¿Cuál es el futuro del Real Madrid?

La salida de Lopetegui y la llegada temporal de Solari, que parece un parche a la espera de otro entrenador, parece dejar al Real Madrid contra las cuerdas, en una gran crisis. El estupor entre los aficionados blancos es grande y la desorientación es total. ¿Que va a pasar? ¿Se disolverá el Real Madrid como club? ¿Volverá a ganar algo alguna vez?

Estas preguntas retóricas son por supuesto exageraciones, pero no están tan lejos del pensamiento de muchos aficionados que se sienten perdidos, desesperanzados. Sin ir más lejos, una amiga, seguidora del Madrid desde hace década y media, me decía lo siguiente: “El Madrid nunca ha estado tan mal”, “un barco a la deriva”, “vaya despropósito”, “¿Cuando se va Florentino?”.

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Esto es lo que se llama un pensamiento cortoplacista, temporal, que ha borrado el pasado más reciente y también el más lejano. Se olvidan años de sequías deportivas, años en los que el club estaba financieramente quebrado, años en los que el nivel deportivo de la plantilla era inferior al de los mejores clubes europeos, cayendo con sonrojo en las rondas iniciales de la Champion League. 

Solo existe el aquí y el ahora y todos paceremos convenir en que ese inmediato presente es nefasto para el Real Madrid. Al menos el presente deportivo, con un equipo que ha encadenado 5 derrotas en 6 partidos y que afronta el resto de la temporada con un entrenador nuevo.

El futuro deportivo es desolador y el club necesita una gran transformación. Podría ser una conclusión en vista de lo observado en este último mes y medio. Florentino Pérez no sabe lo que hace, la mayoría de los jugadores no valen y esta crisis, inédita, lleva al club a tomar decisiones drásticas antes de que sea demasiado tarde.

La ‘milanización’, o lo que es lo mismo, pasar de ser un club dominante a un club mediocre, acecha, está cada vez más cerca, como una sombra que lleva persiguiendo al Madrid durante las últimas décadas

Pero lo cierto y real es que los hechos muestran todo lo contrario. La milanización está más lejos que nunca, la plantilla del Real Madrid pocas veces tuvo tanto nivel y Florentino Pérez sigue siendo el mejor presidente posible para este club, aunque por el camino haya cometido errores.

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El problema por tanto es de percepción del aficionado, que quizá ahora se de cuenta de que volverán a pasar muchos años antes de que el club vuelva a experimentar un ciclo tan exitoso como el pasado. La obtención de tres Champions League consecutivas y el claro dominio europeo de la mano de un entrenador carismático como Zidane y el mejor jugador de la historia blanca, Cristiano Ronaldo, es un hito difícil de repetir. Y por eso, todo lo que venga después es necesariamente peor.

Sin duda, nadie esperaba que “ese peor” fuese en realidad “este nefasto”. Yo al menos pensaba en una transición más suave, menos brusca. Pero estos dos meses malos no convierten de pronto a un club exitoso en un club decadente. La misma historia reciente del Madrid muestra como un equipo deportivamente muerto con Benítez, fue después capaz de enlazar el mejor ciclo de éxitos de los 50 últimos años. Y entonces, se decía exactamente lo mismo que ahora: Florentino Pérez debe dimitir, hay que echar a media plantilla, el Real Madrid se va a milanizar.

Y esos pensamientos, lógicos desde el punto de vista del aficionado, tienen solamente en cuenta el inmediato desempeño deportivo. El corto plazo más absoluto. Por supuesto no hay en ese análisis indicadores financieros, de marketing, análisis ponderados de la plantilla, del mercado, etc…He visto al mismo aficionado increpar a un jugador y pedir su venta, para a continuación después de un gol, decir que es el mejor. Para el aficionado el fútbol es un vaivén de emociones, sin ápice de análisis racional.

¿Y cuáles son los hechos? El primer hecho es que el Real Madrid hace 5 meses era campeón de Europa por tercera vez consecutiva. La misma plantilla hoy en día no puede ser de pronto una plantilla de jugadores que no valen. La mera baja de Cristiano Ronaldo no devalúa individualmente a cada jugador. Es cierto que  hace la plantilla colectivamente mucho más frágil, pero todos esos jugadores nominados todos los premios europeos no pasan de repente a ser jugadores que no sirven para el Real Madrid.

El hecho de haber ganado estas tres copas de Europa aleja al Madrid del concepto de milanización, que es precisamente lo contrario, ser un club con gran historia pero irrelevante en las grandes competiciones. Y el Real Madrid durante estos años ha sido  un equipo imponente en Europa, no así a nivel doméstico. Un equipo diseñado para ganar la competición más importante del mundo: el equipo más  dominante en Europa en los últimos 50 años.

Deportivamente el equipo tendrá que encontrar su rumbo tras la marcha de dos piezas básicas como Zidane y Cristiano Ronaldo. Y no va a ser sencillo. Se apostó por Lopetegui pero salió mal, seguramente porque dentro de esa apuesta se hizo otra como la de traer a los mejores jóvenes. Jugadores de gran calidad y de gran futuro pero que a día de hoy no han sido capaces de apretar lo suficiente a los titulares para subir el nivel de la plantilla.

