacidad de lograr lo imposible. Y las tres champions consecutivas lo ratifican. ¿Por qué no lograr cualquiera de los deseos mencionados? La vuelta de Zidane ha sido la carta comodín de Florentino Pérez, que no quiere quemarla en exceso y por eso hará un esfuerzo para que los milagros a realizar sean más sencillos, con al menos 3 o 4 fichajes ilusionantes y de renombre.

Y en eso, el francés también es milagroso, porque va a tener a sus pies a un presidente difícil como pocos, Florentino Pérez. Zinedine Zidane logró con su marcha y con su vuelta, que el presidente le otorgue (casi) plenos poderes deportivos.

Ya hemos visto el último partido la resurrección de Isco y de Bale. ¿Casualidad? ¿Mérito de Zidane? ¿Será la flor? Todo eso y más, sin duda, porque Zinedine Zidane, superstar ha vuelto, como en la canción y todo es posible. Mañana lo comprobaremos.

El hundimiento del Real Madrid

Pjanic celebra el gol en el Bernabéu. Foto: Ligue 1Era un miércoles a las 20:45, la extinta hora Champions, un 10 de marzo, y el segundo proyecto de Florentino Pérez parecía empezar hundiéndose. Fallaba su primera reválida de verdad, los octavos de final de la Champion League, segundo fracaso de la temporada, tras el famoso alcorconazo. Una fase de grupos que el club no pasaba desde hacía 5 años, cuando el primer proyecto de Florentino había comenzado a hundirse. El resultado a remontar era un 1-0 y el equipo acabó empatando a pesar de adelantarse en el marcador Cristiano Ronaldo, con un balón al palo de Higuaín en el recuerdo del madridismo.

Hoy, 9 años después, el equipo vuelve a caer en octavos de final ante un rival, a priori sencillo, el Ajax, como aquel Olympique de Lyon, aunque esta vez el resultado es infinitamente más estrepitoso. Sin embargo, aquello se vivió con la misma indignación porque a pesar de la fabulosa inversión en jugadores, el club seguía sin ser capaz de superar esa fase de grupos por sexto año consecutivo. El intento de reflotar al equipo por parte de Florentino Pérez parecía no surtir efecto, y el club seguía deportivamente hundido.

Resultado de imagen de real madrid ajaxHoy, la indignación es por el resultado y por la costumbre (mala) de llegar a semifinales y de ganar Champions. Ocho semifinales y cuatro títulos levantados acabaron avalando aquel proyecto que se empezó a construir con la derrota del Real Madrid de Pellegrini y que acabó con el Real Madrid completamente reflotado, convertido de nuevo en un trasatlántico. Concretamente el mejor y más bonito de Europa.

Hoy, mientras el barco sigue hundiéndose poco a poco, ya se empieza a pensar en cómo reflotarlo y construir otro proyecto desde esta derrota. El apabullante 1-4, un resultado sin paliativos, con un Ajax que fue hoy mucho mejor y también en la primera parte en la ida, deja hundido un proyecto en el que apenas unos cuantos eran capaces de agarrarse al mástil sin ahogarse.

Se acabó un ciclo maravilloso que se empezó a construir aquel 10 de marzo de 2010 y con la posterior llegada de Mourinho, Ancelotti y Zidane. El proyecto tuvo como base aquellos jugadores fichados en ese verano (especialmente Cristiano Ronaldo, Benzema y Xabi Alonso) y otros que fueron llegando (Bale, Modric, Kroos, Varane, Casemiro o Carvajal) más algunos que ya estaban como Pepe, Marcelo y Ramos. Un elenco de jugadores de gran calidad, que fueron adquiriendo competitividad también a base de alguna dolorosa derrota (5-0 en el Camp Nou o la eliminación en semifinales contra el Bayern de Munich).

De aquel grupo, ya este verano se marcharon algunos imprescindibles como Cristiano Ronaldo o Pepe, en menor medida. Y otros empezaron a coquetear con su marcha como Bale o Modric. Un grupo saciado de Champions League y de muchos trofeos (no de ligas) y que en años anteriores y que ya esa misma temporada había dado muestras de agotamiento.

La apuesta conservadora del club, mezcla de confianza en la plantilla, pocas ganar de gastar dinero en un mercado inflacionista y confianza en los títulos pasados como colchón ha salido estrepitosamente mal. También la apuesta en un entrenador como Lopetegui e incluso poner de sustituto a Solari, aunque sería muy injusto culpar al argentino, cuando ya heredó un proyecto medio hundido, con más agua dentro que fuera.

Pero fue el día que Zidane anunció su marcha cuando el barco empezó a zozobrar y producirse las primeras grandes grietas.Y hasta hoy, con el club hundiéndose a estas horas irremisiblemente hasta las profundidades de la derrota y del negro océano.

Fue posiblemente la apuesta del año pasado por un conjunto menos competitivo lo que empezó a crear esas grietas. Son siempre aseveraciones a toro pasado porque algunos ya veían el fin de ciclo en 2014. Y son además conclusiones siempre ventajistas puesto que el corto plazo choca con el largo, al igual que las necesidades financieras y deportivas no siempre son las mismas.

Lo cierto y real es que esta temporada ha sido calamitosa y hay cierta sensación de vuelta a un 2010, que creíamos ya muy lejano, aunque por el camino hemos vivido el mejor ciclo histórico en Europa en los últimos 50 años.

