El rey contra el heredero: Super Bowl

Este domingo tiene lugar una de las Super Bowl con más atractivo de los últimos años. Un enfrentamiento entre el pasado, presente y futuro de la NFL, y un choque de trenes entre dos grandes ofensivas y dos potentes defensivas.

El partido del domingo enfrenta al mejor quarterback de la historia, Tom Brady,  de 43 años, ganador de 6 anillos y participante en 10 finales, contra el mejor quarterback de la actualidad, Pat Mahomes, de 25 años,  campeón y MVP del año pasado, y jugador destinado a suceder en el trono como uno de los grandes quaterbacks de siempre.

De ganar el primero se iría a los 7 anillos, con dos equipos diferentes, algo solo logrado por Peyton Maning, dejando la sensación de que el sistema no eran los Patriots, si no que era el propio Brady. Lo logrado por el ex de Nueva Inglaterra es tremendamente meritorio. Llegar a un equipo nuevo, con 42 años, sin conocer los sistemas, ni a los jugadores, sin pretemporada, y con un equipo que en la temporada anterior no había logrado el pase a los play-offs, y convertirlo en todo un finalista de la Super Bowl, es una hazaña, sin duda. Corroborarlo, ganando el título agrandaría aún más la leyenda.

En el otro lado, Mahomes tiene la oportunidad de dar un golpe en la mesa y empezar a recortar distancia con Brady, logrando además su segundo título consecutivo, algo que por cierto, no se lograba, precisamente desde que lo lograsen los Patriots. Mahomes, con toda la carrera por delante tiene tiempo de sobra para llegar a muchas finales, pero es mucho mejor aprovechar las oportunidad que luego hay imprevistos. Y ahora mismo, estos Chiefs lo tienen todo para ser un equipo dominante durante un lustro.

Pero más allá de este magnífico duelo, el partido ofrece a dos equipos elite en sus ataques, contra dos defensas también élite, que a medida que han ido evolucionando los partidos y estos play-offs, han sido cada vez más competitivas.

Por el lado de los Chiefs, el triángulo formado por Mahomes, un jugador que lo tiene todo, brazo, movilidad, magia para salir de la presión, pase corto , medio y largo, potencia; junto con uno de los mejores WR de la liga, Hill, una bala, para pases profundos y medios, y el TE más en forma, Kelce, para soluciones distintas. Además de tener un juego de carrera decente y otras opciones como Hardman. Un crisol de variables ofensivas que hasta la fecha no han sido parados por ningún equipo y que hace de los Chiefs los teóricos favoritos.

KANSAS CITY, MO – OCTOBER 30: Tight end Travis Kelce #87 of the Kansas City Chiefs high-fives wide receiver Tyreek Hill #10 during the game against the Denver Broncos at Arrowhead Stadium on October 30, 2017 in Kansas City, Missouri. (Photo by Peter Aiken/Getty Images)

Y es aquí donde aparece la defensiva de los Buccaners, la mejor del año contra el juego de carrera, con un puñado de jugadores muy agresivos, con un juego muy basado en el Blitz. Jugadores como Devin White, Barret, Pierre -Paul o Lavonte David tienen que lograr convertir su infalibilidad contra el ataque en carrera y traducirlo también contra el juego de pase, uno de los fuertes de los Chiefs.

No es un tarea sencilla, y básicamente de eso depende el éxito de los Buccaners. En un intercambio de golpes, los Chiefs probablemente van a anotar más puntos. El factor Mahomes, un jugador absolutamente letal hace que todas sus jugadas sean potenciales primeros downs.

Mientras que los Bucs cuentan también con un conglomerado de estrellas ofensivas, con jugadores como Evans, Godwin o Brown como receptores, más otras opciones como el corredor Fournett o Gronkowski para desatascar, más la seguridad de que a Tom Brady no le va a temblar el brazo. Con 10 finales jugador, el ex de Nueva Inglaterra no va a sentir la presión con un tercera y 8 por jugar, ni a falta de dos minutos para acabar el partido. No la sentía antes, mucho menos ahora.

Y ese es quizá el gran aval de los Buccs, que cuenta en sus filas con el mejor de siempre. El problema es que Brady no posee la magia de Mahomes, ni la regularidad y el equipo depende de su defensiva para igualar el partido.

En definitiva, una Superbowl que tiene todos los ingredientes para ser un espectátculo ofensivo y defensivo y que independientemente del resultado será histórica, bien por la consagración definitiva de una leyenda como Brady, o por el ascenso imparable de Mahomes.