A nivel financiero las cuentas del club hablan de un superávit y una caja suficiente para afrontar fichajes relevantes. El club tiene controlada la masa salarial y es capaz de realizar mejoras sin que ese baremo se vea en peligro. Y esas cuentas permiten también pedir un préstamo para ampliar y mejorar el estadio, y mantener la solvencia económica. El estadio no es un capricho de Florentino Pérez como tampoco lo es no realizar fichajes. La construcción del estadio es necesaria para seguir dotando al club de nuevos ingresos. Es lo que se llama una inversión.

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Mientras que la no inversión en fichajes responde a una estrategia muy conservadora en un mercado altamente inflacionista. Y ahí, quizá el club ha llevado al extremo la aprovechamiento de los activos actuales, algunos de los mejores futbolistas en sus puestos, esperando con paciencia la maduración de jóvenes como Asensio, Ceballos, Valverde, Vinicius, Rodrigo, Odergaard, Theo, Llorente o Vallejo. Pero lo cierto es que en momentos de derrotas es difícil apostar por los jóvenes y también lo es hacerlo cuando se compara a cualquiera de esos futbolistas con 11 titular de jugadores que acumulan casi todos tres o cuatro Champions, y varios son ya leyendas del club.

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El análisis de un equipo de fútbol no puede hacer meramente por sus resultados deportivos inmediatos. Aunque eso es lo que a día de hoy da la medida del éxito, los resultados deben analizarse a lo largo de un ciclo de varios años. Porque el fútbol son ciclos. Y el Real Madrid, que viene de un ciclo tremendamente exitoso, es muy posible que tenga por delante un ciclo mucho menos exitoso. Lo importante es que el club este preparando ya los cimientos deportivos y financieros para el próximo ciclo ganador.

Y sí, puede ser que en el camino y teniendo sobre todo el corto o medio plazo, determinadas decisiones hayan sido erróneas. A veces una misma decisión es perjudicial a corto plazo pero beneficiosa a largo, como podría ser la venta de Cristiano Ronaldo o la apuesta por jugadores muy jóvenes, o la propia apuesta del club de no fichar todavía e invertir parte de dinero en un estadio nuevo

Benítez es destituido: llega Zidane

Benítez se marcha como vino, entre lágrimas. Estará llorando en su despacho,  impotente, sintiéndose seguramente totalmente incomprendido ante el reto de su vida. Al fin y al cabo, el equipo está a solo 5 puntos del primero y en la siguiente fase de la Champion League, pensará. “Y solo he tenido 7 meses para desarrollar mi método” se dirá a sí mismo, en la soledad eterna de quien ha perdido el favor del pueblo. Pero nada de eso importa porque esto es el Real Madrid y las cosas funcionan de otra manera.

Benítez llorando en su presentación

Benítez llorando en su presentación

La cuerda siempre se rompe por el lado más débil y en este caso Benítez lo era. Aunque en realidad, la cuerda viene rompiéndose por el mismo lado desde hace décadas. Florentino Pérez no es tan distinto de Mendoza o de Lorenzo Sanz y devora igualmente entrenadores. Si antes se echó a Antic yendo líder, porque no hacía fútbol espectáculo; después a Heynckes tras lograr la Copa de Europa 32 años y hace no tanto a entrenadores como  Mourinho o Ancelotti, ¿como no le va a  tocar su turno a Benítez?

De Benítez comenté que o ganaba la liga con claridad o que no se comía el turrón. Se lo ha comido por muy poco pero seguro que se le ha indigestado. Ya comenté el día de su fichaje que tenía la cuádruple labor de convencer a jugadores, prensa, afición y presidente. Y no ha logrado convencer a nadie y especialmente a los jugadores, que empezaron a rebelarse muy pronto. Ellos son los mismos de siempre, los verdaderos ganadores de todas las crisis. “Que pase el siguiente” pensarán, mientras eligen de modo asambleario, como la CUP, hasta cuando le dan de margen.

Dependerá de si hay que entrenar muy duro o no, de lo que esté dispuesto a ceder el entrenador (concentraciones, permisos…), del respeto debido a las vacas sagradas o del sistema de juego. Dependerá, en definitiva, de si el entrenador quiere o no mandar donde no debe, el vestuario del Real Madrid. Propiedad de sus jugadores casi desde la muerte de Don Santiago Bernabéu, y no del entrenador, quien tiene que asumir responsabilidades ante los resultados.

Tampoco ha convencido Benítez a la afición, siempre impaciente, con el recuerdo más fresco de los éxitos del pasado que de los fracasos del presente. Esa misma afición que creé recordar las 5 Copas de Europa seguidas, que casi ninguno vimos, o las 5 ligas ganadas de la quinta hace tanto que fue en el siglo pasado. Los años sin ganar ni un título, las temporadas en las que los jugadores eran capaces de ganar una Copa de Europa y quedar quintos en liga o las sonrojantes humillaciones en Copa del Rey o contra el Barcelona, no sirven a la exigente afición madridista que tiene el mismo listón de 1958, a pesar del evidente cambio de época.

