Lopetegui en la delgada línea roja

El pasado sábado el Real Madrid cayó en el Bernabeu por 1-2 contra el Levante. No es una derrota más, es el certificado de defunción de Lopetegui, que no parece capaz de enderezar el rumbo de un equipo que ha perdido demasiados partidos, y que sobre todo transmite sensaciones muy negativas.

Más allá de los resultados, a veces se pueden encontrar en los partidos sensaciones positivas, signos de que el equipo va a empezar a funcionar, o de que los resultados no se ajustan al juego desplegada. Lo cierto es que este Real Madrid con el record negativo de minutos sin marcar, desprende sensaciones negativas. Porque a ese registro se une una pasmosa facilidad para recibir goles en contra.

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Y son dos losas muy pesadas, que tienen que ver con una dinámica de equipo que no funciona, con jugadores que juegan incómodos, y con un sistema de juego que no logra sacar de cada uno su mejor versión, si no la peor. Me recuerda en demasía al Real Madrid de Benítez, con la diferencia de que aquel Madrid a estas alturas de temporada no llevaba el número de derrotas actual. La diferencia también estuvo en el desempeño de los rivales, pero aún así, las sensaciones son parecidas.

Se sabía que sin Cristiano Ronaldo y sin Zidane iba a ser una transición complicada, pero nadie podía imaginar que ya a principios de noviembre se dudaría del entrenador y el club se vería obligado a trazar un cambio de rumbo. Pero eso es lo que está a punto de pasar. Parece complicado que Lopetegui logre salvarse. La cuerda siempre se rompe por el lado más débil, y como el club no puede despedir de golpe a 6 jugadores, probablemente la solución más sencilla sea sustituir al entrenador y esperar que uno nuevo de un vuelco a la situación. Esperar la llegada de otro Zidane.

Para que eso no pase tendrían que ocurrir varias cosas, y improbables y que normalmente no se dan en el fútbol. El Real Madrid de pronto tendría que reaccionar. Pasaría por ganar en el Camp Nou y mantener una racha de victorias que asentase al equipo. Tampoco debería ser tan difícil para un equipo como el Madrid ganar los próximos 4 o 5 partidos, pero sí lo es si tenemos en cuenta el pasado inmediato, con partidos que se cuentan prácticamente por derrotas.

Y en realidad es un Real Madrid no tan distinto del que ha ganado las últimas tres copas de Europa. A excepción de Cristiano Ronaldo, el resto siguen siendo los fabulosos jugadores de hace unos meses. Tipos como Ramos, Marcelo, Modric, Kroos o Bale que lo han ganado todo a nivel de clubes.

Pero lo difícil es cambiar el estado de ánimo sin tocar nada. Quizá lo lograse una victoria en el Camp Nou. Espera un Barsa sin Messi, que como el Madrid sin Ronaldo es mucho menos equipo. No es el Barcelona fiable de otros años y está sumido en su propia transición, que será aún mayor sin el argentino. Pero aún así, para este Madrid capaz solamente de marcar 1 gol solamente en los últimos 5 partidos parece un mundo ganar en feudo blaugrana. Son 4 derrotas y 1 empate.

Un balance muy negativo, que aún así deja al equipo a solo 4 puntos del líder, el Barcelona, y por supuesto, con todas las opciones abiertas en Champion. El fútbol es impredecible y como decía más arriba una victoria el próximo domingo podría de pronto cambiar el estado de ánimo madridista. Aunque no podemos olvidar los precedentes y las sensaciones y están parecen ir en dirección contraria a los intereses de Lopetegui. Es hora de comprobar si es técnico para el Real Madrid o si, al igual que Benítez, es solo un entrenador más que pasó por el club con más pena que gloria.

Doncic, la NBA expectante

Doncic hará su debut a partir de este próximo jueves, cuando los Mavericks tienen su primer partido, comenzaremos a verle en la NBA. En torno al esloveno se han mencionado palabras como sobrevalorado o leyenda, pero siempre con las dudas propias que generan los europeos en la liga americana. Da igual que jugadores como Nowitski o Gasol hayan demostrado durante tantos años su nivel o que gente como Antetoukounmpo o Porzingis sean ahora de los mejores en la liga.

Luka Doncic fue elegido como el número 3 del draft en lo que ha sido una elección, que como muchas elecciones de este sorteo puede tratarse de un gran acierto o un gran error de futuro. En todo caso, lo que se evalúa en el draft no es quien es mejor jugador, si no quien es mejor jugador para cada franquicia, y más necesario para cada equipo.

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Y esa explicación tiene cabida aquí porque ahora mismo el jugador con más experiencia de ese draft es con diferencia es Luka Doncic. No en vano, hablamos del mejor jugador europeo actual, MVP de la Euroliga y MVP de la liga española. Es cierto que hay varios chavales con gran potencial en ese draft. Y también lo es que una cosa es Europa y otra la NBA, y Doncic tendrá que demostrar allí su nivel. Pero en todo caso, Doncic ya ha demostrado su nivel contra jugadores profesionales.

Aunque parece que hay pocas dudas sobre cuál va a ser su rendimiento, al menos a la vista de poco observado durante la pretemporada. Doncic tiene todos los ingredientes no solo para acoplarse en la NBA, sino para triunfar y ser una un jugador de gran impacto. Necesita como todos los recién llegados adaptación a una liga más física, a un nuevo equipo y a jugar cada semana contra los mejores. Pero eso, en alguien con un don para el baloncesto, que desde pequeño siempre ha sido mejor que niños dos años mayores que él, no es nuevo. Y de hecho le vendrá bien para mejorar. Los mejores necesitan las mejores ligas, los niveles más altos de exigencia.