Zidane encuentra un Madrid reconocible

El miércoles el Real Madrid fue el de la Champions League de las mejores noches: el equipo que ha pasado las 29 fases de grupo siempre, y el equipo reconocible, que hace no tanto dominaba Europa con mano de hierro. El Madrid se pareció mucho a aquel, repleto de jerarcas en su mejor nivel.

Asistimos al penúltimo partido de los últimos jerarcas. Ramos, Benzema, Modric y Kroos. Especialmente estos 3 últimos. Por el camino perdimos a Cristiano y a Bale y nos quedan estos, a la espera de encontrar nuevos.Un partido que ha recordado a los de antaño, en cuanto a control y dominio.

Bien es cierto que el rival no era el de las grandes noches, pero la cita tenía una importancia mayúscula, un nuevo match point para Zidane y los suyos, y un nuevo tortazo para los que repetidamente no creen en los métodos de Zidane, a pesar de haber demostrado profusamente su capacidad de rendir en los momentos más complicados.

Pero el miércoles se vio algo más, quizá por primera vez desde la vuelta de Zidane, un equipo competitivo que mezcla suficientemente a los jerarcas con los jóvenes, y que ofrece tanto solidez defensiva como capacidad de ataque. Puede ser el de ayer el 11 tipo de Zidane, algo que entre lesiones, bajas momentos de forma y otras vicisitudes, no se ha logrado.

Del 11 del miércoles, la pareja de centrales con Ramos y Varanne, es indudablemente la mejor posible y en forma la mejor del mundo. Solamente la baja de Ramos causa tremendas dudas porque afecta a la salida de balón. Especialmente eficiente con pases en largo del propio Ramos, Modric y especialmente Sergio. El destinatario principal Lucas Vázquez, que con el nivel de ayer sería a día de hoy el lateral derecho titular. Ofreció lo mismo que Carvajal pero con más continuidad y regularidad y más control. En ataque tiene los tics propios de extremos: pone buenos centros, encara con soltura y combina bien. Pero es que además suma desde esa posición unas diagonales sorpresivas hacia dentro que han roto varias líneas.

Mendy es el lateral que compensa defensivamente al equipo. Abolsutamente imbatible en el uno contra uno, con capacidad siempre de recuperar la posición, su pega ahora mismo es cierta espesura con el balón, especialmente en ataque. Tanto a él como a Casemiro, con balón les costó dar fluidez. Sin embargo., sin el balón en juego, sus posiciones fueron imprescindibles y su labor de contención clave.

Y esa CMK, que parecía acababa hace 2 años, la completan, como no, los dos mejores centrocampistas del mundo. Modric y Kroos, dos leyendas también del Real Madrid, y dos jugadores absolutamente claves en los éxitos precedentes y en el partido de ayer. El alemán es el metrónomo del equipo, el que dicta si se juega en corto o en largo, rápido o despacio, o por la derecha o por la izquierda, mientras que Modric es el encargado de recoger el balón en la medular y mediante buenas conducciones o pases llevarlo a ¾ o zonas de ataque, saltando varias líneas de presión. Teníamos la duda del rendimiento de Modric con 35 años, pero tras un comienzo de temporada espectacular, parece que tiene mecha para al menos otra temporada más, sobre todo convenientemente protegido.

Y arriba, los extremos brasileños, dos jóvenes de 20 años, le permiten al Madrid intensidad en la presión y piernas durante todo el partido. Con Benzema como estilete, aportando todos esos intangibles, que en realidad son muy tangibles: reparto de juego, mayor fluidez, apertura a bandas, juego interior, más tanto gol como cualquier estrella mundial. Es Benzema el gran olvidado de las listas de los mejores del mundo, siendo realmente un jugador que lleva a nivel top 5 los últimos años.

Este 11 ofrece la posibilidad de la presión alta, también la salida al contraataque gracias a la potencia de Vinicius, juego de control y solidez defensivo. Lo mismo que hacía el Real Madrid de los jerarcas pero con el añadido de un tal Cristiano, que garantizaba los 40 goles por temporada y de Bale, que garantizada otros 20. Esa carencia es a mayor pega de este Madrid: la falta de gol. A día de hoy. Vinicius todavía no tiene esa capacidad de golear y Rodrygo que tiene más gol juega muy lejos del área donde cada vez que la pisa es letal. Y depender de Modric y Kroos es arriesgado porque no son tan llegadores como Valverde. Quizá ahí, el uruguayo pueda ofrecer una versión más ofensiva, en un recambio por Casemiro, y Odegaard pueda ofrecer mejores pases interiores, descansando Modri y Kroos.

