El rey contra el heredero: Super Bowl

Este domingo tiene lugar una de las Super Bowl con más atractivo de los últimos años. Un enfrentamiento entre el pasado, presente y futuro de la NFL, y un choque de trenes entre dos grandes ofensivas y dos potentes defensivas.

El partido del domingo enfrenta al mejor quarterback de la historia, Tom Brady,  de 43 años, ganador de 6 anillos y participante en 10 finales, contra el mejor quarterback de la actualidad, Pat Mahomes, de 25 años,  campeón y MVP del año pasado, y jugador destinado a suceder en el trono como uno de los grandes quaterbacks de siempre.

De ganar el primero se iría a los 7 anillos, con dos equipos diferentes, algo solo logrado por Peyton Maning, dejando la sensación de que el sistema no eran los Patriots, si no que era el propio Brady. Lo logrado por el ex de Nueva Inglaterra es tremendamente meritorio. Llegar a un equipo nuevo, con 42 años, sin conocer los sistemas, ni a los jugadores, sin pretemporada, y con un equipo que en la temporada anterior no había logrado el pase a los play-offs, y convertirlo en todo un finalista de la Super Bowl, es una hazaña, sin duda. Corroborarlo, ganando el título agrandaría aún más la leyenda.

En el otro lado, Mahomes tiene la oportunidad de dar un golpe en la mesa y empezar a recortar distancia con Brady, logrando además su segundo título consecutivo, algo que por cierto, no se lograba, precisamente desde que lo lograsen los Patriots. Mahomes, con toda la carrera por delante tiene tiempo de sobra para llegar a muchas finales, pero es mucho mejor aprovechar las oportunidad que luego hay imprevistos. Y ahora mismo, estos Chiefs lo tienen todo para ser un equipo dominante durante un lustro.

Pero más allá de este magnífico duelo, el partido ofrece a dos equipos elite en sus ataques, contra dos defensas también élite, que a medida que han ido evolucionando los partidos y estos play-offs, han sido cada vez más competitivas.

Por el lado de los Chiefs, el triángulo formado por Mahomes, un jugador que lo tiene todo, brazo, movilidad, magia para salir de la presión, pase corto , medio y largo, potencia; junto con uno de los mejores WR de la liga, Hill, una bala, para pases profundos y medios, y el TE más en forma, Kelce, para soluciones distintas. Además de tener un juego de carrera decente y otras opciones como Hardman. Un crisol de variables ofensivas que hasta la fecha no han sido parados por ningún equipo y que hace de los Chiefs los teóricos favoritos.

KANSAS CITY, MO – OCTOBER 30: Tight end Travis Kelce #87 of the Kansas City Chiefs high-fives wide receiver Tyreek Hill #10 during the game against the Denver Broncos at Arrowhead Stadium on October 30, 2017 in Kansas City, Missouri. (Photo by Peter Aiken/Getty Images)

Y es aquí donde aparece la defensiva de los Buccaners, la mejor del año contra el juego de carrera, con un puñado de jugadores muy agresivos, con un juego muy basado en el Blitz. Jugadores como Devin White, Barret, Pierre -Paul o Lavonte David tienen que lograr convertir su infalibilidad contra el ataque en carrera y traducirlo también contra el juego de pase, uno de los fuertes de los Chiefs.

No es un tarea sencilla, y básicamente de eso depende el éxito de los Buccaners. En un intercambio de golpes, los Chiefs probablemente van a anotar más puntos. El factor Mahomes, un jugador absolutamente letal hace que todas sus jugadas sean potenciales primeros downs.

Mientras que los Bucs cuentan también con un conglomerado de estrellas ofensivas, con jugadores como Evans, Godwin o Brown como receptores, más otras opciones como el corredor Fournett o Gronkowski para desatascar, más la seguridad de que a Tom Brady no le va a temblar el brazo. Con 10 finales jugador, el ex de Nueva Inglaterra no va a sentir la presión con un tercera y 8 por jugar, ni a falta de dos minutos para acabar el partido. No la sentía antes, mucho menos ahora.

Y ese es quizá el gran aval de los Buccs, que cuenta en sus filas con el mejor de siempre. El problema es que Brady no posee la magia de Mahomes, ni la regularidad y el equipo depende de su defensiva para igualar el partido.

En definitiva, una Superbowl que tiene todos los ingredientes para ser un espectátculo ofensivo y defensivo y que independientemente del resultado será histórica, bien por la consagración definitiva de una leyenda como Brady, o por el ascenso imparable de Mahomes.

Zidane encuentra un Madrid reconocible

El miércoles el Real Madrid fue el de la Champions League de las mejores noches: el equipo que ha pasado las 29 fases de grupo siempre, y el equipo reconocible, que hace no tanto dominaba Europa con mano de hierro. El Madrid se pareció mucho a aquel, repleto de jerarcas en su mejor nivel.

Asistimos al penúltimo partido de los últimos jerarcas. Ramos, Benzema, Modric y Kroos. Especialmente estos 3 últimos. Por el camino perdimos a Cristiano y a Bale y nos quedan estos, a la espera de encontrar nuevos.Un partido que ha recordado a los de antaño, en cuanto a control y dominio.

Bien es cierto que el rival no era el de las grandes noches, pero la cita tenía una importancia mayúscula, un nuevo match point para Zidane y los suyos, y un nuevo tortazo para los que repetidamente no creen en los métodos de Zidane, a pesar de haber demostrado profusamente su capacidad de rendir en los momentos más complicados.

