Real Madrid vs F.C.Barcelona:clásico 2017

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Llega el gran derby español entre Real Madrid y F.C.Barcelona y lo hace con el equipo culé con una ventaja de 11 puntos aunque con un partido más, con la posibilidad de ganar, como ya hiciese el año pasado, y en este caso, si no sentenciar, dejar esa competición muy cuesta arriba para los blancos.

El estado anímico y de forma de ambos equipos es similar. El Real Madrid llega de ganar el Mundial de Clubes, con plena confianza en sus posibilidades, mientras que el F.C.Barcelona viene de golear al Deportivo de la Coruña. Cuentan además con todos los jugadores a punto, excepto Dembelé en el Barcelona.

Pero si bien afrontan el partido en buen momento ambos, sus trayectorias durante lo que llevamos de temporada ha sido muy diferente. El F.C.Barcelona llega invicto, habiendo cedido solo 3 empates en liga y otros 2 en la Champion League. El Real Madrid, por su parte, ha acumulado 4 empates y 2 derrotas en liga, y otro empate y una derrota en la Champion League.

El Barcelona ha encajado 4 goles menos, dejando su portería imbatida en 15 partidos(10 en liga y 5 en Champion League) por solamente 8 del Real Madrid (2 en liga y 6 en Champion League). Y ofensivamente los de Valverde han metido 12 goles más que los de Zidane, y tienen entre sus tres máximos goleadores a Messi(15 en liga y 3 en Champion ), Luis Suárez (9 en liga) y Paulihno (6 en liga). En el Real Madrid es Cristiano Ronaldo el máximo goleador (16 en total), Asensio(7) e Isco y Benzema (5) sumando todas las competiciones disputadas.

Así pues, son balances muy distintos, que no modifican la igualdad del partido porque se disputa en el Santiago Bernabéu  porque el Real Madrid ha dejado atrás su mayor bache de la temporada. Ha mostrado dos grandes problemas en muchos partidos: la dificultad de dejar la portería a cero y encajar goles y problemas a la hora de marcar goles, más por una falta de pegada que por falta de ocasiones de gol.

Justo el balance contrario que el F.C.Barcelona que en los momentos claves ha sido capaz de anotar goles (hasta 42 tantos) y que apenas ha recibido goles, gracias en gran parte, al excepcional momento de forma de Ter Stegen.

Valverde ha encontrado en Paulihno un jugador que le da el equilibrio necesario en el medio del campo, aportando demás muchos más goles que los esperados. En este sentido, la baja de Dembelé le ha permitido reforzar el equipo, normalmente con 3 centrocampistas como Busquets, Rakitic y Pauliho, en un 4-3-3 más ofensivo, o la misma versión con un cuarto centrocampista como Iniesta. Esa modificación premeditada o no, le ha resuelto al F.C.Barcelona muchos de los problemas de solidez del año pasado.

En la otra cara de la moneda, el Real Madrid no ha encontrado hasta recientemente su mejor juego, en ninguna de las líneas, ni ofensiva ni defensiva. Las bajas pero también la llegada de nuevos jugadores, todavía con necesidad de adquirir un rol determinado, ha hecho que Zidane no haya encontrado la tecla en muchos partidos. La recuperación de jugadores como Bale y Kovacic además de aumentar la calidad y solidez en la rotación, da soluciones específicas al técnico francés. Ese argumento junto con el mejor estado de forma de jugadores como Modric, Casemiro o Cristiano Ronaldo, hace que este Real Madrid se parezca a su mejor versión del año pasado.

Hay otro aspecto a tener en cuenta en el análisis del partido. Contra rivales de nivel, ambos equipos han sufrido. El Real Madrid tuvo verdaderas dificultades contra el Totenham, especialmente en Inglaterra, donde el equipo mostró su peor versión. Tampoco estuvo tan brillante como en otras ocasiones contra el Atlético de Madrid y solamente sacó con solvencia el partido ante el Sevilla. Eso sin contar ambas Supercopas, que ya parecen lejanas en el tiempo.

Por su parte, el F.C.Barcelona aunque no ha cedido derrotas, si ha cedido empates, precisamente contra los rivales más complicados. Empató en Valencia y contra el Atlético de Madrid a domicilio, y cedió un empate contra el Celta de Vigo en el Camp Nou contra un rival que se le suele complicar. Y en la Champion League, contra la Juventus si bien solventó con muchas garantías la ida, en la vuelta se mostró como un equipo mucho más plano.

Así pues, en cierta manera es un examen para ambos equipos, aunque ¿Cuándo no lo es? Valverde tiene que demostrar que su Barcelona es tan solvente como parece en el Bernabéu ante un equipo crecido, que no se puede permitir además ceder más puntos si quiere mantenerse vivo en liga. Y el Real Madrid necesita demostrar que ha cogido definitivamente el ritmo a la temporada y que es capaz de ganar a su máximo rival.

Mi pronóstico es una victoria del Real Madrid, teniendo como referencia la Supercopa de España y sabiendo que los de Zidane si están todos sus jugadores sanos y en forma son, como se ha demostrado en los últimos dos años, el mejor equipo del mundo. Aunque también es cierto que se puede dar un resultado como el 2-3 del año pasado,

El día D: Real Madrid -F.C. Barcelona

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El gran duelo ha llegado y como quien tiene que desembarcar ante su gran enemigo, hoy se enfrentan dos clubes rivales, dos enemigos irreconciliables. Una enemistad que se ha ido acentuando en el transcurrir de los años hasta alcanzar una tensión casi insoportable, entre dos clubes que en realidad se odian. En paralelo al reto secesionista de Cataluña, algo inherente a esta rivalidad, por el carácter político que ha desempeñado el F.C.Barcelona, el Real Madrid se ha interpuesto como el rival, a pesar de ser un club que en temas políticos jamás ha entrado.