Y qué decir del presidente, desolado con Benítez,  perdido y sollozando en su sillón porque no jugaban todas sus estrellas. ¡Engañado por su propio entrenador! James, su último gran fichaje, humillado en el banquillo. No, Florentino Pérez o no supo o no quiso saber que fichaba no a un gestor de estrellas sino a un obseso del método, sin mano izquierda para manejar egos, tan cuadriculado que profesionales sin tacha como Arbeloa o Xabi Alonso habían huido de sus métodos. Cada vez menos omnipotente y más cerca de la humanidad del resto de los mortales, Florentino Pérez es el único que sobrevive a las mismas crisis que él ayuda a crear.

Florentino Pérez enfadado

Florentino Pérez enfadado

Y finalmente, Benítez también perdió pronto el favor de la prensa. La misma prensa que había reclamado antes a un entrenador español y de la casa, y que no ha dudado en criticar a Florentino Pérez por no hacer fichajes que conozcan al Real Madrid. La prensa, ese animal aparentemente etéreo, sin cuerpo definido aunque con rostro claro y visible en forma de portadas que son capaces de hundir a un portaaviones como el Real Madrid.

Benítez pondrá rumbo al Leicester o algún equipo similar, que era a donde se dirigía en primera instancia, antes de que el Real Madrid se cruzase en su camino. De aquí habría que preguntarse si Benítez era el entrenador apropiado con la plantilla dispuesta. Seguramente no y sus últimas experiencias no le avalaban precisamente. Y es ahí donde también hay responsables, más allá de los jugadores, que ya sabemos hace mucho que son los que mandan.

La realidad es que apenas hay media docena de entrenadores capaces por currículo y por capacidad de entrenar al Real Madrid.  Y algunos de ellos como Heynckes, Mourihno o Ancelotti ya han pasado, fracasando incluso, y otros como Guardiola jamás lo harán. No basta con conocer la casa, ni con haber ganado una copa de Europa como jugador o entrenador, ni tampoco con haber sido un gran jugador o tener mucho carácter o mucha mano izquierda. Es mucho más complicado que eso, porque no hay entrenador que pueda imponer su autoridad absoluta y dictatorial si desde arriba el apoyo no es incondicional. No, la llegada de Zidane o de cualquier otro, la limpia del vestuario, la realización de los mejores fichajes cada año o incluso la marcha del presidente no resuelven el problema.

Butragueño y Sanchís levantando un título

Butragueño y Sanchís levantando un título

El Real Madrid lleva desde la quinta del Buitre precisamente sin un modelo deportivo y futbolístico claro. Más de dos décadas apostando por entrenadores tan dispares como Capello, Hidink, Del Bosque, Mourinho, Pelegrini o Benítez. Cada uno con sus preferencias futbolísticas y todo ello trufado de millones de euros en gastos de los mejores futbolistas. Por eso, por el talento innato que siempre tiene el Real Madrid en sus plantillas, el equipo sigue compitiendo y ganando títulos.  Pero esos títulos, dos de ellos tan significativos e importantes como el doblete de Ancelotti hace solo dos años, no impiden que los aficionados y el entorno en general perciba al Real Madrid en crisis constante. Da la sensación de que cada vez cuesta más, de que se acerca algo parecido al ciclón que arroyó al Benfica, aunque ni siquiera esté a la vista.Y lo cierto es que lleva sumido en esa crisis deportiva casi el mismo tiempo que el Barcelona lleva sumido en lo contrario, la estabilidad deportiva.

La diferencia entre el Barcelona y el Real Madrid en todos estos años no es Messi ni tampoco la mayor o menor valía de los entrenadores. Ha tenido cambios de entrenador el Barcelona, pero prácticamente todos ellos han respetado un mismo modelo deportivo y de juego: Cruyff, Boby Robson, Val Gaal, Rexach, Rijkaard, Guardiola, Villanova y Luis Enrique han propuesto un fútbol similar. Incluso entrenadores como Serra Ferrer o Tata Martino, aunque de estos el club se desprendió rápidamente.

No es que sus presidentes sean mejores que los del Real Madrid. Bartomeu no es más listo que Florentino Pérez ni sus jugadores son mejores que los del Real Madrid. Hacen fichajes buenos y malos, la cantera funciona a veces sí y a veces no, y su afición tampoco es sustancialmente mejor. La prensa si apoya más y es un factor diferencial, pero no suficiente.

Y con todo, ese modelo deportivo estable no garantiza por sí mismo el éxito, aunque es cierto que en la última década el Barcelona se acerca al máximo a ese concepto de éxito. Al final, todo en su conjunto tiene que cuadrar perfectamente y el presidente tiene que respetar la labor del técnico y este dominar un vestuario compuesto por los mejores jugadores para ese modelo.

El problema del Real Madrid no era Benítez, ni tampoco Zidane es la solución, pero que nadie descarte que este año se gane la undécima y el club, el mejor club del siglo pasado, siga sumido en esta crisis perenne con una Copa de Europa más.

¿Qué queda del Rafael Nadal campeón?