Pero el miércoles se vio algo más, quizá por primera vez desde la vuelta de Zidane, un equipo competitivo que mezcla suficientemente a los jerarcas con los jóvenes, y que ofrece tanto solidez defensiva como capacidad de ataque. Puede ser el de ayer el 11 tipo de Zidane, algo que entre lesiones, bajas momentos de forma y otras vicisitudes, no se ha logrado.

Del 11 del miércoles, la pareja de centrales con Ramos y Varanne, es indudablemente la mejor posible y en forma la mejor del mundo. Solamente la baja de Ramos causa tremendas dudas porque afecta a la salida de balón. Especialmente eficiente con pases en largo del propio Ramos, Modric y especialmente Sergio. El destinatario principal Lucas Vázquez, que con el nivel de ayer sería a día de hoy el lateral derecho titular. Ofreció lo mismo que Carvajal pero con más continuidad y regularidad y más control. En ataque tiene los tics propios de extremos: pone buenos centros, encara con soltura y combina bien. Pero es que además suma desde esa posición unas diagonales sorpresivas hacia dentro que han roto varias líneas.

Mendy es el lateral que compensa defensivamente al equipo. Abolsutamente imbatible en el uno contra uno, con capacidad siempre de recuperar la posición, su pega ahora mismo es cierta espesura con el balón, especialmente en ataque. Tanto a él como a Casemiro, con balón les costó dar fluidez. Sin embargo., sin el balón en juego, sus posiciones fueron imprescindibles y su labor de contención clave.

Y esa CMK, que parecía acababa hace 2 años, la completan, como no, los dos mejores centrocampistas del mundo. Modric y Kroos, dos leyendas también del Real Madrid, y dos jugadores absolutamente claves en los éxitos precedentes y en el partido de ayer. El alemán es el metrónomo del equipo, el que dicta si se juega en corto o en largo, rápido o despacio, o por la derecha o por la izquierda, mientras que Modric es el encargado de recoger el balón en la medular y mediante buenas conducciones o pases llevarlo a ¾ o zonas de ataque, saltando varias líneas de presión. Teníamos la duda del rendimiento de Modric con 35 años, pero tras un comienzo de temporada espectacular, parece que tiene mecha para al menos otra temporada más, sobre todo convenientemente protegido.

Y arriba, los extremos brasileños, dos jóvenes de 20 años, le permiten al Madrid intensidad en la presión y piernas durante todo el partido. Con Benzema como estilete, aportando todos esos intangibles, que en realidad son muy tangibles: reparto de juego, mayor fluidez, apertura a bandas, juego interior, más tanto gol como cualquier estrella mundial. Es Benzema el gran olvidado de las listas de los mejores del mundo, siendo realmente un jugador que lleva a nivel top 5 los últimos años.

Este 11 ofrece la posibilidad de la presión alta, también la salida al contraataque gracias a la potencia de Vinicius, juego de control y solidez defensivo. Lo mismo que hacía el Real Madrid de los jerarcas pero con el añadido de un tal Cristiano, que garantizaba los 40 goles por temporada y de Bale, que garantizada otros 20. Esa carencia es a mayor pega de este Madrid: la falta de gol. A día de hoy. Vinicius todavía no tiene esa capacidad de golear y Rodrygo que tiene más gol juega muy lejos del área donde cada vez que la pisa es letal. Y depender de Modric y Kroos es arriesgado porque no son tan llegadores como Valverde. Quizá ahí, el uruguayo pueda ofrecer una versión más ofensiva, en un recambio por Casemiro, y Odegaard pueda ofrecer mejores pases interiores, descansando Modri y Kroos.

La realidad es que Zidane no ha podido hasta la fecha articular todas sus piezas, porque se ha encontrado con demasiadas incidencias. Pero ahora tiene una estructura base para crear un 11 tipo, o al menos uno muy reconocible.

Zidane y el futuro

Tras 15 partidos de la presente temporada, el Real Madrid 20/21 se parece mucho más al Real Madrid de la 18/19 que al que ganó la liga el año pasado. Y eso, visto los resultados, es muy preocupante. Porque ambos son equipos rotos, que parecen jugar sin orden, defensivamente muy frágiles y ofensivamente inoperantes. Un equipo que no puede aspirar a nada y que colectivamente no funciona e individualmente no tiene argumentos a los que agarrarse.

Pero de la misma manera que invita al pesimismo esa comparación, también podemos acordarnos del equipo que durante el verano invirtió la situación en liga y acumuló una racha de victorias que le permitió llevarse la liga. Ese equipo era sólido, colectivamente comprometido con la misión de no encajar goles, y en ataque funcionaba lo suficiente como para llevarse los partidos. Con muchos jugadores en su mejor versión invitaba a un futuro de mejora.

En este punto toca elegir tu propia aventura. Si algo sabemos es que Zidane es capaz de resucitar a los muertos. Lo ha hecho dos veces: una tras Benitez y otra después precisamente de la temporada 18/19. Tan muertos o más que ahora, equipos que parecían perdidos para siempre, sin esperanza.

Esa capacidad de Zidane de resucitar a equipos es el gran argumento de peso para mantenerle en el cargo. Seguramente se deba a su idea de juego, relacionado con un entendimiento del fútbol con altibajos, con la forma física de los jugadores.  A día de hoy, demasiadas piezas claves del Real Madrid están o han estado fuera de su mejor forma. Este equipo no es el del segundo año de Zidane, donde cualquier jugador rendía. Este equipo necesita a sus mejores jugadores para tener un rendimiento óptimo. Y en cuanto fallan el equipo se cae. Y jugadores como Ramos, Casemiro, Varane, Valverde, Benzema han faltado o han estado o están en baja forma.

