Aprovechando que este fin de semana comienza el seis naciones de rugby, para los no entendidos, una especie de campeonato de Europa entre las mejores selecciones: Inglaterra,Gales,Esocia,Irlanda,Italia y Francia, me gustaría comentar algunos aspectos de este noble deporte.
El rugby es uno de los deportes más antiguos, y aunque su fecha de creación no está clara, es seguro que ya se practicaba a mediados del siglo XIX. Además, es un deporte que representa como pocos los valores olímpicos: respeto (al adversario y al árbitro), entrega y lucha, juego en equipo…
De hecho, el respeto es un valor comunmente atribuido al rugby, y que culmina con el llamado tercer tiempo entre los dos equipos, donde se comparte comida y bebida ( en ocasiones demasiada…). En los partidos, además rara vez se discuten las decisiones arbitrales y existe respeto del público. Estamos hablando seguramente de uno de los deportes más nobles, practicado por “señores”. Al respecto, es muy conocido el siguiente dicho británico: “el fútbol es un juego de caballeros jugado por villanos y el rugby es un juego de villanos jugado por caballeros”.
Además de los famosos placajes, el rugby tiene una complejidad táctica importante, en tanto en cuanto los jugadores deben pasar el balón hacia atrás para evitar el fuera de juego. Se aúnan pues, jugadas espectaculares de pura fuerza con grandes ataques “a la mano” que cuando son realizados a la perfección acaban en ensayo, con jugadas que incluyen patadas. Son muchos factores a la vez, incluyendo “el factor gol”, en este caso, ensayo, que hace que se trate de un deporte muy bonito de ver.
La espectacularidad de este deporte y su progresiva profesionalización es lo que me induce a pensar que se trata del deporte del futuro. Es sin duda el deporte rey en países como Sudáfrica, Australia o Nueva Zelanda, y un deporte de masas en las Islas Británicas,Francia o Argentina, por detrás del fútbol eso sí.
La presencia del medio apertura Wilkinson en su día con la selección inglesa, y la victoria de Inglaterra en la Copa del mundo del 2003 hizo que el rugby rebasase audiencias, en uno de los mejores mundiales de la historia. La figura de Jonny Wilkinson trascendió a la opinión pública como el mejor jugador del momento. En ocasiones, la presencia de figuras únicas, como lo fue Michael Jordan, o Aiton Senna , con un carisma especial y un talento fuera de lugar, sitúan a determinados deportes en el mapa mundial.
Digamos que las gestas de determinados deportistas se amplifican por la prensa, y con ellos el deporte que representan. Por eso, es tan importante para el rugby la presencia de jugadores sobresalientes como Wilkinson o Johan Lomu. Tanto ellos como las grandes jugadas son las que consiguen enganchar al público que desconoce ese deporte. Por hacer un símil futbolisticos, te guste o no el fútbol es difícil no admirar la maestría de Messi. De igual manera, para el que ve el primer partido de rugby, debería resultar espectacular ver una carrera de Lomu o un kick de Wilkinson.
Este auge del rugby ha llegado incluso a España, que ha visto como se han incrementado el número de licencias y clubes. El problema es que incluso con el acuerdo firmado entre el Real Madrid con el CRC no se ha aprovechado lo que debería. El Real Madrid que tuvo incluso un equipo de rugby campeón en el pasado no ha publicitado esta seccion lo suficiente. De hecho no hay una seccion en la web ni se informa de entradas ni otros eventos a los socios.
De hecho hace no mucho se disputó el partido entre el CRC contra Hospitalet, en lo que era un derby entre primero y segundo, y no fue televisado. Seguramente habría sido una gran oportunidd para enganchar a aquellos aficionados que no conocen demasiado el deporte pero que ven en él el atractivo que vemos el resto: velocidad y dinamismo junto con la dureza y nobleza que comentaba anteriormente.
En definitva, el rugby tiene todos los ingredientes para convertirse en un deporte de masas a nivel mundial. Quizá con futuras participaciones en las Olimpiadas se logre su total reconocimiento como uno de los deportes colectivos más apasionantes