La realidad es que Zidane no ha podido hasta la fecha articular todas sus piezas, porque se ha encontrado con demasiadas incidencias. Pero ahora tiene una estructura base para crear un 11 tipo, o al menos uno muy reconocible.

Zidane y el futuro

Tras 15 partidos de la presente temporada, el Real Madrid 20/21 se parece mucho más al Real Madrid de la 18/19 que al que ganó la liga el año pasado. Y eso, visto los resultados, es muy preocupante. Porque ambos son equipos rotos, que parecen jugar sin orden, defensivamente muy frágiles y ofensivamente inoperantes. Un equipo que no puede aspirar a nada y que colectivamente no funciona e individualmente no tiene argumentos a los que agarrarse.

Pero de la misma manera que invita al pesimismo esa comparación, también podemos acordarnos del equipo que durante el verano invirtió la situación en liga y acumuló una racha de victorias que le permitió llevarse la liga. Ese equipo era sólido, colectivamente comprometido con la misión de no encajar goles, y en ataque funcionaba lo suficiente como para llevarse los partidos. Con muchos jugadores en su mejor versión invitaba a un futuro de mejora.

En este punto toca elegir tu propia aventura. Si algo sabemos es que Zidane es capaz de resucitar a los muertos. Lo ha hecho dos veces: una tras Benitez y otra después precisamente de la temporada 18/19. Tan muertos o más que ahora, equipos que parecían perdidos para siempre, sin esperanza.

Esa capacidad de Zidane de resucitar a equipos es el gran argumento de peso para mantenerle en el cargo. Seguramente se deba a su idea de juego, relacionado con un entendimiento del fútbol con altibajos, con la forma física de los jugadores.  A día de hoy, demasiadas piezas claves del Real Madrid están o han estado fuera de su mejor forma. Este equipo no es el del segundo año de Zidane, donde cualquier jugador rendía. Este equipo necesita a sus mejores jugadores para tener un rendimiento óptimo. Y en cuanto fallan el equipo se cae. Y jugadores como Ramos, Casemiro, Varane, Valverde, Benzema han faltado o han estado o están en baja forma.

Ese es otro argumento para creer en la mejora del equipo, la ausencia de jugadores claves. Se ha demostrado que al equipo le falta profundidad para permitirse rotaciones, pero al mismo tiempo, sin estas rotaciones los titulares acaban desfondándose.

En cualquier otra situación análoga, el entrenador del Real Madrid y probablemente yo exigiría un cambio. Pero con Zidane han sido tantas veces las que el equipo ha resucitado que prefiero ser cauto. Además no veo otro entrenador capaz de llegar y reformar el equipo. Las piezas son las que son, con el factor agravado de la pandemia, la preparación precipitada en verano y la falta de refuerzos por motivos económicos. Así que me resulta difícil pensar en alguien capaz de revertir la situación solo desde la pizarra y la motivación.

Alguien mejor que el propio Zidane, que si algo tiene es que confía en sus jugadores, en las buenas y en las malas y eso tarde o temprano le acaba devolviendo sus frutos. Quiero pensar que el equipo puede alcanzar en cualquier momento su mejor versión del año pasado, con un par de cambios, con motivación y esa concentración y también suerte que está faltando.

Dura y difícil derrota contra el Valencia

Hay empresas que venden algunos productos sin sacarle rentabilidad. El objetivo detrás de esa operación puede ser el aprovechar la maquinaria o satisfacer a los clientes, con un producto por el que no obstante no sacan margen alguno.

De esa manera me imagino la gestión de Zidane cuando incluye en la alineación a dos jugadores como Marcelo e Isco, lejísimos de su mejor forma y que hacen del Real Madrid un equipo muy poco competitivo.

La elección de ambos o uno de ellos le resulta al aficionado madridista en general incomprensible, a mi también, pero a diferencia de la gran mayoría, yo lo veo como parte de un “plan maestro” de Zidane.

El francés considera que a largo plazo le compensa tener a dos jugadores tan importantes como ellos, contentos al jugar de vez en cuando, e incluso llegado el momento, enchufados, si consigue de ellos el mejor rendimiento físico. A cambio, se pierden partidos como los de Cádiz o el de ayer. Es el alto precio a pagar.