Ese es otro argumento para creer en la mejora del equipo, la ausencia de jugadores claves. Se ha demostrado que al equipo le falta profundidad para permitirse rotaciones, pero al mismo tiempo, sin estas rotaciones los titulares acaban desfondándose.

En cualquier otra situación análoga, el entrenador del Real Madrid y probablemente yo exigiría un cambio. Pero con Zidane han sido tantas veces las que el equipo ha resucitado que prefiero ser cauto. Además no veo otro entrenador capaz de llegar y reformar el equipo. Las piezas son las que son, con el factor agravado de la pandemia, la preparación precipitada en verano y la falta de refuerzos por motivos económicos. Así que me resulta difícil pensar en alguien capaz de revertir la situación solo desde la pizarra y la motivación.

Alguien mejor que el propio Zidane, que si algo tiene es que confía en sus jugadores, en las buenas y en las malas y eso tarde o temprano le acaba devolviendo sus frutos. Quiero pensar que el equipo puede alcanzar en cualquier momento su mejor versión del año pasado, con un par de cambios, con motivación y esa concentración y también suerte que está faltando.

Dura y difícil derrota contra el Valencia

Hay empresas que venden algunos productos sin sacarle rentabilidad. El objetivo detrás de esa operación puede ser el aprovechar la maquinaria o satisfacer a los clientes, con un producto por el que no obstante no sacan margen alguno.

De esa manera me imagino la gestión de Zidane cuando incluye en la alineación a dos jugadores como Marcelo e Isco, lejísimos de su mejor forma y que hacen del Real Madrid un equipo muy poco competitivo.

La elección de ambos o uno de ellos le resulta al aficionado madridista en general incomprensible, a mi también, pero a diferencia de la gran mayoría, yo lo veo como parte de un “plan maestro” de Zidane.

El francés considera que a largo plazo le compensa tener a dos jugadores tan importantes como ellos, contentos al jugar de vez en cuando, e incluso llegado el momento, enchufados, si consigue de ellos el mejor rendimiento físico. A cambio, se pierden partidos como los de Cádiz o el de ayer. Es el alto precio a pagar.

Pero esta estrategia le ha funcionado a Zidane perfectamente en otros momentos y ahora no vamos a dudar de ella. ¿Qué pasaría si alinease a otros jugadores? ¿O si actuase de manera distinta? No lo sabemos. Pero sí sabemos dos cosas. Una, que con otros entrenadores recientes como Benítez, Lopetegui o Solari la gestión de jugadores acabó provocando un pésimo rendimiento deportivo. Y dos, que con Zidane, la gestión de jugadores provocó primero un ciclo histórico de títulos, y el año pasado la consecución de la liga.

Y recuerdo especialmente la liga del año pasado, porque al principio las dudas eran similares. Si nos quedamos con ese comienzo de liga, probablemente, según muchos, Zidane nunca habría debido acabar la liga como entrenador. Pero si nos quedamos con el global y especialmente los últimos 10 partidos, tenemos a un entrenador que remontó con un equipo que parecía muerto.

Este Real Madrid tiene claras carencias y es un equipo de entreguerras, pero sigo pensando que Zidane es el mejor técnico posible para este periodo. Por eso, la derrota de ayer, que fue especialmente dura porque el Valencia en el global no fue mejor, no me parece un problema de gran calado. Sí es cierto que este Real Madrid, en cuanto fallan las piezas principales, baja uno o dos escalones. Y ayer faltaron dos piezas tan relevantes como Casemiro y Mendy.

Ese es el trabajo de Zidane, intentar enchufar a otros jugadores y crear un sistema para ser competitivos en todo caso.

Mi visión de la liga

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Ha pasado más de un año desde mi último artículo en este blog. Durante este tiempo he estado escribiendo en La Galerna, algo que espero seguir haciendo. Ha sido un tiempo de menor producción de artículos por falta de tiempo. Pero en este nuevo curso escolar me gustaría seguir escribiendo, y lograr al menos un artículo semanal.

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Comienza la temporada 2020/2021, la que será la segunda temporada en tiempos de pandemia, y el Real Madrid tiene la oportunidad de revalidar el título de liga. Algo que no ocurre desde la temporada 2007/2008.

Mucho se ha comentado durante estos años sobre la tendencia del club blanco de tirar ligas. Una falacia basada en el hecho de que Real Madrid ha levantado solo 3 títulos mientras que el Barcelona ha levantado 8 trofeos. Pero lo cierto es que durante estos años el Real Madrid ha competido las ligas al Barcelona, como demuestra el gráfico inferior, terminando muchos años segundo a poquísimos puntos.

Cuando el Real Madrid no compitió ligas fue el año pasado y el anterior en un periodo de reconstrucción que acabó con la salida de Cristiano y Zidane del Real Madrid (en rojo en el gráfico). Y también en la última temporada antes de la llegada de Florentino Pérez. Durante todas estas temporadas el Real Madrid logró más de 85 puntos, y en varias más de 90 puntos, compitiendo las ligas contra un Barcelona que ha superado los 90 puntos en todas estas temporadas.