Esa rivalidad entre dos de los clubes más ricos y potentes del mundo es global en el siglo XXI, incluso en las redes sociales, trascendiendo del ámbito deportivo. La rivalidad ha llevado sobre todo al F.C, Barcelona ha realizar graves acusaciones como la de Piqué, respaldada por un directivo y por el máximo mandatario del club. Personalmente considero que el Real Madrid debía haber respondido como club, pero Florentino Pérez realmente nunca ha entrado en estas batallas.

Así pues, lo que pasa en el terreno de juego es lo que finalmente permite ganar esta rivalidad que en los últimos años el Real Madrid parece haber impuesto gracias a las dos Champion League ganadas. Ese título, más que ningún otro proyecta a un club de fútbol. Ese hecho contrasta con otro que dice que este ha sido el mejor F.C. Barcelona de la historia, con una década repleta de éxitos y títulos. Y sin embargo, en los últimos 6 años, Messi y su equipo solo ha logrado una Champion League, tres eliminaciones en cuartos y dos en semifinales. Mientras, el Real Madrid de Zidane camina con paso firme hacia su séptima semifinal consecutiva y quizá la segunda final seguida.

Ahora, la liga es otra cosa, y ahí, el Real Madrid, con una liga de las 8 últimas, ha sufrido, esta vez sí, la hegemonía del F.C Barcelona. La última gran derrota fue el 0-4 con Benítez, revertido eso sí con Zidane, con aquel 1-2, y con un empate este año en el Camp Nou, en el que el Real Madrid fue mejor que su rival. Esos últimos dos duelos sirven para calibrar el distinto estado de ambos equipos y sobre todo la aportación de Zidane, con un equipo que ha pasó de una humillante derrota a dominar a su rival. Esa superioridad debería confirmarse hoy en el campo.

En estos últimos clásicos, la figura de Messi ha menguado, a pesar de haber sido previamente el jugador más determinante, como dicen los números. Lleva desde marzo de 2014 sin marcar al Real Madrid y muchos partidos con malas sensaciones. No se puede entender este F.C. Barcelona sin su presencia, como no se podría entender al Real Madrid sin Di Stéfano, en su día.

Y por eso, la presencia de otros jugadores que le den el relevo es tan importante. Mientras que en el Real Madrid, en el peor año de Cristiano Ronaldo, muchos otros jugadores han cogido el relevo, en el equipo culé, solamente Neymar puede ejercer ese relevo por edad, y Suárez por rendimiento. La  baja definitiva del brasileño tras el mareo jurídico innecesario le resta bastantes posibilidades en el duelo de hoy. Ningún otro jugador del banquillo de Luis Enrique se acerca a su nivel, apenas al nivel de un gran club. Ni Alcácer (30 millones), André Gómes (35 millones), los nuevos fichajes, o Iniesta o Sergio Roberto ofrecen siquiera la mitad del nivel del brasileño.

Y ahí reside gran parte de los males de este F.C. Barcelona, en una plantilla muy descompensada, con un 11 titular competitivo-aunque cada vez más viejo- y un 11 suplente muy lejos del nivel. Y ello a pesar de que este año el club se ha gastado en los últimos tres años más de 330 millones de euros en renovar al equipo (120 mill esta temporada, 51 la pasada y 166 la anterior). En la acera contrario el gastó en los últimos dos años ha sido netamente inferior, 200 millones de euros, solo 30 millones este año y el resultado ha sido la incorporación de jugadores jóvenes, de futuro y con talento como Asensio, Morata, Kovacic, James o Kroos. Mientras el F.C.Barcelona tiene como jugador de futuro y contrastado a Neymar, cuyo coste por cierto está muy lejos de los 88 millones declarados, y es posible que sea más cercano a los 200 gastados por el Real Madrid.

La guerra del futuro la va ganando el Real Madrid, con una plantilla repleta de jóvenes prometedores, pero lo importante es el presente y hoy, Zidane tiene una oportunidad perfecta para dejar la liga casi cerrada. Una victoria le dejaría con 6 puntos, que serían 7 con el golaverage, más el partido menos contra el Celta. Un colchón que le permitiría centrar esfuerzos en la Champion League y rotar aún más. Por el contrario, una derrota o un empate significaría darle alas al F.C. Barcelona que va a tener todas las semanas para centrarse en la liga

El Real Madrid empata en el Camp Nou

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El derby de ayer dejó la misma situación que al inicio del partido, liderato del Real Madrid, comentarios de la prensa acerca del poco juego del equipo blanco, un F.C Barcelona que sigue pareciendo frágil y a Ramos nuevamente de protagonista. Nada nuevo bajo el sol, pero sí un partido más en el que el equipo de Zidane no pierde, y son ya muchos (33), y la sensación de que el equipo azulgrana seguirá dejándose más puntos que el Real Madrid.

 No hay que olvidar que el equipo blanco afrontaba un partido clave sin tres jugadores titulares, como son Bale, Kroos y Casemiro. Por parte del Barcelona solo faltaba Iniesta, pero para haber igualado las tornas tendría que haber faltado Neymar y Rakitic, que podrían ser de alguna manera el equivalente a las bajas del Real Madrid.

 Además, los tres puntos eran mucho más necesarios para el F.C Barcelona, que de perder en el Bernabeu, tendría también en contra el goal average. Pero por ahora son 6 puntos de desventaja y eso sí, muchísima liga por delante. Como madridista, no me olvido de la liga de Carlo Ancelotti, en la que el Real Madrid aventajaba después de las navidades, en 7 puntos al F.C Barcelona, habiéndole ganado además por 3-1 en el Bernabéu, con sensaciones inmejorables, con una increíble racha de victorias.