En ese hundimiento han colaborado indudablemente las dos derrotas contra el Barcelona, en liga y en copa. El sueño de cualquier culé era precisamente ese, ayudar a hundir al Madrid (bueno ese y ganar 3 Champions seguidas y una al Madrid si es posible). El efecto anímico de ambas derrotas, especialmente la primera, dejó ya a la actual plantilla en mínimos emocionales y futbolísticos, achicando tanta agua que era prácticamente imposible dedicar los esfuerzos a recuperar la fuerza necesaria.

Ese golpe de gracia ha dejado al Real Madrid tan tocado que los 90 minutos de hoy no son más que un innecesario tiempo extra, innecesariamente cruel para el tricampeón de Europa, y para la mejor generación de jugadores que hemos visto muchos madridistas. Como el boxeador noqueado, que solo espera irse a casa, pero al que le queda otro asalto, y tiene que ver cómo su rival va como un vendaval a rematarle y dejarle herido de muerte. Y como era el Real Madrid, ninguno quisimos tirar la toalla y anular el combate, aunque era evidente que el equipo ya no podía más.

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Solari, probablemente no quería tampoco tirarla y quiso morir con lo puesto. Esto es, su equipo base, el mismo que le había ayudado a remontar en liga, hacer un gran partido en el Camp Nou y ganar en el Wanda. Y el mismo, o parecido, que había también caído claramente contra el F.C.Barcelona en dos partidos, principalmente por la falta de gol, uno de los grandes problemas del equipo aunque desde luego no el único, porque el equipo encaja goles con una facilidad asombrosa.

Era una última apuesta al todo o nada. A blanco o negro. Buscar un par de buenos golpes y seguir pasando rondas. Ya funcionó en el pasado. Pero ha salido cruz, un partido negro, con el equipo fundido y ya aturdido a los 8 minutos con un gol tempranero del Ajax. ¿Era una repetición de las eliminatorias del año anterior del Bayern y de la Juventus? No. No lo era, porque el equipo no tenía ni fuerza ni ganas para remontar.

Podría señalar el mal partido de muchos pero me quedaré con el bueno de Modric, de los pocos que compareció durante los 90 minutos. El sí intentó liderar al equipo, pero a diferencia del año anterior, en circunstancias parecidas cuando el equipo perdía en el Bernabéu, le faltó la presencia aún más carismática de dos jugadores imprescindibles para entender este ciclo victorioso: Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo. El segundo, el primer en irse del proyecto, y el primero, fuera por considerar hecho ya hecho el pase, en un error de soberbia imperdonable. Más allá del croata, un peleón Reguilón y un Benzema intentando hacer algo que no lleva en la sangre, que es liderar, aunque lleva todo el año intentándolo.

Ahora toca reunir al mejor equipo de expertos e ingenieros para reflotar un barco hundido en las profundidades, y que seguramente durante los próximos meses de primavera se seguirá hundiendo hasta tocar fondo definitivamente. En ese momento habrá que rescatarlo. Costará mucho dinero, habrá que sustituir a parte de la tripulación que no ayudó a que no se hundiese, cambiar al capitán del barco y renovar también otras estructuras del proyecto. Y quién sabe si incluso se querrá cambiar al armador, aunque eso ya serían palabras mayores.Un trabajo arduo que ya se hizo en 2010, con el armador Florentino Pérez, pero que costó varios años de trabajo y mucho dinero.

Nueve años después, un 5 de marzo de 2019 a las 21:00, la nueva hora Champions, acabó de hundirse, otra vez, el trasatlántico más exitoso y potente de Europa, un barco llamado Real Madrid. Y lo ha hecho para volver a ser reflotado, quién sabe si en 10 años o en 32. Pero sí tenemos la certeza de que tarde o temprano el Real Madrid volverá a navegar de nuevo por las aguas de la Copa de Europa a la máxima velocidad.

Excesiva y dolorosa derrota: 0-3

Hay una máxima en el fútbol que actúa como refrán y que normalmente se cumple, y es que cuando un equipo perdona, lo suele pagar al final. Ese podría ser el mejor resumen del partido de vuelta de las semifinales de Copa de ayer, entre Real Madrid y F.C.Barcelona. El Real Madrid perdonó en exceso y lo pagó carísimo, no solo con una derrota sino con una dolorosa goleada en contra por 0-3.

El casillero a cero del Real Madrid revela uno de los muchos de los problemas actuales de este Real Madrid, la falta de gol. En contra de la leyenda de la pegada, que realmente se remonta hasta tiempos de Ronaldo Nazario, con una gran efectividad en pocas llegadas, el equipo blanco ayer remató hasta 14 veces, algunas de ellas muy claras, sobre todo en botas del joven brasileño, Vinicius.

Y remarco lo de joven porque desde ese adjetivo se puede contemporizar sus acciones de ayer, dándole el mérito que merecen y quitándole importancia al fallo. La facilidad que tiene Vinicius para llegar al área contraria y crear ocasiones de gol tiene apenas parangón en el actual mundo futbolístico, e incluyo no solo a jóvenes sino a todos los futbolistas en general. Y ese motivo por sí mismo es suficiente para ver la luz que ayer se le apagó a la hora de definir. Si hay algo que cuesta adquirir y aprender es el temple de cara a portería, esa sangre fría para definir. Pues esa es la asignatura en la que cojea un chaval que en el resto de materias saca sobresalientes.

En el otro lado, en el F.C.Barcelona, los tres goles revelan una altísima efectividad. En solamente 4 remates lograron 3 goles, uno de ellos en propia meta, otro de penalti y una contra perfectamente ejecutada por sus delanteros y pésimamente defendida por el Real Madrid.