Si observamos la evolución, la tendencia es la contraria en el Barcelona. Por primera en mucho tiempo bajaron de los 87 puntos, su peor registro en 12 años. Es de suponer que con una plantilla parecida a la del año anterior más el agravante del conflicto Messi, esa tendencia se acentúe.Y lo normal es que esa tendencia se acentúe porque el Barsa no va a tener una plantilla significativamente mejor y sí un problema en el vestuario con un Messi más viejo y menos motivado.

Y el Madrid en cambio va a ir fortaleciendo dinámicas, jugadores jóvenes más hechos y estilo asumido. Con la inercia del año pasado, este Real Madrid debería ser más sólido.

La denominada era Messi sí ha supuesto en liga un aumento de la competitividad azulgrana, junto con la era Villar. Ambos factores han dejado de ser tan determinados. El primero por un menor rendimiento del argentino y el segundo con un saldo arbitral que por fin comienza a tener una lógica estadística .

Mi impresión es que el Real Madrid ganará esta liga. La gran diferencia con el Barcelona es que el equipo ya ha pasado su particular via crucis. La gran tarea de Zidane es encontrar más gol. Ahí el equipo necesita más a Asensio, más Hazard y más de los brasileños y Jovic. Mientras que el aspecto defensivo parece por fin solventado.

La amplitud de la plantilla del equipo de Zidane le favorece también en estos tiempos en los que las lesiones o el coronavirus pueden mermar el 11 tipo. E incluso la ausencia de público puede tener un efecto positivo, como se demostró durante los últimos partidos de la campaña pasada.

Con todo, esto no deja de ser fútbol, con toda su impredecibilidad, y dos victorias seguidas o dos derrotas pueden cambiar la dinámica. En todo caso, Koeman va a tener poco margen de maniobra para construir en poco tiempo un Barcelona nuevo y competitivo.

Las piezas son parecidas a las del año pasado, sin 3 o 4 jugadores veteranos que deberían salir, con un Messi al que veremos su rendimiento, pero que contento no estará y con 3 o 4 caras nuevas. De ellas, ahora mismo solo Pjanic tiene nivel élite demostrado, mientras que otros como Pedri o Trincao van a necesitar muchos partidos. Queda por ver como adaptará Koeman las distintas piezas en torno a Messi. Si buscará más protagonismo de Griezman o de Ansu Fati, si relegará a Coutinho a un papel secundario, tratar de recuperar a Dembelé, sustituir a de Jong por Busquets..

Son muchas incógnitas, y lo que sobre el papel parece sencillo, luego en el vestuario genera dinámicas y comportamientos no deseados que terminan desembocando en un equipo poco cohesionado. Algo sabemos los madridistas tras dos duros años de transición, primero con Benítez y después con Lopetegui. Lo que al principio de temporada eran cantos de sirena, a mitad de temporada se transformó en un sonido infernal de caos, que solo la mágica mano del chamán Zidane, logró transformar en una dulce melodía.

En clave futbolística, el Barcelona tiene el mismo problema defensivo del año pasado. No tienen un medio del campo fuerte ni una delantera capaz de ejercer una presión alta consistente, y defensivamente es un equipo frágil con 4 defensas a los que les falta contundencia. Y luego está la ubicación de Messi, que en un posible 4-2-3-1 sería el media punta de arriba, y eso resta opciones de presión.

En realidad se enfrenta a una dinámica parecida a la del Real Madrid en estas temporadas pero con el problema interno de Messi, más la inestabilidad institucional y sin poder fichaje, algo que el Real Madrid sí hizo con fichajes importantes como Hazard, Courtais o Militao, para apuntalar posiciones en el campo débiles. En el Barcelona eso no va a poder ser.

Cuando la oscuridad se hizo luz

Si la velocidad de la luz es la velocidad más alta posible en la que algo se puede desplazar sin romper las leyes de la física, eso sería en el fútbol el equivalente al triplete. Y en su lado reverso, sería la velocidad de la oscuridad, que equivale al “nadaplete”.

Un concepto, el de “nadaplete”, que este año el Real Madrid ha llevado casi a la perfección, con un desempeño pobrísimo en todas las competiciones. Ni siquiera puede sostenerse la ausencia de títulos justificando la competitividad del equipo, puesto que no ha existido.

Así pues, mientras que el F.C. Barcelona parecía alejarse a la velocidad de la luz en busca del triplete, el Real Madrid parecía sumirse en las tinieblas más profundas a la velocidad de la oscuridad.

Pero en el fútbol las leyes de la velocidad son caprichosas.  Y así, ayer un F.C. Barcelona con una ventaja de tres goles, cayó con estrépito ante un Liverpool muy superior.  Es inesperado por cuanto se ha repetido que el Barcelona este año si quería  la Champions, y sobre todo, Lionel Messi, al que algunos periodistas siguen otorgándole la capacidad de decidir los partidos cuando y cómo quiere.

Celebración de un gol contra el Liverpool

Aunque no lo es tanto si tenemos en cuenta la historia de la Champions. Y la historia reciente, además. La remontada de la Roma el año pasado o sin irnos tan lejos, el vapuleo del Ajax en el Bernabéu este año. El fútbol tiene esa parte de impredecible, casi como si tuviese una función social para elevar a los humildes y bajar a los suelos a los que se creen vencedores.