 Con todo, el partido de ayer dejó dos tiempos muy diferentes. En la primera parte el Real Madrid dominó el partido y transmitió sensación de ser mejor. Le faltó gol, pero controló el partido al ritmo de un Luka Modric que si ya lleva siendo varios años siendo el mejor centrocampista del mundo, ayer lo volvió a demostrar. Nuevamente me acuerdo de la liga de Ancelotti, en la que todo se empezó a derrumbar cuando el croata se lesionó. Ayer, dio un clinic tremendo de pase y robo, de inteligencia ofensiva y defensiva. A su lado, Kovacic e Isco no desentonaron demasiado, aprendiendo del gran maestro Luka.

 El F.C Barcelona estuvo perdido todo ese tiempo y los primeros 15 minutos de la segunda parte, hasta que llegó el gol a balón parado. Hasta entonces no daba ninguna muestra de peligro, con su tridente ofensivo desconectado, con Busquets desbordado por el medio del campo madridista, con un inoperante Andre Gómes (70 millones de euros) y con la sensación de que si Bale hubiese estado en el campo Sergi Roberto no habría salido vivo del encuentro.

 Pero los goles tienen un terrible capacidad para cambiar los partidos, y el de Suárez hundió al Real Madrid durante 20 largos minutos en los que Neymar y Messi se soltaron un poco y el equipo blanco sintió un temblor de piernas. Otro Real Madrid habría perdido el partido por tres o cuatro a cero. Y otro Barcelona habría visto sangre y habría rematado un partido que al equipo blanco se le empezó a hacer muy largo.

 Y sin embargo, el resultado fue el contrario, y en los últimos cinco minutos, casi coincidiendo con la aparición de Mariano, el partido se le empezó a hacer larguísimo al F.C Barcelona, interminable, a medida que se acercaba la zona Ramos. Y así, una tonta falta en el lateral derecho del F.C Barcelona, le daba al Real Madrid la penúltima oportunidad de un partido que hacía no tanto tenía perdido, y casi rematado con una oportunidad clarísima de Neymar y otra de Suárez. Modric centró el balón esperando que lo rematasen alguno de los habituales: Cristiano, Varanne, Casemiro o incluso el novato Mariano, pero sabiendo que sería Ramos, el que lo volvería hacer. Y así, algunos de los que hemos criticado al sevillano tenemos que tragarnos nuestras palabras, ante la enésima demostración de Ramos de que en estos partidos tiene que jugar.

El partido acababa con empate a uno, con la sensación por parte de ambos de que el resultado era relativamente justo, con un equipo pensando que había tenido al rival en la lona, y con el otro, el Real Madrid, pensando que se había perdido una oportunidad de oro para noquear al rival, en la primera parte.. Si bien, el F.C Barcelona tuva un 56% de posesión, el Real Madrid disparó más.

Estadísticas del partido

Estadísticas del partido

 En todo este análisis he dejado fuera, intencionadamente, la labor del árbitro. Porque si analizó su actuación es un partido tan diferente que necesitaría otra entrada para analizarla. Lo de ayer fue un esperpento arbitral de dimensiones siderales. Es cierto que el madridismo ha claudicado viendo como la prensa, una jornada sí y otra también, juzga con un rasero absolutamente distinto un caso y otro. El Real Madrid se ha convertido en el malo de las películas, que aún cuando hace las cosas bien es criticado.

 Pero lo de ayer debería denunciarse desde el club de manera rotunda y no permitir ni la equidistancia ni el buenismo. Lo contrario puede provocar una suerte de síndrome de Estocolmo donde las tonterías de alguna prensa catalana al final nos parezcan hasta bien.

 Ayer se dejaron de señalar dos penaltys clarísimos, de manual, uno a Lucas Vázquez en el minuto 2 y otro a Cristiano Ronaldo varios minutos más tarde. Ambos provocados por el mismo, Mascherano. Ambas situaciones habrían cambiado el partido radicalmente. También lo cambió en cierta manera, una amarilla injustísima a Isco, en un piscinazo de Neymar, que luego provocó su cambio por parte de Zidane.

 Además de esos penaltys clarísimos hubo otras tres jugadas muy polémicas: una mano de Carvajal y dos manos en el área del Barcelona de Rakitic y otra de Piqué en los minutos finales. Como la producción del partido estaba claramente sesgada, solo vimos repetida una y otra vez la del lateral madridista, desde todos los puntos de vista, en 360, 180, a cámara lenta y rápida. Las otras dos manos no. También vimos repetido el gol de Suárez, en fuera de juego y precedido de una falta más que dudosa de Varane a Neymar.

 Como digo, demasiadas acciones, demasiada incidencia arbitral de un árbitro, Clos Gómez, que ya sabíamos que siempre favorece al F.C Barcelona.

 

 

El Real Madrid vuelve en el Camp Nou

El Real Madrid ganó inesperadamente en el Camp Nou, en un momento clave de la temporada, no tanto por la lucha en liga, ciertamente difícil, con 7 puntos de diferencia (8 con el golaverage) y 7 partidos por disputar; sino por la moral de cara a la Champion League. Si el Real Madrid gana al Wolsburgo seguro tendrá que enfrentarse en semifinales a equipos de verdadero nivel.

Bale pugna con Alba

Bale pugna con Alba

 Y es ahí donde el Real Madrid flaqueaba, al menos hasta ayer. Contra los mejores rivales, el Real Madrid (quizá no este, sino el otro) cometía demasiados errores y no lograba sacar lo mejor de sí. Con todo, ayer se siguieron cometiendo el tipo de errores que te hacen perder un partido. Por ejemplo, Pepe no pudo seguir a Piqué en el primer gol, tras un buen bloqueo de Neymar y luego por supuesto Ramos se expulsó. Sus declaraciones posteriores: “Sí se que íbamos a ganar con 10, me expulso en el minuto 5”, debían ser en realidad una declaración de intenciones, puesto que todo el madridismo sabía que Ramos sería expulsado en algún momento. Es su seña de identidad, y este caso no tiene nada que ver con el árbitro sino con su escasa capacidad para mostrarse agresivo pero inteligente. Es su expulsión número 21, algunas de ellas críticas para el equipo. Si eso pasa con el mejor central del mundo, supongo que el peor habrá sido expulsado 100 o 200 veces.