Habrá que ver como responden los Mavericks y como se adapta Doncic al resto de jugadores. Siempre ayuda estar en un equipo ganador con buenos compañeros y eso es algo que es muchas veces una lotería en la NBA. Doncic tiene nivel suficiente para destacar a nivel individual pero su equipo logrará sacar mejor partido de él si funciona colectivamente. Si en algo destaca el esloveno es en su visión global. No es un anotador compulsivo ni un tirador clásico, si no más bien un base (con altura de alero) que maneja todos los registros.

Alguna vez le comparé con Magic Johnson por sus similares capacidades, aunque a priori parezca una barbaridad.  Pero lo cierto es que Doncic al igual que el base de Los Angeles suele optar por las mejores opciones en ataque, pero también puede asumir la responsabilidad en el tiro, y complementa su juego con rebotes y transiciones rápidas, siendo capaz de transportar el balón de campo a campo.

Veremos si Doncic se parece al Doncic europeo, a Magic Johnson o si necesita muchos años para demostrar su capacidad o hundirse.

 

 

 

El Tic-tac de Lopetegui

Cuarto partido sin ganar y 3 derrotas son motivo suficiente para hacer tambalear el puesto de Lopetegui y el tic-tac blanco ha empezado a sonar. Por momentos, Lopetegui parece tener la misma cara que tenía Benítez poco antes de ser destituido, y desde luego las sensaciones son parecidas.

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Pero lo cierto es que volcar toda la responsabilidad en el técnico vasco sería tan injusto como  hacerlo individualmente con los jugadores. Parece claro que Benzema está lejos de la faceta goleadora de los primeros encuentros, pero hoy con Mariano en la segunda parte tampoco se han generado apenas ocasiones. El medio del campo, con Modric, Casemiro y Kroos parece a menor nivel que otros años y la defensa en general no parece encontrar su mejor versión. Sin los laterales titulares se ha perdido hoy pero también se perdió en otros partidos con Marcelo y Carvajal. Y algunos de los suplentes no dieron la talla en Moscú. Y en la portería, si bien Courtois no ha estado afortunado en el gol, si lo estuvo en otras ocasiones.

Así que convendría repartir las culpas, aunque en fútbol la primera víctima es siempre el entrenador. Es evidente que este Real Madrid juega distinto al de otros años. Falta una pieza llamada Cristiano Ronaldo, un jugador que ha condicionado el juego del Madrid desde su llegada, siendo capaz de garantizar un gol por partido.

Este Real Madrid, capaz de estar 4 partidos sin marcar, se parece más al Real Madrid de antes de llegar Cristiano, más vulnerable, menos intimidante. Y eso no puede estar exclusivamente en el debe del técnico vasco. Su misión era suplir la carencia del jugador luso, intentar que el liderazgo lo asumiesen otros jugadores y apostar por un modelo de juego donde se encajasen menos goles. Lopetegui apostó por un modelo de fútbol de posesión y presión alta que fuese capaz de jugar en campo contrario y generar ocasiones. Pero lo que debería ser una posesión de toque rápida se ha convertido en transiciones lentas y previsibles, y lo que debía ser una presión alta, es apenas un amago de presión, que batida la primera línea, casi siempre es capaz de generar peligro en el área blanca.

El equipo parecía haber encontrado al principio de la temporada a un líder en Bale y dos fieles escuderos en Benzema y Asensio, pero a las primeras dificultades parecen diluidas las responsabilidades. Y ahí incluyo también al resto de pesos pesados. En general las responsabilidades también deberían recaer sobre todos ellos.

Y es que desde la marcha de jugadores como James, Morata o Pepe, la plantilla parece configurada en dos bloques, con los pesos pesados, titularísimos, casi inamovibles y un bloque de claros suplentes, chavales jóvenes y prometedores. Una brecha clara, que apenas rompen Nacho y Asensio. Este último con suficiente nivel para no ser suplente, pero quizá sin nivel suficiente para ser titular indiscutible en el rol de atacante decisivo del Madrid.

Un modelo de equipo que debía  gestionar Lopetegui. Si el plan A a principio de temporada fue el técnico vasco, se debe seguir apostando por él, mantenerle todo el año y darle otro más, independientemente de los resultados. Pero debe tener manos libres para hacer y deshacer, y debe hacerlo con personalidad. Si por el contrario, Lopetegui fue un parche y no se cree realmente en este modelo, se debería cambiar inmediatamente al entrenador y buscar refuerzos en el mercado invernal.

Ahora mismo su situación es francamente delicada porque es un racha realmente mala si atendemos a la historia del club. No se pierden 4 partidos en 11 partidos desde la temporada 2005 y la racha de 4 partidos oficiales sin marcar solamente se compara con otra que data de 1985. Si atendemos al comienzo, no es nada positivo comparado con los entrenadores recientes.

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Pero en uno u otro caso el mensaje debe ser claro. El Madrid post-Cristiano y post´Zidane tenía que vivir estos vaivenes, sí o sí. No es sencillo gestionar la ausencia del mejor jugador del mundo y de uno de los entrenadores más carismáticos de la historia del club. Quizá ahora se valore más el récord de victorias o de partidos consecutivos marcando gol. Que los dos se hayan marchado al mismo tiempo, dejando un gigantesco hueco es algo muy complicado de gestionar, y el club debe actuar como un solo bloque. Incluso en derrotas dolorosas como las de hoy, se debe mantener la serenidad. Señalar únicamente a Lopetegui como responsable sería además de injusto un error.