Y esa máxima, de que todo es posible, se cumple porque la Champions League es la competición más difícil del mundo. Sí, son solo 7 partidos a partir de octavos. Aunque antes hay que clasificarse, y después hay que pasar tres rondas consecutivas contra los mejores equipos de Europa. Con las variables de tener que jugar un partido en casa y otro fuera y el valor doble de los goles, un solo gol  o error puede decidir una eliminatoria.

La derrota del Barcelona de ayer pone de relieve, una vez más, la dificultad de ganar esta competición. Y otorga aún más valor, si cabe, a la gesta blanca de las 3 Champions consecutivas. Y como el Real Madrid y el F.C.Barcelona se comportan como vasos comunicantes, el éxito de uno es el fracaso del otro.

El fútbol tiene estos giros casi impredecibles. Cualquier madridista de bien se recuerda hace no tanto viajando a velocidades próximas a la luz, con aquel gran doblete en el segundo año de Zidane, de liga y Champions League.  Hasta hace 24 horas, la pésima temporada blanca, era aún peor con el posible éxito culé de un triplete.

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¿Y ahora? Ahora, el F.C.Barcelona con una liga ya ganada, puede hacer un doblete y seguir demostrando que a nivel nacional han dominado estos años. Aunque eso nos lleva a otra pregunta, ¿cómo es posible que no hayan traducido ese dominio fuera de España? ¿Y por qué lo ha hecho el Real Madrid? Quizá sea todo una cuestión de percepción y de cómo analizar los datos. Se podría hablar de que el Real Madrid solo ha ganado dos ligas en los últimos 10 años, aunque la realidad es que en varias de ellas se quedó a poquísimos puntos del título.

O podríamos recordar la Supercopa de España de hace dos años, con Valverde recién llegado. ¿Era aquel Real Madrid sólido y jugaba como este F.C.Barcelona? A la luz de los resultados, desde luego. Y durante las tres temporadas previas de Zidane, y también gran parte del mandato de Ancelotti, este equipo ha jugado a la velocidad de la luz, pero no nos hemos dado cuenta.

Lo cierto es que la distancia no era tan grande entonces. Al fin y al cabo, el año anterior el Barsa quedo segundo a muy pocos puntos. Además fue ganador de la Copa del Rey y eso sí, quedó eliminado de la Champions League.

Y ahí, lanzo otro dato, y es la  de tres finales de Champions League de este Barcelona de Messi en las finales de Champions League en los últimos 13 años. Las mismas que Liverpool, Manchester United, Bayern de Munich, y solo una más que equipos como el Atlético de Madrid, Milán, Juventus y Chelsea.

En una época de supuesto dominio mundial de Messi, vemos que Cristiano Ronaldo ha llegado al doble de finales (2 con el Manchester y 4 con el Real Madrid), y ha sido mucho más determinante en la competición más importante del mundo.

¿Como de grande es la distancia entre el Real Madrid y F.C.Barcelona, entonces? ¿Y entre Messi y Cristiano Ronaldo? Si nos limitamos a los resultados de esta temporada la distancia sería enorme en ambos casos.

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Hay, no obstante, vuna gran diferencia en un aspecto clave: la capacidad publicitaria,  propagandística. Mientras que desde el F.C.Barcelona se valora y se ensalza los triunfos, y se internacionalizan adecuadadamente (casi recuerda a la situación política), en el Real Madrid la venta de los éxitos parece siempre menos efectiva.

Durante el periodo en el que se han sucedido las 4 Champions ganadas en 5 años, en un periodo claramente ganador en Europa, donde al fin y al cabo se enfrentan los mejores, todavía se escuchaba muchas veces que el F.C.Barcelona era el mejor equipo del mundo. Los éxitos pasados culés reverdecían por momentos, opacando los éxitos presentes blancos.

Y esa misma comparación vale con Messi y Cristiano Ronaldo. A pesar de que el portugués era el que se llevaba los balones de oro, en muchos círculos se decía sin rubor y sin ni siquiera argumentar estadísticamente, que Messi era el mejor.

La propaganda, la venta de éxitos y fracasos es crucial. El año pasado, por ejemplo, se habló de un Liverpool menor, sin Salah, y con un portero de segunda categoría. El Madrid ganó 3-1. Ayer, el Liverpool salía de inicio sin dos de sus estrellas ofensivas como son Firmino y Salah, y con varios jugadores tocados. El Barsa perdió 4-0.

Y así podríamos hablar de otras situaciones análogas en las que el Real Madrid estaba contra las cuerdas, como el F.C.Barcelona ayer, o en Roma, pero logró al final clasificarse. Partidos como las semifinales del año pasado contra la Juventus con el gol de penalti de Cristiano Ronaldo, jugadas como la de Benzema en el Calderón o el famoso testarazo de Ramos, se consideran suerte o incluso beneficio arbitral.

A pesar de que aquel Real Madrid logró varios récords de goles, partidos sin perder y victorias en todos los campos importantes de Europa que demostraban la solidez de un equipo que ha ganado a los mejores de Europa en varias ocasiones, no ha parecido unánime la justa crítica de que el Real Madrid era el mejor. Esa realidad que, por ejemplo, asumieron algunos jugadores de la Juventus tras la final perdida, no ha sido asumida en el ámbito nacional. La jerarquía de un equipo capaz de ganar en Munich, Paris o Turín y aplastar a todos sus rivales ha sido en ocasiones minimizada.

