Si el primer partido de estas cuatro batallas entre el Real Madrid y el Barcelona significó para el equipo blanco salir vivos de aquel partido y poder recomponerse al igual que los aliados en la batalla de Dunkerque, el partido de ayer significó la conquista de un título estratégico tanto por la importancia emocional(ganar al Barcelona en una final) como histórica(18 años sin ganar).
La misma importancia que tuvo para los aliados la conquista de Italia tras el éxito en la campaña africana. Durante aquella batalla, los aliados lograron una rápida conquista de Italia sobre todo tras la conquista de Sicilia. Parecía un cambio de escenario total con un ejército italiano prácticamente rendido. Como si fuese el Barcelona de ayer un equipo distinto y no la habitual maquina de guerra, el Real Madrid consiguió durante la primera parte tener las mejores ocasiones de gol, sin permitir al equipo azulgrana ni un solo tiro al palo.
Con una presión 30 metros más adelantada que el otro día, en lo que parecía una maniobra maestar de Mourinho para engañarnos a todos, el Real Madrid robaba una y otra vez balones, sobre todo cuando lo jugaban los centrales. De hecho, dos o tres perdidas de Piqué supusieron peligrosos contraataque dirigidos por los atacantes del Madrid con la novedad de Pepe. El luso se ha convertido en el box to box que buscaba Mourinho. Con un despliegue físico tremendo pero también con capacidad técnica y llegada, Pepe se convirtió ayer en el mejor jugador del partido.
Fue suya la oportunidad más clara de la primera parte tras otro robo de balón, un centro de Ozil y un remate que rebotó en el palo y se salió de la portería en el último momento. Parecía en aquel momento que el Real Madrid lograría impornerse también en la segunda parte.
Sin embargo, la segunda parte nos ofreció un escenario totalmente distinto. Si al principio apenas habían aparecido Iniesta,Xavi y Pedrito, durante los primeros minutos ellos tres fueron los encargados de dirigir el ataque azulgrana. Y lo hicieron pero no sin el peligro de la primera parte sino muy cerca del área del Real Madrid.
Sorprendidos los madridistas por la contraofensiva azulgrana como los aliados ante la reacción alemana, solamente quedaba aguantar y esperar una oportunidad. A pesar de lo cuál parecía más cerca que nunca en gol blaugrana tras ocasiones de Pedrito e Iniesta. Y aún así, el Real Madrid aguantó e incluso tuvo tiempo para estirarse con una ocasión de Di Maria que salvó Pinto.
Si los aliados habían logrado detener el contraataque alemán, obligándoles incluso a retroceder a unos 100 km de Roma, organizando una tenaz defensa en la ciudad de Casino, algo similar había logrado el Real Madrid, llegando a la prórroga, a la espera de refuerzos.
Comenzó la prórroga con un equipo blanco reestructurado, más ordenado que en la segunda parte pero menos contudente que en la primera. Sin ocasiones claras, el partido sería para el equipo que marcase el primer gol. Con solamente 30 minutos para rectificar, el peso de un gol es demasiado para dos equipos agotados físicamente y mentalmente. Precisamente este agotamiento se notaba especialmente en los hombres claves del centro del campo madridista: Khedira y Xabi Alonso.
Al igual que los alemanes con su línea defensiva Gustav, el Barcelona parecía aguantar el envite a pesar de que se luchaba cada palmo del campo. Así, como en la batalla de Montecassino, el primer equipo que lograse el gol, lograría la conquista del título.
Llegó así el gol de Cristiano Ronaldo, una obra de arte no solamente por la ejecución, perfecta y bella al mismo tiempo sino por la jugada entre Marcelo y Di Maria. Dos jugadores jóvenes que representan a la perfección el espíritu de sacrificio de este equipo moldeado por Mourinho.
Ese gol a falta de 15 minutos supuso psicológicamente un mazazo tan duro para el Barcelona que ya apenas logró crear peligro. Ese gol significaba para el Barcelona lo mismo que para los alemanes la ruptura de la línea Gustav. Suponía una retirada hacía líneas más seguras obligando a sus ejércitos a ceder gran parte de Italia.
Aquella batalla, una de tantas batallas cruentas de la Segunda guerra mundial, supuso para los aliados la conquista de un espacio estratégico clave. Un punto de entrada hacia Europa que sentaría las bases para futuras invasiones, contando además con el efecto psicológico de derrotar a los alemanes y causar numerosas bajas.
Si, la semejanza continua solamente le queda al Real Madrid hacer lo mismo que lograron los aliados. Esto es, lograr desembarcar en las peligrosas costas francesas con miles de hombres y ganar a los alemanes en su propio terreno. Si la Champion League equivale a algo sería al desembarco de Normandía, la batalla final.