Primera crisis del Madrid de Lopetegui

El Real Madrid de Lopetegui afronta su primera gran crisis tras acumular tres partidos consecutivos sin ganar y sobre todo sin marcar ni un solo gol. Si contra el Sevilla el Real Madrid mostró su peor cara, ayer contra el CSKA de Moscú si fue capaz de dominar el partido desde la posesión, generando algunas ocasiones (3 palos), sobre todo desde centros laterales. El equipo ruso se cerró tanto que los blancos tuvieron que recurrir a centros constantes desde las bandas.

Si miramos los fríos datos encontramos un abrumador dominio blanco, tanto en posesión como en centros como en remates. Pero el resultado da por ganador al CSKA de Moscú por el grosero error de Kroos en la primera parte. De poco sirve un sistema de juego si se cometen errores de este calibre y se regalan goles al contrario. Hoy en día, en la élite, cualquier equipo con un gol de ventaja es capaz de explotar contraataques y de defender. Y eso justo hicieron ayer los rusos, no sin mérito.

Y es ahí donde el sistema de Lopetegui, basado a priori en la posesión extrema y en la presión alta, me causa desconcierto. En prácticamente todos los partidos importantes se han cometido errores de pase que han aprovechado los contrarios. Y en todos ellos los rivales han sido capaces de generar ocasiones de peligro. Y a cambio, este Madrid no es capaz de generar más ocasiones de gol ni más remates que el año pasado, que es el fin último del fútbol.

Tener posesión y presionar arriba para llegar al área contraria parece una opción fantástica para un Real Madrid lleno de talento y mediocampistas. Pero si la posesión del balón no acaba en las botas de un futbolista de ataque en zonas claras de área, no sirve para nada. Y más aún, si la presión alta no logra el objetivo de robar el balón inmediatamente después de perderlo.

Esas son las carencias que le veo ahora mismo al Real Madrid de Lopetegui, que por otra parte, entiendo que necesita más meses para ser valorado y analizar en profundidad su juego. También es cierto que ese sistema, como el del Barcelona de Pep, necesita que arriba haya, si no un Messi, sí al menos un jugador diferencial, como podría ser Bale o deberían ser Asensio o Benzema.

Y ese es el déficit de este Madrid. La alargada sombra de Cristiano Ronaldo es tan grande que en apenas unos primeros partidos, el equipo ya se encuentra en números de ocasiones, goles y remates de la época pre Cristiano. Se sabía que se echaría de menos a un jugador que ha marcado con el Madrid un gol por partido (ayer con el en el campo eso habría significado al menos el empate), pero se confiaba en que el colectivo y otras individualidades compensasen su marcha. Y por ahora está siendo complicado, veremos en el futuro.

Yo sí tengo la sensación, y esto es una apreciación absolutamente personal, fuera de toda objetividad, que a este Madrid le falta algo, llámese alma, magia ambición, competitividad. De pronto parece un equipo menos temible que el año pasado. No tener arriba a un tipo que sabes que en cuanto la reciba va a tirar a puerta puede generar un relajo en las defensas que antes no tenían. Y la ausencia de Zidane, tantas veces criticado el año pasado, también deja una sensación de orfandad, como si los jugadores creyesen menos. Y es que al fin y al cabo, creer en el Zidane jugador y entrenador, en ambas categorías leyenda, debía ser muy fácil.

En uno u otro caso, y por distintos motivos, esta ha sido la elección del club, que tarde o temprano tendría que enfrentarse a la ausencia del 7 portugués y de Zidane. Le toca al entrenador y a los futbolistas más importantes dar un paso adelante. Estamos en octubre y queda toda la temporada por disputar, y de estas derrotas todavía se pueden sacar aprendizajes para mejorar, algo que los meses de marzo y de abril sí penalizan.

Debacle del Real Madrid

Llegaba el Real Madrid de ganar al Español en un partido de transición y de golear a la Roma en la Champion Legue en un partido espectacular, el mejor partido de la temporada y uno de los mejores de los últimos años. Y esperaba el Sevilla como siempre, intenso en los primeros minutos y muy motivado.

Pero el desenlace no por visto en otras temporadas, especialmente en los años pre Mouriño, dejó de ser inesperado. El Real Madrid claudicó en los primeros 45 minutos. No compareció. Mientras que el Sevilla se aplicó al 120%, defensiva y ofensivamente con un despliegue que hizo saltar por los aires todas las líneas blancas. El mejor equipo de Europa con el mejor medio de su historia y con dos centrales de leyenda se vio desbordado una y otra vez.

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Y en ataque apenas apareció Bale, el único que durante todo el partido intentó tirar de la nave blanca, pero sin suerte. Poco rastro del resto, a excepción de un Modric más participativo que apareció especialmente en la segunda parte. Como en general el Madrid, los blancos jugaron mejor los 45 minutos, también influenciado por una menor intensidad del Sevilla, con un resultado, 3-0, muy ventajoso.

La derrota rompe todo posible idilio inicial con Lopetegui. Esas goleadas duelen mucho y acaban apareciendo durante el resto de la temporada. Los errores individuales groseros, y esa incapacidad colectiva tardan tiempo en olvidarse y quedan como una cicatriz permanente. Y mucho más, pensando que el F.C.Barcelona había perdido su partido y era una oportunidad ideal para empezar a marcar distancias.