 Pero como decía al principio, también el Real Madrid sacó ayer lo mejor de sí. Y ayer volvimos a ver al mejor de la temporada del equipo, a Keylor Navas, que sobre todo dejó una parada antológica, sacando un balón a gol de Messi. También vimos a Casemiro, instalado con jerarquía en el medio campo, como muchos veníamos pidiendo desde el principio de la temporada. El brasileño, aspirante a Mauro Silva, no vende las camisetas de James, ni tiene la elegancia de Kroos ni el toque con el exterior de Modric, pero es un jugador táctico como pocos y que roba balones como no hace ningún otro en el equipo.Un jugador del corte defensivo de Redondo, Makele o Xabi Alonso, indispensable para que el equipo sobreviva con tres delanteros netos como Bale, Cristiano y Benzema.

Ellos tres, por cierto, que ofrecieron también su mejor versión. El francés volvió a marcar, que es lo que lleva haciendo durante toda la temporada, y es lo que se le pide. Cristiano Ronaldo igualmente, y para él también es esa exigencia, y más en los partidos grandes. No se si estamos ante su ocaso como algunos pensábamos, pero sí parece que en las últimas jornadas Cristiano ha subido un peldaño, y sus críticos tenemos que rectificar. Y de Bale, qué decir, es un jugador indispensable, con su velocidad y verticalidad, y ayer aportando igualmente trabajo defensivo.

 Y del resto, me quedo con la acertada decisión de Zidane de incluir a Carvajal, para mí, uno de los mejores laterales del mundo. El otro sería Marcelo, en el otro lado, aunque ya se sabe que el brasileño está sólo para atacar, aunque lo hace tan bien, que olvidamos a veces que es un defensa izquierdo. Finalmente el trabajo en la sala de máquinas de Modric y Kroos sirvió para sobrevivir en los peores minutos del equipo.

 Es una victoria que indudablemente da moral al equipo pero que no nos puede hacer perder la visión global, el Real Madrid no puede permitirse el lujo de cometer errores y de no salir concentrado en todos los partidos. Y para eso, tiene que haber un entrenador exigente y que alinee a los mejores. Ayer lo hizo, y sentó con justicia a James, ya demasiado provocativo y reivindicativo y carne de cañon en el próximo mercado de verano.

 El Real Madrid es lo de ayer, ganando contra un gran equipo y contra la adversidad arbitral. Una actuación, absolutamente de vergüenza. Y esa debería ser otra lección, por un lado, la capacidad de sobreponerse a las adversidades, y por otra, la necesidad de poner firme a los árbitros y a la federación. Un gol anulado como el de ayer es simple y llanamente un atraco. Y eso, ningún club lo puede permitir, pero mucho menos el Real Madrid.

El campeón de Europa ganó el duelo: Real Madrid 3-Barcelona 1

Con un 0-1 en el minuto 3, otro Real Madrid habría sucumbido a un estado de nerviosismo; y otro Barcelona habría aprovechado para rematar el partido. Es algo que algunos madridistas recordamos, aunque ya empieza a pasar el tiempo de aquello, y el tiempo de aquellos mismos futbolistas, Messi, Iniesta o Xavi.

 Ahora es el tiempo de un equipo, que liderado por el mejor jugador del mundo, Cristiano Ronaldo, y por un elenco de jugadores con una calidad que en conjunto no se veía desde los mejores tiempos galácticos, es capaz de mantener la calma y remontar el partido. No fue el mejor partido del portugués, que es posible que en otra ocasión como esta hubiese olido sangre. Esta versión de CR7 es más calmada, sabiéndose el mejor, marcando pero asistiendo. Podríamos decir que disfrutando de verdad de su condición de líder indiscutible.

Cristiano Ronaldo celebrando un gol

 Este Real Madrid es desde hace 9 meses un equipo que ha demostrado ser capaz de competir en los partidos más difíciles, y de superar al adversario. Los mejores partidos del equipo de Ancelotti han sido precisamente en los escenarios más difíciles: semifinales contra el Atlético de Madrid en Copa, vuelta de octavos e ida de cuartos contra Shalke y Borussia respectivamente, semifinales de Champion League y los dos últimos partidos de esta semana contra el Liverpool y el Barcelona. Entre medias la épica de la Champion y varios partidos malos a final o al principio de temporada cuando el equipo no ha estado en su tope físico.

 Pero resulta que ahora sí lo está, y aunque hayan cambiado dos piezas claves, Alonso y Di María, por Kroos y James, este Real Madrid es mejor que aquel. Y no por un mero cambio de piezas sino porque el resto de jugadores también son mejores que hace un año: Modric es mejor, Benzema es mejor, Carvajal…Todos esos jugadores no solo tienen un año más de experiencia sino la tranquilidad de la décima. Como el estudiante que tras hacer los deberes pasa el examen con nota, o si se quiere llevar al extremo, como el adolescente que finalmente logra perder la virginidad.

 El Real Madrid encajó el gol de Neymar, error de Carvajal y Pepe, con tranquilidad, sabiéndose mejor que el rival. En los siguientes minutos dominó el partido, como en la segunda parte. Solamente una jugada de Messi puso en peligro el resultado. ¿Que habría pasado si Messi hubiese marcado el 0-2 se preguntan los sesudos expertos? ¿Y si Neymar no hubiese marcado el 0-1?¿Y si Benzema hubiese marcada la doble ocasión que se estrelló contra el palo? Podríamos especular largamente, pero la realidad es que el Real Madrid, por ocasiones y por sensaciones fue claramente superior. Y si queda alguna sensación es que si el equipo blanco hubiese necesitado marcar 7 goles, lo habría hecho, siendo infinitamente superior.