O se podría hablar, como se hacía hace no tanto, cuando Florentino llegó a la presidencia, del gasto económico de uno u otro equipo. Se podría comentar que mientras que el F.C. Barcelona se ha gastado 600 millones de euros en las últimas 3 temporadas para ganar la Champions, ingresando 390, el Real Madrid se gastó cero.O hablar  del gasto en fichajes del club azulgrana en los últimos 5 años, de 920 millones, con un gasto neto de 380 millones. La famosa cartera contra cantera que en su día fue un lema casi institucional.

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La propaganda afecta a todo, hasta a cómo se debe jugar para ganar. Y mientras el F.C.Barcelona parecía haber ganado ese pulso, el Real Madrid ni siquiera entraba a disputarlo.

La perspectiva que da tiempo nos permitirá valorar en su justa medida lo que ha hecho uno u otro equipo. Antes de ayer, el Barcelona se encontraba con Valverde renovado, Messi en modo Dios y todo funcionando perfectamente. Hoy  todo se pone en duda. Y al otro lado, al Real Madrid no es que le vaya a ir mejor por la derrota culé, pero el club ya asumido su cambio de ciclo, y sobre todo lo hace con la buchaca llena de Champions League.

El Real Madrid, directo a la Final Four

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El Real Madrid de Pablo Laso ha entrado por derecho propio en la historia de los mejores equipos de baloncesto de la historia de Europa, y es sin duda, uno de los proyectos de Real Madrid más sólidos y competitivos en su historia. Con 16 títulos, 23 finales de 31 posibles, este equipo se ha convertido en garantía segura. Con números que hacen palidecer

Ayer se impuso al Panathinaikos en Grecia y completó una serie perfecta de 3-0. De los tres partidos seguramente el de ayer fuese el más completo. Con el mejor Campazzo en la dirección, que se ha convertido en uno de los mejores bases de Europa, el Real Madrid corrió y anotó. Ya es habitual el complemento de un numeroso grupo de jugadores, pero ayer dieron un paso adelante jugadores como Taylor, Ayon, Rudy Fernández o Randophl. Mención especial al primero que ha hecho una serie espectacular, tanto en ataque como en defensa.

Y seguramente esa haya sido una de las claves de este Real Madrid, que ha incrementado la defensa sustancialmente. Con una larga lista de grandes defensores, luego en ataque el acierto acaba llegando.

Y esa es también la receta común de este Real Madrid de Pablo Laso, un colectivo con muchísimas prestaciones. Todos aportan, todos defienden y todos atacan. Es un auténtico equipo, que en cada partido encuentra a 2 o 3 piezas que dan un paso adelante. Y eso se demuestra simplemente observando las bajas claves que ha ido sufriendo este proyecto. Este año se perdió ni más ni menos que la presencia de Luka Doncic, MVP europeo, y el año pasado se sufrió la baja durante casi todo el año de Llul. Y en años anteriores jugadores de élite europea como Mirotic o Chacho.

Pero una y otra vez el Real Madrid ha sabido renovarse con fichajes que poco a poco han ido sumando al proyecto, junto con los ya clásicos Felipe Reyes, Carrol, Rudy Fernández o Llul.

Resulta ya recurrente alabar a este equipo, pero es necesario hacerlo una y otra vez, porque algunos no olvidamos años previos donde el Real Madrid no llegaba apenas a la Final Four y no competía. Este Madrid ha alcanzado, con esta, 6 Final Four, ganando dos de ellas, y lleva 3 de manera consecutiva. Son números que junto con los títulos nacionales, hablan de un equipo competitivo como pocos.

Conviene  no olvidar esto, insisto, porque vendrán tiempo peores y este Real Madrid dejará de llegar a Final Fours y dejará de ganar títulos como si fuese tan sencillo. Y no lo es, y la muestra es este año, con un F.C.Barcelona que tras muchos años ya es competitivo, lidera la liga nacional y ha ganado la Copa del Rey.

Independientemente de los resultados finales, lo que cualquier madridista aficionado al baloncesto sabe es que este equipo competirá. Se podrá ganar o perder, pero este equipo, con su larga plantilla de más de 12 jugadores, saldrá siempre a ganar y a dar el máximo de su esfuerzo y calidad. Y eso, es al fin y al cabo la esencia del Real Madrid, y el gran espejo al que deberían mirarse todos los proyectos de este club.

La magia de Guardiola desaparece en la Champions

Guardiola es un buen entrenador, como muchos otros. Un entrenador que con una gran plantilla y al cabo de varios años puede construir un buen bloque y ganar títulos. No es diferente a muchos otros grandes entrenadores como Alegri, Klopp, Mourinho…

El gran problema con el técnico catalán (y español a su pesar) es que se ha intentado vender una figura de un super entrenador mítico, con algunas referencias incluso por «periodistas» excesivamente elogiosos, por no decir otra cosa, donde le atribuyen poco menos que haber casi inventado el fútbol.

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Guardiola tuvo la enorme suerte de encontrarse al mejor F.C.Barcelona de su historia, con algunos de sus mejores jugadores de siempre del club como Messi, Xavi o Iniesta. Y tuvo el mérito de aprovechar al máximo esa plantilla. Bien es cierto que era un equipo que no hacía tanto había sido campeón de Europa y existía en el club esa inercia ganadora ya creada, y tan difícil de lograr.

Pero es justo reconocer que Guardiola supo llevar a otro nivel lo que ya tenía y exprimir al máximo a su plantilla y encontrar otros elementos claves como Busquets o Pedrito. Ganó un gran número de títulos y durante 3 años fue el mejor equipo de España y en dos ocasiones de Europa. Un logro gigantesco, sin duda.