Más allá de los 3 puntos o la derrota, algo asumible como pasó contra el Atlético de Madrid o con los dos puntos perdidos en San Mamés, lo que llama la atención es que un equipo que hace 7 días fue un rodillo, ayer pareciese una chirigota. Puede ser concentración, motivación o incluso  estado físico, aunque lo cierto es que el sábado jugadores como Kroos, Marcelo o Bale habían descansado. Y otros como Asensio o Benzema no disputaron el partido completo.

Al Real Madrid no se le pide que gane todos los partidos, pero sí que compita en todos ellos, aunque sean amistosos. El de ayer era un partido oficial, e importante, y el Real Madrid, como dijo Casemiro, regaló los primeros 45 minutos. Y eso es inadmisible y es algo que Lopetegui tendrá que corregir si quiere comerse el turrón en diciembre. Para eso tendrá que ganar el partido del próximo sábado ante un Atlético de Madrid que huele sangre y que puede meter al entrenador vasco en su primera crisis importante.

Derrota del Real Madrid y título para el Atlético de Madrid

El primer título disputado por el Real Madrid de Lopetegui trajo una derrota y un resultado duro, un 4-2, que da a los de Simeone una Supercopa de Europa y una suerte de venganza tras las dos Champions perdidas.

El resultado -ese gran impostor como dicen algunos supuestos gurus del fútbol- no refleja todo lo que sucedió en el campo y por eso, a posteriori la  mayoría de análisis de los aficionados del Real Madrid con catastrofistas: falta un 9, o dos, faltan defensas, faltas centrocampistas, Lopetegui no sirve, el Madrid está quebrado, Florentino perdido…

Ni todo es verdad ni todo es mentira, pero un resultado en un partido de pretemporada, 90 minutos no dice nada de un equipo al que le quedan por disputar una temporada entera. La prueba más palpable fue el año pasado, con el Real Madrid ganando la Supercopa de Europa y sobre todo la de España, masacrando al F.C.Barcelona. El resto es historia, y mientras que los de Valverde hicieron una temporada liguera fabulosa, los de Zidane todo lo contrario.

Por eso los análisis deben ser mucho más fríos y tienen que ser acordes con el momento de la temporada. Por ejemplo, el desempeño defensivo del Real Madrid ayer, especialmente los 4 defensas, Marcelo, Ramos, Varanne, Carvajal fue impropio de un equipo de élite. Pero a estas alturas no vamos a dudar de ninguno de esos 4 pero si de su estado de forma. Si ese mismo partido lo disputan en una semifinal si sería realmente preocupante.

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Ese nefasto desempeño defensivo, con 4 goles encajados con relativa facilidad por un Atlético de Madrid que tampoco es que crease una ocasión detrás de otra, explica gran parte del resultado de ayer.

Y aún así, se pueden rescatar 30 minutos, del 10 al 40 con un juego del Real Madrid, diría incluso que excelso, con combinaciones rápidas, manejando el partido y llegando al área. Ese es el gran reto de Lopetegui, lograr que el equipo, los titulares y suplentes jueguen así durante 90 minutos, toda la temporada.

La duda que surge es si los titulares podrán adaptarse a ese nuevo modelo, y sobre todo si lo harán los suplentes, por los que supuestamente se ha apostado, pero que ayer, en el primer partido importante y con muchos más minutos en las piernas que los titulares, no comparecieron apenas. No vimos ni a Valverde ni a Vinicius, tampoco a Nacho y solamente al final a Ceballos y a Mayoral. Y esos jugadores son ni más ni menos que el Real Madrid B, el futuro Madrid A, y la gran apuesta del club. Cabe reprochar que a las primeras de cambio, Lopetegui apostará por los más veteranos, aunque también es comprensible que al principio quiera ser conservador.

Quizá lo que toque por parte del club sea salir a la palestra y anunciar que esta es la plantilla, con todos sus jóvenes y esta es la apuesta del club a medio plazo. Y por tanto, que es probable que se viva un año de transición. Probablemente esas declaraciones provocarían tal terremoto en los cimientos del club, con los aficionados negando la posibilidad de un año sin ser capaces de competir, que al día siguiente Florentino Pérez tendría que marcharse.

Pero aunque duela esa es la realidad. Sin Cristiano Ronaldo somos peores, y todos tenemos esa sensación, también los rivales. Como le pasó al F.C.Barcelona el año pasado, que sin Neymar eran peores o como le pasó al propio Manchester United cuando perdió al portugués. Pero aún así, tanto el club culé como el inglés siguieron siendo competitivos..

El fútbol son ciclos que normalmente coinciden con excelentes generaciones de futbolistas que se juntan. Y el ciclo del Real Madrid ha sido espectacular y ha tenido como principal responsable a Zidane, pero también con la base de los fichajes de 2009 y con el trabajo previo de varios entrenadores. Eso explican las 8 semifinales consecutivas. Con la salida de Cristiano Ronaldo se ha perdido esa competitivdad y con la de Zidane se ha perdido esa confianza, esa fuerza, o flor o como se quiera llamar.

Una especia de sentimiento de orfandad, similar al que se pudo sentir tras la marcha de Mourinho. El equipo de Benítez carecía de esa fuerza extraña, esa fe ciega en la victoria que existió con Mourinho y que Zidane elevó a la perfección. Y esa sensación se percibe incluso en los jugadores.

Por eso el trabajo que le queda por delante a Lopetegui es ingente. Tiene una labor enorme, primero modificando los patrones anteriores de juego y luego dotando al equipo de su propia identidad y su propia fuerza. Y eso no se hace ni en una pretemporada, ni en 15 partidos, ni en 20 ni en 30. Y la prueba es el propio F.C.Barcelona, que a pesar de ganar el doblete, sucumbió con estrépito ante la Roma.