Pero esta estrategia le ha funcionado a Zidane perfectamente en otros momentos y ahora no vamos a dudar de ella. ¿Qué pasaría si alinease a otros jugadores? ¿O si actuase de manera distinta? No lo sabemos. Pero sí sabemos dos cosas. Una, que con otros entrenadores recientes como Benítez, Lopetegui o Solari la gestión de jugadores acabó provocando un pésimo rendimiento deportivo. Y dos, que con Zidane, la gestión de jugadores provocó primero un ciclo histórico de títulos, y el año pasado la consecución de la liga.

Y recuerdo especialmente la liga del año pasado, porque al principio las dudas eran similares. Si nos quedamos con ese comienzo de liga, probablemente, según muchos, Zidane nunca habría debido acabar la liga como entrenador. Pero si nos quedamos con el global y especialmente los últimos 10 partidos, tenemos a un entrenador que remontó con un equipo que parecía muerto.

Este Real Madrid tiene claras carencias y es un equipo de entreguerras, pero sigo pensando que Zidane es el mejor técnico posible para este periodo. Por eso, la derrota de ayer, que fue especialmente dura porque el Valencia en el global no fue mejor, no me parece un problema de gran calado. Sí es cierto que este Real Madrid, en cuanto fallan las piezas principales, baja uno o dos escalones. Y ayer faltaron dos piezas tan relevantes como Casemiro y Mendy.

Ese es el trabajo de Zidane, intentar enchufar a otros jugadores y crear un sistema para ser competitivos en todo caso.

Mi visión de la liga

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Ha pasado más de un año desde mi último artículo en este blog. Durante este tiempo he estado escribiendo en La Galerna, algo que espero seguir haciendo. Ha sido un tiempo de menor producción de artículos por falta de tiempo. Pero en este nuevo curso escolar me gustaría seguir escribiendo, y lograr al menos un artículo semanal.

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Comienza la temporada 2020/2021, la que será la segunda temporada en tiempos de pandemia, y el Real Madrid tiene la oportunidad de revalidar el título de liga. Algo que no ocurre desde la temporada 2007/2008.

Mucho se ha comentado durante estos años sobre la tendencia del club blanco de tirar ligas. Una falacia basada en el hecho de que Real Madrid ha levantado solo 3 títulos mientras que el Barcelona ha levantado 8 trofeos. Pero lo cierto es que durante estos años el Real Madrid ha competido las ligas al Barcelona, como demuestra el gráfico inferior, terminando muchos años segundo a poquísimos puntos.

Cuando el Real Madrid no compitió ligas fue el año pasado y el anterior en un periodo de reconstrucción que acabó con la salida de Cristiano y Zidane del Real Madrid (en rojo en el gráfico). Y también en la última temporada antes de la llegada de Florentino Pérez. Durante todas estas temporadas el Real Madrid logró más de 85 puntos, y en varias más de 90 puntos, compitiendo las ligas contra un Barcelona que ha superado los 90 puntos en todas estas temporadas.

Si observamos la evolución, la tendencia es la contraria en el Barcelona. Por primera en mucho tiempo bajaron de los 87 puntos, su peor registro en 12 años. Es de suponer que con una plantilla parecida a la del año anterior más el agravante del conflicto Messi, esa tendencia se acentúe.Y lo normal es que esa tendencia se acentúe porque el Barsa no va a tener una plantilla significativamente mejor y sí un problema en el vestuario con un Messi más viejo y menos motivado.

Y el Madrid en cambio va a ir fortaleciendo dinámicas, jugadores jóvenes más hechos y estilo asumido. Con la inercia del año pasado, este Real Madrid debería ser más sólido.

La denominada era Messi sí ha supuesto en liga un aumento de la competitividad azulgrana, junto con la era Villar. Ambos factores han dejado de ser tan determinados. El primero por un menor rendimiento del argentino y el segundo con un saldo arbitral que por fin comienza a tener una lógica estadística .

Mi impresión es que el Real Madrid ganará esta liga. La gran diferencia con el Barcelona es que el equipo ya ha pasado su particular via crucis. La gran tarea de Zidane es encontrar más gol. Ahí el equipo necesita más a Asensio, más Hazard y más de los brasileños y Jovic. Mientras que el aspecto defensivo parece por fin solventado.

La amplitud de la plantilla del equipo de Zidane le favorece también en estos tiempos en los que las lesiones o el coronavirus pueden mermar el 11 tipo. E incluso la ausencia de público puede tener un efecto positivo, como se demostró durante los últimos partidos de la campaña pasada.

Con todo, esto no deja de ser fútbol, con toda su impredecibilidad, y dos victorias seguidas o dos derrotas pueden cambiar la dinámica. En todo caso, Koeman va a tener poco margen de maniobra para construir en poco tiempo un Barcelona nuevo y competitivo.