Gol de Benzema ante Bravo

 Y lo fue porque fundamentalmente los centrocampistas del Real Madrid, Kroos, Modric, James e Isco, fueron mejores que Iniesta, Xavi y Busquets. En un cambio generacional que se lleva sospechando desde hace años, el centro del campo blaugrana perdió la batalla.

Isco contra Iniesta

La diferencia entre este Barcelona y el mejor de Guardiola es la presión alta que ejercían y la aceleración en las jugadas en los momentos claves. Con el medio del campo en su peor versión años y con una versión de Messi incapaz de hacer lo que hacía antes, este Barcelona tiene que aprender a sobrevivir en los partidos grandes de otra manera. Ya no basta con el juego de posesión en sí mismo. En realidad nunca bastó y la diferencia la ejercían Messi o Iniesta o los laterales.

 Ahora el equipo de Luis Enrique necesita buscar otro modelo, y se supone que para eso le han fichado a él. Para encontrarlo necesita buscar otras piezas. En torno a Neymar, a Suárez, que cuando coja la forma será un gran jugador, Rakitic y otros jóvenes y nuevos jugadores. Pero ya no basta con el juego de posesión infinito hasta que aparece Messi o algún otro jugador. Al menos no en los partidos contra equipos como el PSG o el Madrid.

 En este aspecto el Real Madrid le lleva una ventaja de 4 años. El tiempo que se tardó en construir primero, con Mourinho, un equipo que fuese competitivo y que entendiese la necesidad de defender con intensidad y de ser verticales, y después, con Carlo, que le dio a este equipo un nivel mayor, encajando definitivamente todas las piezas.

 La otra gran diferencia es que este Real Madrid tiene a jugadores jóvenes, con 3 o 4 años por delante para demostrar su mejor versión. Entre ellos a Bale, ausente en este tramo de la temporada, y al que muchos ya quieren relegar al banquillo, olvidando que fue pieza clave durante la temporada pasada, y olvidando que es uno de los 3 o 4 jugadores en el mundo capaces de ganar él solo un partido. Los mismos que ahora le minusvaloran son los mismos que lo hacían con Cristiano Ronaldo, los que decían que Pedro León era mejor que Di María, Valero que Modric o Morata que Benzema. Casi siempre se loa a un jugador del Real Madrid, normalmente joven y español, para menospreciar a otro, casi siempre extranjero. No caigamos en ese error.

 Como decía, este Real Madrid tiene equipo titular y suplente para dominar varios años el escenario nacional e internacional. Enfrente como rival total solamente vislumbro al Bayern de Munich. Pero ese duelo ya lo va ganando el Real Madrid y Ancelotti 1-0. Con el Barcelona el duelo se empezó a ganar hace mucho. Y el sábado solamente fue otra victoria más, aunque evidencia del declive de un equipo que fue campeón de Europa hace ya más de 3 años, en el 2011, y otro que defiende su título de campeón.

Real Madrid-Barcelona: ¿la revancha del 5-0?

El Real Madrid llevaba siete victorias consecutivas, el equipo jugaba muy bien y los de Mourinho eran líderes. Hasta que se salió al Camp Nou en la fatídica jornada número 13, contra el equipo de Pep, que llevaba dos años siendo uno de los grandes dominadores (ese año sería campeón de Europa). El resultado fue un humillante 5-0 y la sensación de que faltaba mucho para alcanzar el nivel deseado. Jugadores como Cristiano Ronaldo, Benzema, Ramos o Pepe no comparecieron, como todo el 11. Aquella derrota comenzó a construir al Madrid de Mourinho pero también colaboró a sembrar las primeras dudas.

Este Barcelona viene de ganarlo casi todo, con record de imbatibilidad en liga, buena trayectoria en Champion League, a excepción del partido contra el PSG, el único rival de entidad, que precisamente le marcó 3 goles, que pudieron haber sido alguno más.

Me pregunto si esto mismo puede pasar. En vez de la jornada 13 es la 9 pero a pesar de la clasificación tengo la sensación de que este Barcelona tiene todavía muchas costuras por coser (el centro de la defensa con Piqué y Mathieu por ejemplo), y que en cambio el Real Madrid ha adaptado rápidamente a Kroos y James, las únicas novedades del once de este año.

Puede pesar el efecto entrenador, con un Luis Enrique todavía novato, contra un Carleto que es perro viejo. Sin saber la alineación supongo que recurrirá al once del otro día, vista la baja de Bale. El galés ha demostrado que si aparece es en este tipo de partidos grandes, pero con Isco el equipo tiene un gran recambio, si es que el técnico de italiano no sorprende con alguna novedad.

El partido va a validar la labor de ambos equipos. Ambas defensas y ambos ataques se cuestionan mutuamente. Mi pronóstico es que el Real Madrid está más construido y que tiene más gol y peligro. Es un equipo que si huele sangre es temible, y en un Barcelona con algunas piezas nuevas, no descarto primeros momentos dudas si el equipo blanco sale  fuerte los primeros minutos.

Evidentemente este Barcelona sigue teniendo a Messi, Iniesta y demás jugadores, incluyendo algunos muy buenos fichajes como Ratikic o el propio Suárez, aunque no se si la alineación del uruguayo se vaya a producir.

Mi pronóstico es una victoria clara para el Madrid, e incluso por qué no la devolución de aquel 5-0….