No, no va a ser un camino sencillo ni para Lopetegui ni para los veteranos ni mucho menos para los jóvenes. Tampoco para los aficionados, absolutamente malacostumbrados a pensar que el Real Madrid siempre gana, ya sea fichando a los mejores o en el campo. Ni siempre fue así ni siempre lo será. Y tengo la creencia de que el club lo sabe hace años y lleva tiempo preparándose. Pero ese plan no se crea ni en 1 ni en 2 años. Asi que toca paciencia y fe en un plan que esperemos sea de largo plazo y de gran éxito.

Cristiano Ronaldo se marcha del Real Madrid

Cristiano Ronaldo ya es exjugador del Real Madrid. Nueve años después y tras un verano tras otro de rumores de su salida, finalmente ha sido el 2018 el verano de su adiós definitivo.

Se marcha así el mejor jugador del mundo en la actualidad, como así atestiguan sus dos últimos balones de oro del 2016 y 2017. Y se marcha uno de los mejores jugadores de la historia del Real Madrid, en disputa con el mítico Alfredo Di Stéfano.

De ese tamaño es el hueco que dejará Cristiano Ronaldo, porque para calibrar su marcha la única referencia posible es la del argentino que hizo grande al Real Madrid. El portugués ha sido la piedra angular de este Real Madrid, ganador de 4 de 5 Champions, logrando durante todos estos años 450 goles, siendo el máximo goleador de la historia del club y habiendo logrado todos los títulos y toda clase de records.

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Llegó a un Real Madrid decadente, acomplejado y dominado por el mejor Barsa de la historia. Lo hizo como el mejor del mundo, ya en aquel momento, liderando al Manchester United. Fue un reto tan grande como su salida del Sporting de Lisboa, aunque esta vez tenía la misión de devolver al Real Madrid al primer lugar. Y se va habiendo logrado esa misión, como buque insignia del club.

Su adiós coincide con el mejor momento del club a todos los niveles: deportivos, económicos y sociales, aunque en un entorno cambiante, con la llegada de clubes potentes económicamente de la mano de jeques y millonarios y con una Premier dominante financieramente. En ese contexto de cambio de las circunstancias hay que encuadrar la conveniencia de su venta.

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Su marcha se une a la de Zidane. dejando al Real Madrid con una extraña sensación de tristeza, pero también de cierta esperanza para comenzar un nuevo futuro. Es un borrón y cuenta nueva, con un nuevo entrenador, una nueva figura central del equipo (por determinar) y a buen seguro 2 o 3 fichajes ilusionantes, más los jóvenes fichados en los últimos dos años. Resultaría incomprensible que Florentino Pérez hubiese permitido y consentido la venta, con la rebaja de la claúsula, la marcha de su principal estrella, tanto a nivel deportivo como económico, y sin un reemplazo claro para ello.

Sean quienes sean los nuevos fichajes, su misión es imposible, reemplazar al mejor jugador que han visto todas aquellas generaciones que no vieron a Alfredo Di Stefano. Reemplazar a un jugador que en estas 9 temporadas ha logrado una media de más de un gol por partido. Reemplazar al mejor goleador de la historia de la Champion League y del propio Rea Madrid.

Pero esa misión imposible lo sería esta temporada o la siguiente o cuando Cristiano Ronaldo finalmente dejase el club. Un relevo inevitable, que principalmente por circunstancias económicas ha tenido que producirse. El Real Madrid se reconstruye justo tras tocar su cima. Lo hace en lo más alto y por ello deja la sensación de que se podía haber apurado el ciclo.

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Pero la brecha actual entre el Real Madrid y Cristiano Ronaldo era insalvable. El club, no estaba dispuesto a mantener la carrera salarial que comenzó el Barcelona con Messi, y el jugador no estaba dispuesto a aceptar su actual salario. Lo que hizo el club blaugrana con el jugador argentino, pagarle la multa con hacienda y pagarle un salario que pone en peligro el equilibrio financiero del club, es justo lo que no ha querido afrontar Florentino Pérez.

Desde el punto de vista del Real Madrid, nada justifica pagar casi 60 millones de euros brutos a un jugador  (en el caso de Messi, 70), ni siquiera el rendimiento espectacular del jugador más determinante en la actualidad sobre un terreno de fútbol, con un rendimiento económico además indispensable. Ese límite salarial que supone prácticamente el 8-10% del presupuesto del club es lo que ahora afronta la Juventus. 

El club de Turín es la tercera pata de esta venta. Una operación compleja para las tres partes pero valiente. La valentía es aplicable tanto al Real Madrid, como a la Juventus como al propio jugador. Todos buscan un cambio en la situación actual, saliendo de su estado de confort hacia un rumbo desconocido.

El Real Madrid, por su parte, tendrá que acompasar sus fichajes a los límites actuales establecidos, pero con la urgencia de tener que fichar a varios jugadores que traten de reemplazar a Cristiano Ronaldo. Tendrán que ser jugadores que tengan tanto capacidad goleadora como de generar ingresos publicitarios. En ambas facetas aparece el portugués como líder absoluto. Ya sea Neymar, Hazard, Mbappé o un conjunto de varias estrellas, más las actuales, le toca al Real Madrid inventarse un nuevo ciclo ganador.