Las piezas son parecidas a las del año pasado, sin 3 o 4 jugadores veteranos que deberían salir, con un Messi al que veremos su rendimiento, pero que contento no estará y con 3 o 4 caras nuevas. De ellas, ahora mismo solo Pjanic tiene nivel élite demostrado, mientras que otros como Pedri o Trincao van a necesitar muchos partidos. Queda por ver como adaptará Koeman las distintas piezas en torno a Messi. Si buscará más protagonismo de Griezman o de Ansu Fati, si relegará a Coutinho a un papel secundario, tratar de recuperar a Dembelé, sustituir a de Jong por Busquets..

Son muchas incógnitas, y lo que sobre el papel parece sencillo, luego en el vestuario genera dinámicas y comportamientos no deseados que terminan desembocando en un equipo poco cohesionado. Algo sabemos los madridistas tras dos duros años de transición, primero con Benítez y después con Lopetegui. Lo que al principio de temporada eran cantos de sirena, a mitad de temporada se transformó en un sonido infernal de caos, que solo la mágica mano del chamán Zidane, logró transformar en una dulce melodía.

En clave futbolística, el Barcelona tiene el mismo problema defensivo del año pasado. No tienen un medio del campo fuerte ni una delantera capaz de ejercer una presión alta consistente, y defensivamente es un equipo frágil con 4 defensas a los que les falta contundencia. Y luego está la ubicación de Messi, que en un posible 4-2-3-1 sería el media punta de arriba, y eso resta opciones de presión.

En realidad se enfrenta a una dinámica parecida a la del Real Madrid en estas temporadas pero con el problema interno de Messi, más la inestabilidad institucional y sin poder fichaje, algo que el Real Madrid sí hizo con fichajes importantes como Hazard, Courtais o Militao, para apuntalar posiciones en el campo débiles. En el Barcelona eso no va a poder ser.

Un Real Madrid nuevo

La tarde lluviosa madrileña trajo al Real Madrid más luminoso de los últimos tiempos. Para quien acostumbra en este medio año post Zidane a ver ritualmente a un Madrid impreciso, fondón y aburrido, lo de ayer supuso una inesperada inyección de adrenalina.

Aunque no podemos decir que no estamos avisados, porque si algo ha demostrado el Real Madrid en las últimas temporadas es que reverdece a medida que pasa el otoño y el invierno, y se acerca la primavera. Y aunque quedan todavía dos meses para ese día, el Real Madrid enseñó ayer los primeros brotes verdes de la mano de unos imperiales Modric y Ramos. Ellos dos, y Casemiro por su importante gol, destacaron en un equipo que esta vez sí, tuvo gasolina para 90 minutos y mostró más ganas y calidad que el adversario para ganar el partido.

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Es curioso como cuando funciona Modrid funciona el Real Madrid. De hecho la única eliminatoria europea perdida en estos 5 años de éxitos, ha sido contra la Juventus sin el jugador croata. Y de igual manera, esa influencia decisiva se observa en otros jugadores que son conforman la columna vertebral del equipo. 

Ayer también contribuyeron al buen hacer del equipo los jóvenes que ha introducido Solari en detrimento de jugadores más veteranos como Isco o Marcelo. Tanto Reguilón como Ceballos hicieron bien su papel y aportaron al equipo ese plus de energía que dan jugadores que necesitan demostrar su valía.

En esa dinámica está también Vinicius Junior, una estrella emergente que ha llegado para quedarse. Si alguien tiene dudas de que es un jugador especial, que trate de recordar que otros jugadores fueron capaces de mostrar el desparpajo y naturalidad de Vinicius con menos de 19 años. Solo se me viene un nombre a la cabeza en la historia reciente del Real Madrid, y es Raúl.

El brasileño tiene cualidades innatas que no pueden entrenar ni adquirir. Potencia, velocidad y regate que muestra en todas y cada una de sus acciones. El chico recibe el balón siempre en verticalidad, con la única intención de hacer daño al rival. Y lo hace sin que le pese un gramo la camiseta, como si llevase vistiéndola toda la vida y no apenas 500 minutos. No, definitivamente Vinicius no ha venido al Madrid para pasar desapercibido y sí para hacerse el hueco en la titularidad que otros no se atrevieron a reclamar, como Asensio. Le puede faltar precisión y desde luego tiene mucho que mejorar en el remate a portería, pero son aspectos del juego que se mejoran con la edad y con los entrenamientos.