El Barcelona sale fortalecido del Bernabeu tras un polémico partido

Pitó Undiano Mallenco el final y el Real Madrid pasó de ser líder con una diferencia importante de 4 puntos sobre el Barcelona, a estar segundo empatado a puntos con el Atlético y con un solo punto de ventaja sobre el equipo azulgrana. Pero sobre todo pasó de parecer un equipo sólido, seguro y con confianza, a uno dubitativo, que en liga tiene en goalaverage personal en contra con sus dos principales rivales, y que ahora mismo no depende de sí mismo.

 El balance de los de Carlo Ancelotti es negativo cuando se trata de partidos importantes. Dos derrotas contra el Barcelona, una contra el Atletico de Madrid y un empate no hablan bien de la capacidad competitiva de este equipo en los partidos claves. Tampoco dio el equipo la talla en plazas difíciles.

 El clásico ofreció un duelo de ataques y un duelo de defensas, o mejor dicho de desajustes defensivos. Tuvo el Barcelona en los primeros minutos la oportunidad de sentenciar con un 0-2 en varias ocasiones, y fue entonces cuando apareció la defensa del Barcelona para demostrar que este equipo no defiende bien. Benzema marcó por ocasión doble lo que había fallado antes y el Real Madrid se adelantó en el marcador, 2-1.

 Empataría el Barcelona y volvería a adelantarse el equipo blanco para después ver como una expulsión y dos penalties le devolvían la ventaja al Barcelona. Son  demasiados 4 goles en contra. Y más en tu propio estadio. El clásico deja malas sensaciones defensivas en el Real Madrid. Carvajal no estuvo bien en la primera parte, Marcelo no ayudó en la segunda y Ramos sumó una nueva expulsión, mas las habituales dudas que ofrece Pepe, ya agotador con tanto teatro y gestualidad. Y aunque en ambos casos están eximidos porque Pepe fue agredido y provocado previamente, y el penalty no fue, no deja de ser una constante.

 Varanne en 15 minutos dio más tranquilidad, y aunque el francés parece en una versión inferior que la del año pasado, sigue ofreciendo muchas más garantías. En cuanto a los laterales, es lo que ofrece apostar por dos tan ofensivos. El tantas veces criticado Arbeloa o incluso Coentrao demostraron en clásicos anteriores mayores y mejores capacidades defensivas. Tampoco ayudaron a sostener la defensa Xabi Alonso y Modric, los dos con menores prestaciones que en otros partidos.

 El Real Madrid también tuvo el problema en sus dos jugadores principales de ataque, Bale y CR7, que no sumaron demasiado y que no parecieron acoplarse al sistema defensivo del equipo. Al Real Madrid le sostuvo un gigantesco Di Maria y un siempre motivado ante el Barcelona, Benzema, que no obstante, no vio recompensado su buen partido tras ser el primer cambio.

 El partido también ofrece precisamente dudas en cuanto a la gestión de los cambios. Los dos últimos muy tarde, ya con el equipo asfixiado, sin saber Carletto si aguantar el empate o si lanzarse al ataque. Es cierto que la baja de Jesé se nota más de lo que debería. Era la mejor alternativa ofensiva, limitándose ahora a Isco, que ha entrado en fase de observación y a Morata, que no da la sensación de ser un recambio válido para partidos de máxima enjundia. A eso parece limitado el banquillo blanco, sin más. Ayer habría sido una buena oportunidad para ver a Illarramendi sosteniendo el medio del campo, con el partido en fase crítica, con Di Maria fundido y con los dos medios sin claridad de ideas.

 Le salieron mal a Carletto los cambios y aunque siempre es ventajista criticar a posteriori. Sí es cierto que si Benzema hubiese marcado su tercer gol tras una buena jugada de Bale habría cambiado el partido, aunque también lo habría hecho si se hubiese pitado el penalty de CR7 fuera del área. Deja el partido la sensación de que el Real Madrid nunca controló el partido. Ni con 2-1 ni con 3-2 supo sostener el resultado e incluso con un buen empate, 3-3, tampoco fue capaz de aguantar, a pesar de jugar con 10. Por su parte, el Barcelona tampoco me pareció que hiciese un partido brillante. Se benefició de los muchos errores madridistas pero no me dio la sensación de que fue superior más que en el resultado. Su mejor desempeño se produjo en superioridad numérica.

Sale  el Barcelona reforzado, con un hat trick de Messi, a pesar de que sigo pensando que el astro argentino ya no está como antes. Tampoco me convenció Neymar y apareció como siempre en estos partidos Iniesta, que por su banda hizo muchísimo daño. Los del Tata parecen haber vuelto y afrontan el último tramo de liga a un solo punto de la cabeza.

 El arbitraje, malo, con muchas dudas sobre la fiabilidad y limpieza de la competición, algo que seguirá sobrevolando en el ambiente mientras ni esta federación ni de las que dependen, UEFA y FIFA estén dispuestas a disponer de los mecanismos necesarias para intentar resolver las jugadas dudosas.

La madurez de Cristiano Ronaldo

La impresionante victoria del Real Madrid en la Copa del Rey el pasado martes dejó como nombre propio a Cristiano Ronaldo, pesadilla para la defensa blaugrana y artífice de un partido digno de enmarcar.

 Conviene empezar a poner en relieve la tremenda evolución de este jugador que de alguna manera es inversa a la de Messi. A pesar de los balones de oro y los títulos de uno y otro y la propaganda en torno a los dos, hay un hecho; cuantos más goles ha metido Messi menos títulos ha ganado su equipo, mientras que cuantos más goles ha metido Cristiano más títulos y victorias ha obtenido el Real Madrid.

Cristiano Ronaldo celebrando un gol contra el Barcelona

Cristiano Ronaldo celebrando un gol contra el Barcelona

 Recuerdo al primer Cristiano Ronaldo, recién aterrrizado. Un jugador con las mismas características físicas que este, pero mucho peor. Más precipitado, elegía las opciones no siempre mejores y su rendimiento no suponía necesariamente un mejor rendimiento del equipo. Cuando el equipo estaba bien él también lo estaba, y cuando estaba mal el acudía con sus goles pero no afectaba a la mejora sustancial del equipo.