Sigue teniendo las bases actuales del tricampeón de Europa, 5 o 6 jugadores jóvenes de gran proyección de futuro, pero le falta un jugador determinante arriba. Si es Bale, Asensio, otro por determinar o será una aportación coral de todos ellos será trabajo de Lopetegui. Y nada sencillo. Pero lo que parece claro es que ya no estará el portugués para dar esa confianza de saber que el Real Madrid al menos un gol marcará.

No va a ser una tarea sencilla, pero si el Real Madrid es el mejor club del mundo es por mirar siempre hacia adelante. Los jugadores vienen y van, pero el club permanece. Se ha repuesto a décadas sin ganar una Copa de Europa, a 6 eliminaciones consecutivas en octavos, a crisis económicas y a la marcha de los más grandes. Di Stéfano, Gento, Puskas, Amancio, Butragueño, Santillana, Redondo, Hierro, Zidane, Raúl, Roberto Carlos o Casillas abandonaron el club, por citar a algunos de los más importantes de la historia.

A esos nombres se le suma ahora el de Cristiano Ronaldo, leyenda viva, próximo rival en Champion League y jugador absolutamente determinante del Real Madrid en las pasadas 9 temporadas. Absoluto santo y seña del un equipo que en esta última década ha vivido algunos de los mejores momentos de su historia. Ese recuerdo y el agradecimiento eterno por su compromiso y profesionalidad quedará para siempre. Pero toca seguir avanzando. Gracias y suerte Cristiano Ronaldo!

Cristiano Ronaldo: ¿vender o no vender?

La marcha de Cristiano Ronaldo parece algo más que un rumor. Si ya el año pasado sonaba con fuerza, ahora está cerca de convertirse en una realidad. Y al Real Madrid le toca decidir sobre la venta o no, de uno de sus dos mejores jugadores en su historia, una decisión muy complicada.

cristianoCristiano Ronaldo no un futbolista normal. A sus 33 años ha logrado ser el mejor futbolista del mundo y lo lleva siendo los últimos años. Si bien su rendimiento en cuanto a datos como regates o disparos ha podido caer, no lo ha hecho apenas en cuanto goles. Su declive físico todavía no es excesivamente acentuado, y lo ha suplido y con creces por un mayor entendimiento del juego.

Considerar, por tanto, a Cristiano Ronaldo, a sus 33 años como un futbolista acabado o en claro declive sería algo lógico acorde con la biología de cualquier otro jugador pero no de la suya. Así pues, ¿hasta cuando va a rendir físicamente Cristiano? ¿Será capaz de seguir marcando en el Real Madrid u otro equipo  40 goles por temporada?

Porque hoy en día, Cristiano Ronaldo es el número uno como ha demostrado en la Champion League, llevando al Real Madrid a la final. Un rendimiento similar al de años anteriores, con rendimientos bajos o muy bajos a principio de año y un altísimo pico al final del año.

Si bien ese patrón se ha repetido en los últimos años, anteriormente, durante los últimos 9 años que ha permanecido en el club blanco, Cristiano Ronaldo ha marcado goles de manera sistemática y regular como ningún otro jugador en el mundo y en la historia, a excepción de Messi.

Para el Real Madrid se trata, por tanto, de evaluar ese impacto deportivo presente y futuro y confrontarlo con posibles alternativas. Cristiano Ronaldo es un activo, amortizado, pero que puede seguir dando muchísimos ingresos y hay que cambiarlo por otro activo, tarde o temprano Esa es la cuestión.

Hay que encontrar otro futbolista que pueda dar a corto, medio y largo el rendimiento de Cristiano y eso va a ser imposible. Pero se trataría de buscar a alguno que pueda ofrecer un mínimo  de 3 o 4 años marcando 40 goles por temporada. En los últimos años, solamente Neymar y Messi, han logrado esos números y el resto, delanteros top como Kane, Cavani, Lewandoski o Suárez lo han hecho pero no de una manera regular.

Resultado de imagen de fichajes real madridCualquier jugador al que se compare sus últimos 9 años con los de Cristiano Ronaldo va a salir perdiendo. Si hablamos de rendimiento deportivo, teniendo en cuenta los datos históricos, es más que probable que Cristiano haga menos goles que en las temporadas previas. De hecho, sus 4 últimas temporadas en liga ha marcado cada vez menos goles: 26, 25, 35  y 46. Esta temporada ha marcado 10 goles menos que la media de sus 9 temporadas en el Real Madrid. En Champion League, curiosamente sus números son mejores que la media, pero es la diferencia entre una temporada regular de 38 partidos y 13 partidos de esfuerzos puntuales. Osea, que el declive es paulatino pero cada vez mayor, aunque su rendimiento en momentos puntuales sigue siendo espectacular.

La pregunta es si Cristiano marcará en los próximos 3 años esos 40 goles y los goles en momentos puntuales. Si se trata de cambiar piezas, el objetivo es que el club se resienta lo menos posible. Porque evidentemente el futuro sin Cristiano Ronaldo va a ser muy complicado, como el del Barcelona sin Messi. La cuestión crítica aquí es si el momento de afrontarlo es ahora, cuando el jugador todavía tiene un gran rendimiento o dentro de tres años. Hablamos del actual balón de oro y uno de los principales candidatos al del año que viene.

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Y para esa decisión es necesario evaluar también patrones financieros, de marketing e impacto en el vestuario. El Real Madrid ya el año pasado evaluó un  cambio de piezas con la oferta a Kylian Mbappé. No se concretó y se siguió apostando por la  BBC y el crecimiento de jugadores como  Asensio. La consecución de la tercera Champion League avalaron esa política pero no así la debacle en la liga.