Y quizá ahí este el análisis del partido, en la mala lectura del Real Madrid a la hora de jugar con el resultado y de ida y el marcador de la vuelta. Hasta la segunda parte había dominado en ocasiones y seguía con un 0-0 que le clasificaba. Pero de alguna manera se respiraba en el ambiente el ansia del gol, la necesidad de buscar un gol como seguro, cuando en realidad esa necesidad debería haber sido del equipo azulgrana.

El Real Madrid se volcó en exceso ofensivamente y dejó huecos a la contra que aprovechó el mejor jugador azulgrana para ello, un rapidísimo Dembelé. Porque previamente el juego posicional de los de Valverde no inquietó en exceso al Madrid, a pesar de que siempre se hace incómodo jugar sin balón.

A partir de ese 0-1, el guión lo único que hizo fue acentuarse, porque ahora así el Real Madrid necesitaba el gol para empatar, y el F.C.Barcelona solo uno más para cerrar definitivamente la eliminatoria. Es curioso como en este tipo de eliminatorias y con un 1-1 en la ida, resulta más cómodo jugar la vuelta como visitante. El Barcelona lo entendió perfectamente mientras que el Real Madrid no supo, quizá consciente de la importancia del partido, a falta del colchón de la liga.

Las conclusiones a vuela pluma dejan a Solari tocado, a varios jugadores en evidencia, la sensación de caos, falta de proyecto, deriva…y toda una ristra de descalificaciones hacia el club y su presidente, como bien pude escuchar en el campo y leer después en Twitter.

Las conclusiones meditadas y reflexionadas devuelven un futuro más mucho ilusionante con un proyecto a construir en torno a la mastodónia figura de Vinicius, capaz de fallar una ocasión clarísima y levantar los brazos pidiendo ánimo al público, movilizando y activando todo un Santiago Bernabéu. Revelan también la consagración en el 11 titular de un lateral izquierdo “made in la fabrica”, al más puro estilo Nacho, Reguilón, un lateral izquierdo cumplidor y muy serio, justo como su antecesor, ahora que este no anda precisamente fino.

Pero como todo proyecto requiere de una serie de plazos, que incluyen entre otras cosas dolorosas derrotas como la de ayer. No es la primera vez que ocurre en el Real Madrid, y nos podemos remontar por ejemplo a los peores años de plomo, siendo eliminados en octavos de Champions League 6 años consecutivos o cayendo con estrépito contra el F.C.Barcelona, en aquel duro 5-0. Aquellos polvos trajeron los lodos posteriores en forma de Champions consecutivas y varias derrotas al mejor Barsa, incluyendo la huida de Pep.

Y de la misma manera, el propio F.C.Barcelona vivió los mejores años galácticos, con una derrota en la semifinal de la Champion por 0-2, con el Real Madrid dominando claramente. Esas derrotas y la construcción del equipo provocó después un Barcelona campeón.

A ese futuro deberá encomendarse el madridismo, consciente de que el presente estará muy complicado esta temporada. De manera lógica y calmada toca transitar este destino pacientemente, preguntándonos donde estaría este F.C.Barcelona si Messi si hubiese ido al Inter de Milán y le hubiesen encomendado su relevo a Dembelé.

De nada sirve reclamar fichajes a lo loco y querer deshacerse de media plantilla. Esos pensamientos cortoplacistas y propio de aficionados fanáticos no tienen una correspondencia ni con la realidad deportiva ni financiera.

Que al Real Madrid le falta gol y necesita varios ajustes en su plantilla (un central potente) es obvio, y que varios de los jugadores de este maravilloso ciclo se van apagando poco a poco, también. Pero el relevo está en la propia plantilla, muy joven y con jugadores que ya han demostrado que pueden ser titulares. Pero toca ahora esperar ese proceso de maduración (y sufrir), para luego disfrutar. Tenemos el ejemplo reciente. No queramos todavía quemar el club con todos dentro.

Todo o nada (casi)

Resultado de imagen de real madrid barcelonaEntra en juego una semana absolutamente crucial para el futuro del F.C.Barcelona y el Real Madrid. Algo más para el segundo, que necesita ganarle al primero los dos partidos que disputan entre sí en un lapso de 4 días, si quiere seguir vivo en liga.

Los dos clásicos entroncan con la mejor época pasado, aquellos duelos a muerte entre Guardiola y Mourihno, o lo que es lo mismo entre F.C.Barcelona y Real Madrid. Aquel choque de trenes acabó decidiendo el futuro, primero fortaleciendo al equipo blanco tras duras derrotas, y después expulsando a Guardiola de su idilio con el fútbol.

Ahora, muchos años más tarde, estos dos duelos en Copa y Liga pueden también marcar el presente y el futuro. Si bien es cierto que el F.C.Barcelona conserva una sustancial ventaja de 9 puntos, perder o ganar estos partidos puede suponer mucho más que 3 puntos. Y me explico.

El primer partido, el del miércoles, significa quedar fuera de la primera competición importante, para ambos equipos. Con una final de 90 minutos ante Valencia o Betis (a priori ambos rivales menores para ambos equipos), la Copa del Rey sería un colchón anímico para ambos. Y por tanto, cuando pienso en ambos partidos no lo veo como sucesos independientes, sino interconectados. Lo que pase en el primero influirá enormemente en el segundo.

En un escenario en el que el Real Madrid es capaz de eliminar al Barsa en Copa, imagino al equipo crecido, con ganas de rematar la faena en el partido de liga. Una victoria liguera dejaría al equipo a 6 puntos. No es un colchón pequeño, pero quedarían 13 jornadas, y con dos derrotas consecutivas más la Champions entre medias, no sería descartable un Real Madrid que volase, y un Barcelona deprimido.