De alguna manera, aquel Ronaldo se parece a este Messi. Con sus marcas estratosféricas de goles no ha hecho mejor a su equipo y no ha influido relevantemente en los títulos importantes. Recordemos los últimos partidos importantes contra Real Madrid, Milán o Chelsea y la influencia del argentino.

 El caso de Cristiano es justamente el contrario. A medida que ha ido madurando ha sabido aparecer en los partidos importantes en los momentos claves. Lo ha hecho infinidad de veces contra el Barcelona pero también en otros muchos partidos. Y lo que es más importante, su influencia en el juego ha sido muy relevante. Ya no han sido solo goles, sino asistencias, labor defensiva, liderazgo, creación de juego…

 La evolución de Cristiano como la de Ozil o Khedira ha sido fundamental para crear la identidad de este Real Madrid. Solamente los pasos hacia adelante y atrás de Di Maria y Benzema han impedido la absoluta consolidación de un proyecto que sigue siendo joven y con muchísimo futuro.

 Todos ellos tienen en común el maltrato o falta de reconocimiento. Ozil es tan bueno como Iniesta o mejor, Khedira es un medio centro de altura mundial, en constante evolución y Cristiano Ronaldo es sencillamente a día de hoy y durante el último año y medio el mejor jugador del mundo. Y lo es porque ha sido el más desequilibrante de entre los dos (no hay más candidatos posibles).

Lo fue en aquel 1-2 inmenso del año pasado y lo fue antes de ayer, pero lo viene siendo en los últimos derbys como demuestra sus 6 partidos consecutivos marcando en el Camp Nou. La liga, la Copa y la Champion League se juega en esos partidos. Y los que osaron alguna vez criticar injustamente al luso porque no aparecía ahora ya sencillamente han de desaparecer y hacer, eso sí, la reflexión contraria, Messi no aparece. En los últimos Real Madrid- Barcelona ha marcado solamente un gol en juego, lo que demuestra su dificultad para superar a defensas bien plantadas y sólidas.

 Messi, a medida que ha acumulado goles se ha convertido en un increíble goleador pero su influencia es menor que en el año del triplete. Es un jugador más egoísta, más individualista, que pierde más balones y que busca mas la jugada personal y la gloria propia que antes.  Son más importantes sus goles en partidos ya ganados o contra rivales pequeños que su juego en partidos grandes. Messi ha engullido los goles de otros jugadores, de los delanteros y se ha convertido en un goleador implacable más al estilo Ronaldo Nazario que por ejemplo Ronaldihno. Influencia a través de goles pero no de juego. Lo contrario que Ronaldo, nuevamente, que el año pasdo hizo un registro espectacular de goles acompañado de Higuaín y Benzema logrando este año, la misma marca y mayor número de asistencias. Su influencia en el juego ya no es la del goleador, es la del líder del equipo, la del jugador a través del cuál pivota todo el equipo.

 Quizá la historia deje la diferencia de 4 balones de oro a 1, pero la realidad de estos últimos dos años es que el Real Madrid ha sido superior al Barcelona y que lo ha sido gracias a Ronaldo

Un derby que puede valer dos competiciones

El partido de mañana no es un derby más ni tampoco comporta ganar o perder tres puntos. El partido de mañana puede servir para decidir la liga e incluir decisivamente en la Liga de Campeones.

 La ventaja que tiene el Barcelona es que juega en su campo y que el Real Madrid solamente ha podido ganarle un partido en la era Guardiola. Y la gran desventaja es que el equipo blanco le saca 4 puntos y tiene a priori más fácil la vuelta de la Liga de campeones.

 Así pues todos los factores pueden influir a nivel psicológico como puede hacerlo el último precedente en aquel maravilloso partido que acabó 2 a 2 y mostró la mejor versión del Madrid ante el Barcelona.

 Para el Madrid el hecho de salir líder en todo caso del Camp Nou es una ventaja teniendo en cuenta que si empata se garantiza media liga y se gana solamente una deblace descomunal la impediría. Además, ambos resultados tendrían para el Barcelona un importante desgaste moral de cara a la Champion League y viceversa para el Real Madrid. La victoria del Barcelona da la vuelta a ese argumento aunque no le asegura la liga solamente el poder seguir compitiéndola. Por supuesto, cualquier resultado a favor o en contra que sea abultado puede ser significativo para la moral de las plantillas.

 Todo esto y el hecho de que estemos a 4 partidos del final de la liga y a dos del final de la Champion League hace que el partido de mañana sea nuevamente una partida de ajedrez. Una de las buenas en las que está todo en juego.

 No sabemos la alineación del Real Madrid aunque las variantes son muchas. Si tuviese que mojarme apostaría por la misma que logró allí el 2-2, quizá con la incorporación de Marcelo. Es decir, Casillas, Arbeloa, Pepe, Ramos, Marcelo, Xabi, Lass, kaká, Ozil, Higuain y Cristiano.

 Esa alineación incluye a 4 jugadores que no jugaron o jugaron poco en Munich, como son Marcelo, Higuain, Kaká y Lass. Cuatro jugadores de refresco, es decir, el 40% de los jugadores de campo para elevar la intensidad del equipo.En el banquillo estarían preparados Di Maria y Benzema para sustituir a Kaká, Ozil o Higuain y Khedira y Granero en función de otras variables del partido como tarjetas, necesidad de ataque o defensa.

 La gran diferencia es que el Barcelona no tiene la profundidad de banquillo del Madrid y tiene a algún jugador tocado físicamente. Además, el hecho de que hayan tenido 24 horas menos de descanso también puede influir.