A nivel financiero, los cálculos son también complejos. Cristiano Ronaldo ganaría actualmente 23 millones de euros netos. Una cifra que ahora mismo esta muy por debajo de lo que ganan jugadores como Messi o Neymar. Esa es precisamente una de las reclamaciones del portugués, ganar lo mismo que sus grandes competidores, en una evolución que ha sido dispar, especialmente con Messi, con quien se disputa el balón de oro año tras año, y al que se lo ha ganado en los últimos años.

Los 40 millones de Messi o los 36 de Neymar son salarios a los que el Real Madrid no está dispuesto a llegar porque quiere mantener el equilibrio salarial y entiende que Cristiano Ronaldo con 34 años no va a seguir dando el rendimiento actual. La lógica empresarial dictaría que un activo amortizado se va devaluando año a año.

Pagarle ahora 30 millones netos, justo con su momento de menor rendimiento deportivo, va contra esa lógica empresarial. Además, supone un coste anual bruto entorno a 60 millones de euros, entre el 6-8% del presupuesto total del club.

Pero lo cierto es que si jugadores como Griezman, que acaba de renovar por 23 millones de euros,  Cristiano Ronaldo que está el el top 1 deportivo por estadísticas debería ganarlo. Ese ha sido el gran caballo de batalla durante estos dos últimos años y un problema a futuro para los grandes clubes, especialmente los tradicionales como el propio Real Madrid, Bayern de Munich o Juventus.

Mas allá de las estadísticas y los sueldos, hay otros factores muy importantes a tener en cuenta. Uno de ellos, más intangible que otra cosa, es el peso de Cristiano Ronaldo en el vestuario y su evidente liderazgo. El mejor ejemplo de lo difícil que es liderar un equipo como el Real Madrid es Bale. Con grandes condiciones físicas y técnicas, su liderazgo no se puede comparar al del portugués. Y eso también lo tendrá que aportar cualquier nuevo fichaje o el propio Bale.

Resultado de imagen de liderazgo cristiano ronaldoY luego está un componente que si se mide en millones de euros, y es el impacto  publicitario. Y a nivel de marketing, ningún jugador se acerca a él, solamente Neymar. Y esas partidas suponen millones de ingresos para el Real Madrid, repercutida en una mayor imagen de marca, que a su vez proporciona ingresos.

 Y no es por tanto sencillo de calibrar. Vender a Cristiano por 100 millones y liberar su masa salarial para acometer un fichaje como el de Neymar supone un riesgo también.

Lo que sí parece probable, a tenor de las declaraciones de Cristiano Ronaldo tras la consecución de la 13ª y tras datos como la no presencia del portugués entre los modelos de Adidas, es que su venta estaba pactada hace tiempo. Y seguramente la marcha de Zidane tenga que ver también con la política de compras y ventas.

España eliminada: el tiempo perdido

La selección española cayó ayer ante Rusia en uno de los partidos más aburridos que recuerdo en general, y en particular a España. Me recordó a la triste selección de Del Bosque, en sus últimos coletazos, cuando primaba la defensa del estilo por encima de la meritocracia, la lógica y el propio fútbol. Un estilo de posesión y pase sin generación de peligro, en una antítesis de lo que debe ser el ataque de un equipo mediante centros peligrosos, tiros a puerta, desborde y en general acciones ofensivas de riesgo.

Lo contrario de eso que antes se llamaba fútbol de ataque y ahora los puristas llaman atacar con balón es lo que hizo ayer España, ante una selección rusa que solamente tuvo que defender con inteligencia e intensidad, juntar líneas y esperar el paso inevitable de los minutos. No necesitó la presencia de ninguna gran estrella, ni una gran heroicidad, más allá de las dos paradas de su portero en la ronda de penaltys. Solo necesitó la propia inacción de una selección que se ha parecido más a un barco a la deriva, sin capitán ni timonel, que a un equipo que tenía claro el puerto de destino. En este caso, se trataba solamente de esperar el naufragio que finalmente llegó.

Y al naufragio asistieron prácticamente todos los jugadores, en estado de shock y desconcierto a solamente 48 horas del inicio del mundial. El único que quiso evitar la triste deriva con una asombrosa tenacidad fue Isco. Tremendamente voluntarioso y acertado como en sus mejores días, Isco ha tratado durante este mundial de ganar el tiempo perdido. Ese tiempo que 4 años atrás no le quiso conceder Del Bosque y que  es siempre el gran enemigo del jugador es el que ha tratado de ganar Isco a la desesperada, caracoleando aquí y allá, pasando y corriendo sin saber que desde antes del primer partido el barco tenía una avería irreparable.

Pero ni Isco ni ningún otro fueron capaces de devolver a España una identidad trazada durante dos años con gran esfuerzo y tesón por Lopetegui. En solo 48 horas el pulcro y bien capitaneado barco de la selección española, parecía de pronto un triste bajel con marineros de mirada perdida y un capitán impostado, nombrado a mayor gloria del nuevo armador, el inefable Rubiales.

Resultado de imagen de lopetegui y rubialesEs sin duda Rubiales el gran responsable de este fracaso, porque es el único elemento nuevo en una ecuación en la que la selección hasta ahora contaba prácticamente todos sus partidos por victorias, con algunos partidos especialmente meritorios. Con un juego definido, soluciones y variables tácticas y sobre todo un grupo de jugadores comprometidos con su entrenador al que  consideraban su líder y guía

Contenía la selección de Lopetegui el esfuerzo de dos años haciendo una dificilísima transición. Acumulado el trabajo por la inacción de Del Bosque, le tocó al ahora entrenador del Real Madrid incorporar a todos los nuevos jugadores que ya destacaban en sus equipos, como Saúl, Koke o Asensio y que no mucho antes lo habían hecho con las selecciones inferiores. La incorporación de todos esos jugadores fue paulatina, hasta encontrar el estilo,  intentándolos mezclar con los últimos veteranos como Ramos, Piqué, Silva o Iniesta.