A esta hipótesis, no obstante, no le doy más de un 10-15% de probabilidades. Son dos equipos que se conocen muy bien, ambos llegan con ciertas dudas y cualquier cosa puede ocurrir. Además, al Barcelona se le da bastante bien el Santiago Bernabéu. Dependerá sobre todo de los detalles físicos y tácticos, de cómo ambos entrenadores utilicen sus piezas en ambos partidos.

Por tanto, no sería descabellado imaginar una victoria blanca en copa y luego que el Barcelona saliese enrabietado el sábado y lograse sacar la victoria o un empate, que sería igual de malo para el Real Madrid. En este caso, me resulta una opción más que probable, y le daría entre el 25% y el 45% de probabilidades

En un segundo escenario imagino una derrota en la eliminatoria copera. No hablo de una derrota en el partido, sino de un empate a 2 o a 3, que deje al Real Madrid. En este caso, el golpe sería duro. El 1-1 parece un buen resultado, el equipo dio la cara, y en su estadio, tiene en cierta manera la obligación de ganar, siendo favorito.

Por eso, una derrota, dejaría al Real Madrid muy tocado de cara al partido del próximo sábado. Con 9 puntos de diferencia y la decepción copera, imagino a un equipo deprimido, vulnerable a cualquier golpe de gracia de un F.C.Barcelona que podría buscar hacer sangre. Al igual que en el primer escenario, también es posible que esa derrota espolee a los blancos y relaje al equipo azulgrana. Es una especie de ruleta rusa anímica. Este escenario tiene en mi opinión un 20-30% de probabilidades.

Sí tengo la sensación de que al Real Madrid le interesa más la Copa del Rey que al Barcelona, y que el partido del miércoles está señaladísimo en el calendario de Solari. Como comentario arriba, es un primer golpe anímico contra el rival. De la misma manera que la mejor táctica son los goles, las victorias son la mejor táctica para preparar los siguientes partidos.

Y luego está la Champions League, un torneo que saca todas los defectos y vulnerabilidades de los equipos. Un trofeo del KO, entre semana, de altísima intensidad, y que requiere la máxima concentración. Por eso, afrontar esa competición con la relajación de los 9 puntos en liga puede ser muy relevante. Y viceversa, afrontarla con 6 puntos y con el Real Madrid bufando, puede ser muy peligroso para el F.C.Barcelona.

Así que es la hora de los mejores, de ver a los dos mejores equipos de España en un espectacular de choque de trenes, que puede dar con uno de ellos en la lona, con un empate técnico, o incluso con los dos, eventualmente ante una mala eliminación en Champions.

El Real Madrid completa su resucitación en el Wanda

Dice una famosa frase que los que no conocen la historia están condenados a repetirla. Con el Real Madrid también nos habíamos olvidado de la historia de las últimas temporadas, repitiendo nuevamente el menosprecio a una plantilla que parecía muerta.

Nos equivocamos todos, la plantilla y el Real Madrid siguen vivos. El Real Madrid no ha muerto todavía este año y ahora más que nunca parece vivo en todas las competiciones. Es cierto que sigue teniendo al F.C.Barcelona a 8 puntos, pero ya la percepción es distinta y no parece tan lejano.

El Real Madrid es el único club del mundo capaz de resucitar una y otra vez. Y hacerlo más fuerte que nunca. Eso que ahora se llama ADN madridista y que de toda la vida se ha llamado no dar los partidos por perdidos hasta el último segunda. Esa esencia tan madridista es la que parece volver una y otra vez.

Claro que para resucitar hay que haber muerto. O casi. En los últimos años el Real Madrid ha muerto tantas veces como ha revivido. Pero hay dos episodios especiales en los que parecía que no iba a revivir. El primero fue tras la destitución de Benítez, y el segundo tras la de Lopetegui.

Son en realidad dos guiones similares. Un entrenador con buena formación y prestigio que coge al grupo al principio de temporada y luego un desarrollo de la temporada muy por debajo de las expectativas.

Y como actores secundarios dos entrenadores del Castilla, ex-futbolistas de prestigio, Zidane y Solari. Uno más que otro, pero de corte similar en cuanto a experiencia como entrenador y expectativas para llevar al Madrid lejos: ninguna.

Si Zidane resucitó a su plantilla a base de poca improvisación, casi por arte de magia, Solari lo ha hecho recurriendo a recursos que no había utilizado Lopetegui. Con protagonismo a jugadores como Reguilón, Odriozola, Valverde, Javi Sánchez y por supuesto Vinicius.

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De la mano de Vinicius, el equipo ha pasado de ser pobre y triste en ataque a ser vertiginoso y goleador. No recuerdo en la historia reciente del Real Madrid un impacto similar de un jugador de menos de 21 años. El precedente más inmediato es Raúl pero el contexto es diferente porque aquel equipo no estaba anímicamente destrozado como este.

Raúl fue una pieza más del equipo, con momentos de gran protagonismo, pero su impacto no fue como el de Vinicius. Porque para narrar la historia de los últimos 2 meses del Real Madrid, de las victorias encadenadas, se hace necesario mencionar al brasileño.

Se le mencionó en el partido en el Camp Nou y se le mencionó ayer, en el Wanda. Vinicius es fundamental para explicar el empate y la victoria. Y eso sin marcar goles. Su influencia es tan grande que en tres jugadas es capaz de desarbolar a rivales de esa talla. 18 años y medio tiene, unos pocos meses en el Madrid.