Por segunda vez desde 2005 le han remontado a Nadal un 2-0 a favor, algo que evidencia que estamos ante el peor Nadal de los últimos años, en una crisis que no sabemos si es definitiva o si todavía puede solucionarse.

Para entender lo que está viviendo Rafa, la remontada se la hizo un italiano, 32 del mundo (la otra vez fue el mejor Federer en una final), en la tercera ronda del Open USA. Realmente el italiano jugó mejor esos 3 últimos sets, pero la clave de todo es que ahora los jugadores ven dudar a Nadal. Si antes, enfrentarse contra él era equivalente a encontrarse un muro físico; ahora es lo contrario.

Para entender el estado de ánimo actual del tenista hay que entender previamente su mayor fortaleza en el pasado, su cabeza. Ese ha sido siempre su factor diferencial. Físicamente es cierto que ha sido un portento, pero jugadores con la misma capacidad física nunca podrían llegar donde ha llegado Rafa sin otras cualidades como buena técnica y sobre todo concentración y capacidad competitiva.

Las constantes derrotas, muchos malos partidos y las continuas lesiones han mermado la mayor virtud de Nadal, su capacidad mental. Por eso, pienso que es posible que no estemos ante su ocaso definitivo. Es cierto que su físico no es el mismo y que no volveremos a ver al Nadal super campeón que apabullaba a todos sus rivales en cualquier superficie. Pero me resisto a creer que no quede nada del mejor Rafa, como para volver y ganar 2 o 3 gran slams y algún otro torneo en los próximos 2 o 3 años, para redondear una carrera excepcional, como uno de los mejores de siempre.

No se si la solución para por cambiar de entrenador, como muchos apuntan, especialmente McEnroe, o por mantener a su tío y tomarse un tiempo de descanso y reflexión. Debe ser el entorno de Nadal y él mismo quienes decidan lo mejor. Es cierto que jugadores como Federer, Murray o Djokovic han cambiado de entrenador con efectos positivos. Pero la comparación no es posible hacerla porque Nadal ha crecido como jugador y como icono del tenis con ese entrenador y con ese entorno, con los que tiene una química especial.

Cambiar ahora puede ser tan apropiado como contraproducente. Si está todo en la cabeza de Nadal, entonces quizá alguien nuevo le ayude a desbloquearse, o quizá no, porque finalmente depende del propio jugador desprenderse de sus dudas.

Es en todo caso, una situación difícil que deja al mejor deportista de nuestra historia en una posición compleja. Los mismos que festejamos sus innumerables triunfos tenemos ahora la obligación de apoyarle en sus peores momentos.

La fuerza autodestructiva del Real Madrid

No hay nada como una buena victoria para reverdecer las ilusiones, una dura derrota para estimular al más pesimista o un insulso empate a cero para hacer las mayores elucubraciones. Y si eres el Real Madrid entonces tiene un efecto multiplicador que alcanza a prácticamente todo el mundo. Pero sobre todo a la prensa deportiva, que para algo es prensa rosa de primera categoría y necesita vender periódicos a toda costa.

El As y el Marca se lanzan en cabeza para realizar los mejores titulares: faltan delanteros, los fichajes no funcionan, Benzema se va a ir al Arsenal, Cristiano Ronaldo no está contento, Bale es un tronco, se echa de menos a Casillas en la capitanía…Da igual, todo vale, sea verdad o mentira, aunque se hayan jugado 90 minutos. Ya vimos esa reacción en la pretemporada.

Pero lo peor es que la afición se contagia de ese nerviosismo y llega hasta las más altas instancias del club, que al final son tan forofos como el resto y por desgracia toman muchas veces sus decisiones en función de esos criterios y no de criterios meramente deportivos o empresariales.

Si hace apenas dos años, con una plantilla campeona de Europa, tras un agónico gol en el descuento, no se pudo mantener al entrenador tras un año en blanco, esta temporada el escrutinio ha comenzado ya antes de la temporada oficial y los palos llegan sin descanso desde todos los rincones con el pitido final del árbitro.

Parece que no se aprende, y solamente hay que mirar a la acera de enfrente para comprender lo complejo que es el fútbol. Aquel Barcelona casi desahuciado en diciembre parecía un equipo preparado para la escombrera, mientras el Real Madrid se paseaba por España, Europa y el mundo. Solamente 6 meses después las tornas cambiaron tanto que la mayoría habríamos cambiado a pelo a toda la plantilla, entrenador incluido.

Y es que al final somos todos hinchas, en el peor sentido de la palabra. Pequeños hooligans incapaces de comprender que esto es un juego, con algo de azar, mucho de suerte y otro tanto de competición.

Benítez gustará más o menos. En mi caso me gusta poco pero intento pensar que sus decisiones están basadas en su conocimiento futbolístico y en su experiencia y por tanto, antes de juzgarle duramente necesito darle un margen de tiempo. No podemos negarle a este buen señor, madridista desde hace muchos años, profesional como pocos y con inmensas ganas de triunfar en el club de su vida, los 100 días de rigor antes de empalarle, incinerarle y enterrar sus cenizas para siempre.