Cuesta mucho encontrar unos jugadores y dotarles de estilo propio, y eso es lo que consiguió Lopetegui. Retomó gran parte del trabajo de Luis Aragonés y le devolvió parte del fútbol directo, sin perder muchas de las cualidades que ha tenido nuestra selección gracias a la presencia de jugadores de toque como Silva, Iniesta o Isco.

El mejor ejemplo de ese fútbol lo hizo precisamente la España de Luis Aragonés hace algo más de 10 años, justo contra el mismo rival que ayer parecía un muro infranqueable, Rusia. Fue en esa Eurocopa del 2008 donde España se convirtió en una potencia ganadora y competitiva. Y fue durante las semifinales cuando mejor se vislumbraron las cualidades de la España de Luis, tras meses de trabajo, renovando una selección por entonces caduca. Aquella Rusia que se plantó como una de las favoritas, con estrellas como Arsavhin salió tan vapuleada que seguramente la victoria de ayer haya significado para ellos la justa y necesaria venganza

Diez años después, la selección parece haber perdido todo rastro, tanto de aquella España de Luis como de la España de Lopetegui. Sin un capitán dirigiendo el barco, el equipo ha sido incapaz de cogerle el pulso al campeonato y ha vuelto casi por inercia a lo que pensaban que era la eterna fórmula del éxito, un tiqui-taca insustancial, caduco, casi vergonzante. Un juego aburrido, con tanto mérito o demérito como el de la propia Rusia, sin arriesgar ninguno de los dos, pero con la diferencia de que un conjunto lo hacía por falta de recursos, como único modo de supervivencia y otro lo hacía con exceso de recursos, con alguno de los mejores jugadores del mundo, pero por falta de ideas.

Y así muere definitivamente el tiqui-taca como concepto innegociable e intransigente, y con él muere una selección española que ha perdido estos dos años de Lopetegui más todos los anteriores. Cuesta muchísimo esfuerzo armar un equipo ganador y compaginar exitosamente varias generaciones de futbolistas, combinando veteranía e inexperiencia.

Pero cuesta muy poco destruir todo eso por un ataque de orgullo. Y ese orgullo y sobre todo, la nefasta prensa española obsesionada por el Real Madrid, es lo que ha llevado a España a una eliminación en octavos, en una de las mejores oportunidades de la historia de levantar un mundial sin cruzarse con apenas selecciones favoritas.

Dirán que fue culpa de Florentino, Lopetegui, De Egea o Piqué, pero la realidad es que solo fue culpa de Rubiales, que comienza su mandato con una cacicada con la que palidecería el mismísimo Villar.

VAR exitoso

MOSCOW, RUSSIA - JUNE 21: Video Assistant Refereeing (VAR) Room at the Internatinal Broadcasting Centre on June 21, 2018 in Moscow, Russia. (Photo by Joosep Martinson - FIFA/FIFA via Getty Images)

MOSCOW, RUSSIA – JUNE 21: Video Assistant Refereeing (VAR) Room at the Internatinal Broadcasting Centre on June 21, 2018 in Moscow, Russia. (Photo by Joosep Martinson – FIFA/FIFA via Getty Images)

En la jornada mundialista de ayer, el VAR fue el gran beneficiado. Además de España, que se coló casi de rebote como primera de grupo tras varias carambolas. Y lo hizo gracias a la correcta aplicación del videarbitraje.

Fueron varios minutos de espera para saber si finalmente el gol de Yago Aspas era en fuera de juego, tal y como había indicado el linier. Una decisión que vista en el vídeo, es imposible de ver en directo, en unos pocos segundos.Ver que el defensa habilita al delantero por apenas centímetros es algo que solamente la tecnología puede determinar. Y con ello,  se salvaguarda la justicia de un gol, que finalmente subió al marcador.

Por eso, los que tanto hemos insistido con la llegada de la tecnología al fútbol, nos alegramos del gran funcionamiento que está teniendo en este mundial. Solo se necesitaba algo de tiempo para implementar el mejor sistema, y tiempo también para adaptarnos todos. Pero el resultado es infinitamente más satisfactorio que sin él.

Y ello, no solo porque ayuda en las jugadas dudosas, que son muchas en el fútbol, si no porque condiciona a los futbolistas. En este mundial se están pitando más penaltys que nunca porque los futbolistas ya no pueden agarrar a un atacante sin que le vea el árbitro. Ahora siempre será visto por eso gran hermano llamado VAR. Y de igual manera, piscinazos y agresiones, tendrán su justo castigo.

El VAR incentivará la llegada de más goles y evitará que un equipo gane un partido por un gol injusto o lo pierda por su anulación. ¿Cuantos partidos en la historia del fútbol ha perdido así un equipo?

Ahora solo falta implementarlo en el resto de competiciones, y afinar su funcionamiento. Seguramente sea necesario que los equipos puedan recurrir al VAR una vez por partido, para evitar posibles quejas por una aplicación discrecional de tal tecnología. Al fin y al cabo, el árbitro sigue interpretando las normas, aunque ahora, con las cámaras y con la ayuda de un equipo, lo tendrá infinitamente más fácil.

Así pues, bienvenido al fin VAR.