El Real Madrid ha vuelto, más fuerte que antes incluso. Donde aparecían jugadores acabados vemos a los antaño campeones de la Champion League. Y donde aparecían chavales imberbes e inexpertos como Reguilón o Vinicius, observamos piezas fundamentales para el funcionamiento del equipo.

Llegan febrero y marzo, meses de Champion y claves para el devenir de todas las competiciones y el Real Madrid está en posición de competir por todo. No sabemos el resultado final, pero ahora mismo el Real Madrid vuelve a estar vivo y nadie se atrevería a darle por muerto. Al menos hasta la siguiente muerte.

F.C. Barcelona: Lo que la verdad esconde

En las clásicas películas de espías siempre hay un malo que durante parte del metraje parece el bueno, o al menos no aparece como sospechoso. Para el avezado espectador siempre suele ser el jefe-colega o un buen amigo. Parece que engañan a todo el mundo pero siempre acaban delatándose de una u otra manera.

El F.C.Barcelona lleva desempeñado ese papel durante los últimos años, pero parece que sus coartadas cada vez son más débiles y no consiguen engañar al espectador, aunque por ahora siguen saliéndose con la suya.

Tras las últimas polémicas con el gol de Suárez, o el «no» penalty de Messi, donde el VAR no intervino, se ha estrechado el cerco sobre un club que desde hace mucho tiempo parece impune. Como los malos de las películas, siempre parece salir bien librados. Aunque el crimen se cometa, son capaces de limpiar la escena del crimen y seguir adelante como si nada. Da igual que el listado de agravios suponga el quebrantamiento de normas sin precedente alguno. Siempre encuentran un subterfugio, un aliado o una manera de no recibir el castigo.

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Y así durante más de una década hemos visto como hechos como tirar una botella al campo, llegar tarde a un partido, no presentarse a un partido de Copa del Rey, inscribir a un jugador sin ficha o la recién alineación indebida, entre otras muchas acciones, quedaban sin castigo.

Pero la gota que parece haber colmado el vaso ha sido la manipulación vivida en las últimas dos semanas, donde según parece la empresa responsable no mostró las imágenes apropiadas para que en la sala del VAR se dictase la medida correcta en dos acciones tan claras como el gol ilega de Suárez y el no penalty a Messi. Un gol que en cualquier otra circunstancia habría sido juego peligroso de Suárez y amarilla o incluso roja para el delantero y «no» penalty de Messi que simplemente acrecenta la sospecha sobre un funcionamiento sospechoso hasta la certeza.

Ahora, en vísperas de una eliminatoria crítica para el Barcelona y el Madrid y un mes que determinará la temporada de ambos clubes, no sabemos si la verdad saldrá a relucir o seguirá oculta.

No sabemos si esta noche el espectador verá como el supuesto amigo o jefe se desenmascara delante del protagonista mientras este va a la cárcel o sufre los efectos de las represalias. El F.C.Barcelona y las entidades o personas que lo han apoyado pueden   quitarse ya la careta y mostrar todas sus cartas, en un momento, como decimos, absolutamente clave.

Hasta ahora quizá podrían existir dudas sobre una competición completamente limpia, no siendo suficiente las maniobras del Barcelona, como su buena relación con la federación, como relata en su famosa entrevista Godall.
Entre los más ingenuos, esa maniobra que Laporta  realizó traicionando el voto de la liga, no conllevaba una contrapartida de favor (a pesar de las evidencias).

Gracias a esa buena relación y a una magnífica política de propaganda, el F.C.Barcelona ha sido capaz de mantener esa verdad escondida, y por supuesto, beneficiarse de ella. Tal ha sido la labor que todavía hay mucha gente que se sorprende cuando se compara la labor del F.C.Barcelona con la de la Juventus en Italia, y el famoso Moggigate.

A diferencia de aquello, aquí la prensa ha sido el caldo de cultivo perfecto para ocultar una actuación sistemática, igual de fraudulenta que en Italia. Distintos actores pero parecido modus operandi. Algo tan evidente que la propia estadística es incapaz de ocultarlo. Datos como el saldo arbitral, donde solamente haciendo referencia al número de penaltis pitados en contra se observa una anomalía estadística imposible.

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El antimadridismo militante, la otra gran afición en España después de la madridista, hablará de los beneficios de los grandes, ignorando la brecha estadística entre Real Madrid y Barcelona, y también obviando que el equipo de Florentino Pérez nunca ha recibido un  trato de favor semejante.

Sí al contrario, cuando ha tenido que ser eliminado de la Copa del rey por el caso Cheryshev, lo ha sido, o cuando el año pasado se le impusieron a Cristiano Ronaldo 5 partidos de sanción, se hizo sin titubeos.

No titubuean tampoco los árbitros en lo que se refiere a expulsiones contra jugadores como Ramos. Un jugador que tiene el récord de expulsiones de la liga con el Real Madrid en 638 partidos, 17 veces por doble amarilla y 7 por roja directa pero que curiosamente nunca ha sido expulsado con España en 161 partidos. Y si con el Madrid ha recibido 207 amarillas ( 1 cada 3 partidos), en la selección española ha tenido la suerte de recibir 21 amarillas (1 cada 7 partidos)

Si es cierto que al Real Madrid le han favorecido los árbitros en algunos partidos. Como al Atlético de Madrid, Sevilla o Valencia. Y en otros le han perjudicado. Eso forma parte del fútbol (o debía formar antes del VAR), pero la estadística muestra una anomalía, como recogen algunos tuitetos como @juanpfrutos o @maketolari

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El Real Madrid aparece en toda esta película como el protagonista ingenuo, donde al principio aparece como malo sin serlo y que además paga los platos rotos. Una ingenuidad que durante mucho tiempo ha tapado algunos grandes escándalos.