Pero Guardiola no inventó la posesión en el fútbol ni tenía fórmulas mágicas para ganar. Después de todo lo que había ganado en el F.C.Barcelona se le alzó a esos altares. Y simplemente, como muchos otros entrenadores en otras épocas, estuvo en el momento justo en el sitio adecuado.

Después, encontró en clubes como el Bayern de Munich un gran equipo, ganador del triplete, y nuevamente siguió una inercia ganadora en liga que han continuado sus predecesores (el Bayern ha ganado las últimas 6 ligas). En la liga alemana funcionaba una fórmula que le lleva funcionado al equipo bávaro décadas, y que tiene mucho que ver con la predominancia de un club que cada año ficha a los mejores jugadores de sus máximos rivales.

Pero mientras eso le funcionaba en la liga doméstica no pasó lo propio en la máxima competición continental. Y el equipo de Guardiola, lejos de competir acorde a la historia, nombre, calidad y presupuesto de su equipo, cayó con no poco estrépito en las semifinales.

No fueron derrotas funcionales, si no que en algún caso fueron algunas de las mayores goleadas recibidas por el equipo alemán en su historia, como el 0-4 del Real Madrid, o el 3-0 contra su ex-equipo, el F.C.Barcelona. Guardiola no solo no hacía milagros si no que como cualquier otro entrenador cometía errores y podía ser goleado y derrotado duramente.

Captura de pantalla 2019-04-18 a las 18.25.22Fuente: Marca

Su paso al Manchester City le daba una nueva oportunidad de demostrar sus poderes mágicos. Ayudado también por el poder mágico de un dinero casi ilimitado, que lleva regando al club inglés desde que lo adquiriese un jeque multimillonario, era otra oportunidad para conquistar lo solo puede lograr un entrenador al año, la Champions league.

Su antecesor, Pelligrini, había sido incapaz de grandes milagros, aunque había logrado el no tan pequeño milagro de ganar una liga. A la postre, y pendiente de esta temporada, casi el mismo balance que Guardiola.

Si comparamos los 3 años de Pellegrini con los 3 de Guardiola no hay tantas diferencias. El chileno ganó una liga, en otra quedó segundo y es cierto que en la última quedó cuarto. Y en Europa fue eliminado dos veces en octavos de final, las dos veces de manera consecutiva por el F.C.Barcelona (que sería en una de ella campeón) y cayendo en semifinales contra el equipo, a la poste también campeón de europa, el Real Madrid.

Mientras que Guardiola cayó primero contra el Mónaco (semifinalista), Liverpool (finalista) y ahora contra el Tottenham. Dos veces en cuartos y una en octavos no precisamente contra los rivales más potentes. Es cierto que ganó la liga del año pasado brillantemente, con un record absoluto de puntos. Pero no es menos cierto que su equipo estaba muchísimo más reforzado que lo que había recibido Pellegrini. Con desembolsos multimillonarios por todo tipo de jugadores, con cifras records por ejemplo con fichajes de defensas, Guardiola ha fichado casi todo lo que ha querido (menos a Messi).

¿Es Guardiola un mal entrenador por no ganar la Champions? No, claro que no. Hay muchos otros que no lo han ganado en todos estos últimos años. Pero cuando Guardiola infravalora, por ejemplo los logros del Real Madrid, diciendo que el mejor es el que gana la liga y no la máxima competición, está devaluando una competición dificilísima de ganar, que precisamente fue la que le dio un nombre como entrenador de éxito.

Probablemente veremos en algún momento a Guardiola levantar una Champions con este City o con otro equipo. O quizá no. Por eso la Champions League es la competición más difícil de ganar.

El Real Madrid: un castigo

Mientras veía ayer el partido en una cadena hispanoamericana, el locutor hablaba acerca de la poca actitud de los futbolistas del Real Madrid y se refería a estos últimos partidos como un castigo para ellos. Un castigo por haber tirado la temporada antes de tiempo, en partidos en los que no se juegan absolutamente nada.

Lo cierto y real es que el castigo es colectivo porque los aficionados también parecemos castigados. La primera parte de ayer, como la de Valencia o el Huesca fue un castigo insufrible. Ni los más madridistas somos capaces de aguantar la mediocridad de un equipo que apenas ataca y que cuando defiende a la primera de cambio recibe gol.

No es un mal que ha llegado con Zidane, y viene siendo la tónica general desde el inicio de temporada. Y si nos remontamos un poco más, el embrión de esto empezó el año pasado a principios de liga. Por entonces el equipo sí jugaba bien y generaba ocasiones, pero no era capaz de materializarlas y además encajaba goles.

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Ahora parecen haberse juntado todos estos males y por momentos el equipo es un trapo de paja que deambula por el campo. Así que la labor del aficionado más fiel es buscar la ilusión con los pequeños detalles. A mí por ejemplo me ilusionó ver ayer a Valverde con jerarquía, haciéndolo casi todo bien. O durante el resto del año, observar cómo el otrora indolente Benzema es ahora un líder total, que presiona, asiste, juega, hace jugar y mete goles.

Otros aficionados para resarcirse tendrán que pensar en lo malo y ahí la lista es casi infinita. Todo parece malo. Y hasta Zidane, que acaba de llegar ya empieza a ser responsable de todo este hastío. Pero ni el francés es responsable, ni lo era Solari ni lo fue Lopetegui. Seamos justo. Y probablemente tampoco lo sean muchos de los jugadores.