Quedan solo 97 días para disfrutar de su descalabro total, a la espera de que no se coma los turrones como muchos quisieran. Pero como digo, esperemos estos tres meses no vaya a ser que nos equivoquemos como hicieron muchos con Luis Enrique. Más que nada por prudencia y por vergüenza torera.

Crisis de fútbol en el Real Madrid

Desde que llegó José Mourinho este es el momento más delicado de todos.Mucho más que las derrotas en Champion league y en Copa del rey contra el Barcelona y también incluso que el 5-0. Lo segundo fue un accidente puntual y las eliminaciones entraban dentro de la lógica jugando contra el Barcelona.

 Lo de ahora es distinto. A las malas sensaciones se unen malos resultados. 1 victoria y 1 empate de cuatro partidos y dos derrotas fuera de casa hablan de un Real Madrid a años luz del del año pasado. Quitando la primera parte contra el Barcelona en la vuelta de la Supercopa, el Madrid no ha enlazado más de 10 minutos buenos de juego.

 Defensivamente el equipo no aprieta como el año pasado y ofensivamente le falta no solo la pegada de la que siempre se ha hablado, sino ese control de los partidos,ese dinamismo y verticalidad necesario y la sensación de que todos los jugadores estaban implicados.

 Ahora, se mire a donde se mire, todos los jugadores parecen en su peor versión. Solamente se salvan Pepe, imperial, y Xabi Alonso. Del resto no salvo a ninguno. Con Cristiano Ronaldo menos participativo de lo habitual ni Benzema ni Higuain han demostrado la voracidad del año pasado. Di Maria está muy lejos del de principios del año pasado y Ozil muestra su habitual irregularidad. En defensa, Arbeloa cada vez parece más pesado y Marcelo tampoco ayuda como otras veces en ataque. Y sí, también está mal Ramos y Casillas, al que recuerdo pocas paradas. Khedira entre tanto jugador fuera de forma no puede ser el jugador determinante y Modric parece el único fresco y con ideas.

 Lo peor es que la crisis de juego viene directamente del banquillo con Mourinho como responsable de algunas decisiones que no ayudan al equilibrio. La presencia permanente de Higuain, que no da la pausa al juego de Benzema, y la de Di Maria, más los cambios con Callejón con demasiados delanteros me da la sensación de que no han logrado su propósito en ningún partido.

 Tampoco parece haber logrado transmitir en determinados momentos la pausa necesaria al juego. La primera parte de ayer es el ejemplo perfecto de cómo no jugar con un resultado adverso. Sin aciertos, con pelotazos arriba, sin encadenar dos pases buenos, el Real Madrid fue un equipo desconocido. Y ojo, que tuvo más del 60% de la posesión para los amantes de este dato. Pero fue una posesión sin peligro, sin pisar área con claridad.

 Tampoco logró en la segunda parte aprovechar el desgaste físico del Sevilla y aunque siguió teniendo más posesión que el rival nunca dio la sensación de control del partido. Más al contrario me pareció que estaba más cerca el segundo sevillista que el empate.

 Queda mucha liga, desde luego, pero 8 puntos contra el Barcelona de Messi no son pocos, ni siquiera con 34 partidos por disputar. Más que los puntos de diferencia son las sensaciones. Yo era de la idea de que iría al revés. El Barcelona con Tito perdería fuelle y el Real Madrid reforzaría su situación dominante del año pasado. Ha pasado al revés y la Supercopa apenas cuenta ya.

 En el horizonte más cercado un primer partido de Champion League importantísimo contra uno de los rivales más difíciles de Europa. Un Manchester City repleto de buenos jugadores dispuestos a sacar algo positivo del bernabeu. En caso de hacerlo si podríamos hablar de una crisis importante de este Real Madrid. Quizá la primera y única real, no inventada por al prensa y fundentada en hechos evidentes. Y en algo más de dos semanas la visita al Camp Nou, en un partido que puede servir para profundizar aún más esta crisis o para paliarla.

 Mucho trabajo tiene por delante Mourinho con sus jugadores pero también con sus propias decisiones. Algo se tiene que estar haciendo mal para no lograr motivar a jugadores jóvenes que solamente han ganado una liga y que juegan en el Real Madrid.

El Asunto Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo ha abierto la caja de Pandora y esto traerá consecuencias. Puede ser como ocurrió con Mourinho que traiga consecuencias positivas y el club mejore muchos aspectos débiles de su estructura, o puede ser que se convierta en un problema con el portugués en el disparadero y con una situación de conflicto a la vista.

 En todo caso, la noticia es magnífica para la corriente antimadridista y también más pipera. Sin ir más lejos, mi propio padre, persona sensata hasta donde yo no conozco, lo primero que me dijo ayer fue: “¿Has visto que Cristiano se quiere marchar? Evidentemente esas palabras las había escuchado en la radio, pronunciadas por uno de esos periodistas que mezcla ficción, información y deseo.

 Más allá de lo que digan los periodistas, que siempre parecen asistir a las reuniones secretas donde solamente hay dos personas o tres, como ocurrió en la que Cristiano Ronaldo manifestó su malestar a Florentino Pérez y Miguel Angel Sánchez, la única certeza es que el portugués dijo que estaba triste.