Otro punto positivo del partido de ayer fue la capacidad defensiva del equipo. Por primera en prácticamente toda la temporada, el Real Madrid sufrió poco y Courtois tuvo poco trabajo. Apenas un par de contras del Sevilla y un par de tiros a puerta.

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La parte negativa es que al equipo le sigue faltando gol y hubo que esperar casi hasta el final del partido. Y esa necesidad de marcar pronto y de marcar fácil, es lo que separa normalmente a los equipos de los grandes títulos. El Real Madrid había vivido durante todos estos últimos sin ese problema. La solución era Cristiano Ronaldo que garantizaba casi ese gol por partido. Sin él en el campo las dificultades son mucho mayores y eso se nota.

En esa búsqueda compensatoria anda desde septiembre el equipo, sin encontrar ni el juego que propicie una avalancha de ocasiones ni demasiados goleadores. Por eso es importante que aparezcan otros jugadores como Modric o Casemiro. El Madrid necesita que al menos los jugadores de ataque y los centrocampistas vivan con cierta obsesión con el gol.

De otra manera, los partidos se harán muy largas y el equipo sufrirá como hasta ahora. Dentro de esa configuración ofensiva probablemente jugadores como Bale o Asensio, en su mejor versión, ayudarían sin duda. Habría que sacrificar a Lucas Vázquez y la solidez defensiva que aporta, pero a cambio el equipo tendría más gol.

En esas y otras variantes tendrá que trabajar Solari para seguir mejorando al equipo y tenerlo a punto para los idus de marzo, las verdaderas fechas claves de la temporada y donde el Real Madrid se juega la temporada.

Lopetegui en la delgada línea roja

El pasado sábado el Real Madrid cayó en el Bernabeu por 1-2 contra el Levante. No es una derrota más, es el certificado de defunción de Lopetegui, que no parece capaz de enderezar el rumbo de un equipo que ha perdido demasiados partidos, y que sobre todo transmite sensaciones muy negativas.

Más allá de los resultados, a veces se pueden encontrar en los partidos sensaciones positivas, signos de que el equipo va a empezar a funcionar, o de que los resultados no se ajustan al juego desplegada. Lo cierto es que este Real Madrid con el record negativo de minutos sin marcar, desprende sensaciones negativas. Porque a ese registro se une una pasmosa facilidad para recibir goles en contra.

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Y son dos losas muy pesadas, que tienen que ver con una dinámica de equipo que no funciona, con jugadores que juegan incómodos, y con un sistema de juego que no logra sacar de cada uno su mejor versión, si no la peor. Me recuerda en demasía al Real Madrid de Benítez, con la diferencia de que aquel Madrid a estas alturas de temporada no llevaba el número de derrotas actual. La diferencia también estuvo en el desempeño de los rivales, pero aún así, las sensaciones son parecidas.

Se sabía que sin Cristiano Ronaldo y sin Zidane iba a ser una transición complicada, pero nadie podía imaginar que ya a principios de noviembre se dudaría del entrenador y el club se vería obligado a trazar un cambio de rumbo. Pero eso es lo que está a punto de pasar. Parece complicado que Lopetegui logre salvarse. La cuerda siempre se rompe por el lado más débil, y como el club no puede despedir de golpe a 6 jugadores, probablemente la solución más sencilla sea sustituir al entrenador y esperar que uno nuevo de un vuelco a la situación. Esperar la llegada de otro Zidane.

Para que eso no pase tendrían que ocurrir varias cosas, y improbables y que normalmente no se dan en el fútbol. El Real Madrid de pronto tendría que reaccionar. Pasaría por ganar en el Camp Nou y mantener una racha de victorias que asentase al equipo. Tampoco debería ser tan difícil para un equipo como el Madrid ganar los próximos 4 o 5 partidos, pero sí lo es si tenemos en cuenta el pasado inmediato, con partidos que se cuentan prácticamente por derrotas.

Y en realidad es un Real Madrid no tan distinto del que ha ganado las últimas tres copas de Europa. A excepción de Cristiano Ronaldo, el resto siguen siendo los fabulosos jugadores de hace unos meses. Tipos como Ramos, Marcelo, Modric, Kroos o Bale que lo han ganado todo a nivel de clubes.

Pero lo difícil es cambiar el estado de ánimo sin tocar nada. Quizá lo lograse una victoria en el Camp Nou. Espera un Barsa sin Messi, que como el Madrid sin Ronaldo es mucho menos equipo. No es el Barcelona fiable de otros años y está sumido en su propia transición, que será aún mayor sin el argentino. Pero aún así, para este Madrid capaz solamente de marcar 1 gol solamente en los últimos 5 partidos parece un mundo ganar en feudo blaugrana. Son 4 derrotas y 1 empate.