Es una responsabilidad compartida pero me atrevería a decir un lance del fútbol ineludible, que es la caída después de la gloria. No hay equipo que haya subido alto que luego ni haya caído hasta las profundidades. Y si hablamos de subir alto, pocos han subido tan alto como logrando 4 Champions en 5 años.

Sabemos que la Quinta del Buitre acabó hundiéndose, así como el Milán, el Madrid de los galácticos, el Manchester United triunfador, el Bayern en varias ocasiones…El F.C.Barcelona de Pep Guardiola se hundió en Champions League después con la terrible humillación de aquel 7-0 contra el Bayern de Munich. Aunque debo decir que este Barcelona durante una década no ha tenido la clase de hundimiento total de este Madrid. Sí es cierto que su papel en Europa en los últimos 3 años ha sido lamentable pero nunca se han dejado ir completamente. Quizá porque al principio de sus éxitos jugadores cómo Messi o Iniesta estaban en su mejor edad y no al final del camino.

Pero el Real Madrid sí se ha hundido y ya no hay dudas sobre el proyecto. Ya hay la certeza de que hay que rehacerlo. ¿Cómo y con qué piezas? Cada uno tiene sus ideas, pero nadie sabe qué hay en la cabeza de Zidane. Y por supuesto, nadie sabe cuánto tardaremos en levantarnos. Hay casos de clubes grandes que tardaron muchos años. El Madrid, mismamente, que estuvo seis años siendo eliminado en la ronda de octavos de finales de Champions.

Habrá aficionados que justamente le reclamen al club la falta de previsión. «¡Se veía venir!» «¡Estaba claro, había muchos indicios!». Y no les faltará razón, pero si es un patrón que sucede una y otra vez tendrá un sentido. Y ese es que es muy difícil disolver y renovar antes de tiempo a jugadores que lo han ganado todo.

¿Va a cambiar Coca-cola su fórmula mágica después de tantos años por unos meses con ventas flojas? Pensarán que es un bache. Y sí no lo piensan, el coste de tener que cambiar algo que ha triunfado por otro producto es realmente complicado. Se podría haber renovado o cambiado el envase o la publicidad. Un pequeño cambio para mantener las ventas altas.

Sí, seguramente ese ha sido el gran error del Real Madrid, no haber sido algo más agresivo en la renovación. Ahora, ya con el equipo en caída libre, es difícil no pensar en una revolución plena.

Los partidos que le quedan a Zidane siguen siendo un examen para los jugadores. Ya llevamos varios suspensos y el fin de curso promete ser terrible. Ojalá el siguiente sea de matrícula.

El fútbol español se moderniza

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Ayer se anunciaron cambios en el formato de la Copa del Rey y de la Supercopa. Ambas competiciones necesitaban una modificación para hacerlas más interesantes y para encajarlas dentro de un calendario sobrecargado de partidos.

Esta vez creo que Rubiales ha acertado por completo. En primer lugar, se propone una Copa del Rey a partido único en el campo del más débil, incluyendo a equipos no profesionales hasta división regional. El hecho de incluir a equipos muy modestos les da a todos esos clubes una gran oportunidad. Podrán hacer taquilla si se enfrentan a equipos de mayor categoría y avivar los sueños de sus aficionados. Es además una extraordinaria fuente de motivación para todos esos jugadores modestos que sueñan con destacar y tener una oportunidad.

Además, el formato de partido único aumenta las probabilidades de los equipos más modestos y elimina un partido a doble vuelta que no hace más que sobrecargar el calendario, especialmente para los equipos de primera división. La semifinal a doble partido tiene sentido para hacer taquilla ambos clubes y por el interés propio de esa ronda.

En cuanto a la Supercopa y su ubicación en enero al estilo de la Copa del Rey de baloncesto, lo considero también un acierto. En agosto, con la pretemporada todavía en marcha, se desluce un título al que muchos jugadores acuden fuera de forma. Y además impiden a los clubes participantes realizar una pretemporada ordenada. Su ubicación en enero garantiza que los equipos acudirán ya rodados.

El formato de Final Four trata también de copiar el formato del baloncesto y tiene sentido. Aunque hay que ver como afecta a los futbolistas jugar en tan poco tiempo. Habrá que observar como se planifica, aunque sería lógico que las semifinales se disputasen un jueves y la final en domingo, como el Mundialito de clubes.

La ubicación de la competición en países extranjeros tiene que ver con la globalización del fútbol y con la necesidad de hacer caja. Si se quiere hacer una competición que tenga sentido, ha de generar ingresos. Y disputar posibles partidos entre Real Madrid, F.C.Barcelona, Atlético de Madrid y Valencia, que serían los participantes de la próxima edición, será sin duda muy atractivo para los aficionados de otros países.

Personalmente soy partidario de llevar el fútbol español a otros países, de la misma manera que hace la NBA o la NFL con sus competiciones. Los aficionados de los principales clubes son españoles, pero también de otras muchas nacionalidades. Además del efecto económico ya mencionado.

El fútbol tiene que modernizarse y ya ha empezado a hacerlo con nuevas tecnologías como el VAR. Eso sí todavía muy mejorables y más en la liga española. Su uso casi modélico en la Champions es el espejo. Esperemos que el fútbol español no deje de seguir mejorando porque su futuro está en jugo y la Superliga Europa parece una realidad próxima. Todos estos cambios ayudarán a optimizar un deporte que ha pecado con demasiada frecuencia de conservadurismo.