Hay pocos casos tan claros en la historia de la liga española como las dos ligas perdidas en Tenerife. En aquella ocasión se perdió el último partido de la liga con arbitrajes más que lamentables y con la constatación evidente en futuras entrevistas de primas a terceros por parte del Barcelona. No fue suficiente para castigar al Barcelona, por falta de pruebas, y porque el Real Madrid, a pesar de aparecer siempre como el malo de la película, nunca ha ejercido como tal. No denunció entonces aquello como no lo ha hecho ahora.

El F.C Barcelona ha vivido durante todos estos años a la sombra de una Federación y un Comité de Arbitrajes favorable y corrompido, como se demostró con la Operación Soulé y con tantas otras evidencias. Que de aquello no se haya abierto una causa judicial contra los clubes solo responde a la misma cobardía que en la Operación Puerto.

Esa es la verdad que esconde un club que ha vivido con el viento a favor en las competiciones domésticas durante todos estos años. Mientras los rivales, especialmente el Real Madrid, pero también clubes como el Atlético de Madrid o el Sevilla, recibían el trato arbitral normal, el F.C.Barcelona se beneficiaba de una anomalía estadística sin precedentes.

Quizá eso explique el dominio culé en España pero no en Europa, y haga lo propio con el Real Madrid. De otra manera es difícilmente explicable que un equipo que ha dominado Europa en los últimos 5 años, con 4 Champions conseguidas, y que ha sido uno de los 4 mejores durante los últimos 8 años, apenas haya logrado 2 ligas. En 5 de esas ligas la distancia con el F.C.Barcelona fue de menos de 4 puntos, mientras que en la última conseguida, el Real Madrid tuvo que vencer en su último partido mientras el F.C.Barcelona hacía lo propio gracias entre otras cosas al penalti pitado más vergonzante de la historia del fútbol.

Ahora con el VAR, una mejora tecnológica indudable como puso de manifiesto el mundial, parecía que esa impunidad iba a desaparecer. Con luz y taquígrafos y con la existencia de una sala especializada en el análisis de todas las jugadas conflictivas, se pensaba que desaparecería ese trato de favor.

Pero como en las mejores películas, el F.C.Barcelona contaba con la ayuda de otros entes, en este caso Mediapro, para seguir viviendo en la impunidad y cometiendo fechorías. Así que por ahora el malo sigue suelto en la oficina mientras el resto callan atemorizados. En esta película falta el héroe que denuncie la situación y sea capaz de derribar como en Italia, el tinglado. No lo tiene fácil porque parecen haber demasiados intereses en juego.

 

Vinicius Junior reclama su sitio

En el Santiago Bernabéu hay tres tipos de sonidos que el aficionado habitual alienta y reconoce. Uno de ellos, el más desagradable, es el que sigue al gol del equipo contrario. Normalmente se escuchan leves gritos, como desgarros, que ensucian el silencio provocado por la anomalía del gol recibido. El segundo sonido es el que precede al gol del Real Madrid cuando parece claro que se va a producir. Es un sonido de expectación, anticipando el posterior aullido tan característico del fútbol. Y el tercer sonido, el menos habitual, pero quizá el más apreciado, es el de admiración, el rumor que levantan determinadas acciones de un futbolista merengue.

Es ese un sonido que se parece a una suerte de murmullo colectivo, una exclamación colectivizada. Como no se produce con frecuencia, el buen aficionado lo reconoce y aprecia, porque eso significa que hay un futbolista especial en el Real Madrid, capaz de provocarlo.

En los últimos meses se ha escuchado con frecuencia ese murmullo en el Santiago Bernabéu. Un jugador de tez morena, mirada juvenil pero humilde y actitud desenfada, se ha encargado de relevar a otros como Zidane, Nazario o Butragueño en esa tarea de levantar esos murmullos tan especiales. Es un crío de menos de 19 años, y supongo que como tantos otros futbolistas brasileños, salido bien de las chavelas o de entornos pobres. Y seguramente por eso él y la mayoría de sus compatriotas juega con esa alegría, dándole al fútbol su verdadera naturaleza de juego, y no de deporte super profesional y de élite, que mueve ingentes cantidades de dinero.

Porque el joven brasileño parece que jugase solo para divertirse, para regatear al contrario, como en el colegio, con el objetivo de marcar gol, sin importarle demasiado los centenares de focos. Pero no está en el patio del colegio con una docena de compañeros, si no que comparece ante 80.000 gargantas cada fin de semana, rodeado de algunos de los mejores jugadores del mundo y en el club más exigente del planeta, capaz de pitar sin dudarlo a estrellas como Bale o Cristiano Ronaldo.

Vinicius José Paixao de Oliveira Junior es el nombre de este futbolista que ha logrado ser el protagonista de las crónicas sobre el Real Madrid. Al menos de la mía. Y sí, ayer el Real Madrid ganó en un buen partido, recortó dos puntos al F.C.Barcelona y mostró signos de gran mejoría, además de los goles nuevamente de Benzema y la vuelta de Mariano. Pero cuando dentro de 10 años recordemos estas fechas, nos acordaremos de que durante estos meses empezó a despegar Vinicius.