Un balance muy negativo, que aún así deja al equipo a solo 4 puntos del líder, el Barcelona, y por supuesto, con todas las opciones abiertas en Champion. El fútbol es impredecible y como decía más arriba una victoria el próximo domingo podría de pronto cambiar el estado de ánimo madridista. Aunque no podemos olvidar los precedentes y las sensaciones y están parecen ir en dirección contraria a los intereses de Lopetegui. Es hora de comprobar si es técnico para el Real Madrid o si, al igual que Benítez, es solo un entrenador más que pasó por el club con más pena que gloria.

Nadal, 11 veces leyenda

Nadal entró en la historia en el 2005 levantando con apenas 19 años su primer Roland Garros, pero ha permanecido en ella y la ha acrecentado durante todos estos años. Ayer siguió haciendo historia para seguir siendo, al igual que su gran rival Federer, una leyenda viva.

El dominio de Nadal en tierra, y concretamente en la del Gran Slam más importante sobre esta superficie, el Roland Garros, es tan abrumadora que en las últimas 14 ediciones solo en tres no consiguió Nadal llevarse el títulos. Solo en el 2015, Djokovic, en cuartos de final y antes en el 2009, Soderling, en octavos de final lograron ganarle un partido. En 2016 se retiró y no disputó su encuentro ante Granollers. En esas tres ocasiones, sus dos grandes rivales de la temporada y también para hacer historia, Djokovic y Federer, aprovecharon para levantar el título.

Nadal lo ha hecho en 11 ocasiones, con esas tres excepciones que coinciden con los peores años del manacorí. Son precisamente esas derrotas las que ponen de relieve la dificultad de ganar este torneo, no ya 11 veces, si no una sola vez. Pueden ser testigos de ello los 11 finalistas a los que ha derrotado Nadal.

Ninguno de ellos fue capaz de llevar al español al límite, al quinto set, lo que deja aún más claro la superioridad de Nadal. Primero Mariano Puerta, Federer (4 veces), Djokovic (2), Ferrer, Soderling, Murray, Wawringa, y ayer Thiem son todos testigos de la hazaña de Nadal. Grandes jugadores todos ellos, algunos en el mejor momento de sus carreras.

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El austriaco Thiem es otra muesca en el revolver de Nadal. El austriaco ya le había ganado en tierra, hace pocas semanas, en el Master 1000 de Madrid. Con 24 años es el 7 en el ranking ATP y aspira a ser uno de los jóvenes que le disputen el título a Nadal y Federer. Y sin embargo no fue capaz de hacerle un set al español, a pesar de hacer un buen partido y llegar en buena forma y en un buen momento.

Esa capacidad de Nadal de anular a sus rivales, de dominar sobre su superficie favorita, la arcilla, probablemente no la volveremos a ver en el próximo siglo e incluso más allá. Se hace complicado pensar en alguien con la misma capacidad que Nadal de dominar un torneo. Y posiblemente esta no sea la última vez que vuelva a levantar el trofeo.

¿Hasta cuando seguirá Nadal ganando Roland Garros? Tendrá que llegar alguien no ya mejor que él, si no con su misma energía y mentalidad Y eso es francamente difícil. Pueden ser las lesiones as que le vayan mermando, o quizá solamente sea su definitivo retiro su único rival. Pero a día de hoy no solo no se vislumbra alguien capaz de ganarle, sino de competir de igual a igual en la arcilla.

El Real Madrid vuelve a ganar en el Allianz Arena

Decía Zidane en la rueda de prensa que el Real Madrid no se caga en los pantalones. Y así fue, aunque durante gran parte el partido el Bayern puso todo para que así fuese. La primera parte fue de claro dominio bávaro, sobre todo con el 1-0, que encontró al Real Madrid sufriendo, como por otra parte solía ser normal en Alemania.

El guión esperado con el Bayern volcado absolutamente en ataque. Tanto que Heynckes salió con todo. Prácticamente un plan inicial con 5 jugadores netamente ofensivos como Lewandoski, Robben, Ribery, Muller y James. Un plan que cambió con la lesión de Robben, y que creo que le dio más estabilidad a los alemanes con la presencia de Thiago. A partir de ahí el Bayern dominó por fuerza bruta y por las ganas acumuladas de este año y de años previos.