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Podemos hacer toda la demagogia que queramos y decir que no puede estar triste porque es futbolista y gana más dinero de lo que cualquiera ganaríamos en 5 vidas, y podemos también especular con que quiere más dinero, que es un mercenario, un niñato, un llorón y lo que queramos.

 La única realidad, insisto, es que Cristiano Ronaldo, después de reunirse el sábado con el presidente, al día siguiente decidió hacer pública su tristeza. Eso indica evidentemente que su problema no fue resuelto el día anterior. Y ahora llega lo mollar del asunto, ¿Debe realmente Cristiano manifestar su malestar/tristeza en público? ¿Tiene derecho un jugador como Cristiano a quejarse de algo?

 A la primera pregunta responderé que personalmente considero que la actitud de Cristiano hace daño al club porque airea problemas internos y permite a demasiada gente opinar, dejando por el camino un reguero de mentiras y medias verdades que a medio plazo perjudicará al propio Ronaldo, pero también al Madrid como institución. Obviamente Cristiano utiliza sus armas para mejorar algo que entiende que no funciona bien.

 Es una actitud que no es la primera vez que vemos, y por eso no acabo de entender que todo el orbe futbolístico y mundial se rasgue las vestiduras. Grandes y míticos jugadores como Hierro, Roberto Carlos o Ramos han jugado a este juego. Postergando sus renovaciones, pidiendo más dinero, utilizando a la prensa como cauce para filtrar ofertas. Todo eso y mucho más hemos visto. No obstante, no recuerdo esa animadversión hacia esos jugadores. Es más, sin ir más lejos, Higuain, un jugador muy aplaudido el último día, utilizó esta estrategia para conseguir sus fines económicos y parece que lo va a conseguir.

 Lo que Ronaldo pide no lo sabemos bien. Pudiera ser mayor apoyo institucional, más dinero, más cariño, compresión, ayuda…Yo que sé. El problema es que no utilizó los “cauces adecuados”. O sí, porque en primera instancia se lo comunicó al club y después lo hizo al resto, con cierta ambigüedad, es cierto. ¿Debería haber hecho Cristiano como hizo Raúl varias veces, filtrando ofertas imaginarias de otros equipos? Seguro que eso sí hubiese desestabilizado el club.

 El problema de Cristiano es que no sabe manejar el entorno ni manejar sus propios actos y reacciones. Hemos visto a Messi escupir a rivales, pegar pelotazos al público y muchas otras lindezas, y sin embargo, no transmite la imagen de Cristiano. El portugués, siendo uno de los más grandes productos de marketing del mundo, es incapaz de gestionar y canalizar ese impacto de manera positiva para ser percibido como un héroe y no como un villano con grandes capacidades.

 Al final de todo, lo que subyace es la necesidad de Ronaldo de transmitir otra imagen y sentir un cariño y comprensión que él cree que se ha ganado. Si nos ponemos en la piel de un niño que salió de su casa de pequeño para intentar ser un gran jugador, emigrando de Madeira a Manchester y logrando a base de trabajo convertirse en el número uno, podemos en el fondo ver a un jugador inseguro con lo que le rodea, con necesidad continua de cariño y de aprobación.

 Y Cristiano, con todo lo que ha logrado, con su ejemplo de profesionalidad poco ponderado y con la repercusión que ha tenido en sus equipos, quizá no haya tenido el reconocimiento merecido. Y en vez de eso, es el jugador que más patadas recibe, más pitado y también menos valorado. Pareciera como si fuese fácil hacer lo que él logra y en seguida se le quita valor. Al menos eso parece muchas veces en comparación con Messi. Hasta hace nada se hablaba de que no marcaba en partidos importantes, después que se escondía contra el Barcelona y luego que no asistía. Todo eso, desmentido por sus números con goles contra los mejores equipos, Bayern de Munich incluido, con cinco encuentros marcando ante el Barcelona y con 12 asistencias el año pasado (2º máximo asistente del Real Madrid), se sigue comentando como un mantra.

 Con Cristiano, al final se produce un fenómeno que ocurre con frecuencia en nuestro país y que tiene que ver con la envidia al que destaca y lo demuestra. Una actitud que en Estados Unidos se valora como un muestra de ambición y superación y que aquí se confunde. Se contrapone ese afán por destacar con la humildad como si este fuese un valor superior.

 Pues bien, Cristiano está triste y lo dice y no creo que sus declaraciones desmerezcan un ápice su labor impresionante en el Madrid.  Siendo un jugador central del equipo, artífice más importante de la pasada liga y del cambio de ciclo, Cristiano considera que no le dan todo lo que deberían y lo transmite primero en privado y luego públicamente.

Es cierto que sus palabras crean una cierta desestabilización pero más por el propio manejo que hace la prensa de ello que otra cosa porque si hablásemos de otro jugador, “un campeón del mundo” o “uno de los nuestros”, estoy convencido de que la prensa se alinearía con ese jugador. Me imagino a Raul o Casillas en una tesitura parecida y veo a la prensa casi en bloque defendiendo el derecho del jugador. Y de hecho ya ha pasado pero no nos hemos dado cuenta porque la prensa remó en la misma dirección que el jugador.