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Y es que él es la principal noticia de este Real Madrid. Y la mejor, en un año en el que jugadores como Bale o Asensio estaban llamados a liderar al equipo. Pero en su lugar, ha emergido un chico al que se despreció demasiado pronto. Fue despreciado no por su origen sino por su pertenencia a un club y como fichaje de Florentino Pérez. No es el primero ni será el último, pero su nombre ya podemos decir que se une a otros como el de Modric o de Odergaard, que quizá el año que viene vuelva para demostrar lo mismo que el brasileño. Jugadores que la prensa, demasiado focalizada en sus objetivos personales, despreció demasiado pronto.

El fichaje de Vinicius se utilizó para criticar al presidente, al que tomaron por loco o inconsciente, en lo parece que fue una decisión acertadísima. Desconozco el valor actual del brasileño pero dudo mucho que nadie quisiera desprenderse de él por menos del doble de lo que costó. Ahora mismo es tanto lo demostrado y su potencial que resulta difícil no imaginarle triunfando de blanco.

La sonrisa perenne de Vinicius no es la muestra de su éxito en la élite, porque ya la mostraba cuando fue llevado al Castilla, a pegarse en campos de segunda B, en una decisión que no debió ser fácil para el joven brasileño. Escrutado por la prensa para detectar sus fallos y por una afición siempre difícil, Vinicius no tardó en reventar la puerta del Castilla con goles.

Y Solari apostó por esa sonrisa, que era la misma en campos de césped artificial que en el Bernabéu. Su sonrisa es su carta de presentación para demostrar que está capacitado para levantar a un estadio entero sin notar los sudores fríos y las palpitaciones de corazón que cualquier otro sufriría en su lugar. Su desparpajo y naturalidad en sus acciones, tengan o no buena ejecución y resultado, es impropia de un chico de su edad. Y eso es lo que llamó más la atención al principio, más allá de regates exitosos o remates a portería desafortunados. Un niño con apenas 1.000 minutos en el equipo se comportaba como un veterano vistiendo una elástica que a otros mucho más mayores ha hecho palidecer e incluso llorar.

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Pero Vinicius no ha llorado ni ha parecido soportar la presión que un momento dado tuvo, cuando el Madrid era tan plano que solamente sus incursiones por la banda parecían darle sentido a la estrategia del club. Algo tan impropio como su rendimiento: 10 asistencias y 3 goles, y un buen puñado de buenas acciones, que han provocado goles, penaltis o jugadas espectaculares. Ya solo con esos pocos minutos se puede hacer un vídeo de Youtube de Highlights, que algunos profesionales tardarían lustros en conseguir.

Vinicius ha ayudado también a despertar a mejor Benzema, porque ambos parecen entenderse y buscarse. Y así, el francés a encontrado en el brasileño a su Cristiano, y viceversa.

El joven de Río de Janeiro ha sido durante las semanas de plomo, los días duros de un Madrid abatido y triste, la única ilusión y esperanza. Ahora es un motivo más para disfrutar del Real Madrid, junto con los habituales, pero un motivo especial. Vinicius provoca en la grada, como decía un tuitero, la ansiedad para que reciba el balón. Los espectadores, conscientes de su presencia y de que cuando reciba el balón levantará ese murmullo de admiración, le buscan con la mirada. Miran al balón y al brasileño a ver si coinciden para disfrutar de un regate, un encare, un pase filtrado o un eslalon.

Vinicius sin saberlo, con su sonrisa permanente, la ingenuidad del niño que es, se ha convertido en el ídolo del Bernabéu, sin saberlo él ni muchos de los que ahora todavía no le idolatran porque quizá no sean conscientes de que se viene un jugador tan especial, que su mera presencia ha revivido a todo un Real Madrid.

Vuelve la ilusión en el Bernabeu

El Bernabéu pareció ayer de nuevo ilusionado, animoso, con ganas de ver a su equipo remontar un resultado que pronto se tornó adverso. En la primera jugada con peligro del Gerona, la defensa del Real Madrid descuidó la marca y rápidamente se endosó el 0-1 en el marcador. Para ser eliminatoria, con los goles con valor doble en campo contrario, el inicio era esperpéntico, como gran parte de la temporada.

Pero la novedad fue que esa adversidad en vez de achicar al equipo, lo agrandó. El equipo de Solari atacó y disparó a puerta en la primera parte en numerosas ocasiones, y el 2-1 bien pudo haber sido un 4-1.

Luego la segunda parte trajo un formato similar. Buen juego del Real Madrid y un error, esta vez individual, que provocó el 2-2. Parecía nuevamente una situación para bajar los brazos, con un resultado nada beneficioso para los intereses blancos.

Pero volvieron a aparecer algunos de los jugadores destacados del partido. Los goles de Benzema y Ramos resolvieron el resultado y llevaron la alegría a un Bernabéu que por fin vuelve a recuperar las esperanza. ¿Y si ha vuelto el Real Madrid? se preguntaban algunos.

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Lo cierto es que los jugadores son los mismos campeones de Europa que hace un año. La gran diferencia hasta ahora, además de la presencia de Cristiano Ronaldo, era la falta de tono físico, y también psicológico. Ayer el equipo sí notó esa subida de nivel. Algo que se observa en jugadores como Modric o Casemiro, que ahora empiezan a mostrar su mejor versión. Es evidente que el mundial ha provocado que el inicio de temporada para el Real Madrid fuese físicamente muy bajo y ahora, como en otros años, muchos jugadores empiezan a adquirir su mejor momento físico.

También influye la presencia de jugadores menos habituales que le aportan al equipo vigor y frescura. Ayer, Odriozola fue muy incisivo en ataque, Ceballos mostró equilibrio y control del medio del campo y Vinicius fue un puñal por su banda. Y quiero volverme a parar en el jugador brasileño, como he hecho otras veces.