Y el Real Madrid aguantó también con todo, con la fuerza mental de este año y la de años previos, con la experiencia que te dan muchas eliminatorias de Champion. Fue así como el Real Madrid pudo empatar con un buen tiro de Marcelo, antes de acabar la primera parte. Un 1-1 que cambiaba absolutamente el guión.

La segunda parte fue un guión similar, pero esta vez con el Real Madrd golpeando con más fuerza al contragolpe. A falta de Cristiano Ronaldo, que si bien no apreció con un gol si destacó especialmente en labores defensivas y con un precioso gol anulado, apareció Asensio. Un chico nacido para las citas grandes. Costó 3,5 millones que solamente por eso justifica toda la política de fichajes del club. Suyo fue el 1-2 con una gran combinación con Lucas Vázquez. Otro meritorio.

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El partido acabó con el Bayern de Munich absolutamente volcado y con el Real Madrid achicando balones como los mejores equipos italianos. Un ejercicio de sufrimiento absolutamente indispensable si se quiere ganar la Champion.

El resultado no esconde cierta fragilidad defensiva, normal también ante un equipo de la potencia del Bayer. Con un Ribery estelar, el Bayer se marcha pensando que a pesar de haberlo merecido y haberlo puesto todo, se va con otra derrota. Son ya tres consecutivas en el Allianz Arena contra el Real Madrid. Casi nada. Una goleada en semifinales, 0-4, el 1-2 del año pasado y otra vez el mismo resultado.

Son tres victorias ante uno de los top 3 de Europa, por resultados en Champion y por dominio en su liga. Esta es la primera derrota de este Bayern de Munich en competiciones oficiales pero tampoco habían perdido previamente ni el PSG ni la Juventus en su casa

Habla muy bien del ciclo victorioso de este Real Madrid y también del ciclo del Real Madrid en estos últimos años. El PSG no perdía en casa desde el 20 de marzo de 2016. La Juve no perdía en casa desde el 10 de abril de 2013. El Bayern no perdía en casa desde el 12 de abril de 2017 Tres campeones de sus ligas, que han visto como el club blanco revienta sus récords.

El Real Madrid está a 90 minutos de su tercera final consecutiva y la cuarta en cinco años. Casi nada. 90 minutos en los que habrá que sufrir casi seguro. Pero si algo ha demostrado este equipo ja sido la capacidad de competir y por tanto de sufrir. Y eso más un gran talento es lo que hacen del Real Madrid un equipo de leyenda.

El sorteo de la Champion y probabilidades

Ayer se sortearon los partidos de cuarto de final de la Champion League con los emparejamientos sabidos. Y si tuviésemos que basarnos en años previos los máximos favoritos para pasar serían, en este orden, Real Madrid y Bayern de Múnich. Tanto el F.C. Barcelona como la Juventus tienen menos presencia en los últimos años en semifinales.

En el caso de equipos como la Roma su presencia es nula en semifinales en la última década y como veremos en el siguiente gráfico muy poco habitual en cuartos de final. El Manchester City y el Liverpool tienen cada uno una presencia, siendo el City un equipo ahora mismo más consolidado en Europa.

 

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El listado de cuartos de final del último lustro y última década confirma la presencia de una «aristocracia europea» que se ha repetido en los últimos años. Real Madrid, Barcelona, Bayern de Múnich y Juventus han sido junto con el Atlético de Madrid, PSG y Borussia de Dormund los equipos con más presencias. Y sin embargo, este año los 3 últimos se han caído de la lista, siendo sustituidos por la Roma, Liverpool, Sevilla y City.

 

cuartos

Y aún así, viendo los listados de finalistas y campeones sería relativamente fácil descartar, no ya en este momento, si no en octavos, a muchos candidatos.

finalistas champion

campeones champion

Durante los últimos 10 años han sido solo 9 los equipos finalistas, de los cuáles  se han repartido los títulos 6 equipos. Atlético de Madrid, Borussia de Dormund y Juventus san sido los tres equipos que no lograron en sus presencias ningún título. Precisamente los dos primeros se quedaron fuera de las eliminatorias de Champion.

Del resto de equipos, se han quedado fuera de los cuartos, eliminados, el Chelsea y el Inter de Milán, mientras que el Inter de Milán  lleva el último lustro sin presencia en los cuartos de final.

Según esos datos, los finalistas y el campeón de la Champion estaría entre el Bayern de Múnich, Real Madrid y F.C.Barcelona. El fútbol se encargará de desmentir las estadísticas o de confirmarlas.