La crisis llega al Real Madrid

No digan Real Madrid, digan crisis. No digan Mourinho, digan dimisión. No hay nada mejor que tres partidos oficiales sin ganar, un punto en dos partidos en liga y una mala imagen del mejor equipo del año pasado, para desatar todas las hostilidades.

 Lo que hace tres meses era de un blanco puro, hoy es negro. Los que antes eran buenos ahora son malos y el que antes era un entrenador que sabía lo que quería, ahora es una marioneta superada por las circunstancias. Pero amigos es que esto es el Real Madrid y las crisis sistémicas han sido la tónica general del club durante los últimos veinte años.

 Y no obstante, creo que la mayoría de madridistas están tranquilos. El barco lo comanda un tipo de garantías que ofrece tranquilidad. Por primera vez en mucho tiempo hay un proyecto sólido, un entrenador que va a cumplir su tercer año, una nómina de jugadores a la vez joven y talentosa y  un equipo en constante mejora.

 ¿Significa esto que lo acontecido no es importante? En absoluto, el Real Madrid ha desplegado durante estos tres partidos oficiales su peor juego desde que llegó Mourinho. Culpa o no de la preparación física, de la indolencia y falta de motivación de los jugadores o de las novedades introducidas en la alineación como Lass, lo cierto es que el comienzo del Real Madrid ha sido horrible. Afortunadamente ningún equipo ha perdido hasta ahora la liga en agosto, y más aún, el equipo podría estar levantando su primer trofeo el miércoles.

El fichaje anunciado hoy de Modric no va a ser la solución por sí misma, aunque si es posible que sirva para airear un poco al equipo, con jugadores que necesitan alguien por detrás que les apriete. Además, el croata contribuirá a la fluidez del juego y también a dar a los aficionados una cara nueva con la que ilusionarse.

 Lo importante llegará entre febrero y abril, que nadie lo olvide. Mientras tanto es cierto que convendría no ir perdiendo puntos ante cualquier rival, aunque bien mirado el Valencia,  en el Bernabeu, y el Getafe en su feudo, no son precisamente los rivales más fáciles. Sirva esto y la preparación física como primera excusa.

 Veremos si una derrota como la de ayer y la motivación ante un Barcelona, que ayer también mereció perder, despierta a unos jugadores que siguen siendo exactamente los mismos que ganaron el año pasado la liga con record de puntos y goles.

La crisis no consigue acabar con el fútbol

Se suele decir aquello de lo que no mata engorda, y parece ser que esto también vale para el deporte en general y el fútbol concretamente.

Tras los últimos datos acerca de los clubes más ricos, parece claro que los principales clubes europeos afrontan la crisis con solvencia. Mantienen el número de aficionados y además siguen teniendo sus principales patrocinios como sostén económico básico.

Es conocido que en época de crisis la gente cambia sus hábitos, se refugia en las aficiones más baratas, como la lectura o el cine casero(peliculas,videos,etc..) y por lo general huye de todo gasto que no sea indispensable. Y el fútbol es sin duda indispensable. Para algunos, los más radicales es una forma de vida, y para el resto es una afición imposible de evitar.

Así que los socios siguen siendolo y los padres siguen llevando a sus hijos al fútbol aunque tengan que recortar otros gastos. Y como consecuencia de todo ello la industria futbolística sigue retroalimentándose.

Eso sí, no es todo color de rosa, y como también ocurre con el resto de empresas, aquellos clubes más débiles económicaente y que tienen una menor masa social van a ver peligrar su futuro. Aquí es donde se mantendrán los clubes de las principales capitales españolas con aficiones sólidas y comprometidas, y donde se hundirán los clubes que solamete hayan basado su éxito en resultados y no en tener una afición estable y “de corazón”.

Así que la crisis servirá para fortalecer a los más grandes, aunque vean como algunos de sus ingresos más típicos como las camisetas o el merchandising bajan . Es hora de volver pues, a los antiugos ingresos por entrada y por televisión, y esperar a que vengan tiempos mejores para seguir vendiendo camisetas,relojes y todo elemento susceptible de ser vendido.

Y mientras dure todo esto siempre nos quedará el fútbol en estado puro.

Previsiones financieras para 2009: un año difícil

Malas noticias para todos: ESTAMOS EN CRISIS! Ya he escrito varios artículos acerca de como afecta la crisis al deporte, y  voy a profundizar un poco más en el funcionamiento del sistema (ya comente algo en la teoría de las expectativas) y en las causas de esta crisis deportiva.

Como ya comente en los anteriores artículos, muchas de las principales empresas que patrocinan habitualmente están sufriendo la crisis como pocas. Especialmente las empresas automovilísticas,inmobiliarias,de tipo financiero y también incluso las empresas de consumo.Para estas empresas, como para el resto, también ha llegado la hora de recortar gastos y con mucha frecuencia se recortan gastos del departamento de marketing y publicidad.