No, no es normal que un chico de 18 años levante al Bernabéu y aporte esa producción ofensiva. Logra generar ese rumor de expectativa, que solamente han logrado jugadores como Zidane o Ronaldo. Cuando el joven carioca coge el balón, el público sabe que va a encarar, que va a regatear y buscar el área contraria. Y logra el objetivo muchas veces, aunque muchas otras malogra la última jugada. Algo por otra parte normal en un jugador todavía por madurar, que necesita aprender a elegir sus mejores opciones. Cuando lo haga, y va muy rápido, será un atacante de primerísimo nivel.

Esas novedades lograron que ayer el Real Madrid marcase 4 goles y espantase los fantasmas de la falta de gol, algo que lleva persiguiendo al equipo toda la temporada. A cambio, se encajaron dos goles, en fallos muy concretos, y eso es algo a seguir mejorando.

Pero la noticia es que el Real Madrid, con pie y medio en semifinales, va a comenzar los meses vitales con el mejor ánimo y probablemente con toda la plantilla a disposición de Solari. Y ahí, veremos si el técnico toca las piezas y mejora lo que ya empieza a funcionar o por el contrario el equipo empeora. Pero es de suponer que contar con jugadores como Bale o Asensio debería ser más una suma que una resta. De como gestione el técnico argentino a la plantilla dependerá su futuro, y lo más importante, el presente de esta temporada del Real Madrid.

Un Real Madrid nuevo

La tarde lluviosa madrileña trajo al Real Madrid más luminoso de los últimos tiempos. Para quien acostumbra en este medio año post Zidane a ver ritualmente a un Madrid impreciso, fondón y aburrido, lo de ayer supuso una inesperada inyección de adrenalina.

Aunque no podemos decir que no estamos avisados, porque si algo ha demostrado el Real Madrid en las últimas temporadas es que reverdece a medida que pasa el otoño y el invierno, y se acerca la primavera. Y aunque quedan todavía dos meses para ese día, el Real Madrid enseñó ayer los primeros brotes verdes de la mano de unos imperiales Modric y Ramos. Ellos dos, y Casemiro por su importante gol, destacaron en un equipo que esta vez sí, tuvo gasolina para 90 minutos y mostró más ganas y calidad que el adversario para ganar el partido.

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Es curioso como cuando funciona Modrid funciona el Real Madrid. De hecho la única eliminatoria europea perdida en estos 5 años de éxitos, ha sido contra la Juventus sin el jugador croata. Y de igual manera, esa influencia decisiva se observa en otros jugadores que son conforman la columna vertebral del equipo. 

Ayer también contribuyeron al buen hacer del equipo los jóvenes que ha introducido Solari en detrimento de jugadores más veteranos como Isco o Marcelo. Tanto Reguilón como Ceballos hicieron bien su papel y aportaron al equipo ese plus de energía que dan jugadores que necesitan demostrar su valía.

En esa dinámica está también Vinicius Junior, una estrella emergente que ha llegado para quedarse. Si alguien tiene dudas de que es un jugador especial, que trate de recordar que otros jugadores fueron capaces de mostrar el desparpajo y naturalidad de Vinicius con menos de 19 años. Solo se me viene un nombre a la cabeza en la historia reciente del Real Madrid, y es Raúl.

El brasileño tiene cualidades innatas que no pueden entrenar ni adquirir. Potencia, velocidad y regate que muestra en todas y cada una de sus acciones. El chico recibe el balón siempre en verticalidad, con la única intención de hacer daño al rival. Y lo hace sin que le pese un gramo la camiseta, como si llevase vistiéndola toda la vida y no apenas 500 minutos. No, definitivamente Vinicius no ha venido al Madrid para pasar desapercibido y sí para hacerse el hueco en la titularidad que otros no se atrevieron a reclamar, como Asensio. Le puede faltar precisión y desde luego tiene mucho que mejorar en el remate a portería, pero son aspectos del juego que se mejoran con la edad y con los entrenamientos.

Otro punto positivo del partido de ayer fue la capacidad defensiva del equipo. Por primera en prácticamente toda la temporada, el Real Madrid sufrió poco y Courtois tuvo poco trabajo. Apenas un par de contras del Sevilla y un par de tiros a puerta.

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La parte negativa es que al equipo le sigue faltando gol y hubo que esperar casi hasta el final del partido. Y esa necesidad de marcar pronto y de marcar fácil, es lo que separa normalmente a los equipos de los grandes títulos. El Real Madrid había vivido durante todos estos últimos sin ese problema. La solución era Cristiano Ronaldo que garantizaba casi ese gol por partido. Sin él en el campo las dificultades son mucho mayores y eso se nota.

En esa búsqueda compensatoria anda desde septiembre el equipo, sin encontrar ni el juego que propicie una avalancha de ocasiones ni demasiados goleadores. Por eso es importante que aparezcan otros jugadores como Modric o Casemiro. El Madrid necesita que al menos los jugadores de ataque y los centrocampistas vivan con cierta obsesión con el gol.

De otra manera, los partidos se harán muy largas y el equipo sufrirá como hasta ahora. Dentro de esa configuración ofensiva probablemente jugadores como Bale o Asensio, en su mejor versión, ayudarían sin duda. Habría que sacrificar a Lucas Vázquez y la solidez defensiva que aporta, pero a cambio el equipo tendría más gol.

En esas y otras variantes tendrá que trabajar Solari para seguir mejorando al equipo y tenerlo a punto para los idus de marzo, las verdaderas fechas claves de la temporada y donde el Real Madrid se juega la temporada.