 Pero sobre todo, la gran diferencia es el hecho psicológico de que a diferencia de la vuelta de Copa del Rey, Supercopa y Champion League, el Real Madrid no necesita ganar. En cierta manera no tiene nada que perder porque si sale a ganar y lo hace habrá sentenciado la liga y sino todavía tendrá un punto en la récama.

El Barcelona, en cambio, como aquel Madrid que sucumbió 2-6 y que estaba precisamente a 4 puntos del Barcelona, tiene la obligación de ganar y la posible ansiedad pero también espacios que eso puede conllevar.

 Ingredientes de sobra para ver un espléndido partido y para comprobar el estado de madurez del Real Madrid y las ganas de mantener el ciclo del Barcelona. Todo ello, claro, si el árbitro no lo estropea aunque Undiano me parece , y lo adelanto, un árbitro correcto, seguramente de los mejores de la liga.

El Barcelona narra la historia de los clásicos

Siempre se ha dicho que la historia la cuentan los ganadores, y esa máxima se repite invariablemente en todos los aspectos de nuestra sociedad, y también en el fútbol por supuesto. La Supercopa de España, el enésimo duelo de clásicos entre el Real Madrid y el Barcelona se recordará como el trofeo de Messi, pero también como el trofeo ensuciado por Mourinho y sus secuaces, empeñados, según algunos, en desprestigiar un duelo tan bonito como el clásico español.

Por el camino, los que se desgarran las vestiduras haciendo parecer a Mourinho la viva imagen del diablo, que ha envilecido a chicos jóvenes como Marcelo o a veteranos santos como Casillas, se olviden de mil y un capítulos. Yo, sin embargo, con mala memoria pero ya con un recorrido largo en esto del fútbol no me olvido de los partidos en los que fue expulsado Roberto Carlos, Redondo o Hierro, ni tampoco de los partidos en los que el Real Madrid era recibido a mecherazos y botellazos. Eso, como lo que comentan veteranos como Zoco sobre la necesidad muchas veces de salir de los campos con la Guardia Civil se ha olvidado a medida que se ha impuesto el buenismo.

hierro

El buenismo, ese movimiento imperante protagonizado por Guardiola pero secundado hace tiempo por Del Bosque, pretende vender una imagen contraria a los propios hechos. Y lo es, simplemente porque cuando hay una tangana no es porque un equipo sea violento sino porque hay dos rivalidades insaciables de la que todos participan. Por eso, quedarse en la imagen de Mourinho metiéndole el dedo en el ojo a “Pito” Villanova es quedarse en la cáscara. Sin ser un acto defendible no creo que lo sea menos que los acaecidos en una tangana en la que se vieron involucrados las plantillas al completo de ambos equipos, incluyendo utilleros y staff técnico y en la que por ejemplo Villa agredió a Ozil. Un acto que sin embargo recibió para ambos un castigo similar, la tarjeta roja. La tangana que no es ni será la última vista en un clásico si se analiza al detalle dejaría en mal lugar a absolutamente todos los jugadores. Bueno, todos menos Kaká al que su religión no le permitió participar en tan innoble espectáculo.

Si se trata por tanto de dividir entre buenos y malos, entre violentos y pacíficos como antes se dividió entre resultadistas y “amantes del fútbol”, entonces se estará tergiversando el fútbol. Porque de la misma manera que el Real Madrid se vio sometido en partidos anteriores, en estos dos duelos, el resultadista y el que ha marcado al contraataque varios goles ha sido el Barcelona. El que ha atacado y buscado el fútbol vertical ha sido el Madrid y no el Barcelona. De igual manera que se tergiversa ese aspecto se hace con el otro.

tangana

Las patadas, los golpes y los codazos no son solamente elementos inherentes al fútbol sino que también lo son inherentes a los derbys, duelos de la máxima tensión. Quizá el aspecto de la delantera del Barcelona, bajitos y con los pies grandes como los hobbits del Señor de los Anillos, invite a pensar que no reparten estopa como el resto, pero los datos dicen lo contrario y más aún los Pedrito, Iniesta, Xavi, Villa y Messi son tan sucios como cualquier centrocampista de oficio. Tampoco andan cortos en defensa los Alves, Puyol, Piqué y compañía, a lo que hay que sumar una insoportable querencia a quedarse tirado en el suelo como si la sangre brotase a borbotones por alguna de las partes de su cuerpo. Lo cierto es que todavía no hemos visto a lesionados ni a jugadores del Barcelona sangrando en estos duelos.

Si vimos ayer como a pesar de cometerse al principio un número similar de patadas, el Real Madrid llevaba antes de la tangana 5 tarjetas amarillas frente a solamente 2 del Barcelona. Lo que era tarjeta para Coentrao (muy concentrado) y para Khedira no lo era para Iniesta ni para un picado Messi. Simplemente diferentes raseros de medir que desquician a cualquiera como lo hace que los empujones a Cr7 sean válidos pero no los realizados a Messi.

Todos estos son los detalles de los que no se hablará en prensa, como no se hablará de que el Real Madrid ha sido netamente superior en ambos duelos. Y sin embargo, lo que en otros partidos no logró, marcar varios goles, esta vez le ha servido de poco tras encajar goles muy fácilmente. En la ida, 2 goles de 2 tiros a puerta y  ayer la efectividad del Barcelona fue menor, pero en todo caso muy superior a la de un Madrid que en otras circunstancias de mayor tranquilidad habría marcado al menos 3 o 4 goles por partido.

Pero esto es fútbol y gana simplemente el que más goles marca, que es finalmente el que también cuenta la historia, y esta dice que el Madrid perdió  y que además lo hizo dando una imagen lamentable, ensuciando el fútbol y manchando para siempre la imagen impoluta de respeto y flair plair entre Madrid y Barcelona.

P.D: me retiro de nuevo a mi descanso vacacional.