En cierta manera, esta crisis pone de manifiesto la dependencia del deporte hacia los patrocinadores, puesto que los ingresos por taquilla son menores.Las otras grandes partidas que se componen de las ventas por merchandising y televisión también sufren las consecuencias de la crisis.

La última noticia es que el multimillonario Roman Abramovich  también está recortando gastos y se replantea vender el Chelsea. Quizá, ahora se arrepienta de haber derrochado tantísimo dinero (casi tanto como el Real Madrid por cierto) en fichajes carisimos y caprichosos. Como hemos visto en el caso Madoff, los ricos también están perdiendo dinero, y aunque 10 millones de euros (lo perdido por una de las Koplowit) debería ser poco dinero en comparación con la enorme fortuna que tiene, lo cierto es que a nadie le gusta perder ni un céntimo.E incluso también los Abramovic temen por su futuro y no tienen tan claro el poder seguir con ese tren de vida tan derrochador.

No sabemos si los recientes compradores del Manchester City se ajustarán el cinturón, aunque vista su nula intervención en el mercado de invierno parece que  ellos también son humanos. Y es que en estas crisis se ven afectados hasta los famosos fondos soberanos árabes, que otrora parecían infinitamente ricos, y ahora solo son tremendamente ricos.Se quiera o no, no es lo mismo vender barriles de petróleo a 150 euros que venderlos a menos de 40. Eso si, todavía tienen lo mucho ahorrado durante estos últimos años.

Veremos en todo caso que ocurre durante el 2009, aunque parece que muchos patrocinadores retirarán sus sponsor y otros muchos equipos las pasarán moradas para buscar patrocinadores. Especialmente los equipos pequeños que depende totalmente de los patrocinios o los equipos creados expresamente con el fin de promocionar una marca (Akasbayu Girona). Aquellos que firmaron contratos a largo plazo estarán mas contentos que nunca, siempre y cuando sus empresas no quiebren…Como en todas las crisis, sobrevivirán los mas fuertes, se hundirán los más débiles, y aquí es donde veremos a los clubes mas robustos financieramente y mejor organizados.Y ojo, que lo mismo nos llevamos alguna sorpresa….

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La crisis amenaza a los deportes del motor

El deporte del motor está en horas bajas. Seguramente sean los deportes que más van a notar la crisis económica teniendo en cuenta que los equipos más fuertes pertenecen a sector automovilístico. Tras el anuncio de Subaru y Suzuki de abandonar el mundial de rallies y el de Honda de abandonar el de fórmula 1 me pregunto cuál sea el siguiente.Hoy he leído que por primera vez en su historia Toyota anuncia pérdidas.Significa eso que recortará también el presupuesto de cara al mundial de fórmula 1 ¿O simplemente se retirará?

madrid 49 - parque del retiro - jardines de ferraz

¿Es posible que gigantes como Ferrari o Honda se retiren también? Lo cierto es que nadie imagina los mundiales fórmula 1 y de motos sin estos dos equipos respectivamente.Sería como una NBA sin los Lakers o un Mundial de fútbol sin Brasil.

Ahora bien, si en algún momento es posible es ahora. Las grandes compañías del sector como las americanas Ford o Chrisler están ante quizá los momentos mas difíciles de su historia y las grandes japonesas empiezan a sufrir también los estragos de la crisis. Y es que patrocinar equipos de este tipo conlleva un gran gasto, tanto en sueldos de profesionales muy especializados y muy caros(ademas de los pilotos) como gastos de innovación,maquinaria y demás.Es cierto que también tienen una gran exposición al público, que es ademas un público objetivo al que le gusta el mundo del motor.La pregunta es si compensa tener esos gastos a cambio de futuros ingresos por marketing y publicidad.

A la vista de los resultados parece que los equipos ya han hecho sus cálculos y no les resulta rentable mantener un equipo en la élite a cambio de un coste tan alto. Seguramente invertirán menos dinero en publicidad y lo harán a través de mecanismos más baratos, quizá aplicando la rebaja directamente en el producto.De hecho quizá sea este uno de los mejores momentos para comprar un vehículo a la vista de las rebajas y ventajas financieras que ofrecen las compañías.

Veremos en todo caso en las semanas venideras como sigue afectando la crisis y si tendremos que ver un mundial sin los Ferrari. La pregunta es, ¿sufren ellos también la crisis? ¿Las personas que compran Ferraris también tienen miedo a la crisis y consumen menos? Se suponía que los productos de lujo (y Ferrari es mas que eso) no estaban siendo especialmente afectados, aunque después del caso Madoff estoy convencido de que hay menos ricos dispuestos a comprarse un Ferrari y gastar libremente el dinero. Y es que, esta crisis no conoce de estatus económicos,y tras ver como aquellos que pueden permitirse invertir millones de euros en fondos de inversión han perdido su dinero estoy seguro que menos aún.

¿Significa esto que veremos un deporte del motor mas aburrido? Seguramente sea una magnífica oportunidad para cambiar algunas normas e igualar la competición. Como se suele decir lo que no mata engorda y parece que ese será el efecto de la crisis, Esperemos que engordemos todos lo más posible.